divendres, 29 de març de 2013

De Valdez a Valdez

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Mi presencia consciente en Mestalla coincidió con la aparición gozosa de un jugador menudo y eléctrico, llegado al albor de la oleada de oriundos que invadió la liga española al inicio de la década de los años setenta del pasado siglo. Oscar Rubén Valdez Ferrero. Me aprendí su nombre de telenovela leyéndolo como una letanía budista en el dorso del cromo de la Liga 1970-71 de la editorial Fher. Retirado Waldo, el que fuera ídolo de mi padre, Valdez capturó mi cariño de forma inmediata en la temporada 1971-72, la primera en la que acudí de forma regular a Mestalla.

Valdez fue un delantero brillante y sorprendente hasta que la llegada del grandísimo Kempes, en 1976, lo hizo desaparecer paulatinamente de la trinchera emocional valencianista. Sus internadas por la izquierda, así como su regate hicieron las delicias del público y mantuvieron al equipo en una zona noble que se le había resistido durante muchas temporadas y, además de conseguir una liga, llevó al Valencia C. F. a dos finales de Copa consecutivas, desgraciadamente perdidas (70-71 y 71-72, también se perdió la 69-70, aunque aquí Valdez aún no era jugador del Valencia C. F.).

Ahí estuvo el punto de inflexión para que Valdez hubiera podido pasar a la historia como uno de los más grandes jugadores de la historia del club. Fue internacional y hasta la llegada de Vicente, nunca vi ningún jugador que pudiera ser comparado ventajosamente frente al escurridizo hispano-argentino.

Aún se le puede ver acudiendo al campo, entrando por la puerta 3 que da acceso a la tribuna, con un cierto aire de seguridad y descaro que aún preside sus movimientos, sorteando a los aficionados con la destreza que exhibiera décadas atrás y escuchando de algún deslenguado hincha: “éste sí que era un crack”.

Y ahora que uno está a punto de cumplir los 40 años de su bautizo futbolístico en las gradas del viejo Mestalla, el mercado y la premura de la competición nos trae un nuevo Valdez. Uno más mediático, versado en lenguas y conocedor de diferentes ligas europeas que el original. Afortunadamente para él su posición en el campo es distinta y eso le ahorrará muchas comparaciones. El nuevo Valdez, Nelson Haedo, es un jugador que nos hizo mucho daño cuando pasó por Mestalla militando en el Werder Bremen y nos sacó los colores en la Champions League. No es un jugador tan brillante como su amplio curriculum puede anunciar. Delantero batallador, peleón y correcto. Adquirió notoriedad a pozales por marcarle al Barça en la liga 2010-11, pero luego se comprobó que su aportación fue más bien magra, por no decir que su implicación se fue al gaerete cuando el Hércules C. F. empezó a tener problemas económicos.

Me gustaría que en la camiseta figurase su nombre de pila, cualquiera de ellos. Nelson, con reminiscencias británicas y nefastas para la Armada Española en Trafalgar, o Haedo que suena más a japonés que a paraguayo. No me gustaría tener que hacer la distinción. No. Ya tuvimos un Valdez, uno muy bueno, y me disgusta que el mercado y la falta de confianza en la cantera me obliguen a hacer la distinción, dentro de algunos años, cuando al referirme a Valdez tenga que decir: “me refiero al bueno, al extremo izquierdo”. 


Francisco García
Socio del Valencia CF
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dimecres, 13 de març de 2013

L'adéu d'un clàssic

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El passat diumenge els valencianistes verem al nostre equip jugar per darrera vegada a San Mamés, "La Catedral".
 
Des d'este blog, dedicat a la memòria del nostre Camp de Mestalla, no podíem passar l'ocasió d'acomiadar-nos d'un altre estadi dels "de sempre", on es respira futbol per totes bandes, on es venera al seu club, la seua filosofia i on es viu un ambient difícil de vore en altres indrets.
 
La temporada vinent, el vell estadi deixarà pas a un de més modern i amb major capacitat nomenat "San Mamés Barria" (Nou San Mamés). La primera pedra del nou estadi es va col·locar el 26 de maig de 2010 i en eixe emotiu i simbòlic acte participaren des d'antics jugadors a jugadors actuals, membres de les penyes i una representació del socis, des del més antic al mes jove, fent patent el missatge que el nou estadi no és sinó la continuació del vell San Mamés.
 
"San Mamés Barria", amb una capacitat de 53.332 espectadors, té un cost aproximat als 212 milions d'euros i serà sufragat pel consorci format per l'Athletic Club, el Govern d'Euzkadi, la Diputació Foral de Bizkaia i la Bilbao Bizkaia Kutka (BBK), que aporten 50 milions d'euros cadascú, mentres l'Ajuntament de Bilbao tan sols fa una aportació de 12 milions d'euros.
 
Com a curiositat la nou llar dels "lleons" conservarà una part de l'antiga tribuna sobre la que actualment descansa l'arc que creua "San Mamés" i que desgraciadament no es respectarà a la nova construcció.  
 
Pel que fa a les nostres visites a "La Catedral", des de la primera ocasió on els nostres xafaren l'estadi bilbaí, un dia de Reis del 1931 per jugar un amistós que finalitzà amb una contundent victòria valencianista per 2-5 tot i encara ser equip de segona divisió, fins la passada jornada lliguera, un total de 88 vegades hem visitat  Bilbao entre partits de lliga, copa i amistosos amb un balanç de 52 derrotes, 16 empats i 19 victòries, algunes tan destacades com el 3-6 de la temporada 1949/50, el 1-4 de la 1992-93 o les més recents per 0-3 de les temporades 1997-98, 2005-06 i 2011-12. A més a més a l'agost de 1993, el València CF va guanyar el trofeu commemoratiu del 80 aniversari de la construcció de San Mamés després de véncer 4-1 al Sevilla FC i 0-1 a l'Athletic Club.
 
Esperem que al nou "San Mamés Barria" l'esència del futbol i de l'Athletic Club perdure pel bé d'un esport cada vegada més en mans de nouvinguts, el quals amb els seus petrodolars, com els magnats ex-soviètics i els xeics arabs, estàn canviant cada vegada més.
 
San Mamés zaharra, gure memorian beti egongo zara.


Josep Bosch
Soci del València CF
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divendres, 8 de març de 2013

Adéu a San Mamés

Amb motiu de la disputa de l'últim partit del València CF al vell estadi de San Mamés, volem recordar el fantàstic text "Y un poquito del Athletic" del noste col·laborador José Javier Cerdán San Pedro. Des d'ací el nostre homenatge a este escenari clau del football amb majúscules: Ona haizea eta berri txalupa... 

Y un poquito del Atlétic 

Vuestro abuelo lleva boina, podéis verlo ahí sentado, en la grada. Vuestro abuelo lleva boina porque es un hombre sencillo e hizo la guerra, y los hombres sencillos que hicieron la guerra llevan boina. Hizo la guerra y la perdió, y perdió también la posguerra, aquel tiempo infame de cara al sol y brazo en alto en las calles, en las escuelas y en los cines, de represaliados y presos y hambre y penalidades interminables. De todo aquello le queda cierto reflejo de tristeza en la mirada que ya nunca le abandonará.

A vuestro abuelo le gustan Imperio Argentina y Miguel Ligero, y la voz de Angelillo, y aún le echa un pulso a cualquiera. Es del Valencia desde que llegó del pueblo, recién proclamada la República, huyendo del caciquismo y el trabajo servil. Ha visto jugar a Costa y a Picolín, a la Delantera Eléctrica, a Puchades y a Fuertes, y aquello sí que era fútbol, dónde va a parar. Vuestro abuelo es del Valencia, desde luego, y un poquito del Atlétic, porque aquel Atlétic de antes de la guerra, el de Bata, Iraragorri y Gorostiza, y el de después, el de Iriondo, Venancio, Zarra, Panizo y Gaínza, era un equipo bravo y luchador, un heraldo de aquel norte húmedo y brumoso, de fábricas con chimeneas, traineras en los puertos y vacas en los prados. Un equipo recio e indomable. Le gusta mucho que juegue el Atlétic en Mestalla.

Vuestro padre lleva corbata, porque vuestro padre es un hombre de ciudad, y los hombres de ciudad llevan corbata. Empezó a trabajar a los once años porque hacía falta en casa. Un niño como tantos, boniatos y lentejas todos los días, a veces ni eso, carne sólo en Navidad, un juguete de madera para Reyes. Ha prosperado, y ya tiene una casa como es debido, y una familia y un coche, y algún verano ya os habéis ido de vacaciones a un hotel, como los extranjeros.

A vuestro padre le gustan Machín y Antonio Molina, y no hay actrices más guapas que Sofia Loren y Gina Lollobrigida, las de ahora son una birria. Es del Valencia desde que nació, o desde antes, y ha visto jugar a Pasieguito, a Wilkes, a Mestre, a Waldo, a Guillot, y aquello sí que era fútbol, dónde va a parar. Es del Valencia, claro, y un poquito del Atlétic, porque es un equipo de su tierra de verdad, de la cantera, y eso emociona mucho a vuestro padre, que ya ha viajado a Bilbao y sabe que allí la gente es del Atlétic y nada más que del Atlétic, a nadie se le ocurre que se pueda ser de un equipo de fuera sólo porque gane más títulos. Ha visto en Mestalla a Carmelo, a Mauri y a Maguregui, a Arieta, a Garay, amor al escudo y sudor en la camiseta. Le encanta que el Atlétic juegue en Mestalla.

Vosotros lleváis trenka y melenita, la moda del momento, aunque vuestro abuelo piense que el pelo largo es de afeminados. Estudiáis EGB en un colegio religioso, padrenuestro cada mañana y misa los viernes, curas castellanos de pocas palabras y malas pulgas, y ya habéis conocido a la niña de ojos claros que os va a arrebatar sin remedio el corazón. La vida no está mal, a pesar de todo, quién sería tan idiota como para quejarse, aún queda todo por delante, todo el mundo os lo dice.

Os gustan Fórmula V y Nino Bravo, y la voz de la cantante de Mocedades, y os quitan el sueño, qué se le va a hacer, la belleza inalcanzable de Claudia Cardinale y las vertiginosas curvas de Rachel Welch. Y sois del Valencia, claro, no hay más equipo posible, eso no se elige. Ya habéis ido a un par de finales de Copa, y a Barcelona, para ver en Sarrià cómo se perdía un partido y se ganaba una Liga. Habéis visto jugar a Claramunt, a Valdez, a Antón, a Abelardo, a Sol, ya sabéis que también ellos serán inolvidables.

Sois del Valencia, claro, y un poquito del Atlétic. Os conmueve de este club el amor a la tradición, esa atmósfera de fútbol inglés de lluvia, barro y juego limpio, aquel estadio aún más antiguo que el vuestro. No importa que el mundo se vuelva loco, parecen decir, nosotros somos lo que somos. Habéis visto jugar a Uriarte, a Clemente, a Rojo, a Sáez, unos tipos que juegan con los puños apretados. Y en la puerta Iríbar, ahí es nada. El mejor desde Zamora, dice vuestro abuelo, y vosotros le creéis. Ahí plantado, vestido de negro y alto como un chopo, nadie podría imaginarlo en otro lugar. Es austero en el gesto, elegante en los movimientos, enemigo de lo inútil. Más que detener balones, más que ordenar a la defensa, parece impartir en cada partido una clase magistral de filosofía. Vuestro padre le ha vuelto a pedir a Finezas un favor, una foto con él, que acepta gustoso. Le decís que os encanta que el Atlétic visite Valencia. Iríbar no sonríe en la foto, no sonríe nunca.

Volveréis a la grada, con los hombres de boina y los hombres de corbata, para escuchar las historias tantas veces contadas. Yo conocí el campo de madera, tenías que haber visto a Pío sentado en el larguero, menuda semifinal de Copa en el 50 contra el Atlétic, qué goles metía Waldo. Descubriréis, ya lo estáis descubriendo, que algunas de las cosas más hermosas y más tristes que os van a ocurrir van a suceder allí: la alegría y la decepción, la dulzura del triunfo y la amargura en la derrota, los días maravillosos y los días aciagos. En ese lugar aprenderéis, ya lo estáis aprendiendo, inolvidables lecciones que siempre os acompañarán, y que no importará jamás las vueltas que os dé la vida, adónde os lleve u os traiga, lo último de lo que os arrepentiréis jamás será ser del Valencia.

Bueno, y un poquito del Atlétic.
La costumbre en esa época dictaba que el Valencia le zurraba al Atlétic en Mestalla y ellos nos la devolvían en San Mamés. En este partido se cumplió escrupulosamente: 4-1 en la temporada 72-73, con dos goles, creo recordarlo bien, del “gitano” González.


José Javier Cerdán San Pedro
Socio del Valencia CF