dijous, 13 de maig de 2021

VALENCIA C.F. UN CLUB BERLANGUIANO (IX)



VIVAN LOS NOVIOS. 1970.

Leonardo viaja de Burgos a Sitges, acompañado de su madre, para casarse con Loli, propietaria de una tienda de souvenirs para turistas. La noche anterior a la boda, Leonardo se va de despedida de soltero con su cuñado e intenta echar una cana al aire sin éxito. Cuando regresa, encuentra a su madre ahogada en una piscina de plástico. Para evitar los correspondientes trámites y que peligre la boda, deciden esconder el cadáver y tirarlo al mar.

Película de transición del maestro Berlanga, de nuevo formando tándem con Azcona. Ambos son al mundo del cine lo que Albelda y Baraja o Pasieguito y Puchades a nuestro Valencia, genios que coinciden en el mismo tiempo y lugar complementándose, haciendo más grandes sus obras para hacer feliz a la gente.

Lo que en un principio iba a ser motivo de celebración, la boda entre Leonardo y Loli, va entrando en una vorágine de tragicomedia grotesca hasta convertirse en luto, desasosiego y finalmente locura.

Algo así como el paso de “la transacción más grande del fútbol mundial” o un Nou Mestalla como referente europeo a acabar teniendo que avalar pagarés y que la mole de cemento se perpetúe en la Avenida de las Cortes.

Es la primera película en color de Berlanga, otro de los motivos por los que se puede considerar película bisagra en su carrera, de nuevo condicionada por la censura y los problemas de producción.

En 1970 el franquismo se preocupaba por proyectar una imagen a Europa de apertura y modernidad. Así son los turistas, tanto en mentalidad como estética, que van apareciendo en la película y que contrastan con el personaje casposo y retrógrado de Leonardo. Es la crítica social de Berlanga.

Cuando Meriton desembarcó en el Valencia pregonaban una imagen de modernidad y vanguardia. Nombraron presidente del club a un “diplomático” cosmopolita y preparado como Anil Murthy para internacionalizar la imagen del club, cuando bajo esa figura se escondía un personaje grotesco y turbio, incapaz de generar un ápice de ternura, otro de los aspectos en los que Berlanga se aleja en esta película respecto a las anteriores. La crueldad no genera empatía ni condescendencia.

Otro ejemplo de engaño con el que Meriton nos ha obsequiado, ha sido el de proyectar la Academia de Paterna como de las mejores de Europa (Meriton Youth Policy) cuando la realidad ha sido un filial, nuestro Mestalleta, totalmente abandonado a su suerte y desestabilizado.

Como sucede en la película una vez consumada la tragedia de la madre de Leonardo, Meriton no tienen reparos en arrojar nuestro ADN al mar para que su fiesta continúe.

Que nada impida a Jose Luis López Vázquez, que interpreta al protagonista de la película, seguir intentando echar una cana al aire o a Peter Lim hacer networking.

La película termina con un plano aéreo, como si de la cámara Skycam de la Liga se tratara, en el que los protagonistas forman la silueta de una inquietante araña gigante.

El pasado ocho de mayo de 2021 lo que se proyectó desde el cielo de Mestalla, no fue una araña, sino un enorme murciélago formado por valencianistas de corazón pidiendo a los gestores de Meriton que se vayan de una vez, que su mezquindad ya no engaña a nadie.

@MESTALLIDOS (Desde el tendido 7 de Mestalla, aspirante a secundario de Berlanga).

dijous, 6 de maig de 2021

VALENCIA C.F. UN CLUB BERLANGUIANO (VIII)



LA BOUTIQUE. 1968.

Un joven matrimonio (Carmen y Ricardo) sufre una crisis de pareja. La madre de Carmen, sin decírselo a ella, se inventa una enfermedad mortal sobre su hija que únicamente comenta a Ricardo, con la intención de que todo cambie a mejor. A Ricardo se le ocurre montar una boutique para que Carmen sea feliz lo que le queda de vida. Sin embargo ella, perfectamente sana, comienza un romance con el decorador y la relación matrimonial, en lugar de ir a mejor, empeora considerablemente. Ricardo, desairado, le comenta a Carmen lo de su enfermedad mortal pero acaba por enterarse que no es verdad y plantea vengarse. 

En la relación donde se suponía amor, fidelidad y respeto, nos encontramos un submundo de engaños sobre engaños, intereses ocultos, entramados turbios y favores para distorsionar la realidad.

Nada ni nadie es lo que parece.

De nuevo algunas de las características y justificaciones de Meriton, empezando por lo de argumentar que como el club estaba enfermo de muerte y ellos lo han salvado, ya vale todo, cualquier acción que hagan está más que justificada sin tener que dar explicaciones al respecto, sin nada que cuestionar, únicamente que agradecer.

Fichajes a modo de distracción, como en La Boutique, cuando los intereses son otros y no meramente deportivos. Compras y ventas de jugadores a precios fuera de mercado, traspasos y generación de comisiones El club como concesionario, como boutique de jugadores, en la que el Valencia siempre es el medio y no el fin.

En un principio la película iba a ser titulada “Las pirañas”, nombre cuya identificación con los gestores de Meriton guardaría una semblanza mucho más explícita, pero los productores denegaron el deseo de Berlanga imponiendo el suyo, que para eso pagaban.

La película tuvo serios problemas de producción y no contó con los actores que Berlanga quería. Además, sin ninguna explicación que aportara algún plus a la misma, se rodó en Argentina.

Como en la época de Marcelino, con precedentes suficientes para comprobar que el proyecto funcionaba y que lo inteligente hubiera sido aceptar algunas de sus reivindicaciones para seguir alargando el ciclo exitoso y con recorrido, Berlanga consideraba que el guión estaba muy por encima de la película, muy condicionada por la serie de restricciones impuestas por el productor, Cesáreo González, con el que acababa de firmar un contrato de tres años.

A modo de ejemplo, cuando iban a rodar la secuencia del Rally, al llegar al set se encontraron con que no habían coches ni conductores, por lo que tuvieron que utilizar los propios vehículos del equipo de rodaje. Tuvieron que pintar números con los que adornar los coches e incluso como bandera de salida utilizaron una camiseta de un miembro del equipo de rodaje. Si por lo menos hubiera estado por allí nuestro querido Cañete, en su faceta de conductor de rally, hubiera podido aportar realismo a la inesperada situación.

En otra escena de la película, cuando el marido cree que su mujer está mortalmente enferma, mientras se encuentra tumbado en la playa y sin que ella lo vea, escribe en la arena: “Carmen 1943-196…”

Ojalá la amenaza real de muerte en la que actualmente se encuentra nuestro Valencia mientras esté en manos de Meriton no se consume y no tengamos que leer en la arena de la playa de la Patacona, donde viven por todo lo alto algunos de sus actuales gestores, aficionados al sol y a los gintonics:

“Valencia 1919-202…”

@MESTALLIDOS (Desde el tendido 7 de Mestalla, aspirante a secundario de Berlanga).



dijous, 29 d’abril de 2021

VALENCIA C.F. UN CLUB BERLANGUIANO (VII)


EL VERDUGO. 1963.

Apunto de jubilarse de su oficio de verdugo, Amadeo ofrece su puesto al novio de su hija, Jose Luis, que pese a no querer se ve obligado a aceptar para poder acceder a un piso de protección oficial en el que pretende vivir junto a su prometida. Acepta con la esperanza de nunca tener que ejercer su labor pero los acontecimientos se desencadenarán para ponerlo a prueba. 

Segunda obra maestra consecutiva del genio en la que la muerte se muere de risa y la risa de miedo. Juntas recorren todo el film de forma despiadada y lúcida dejando testimonio de un tiempo y un lugar en los que mientras la censura intentaba prohibir su proyección, la película compartía cartelera con la divertida, desenfadada y moderna “Con faldas y a lo loco”. Nobody is perfect. 

A ningún valencianista nos gustó que las sucesivas y nefastas gestiones de los últimos presidentes del club acabaran con la venta del mismo. Como Jose Luis en la película, pensábamos que ese momento nunca podía llegar pero no dejamos de asumir el riesgo. 

¿Que todos somos culpables?. Posiblemente, pero no todos en igual grado. En todo caso, desgraciadamente, todos fuimos insuficientes. Hubo gente, conozco casos, que destinaron todos sus ahorros a comprar acciones que además nunca vendieron aunque multiplicasen por diez su valor de adquisición. No bastó, pero fueron dignos y la dignidad nunca puede caer en saco roto. La dignidad lo es todo, de hecho es lo más urgente que debemos recuperar en el club. 

¿Mereció la pena aceptar el trabajo de verdugo por una nueva casa de protección oficial (Nou Mestalla) o quizá debimos permanecer en otra mucho más humilde pero más acorde al momento en que nos encontrábamos, y a partir de ahí y siendo dueños de nuestro propio destino plantearnos un camino más lento, posiblemente más empedrado pero sin duda más realista y por lo tanto más conseguible?. 

Como Jose Luis, no supimos decir no a la oferta de su suegro, qué curioso, de nombre Amadeo. 

Sobre las alternativas en el proceso de venta (o por qué no, a la propia venta) ¿fueron todas tratadas con la misma transparencia y equidad?. 

La justificación que el veterano verdugo argumenta al nobel parece bastante viciada: 

“Me hacen reír los que dicen que el garrote es inhumano. ¿Qué es mejor, la guillotina?. ¿Usted cree que hay derecho a enterrar a un hombre hecho pedazos?” 

A lo que el joven replica: 

“Yo creo que la gente debería morir en la cama”. 

A lo que el valencianismo podría añadir, “y si es posible de muerte natural, no interesada ni anticipada”. 

Una de las escenas más impactante de toda la obra del maestro es la del patio de la cárcel, cuando el condenado se dirige con calma al patíbulo mientras el verdugo debutante, completamente descompuesto, tiene que ser llevado a rastras por los guardias de la prisión. 

De nuevo ese toque berlanguiano de ternura y compasión con esa otra víctima que es el propio verdugo primerizo y que poco tiene que ver con los que de forma arrogante y envueltos en engaños que el paso del tiempo ha evidenciado, arrastraron a nuestro Valencia a la venta, sacando pecho y caminando por suntuosas moquetas en olor de multitudes. 

Por lo menos el Amadeo de la película no se autopremió con un garrote vil de oro y brillantes por haber conseguido salvar su negocio. 

Ojalá recuperemos pronto el club, aprendamos de nuestros errores (porque también somos culpables) y no lo volvamos a poner en peligro de muerte en manos de salvadores que terminan siendo verdugos. 

“Eso mismo dije yo la primera vez” concluye Pepe Isbert en la película. 


@MESTALLIDOS (Desde el tendido 7 de Mestalla, aspirante a secundario de Berlanga).

divendres, 23 d’abril de 2021

23 D'ABRIL. DÍA DEL LLIBRE


Les falles i el València CF s’han convertit en dos dels eixos vertebradors més importants de les nostres terres, i han anat de la mà en alguns cicles econòmics. Moltes vegades a conseqüència de la vinculació directa entre dirigents de l’equip i d’alguna de les comissions més boiants de la ciutat. També han patit greument les crisis viscudes i s’han vist obligades a reinventar-se i adaptar-se a les noves circumstàncies. Són dos realitats que s’han perfilat com a formes d’entendre una veritat social tan paradoxal com la valenciana, amb la manifestació pública de les connexions amb un valencianisme temperamental.

El segle XX ha estat marcat per enormes transformacions socials, des de l’economia a la política, de la població a les expectatives i horitzons. L’hegemonia assolida per les falles i el futbol en l’àmbit popular ha facilitat plantejar relats d’identificació massius. Resseguir les relacions entre estos fenòmens ens permet revisar les evolucions urbanes del cap i casal, i els canvis de mentalitat col·lectiva en cada època.

Els gustos populars en ocasions reprodueixen les convencions que interessen a les elits socials, mentre que en altres moments mostren una tradició irreductible d’impulsos anàrquics. La sàtira, la crítica i els somriures sorneguers sovint són el refugi de tendències populars que mantenen el seu vigor fora dels rituals oficials. Tant les falles com el València CF juguen i han jugat un paper emblemàtic, més o menys encertat, d’un poble que arrela en el territori valencià i estableix ponts entre la diversitat de pensaments i impulsos de la societat que compartim.

Pedro Nebot Rodrigo
Juanjo Medina Bonilla
Eduard Ramírez Comeig

dijous, 22 d’abril de 2021

VALENCIA C.F. UN CLUB BERLANGUIANO (VI)


PLACIDO 1961. 

En la Nochebuena de una pequeña ciudad, un grupo de beatas celebran la campaña “Siente un pobre a su mesa” en la que las familias de mayor poder adquisitivo invitan a un pobre a cenar en su casa. A Plácido, un humilde padre de familia que lucha por pagar la primera letra de su motocarro ese mismo día, le obligan a participar en los eventos cuando sus preocupaciones, básicamente sobrevivir y pasar la noche con su familia, son otras.

El guión de la sexta película del maestro sufrió más modificaciones que los proyectos del Nou Mestalla. Costó que interesara a los productores y acabó participando en los Oscar dentro de la categoría a la mejor película de habla no inglesa de 1961.

La caridad como postureo, uno de los temas que se tratan en Plácido, no nos es ajena al valencianismo desde la llegada de Meriton. 

Anil Murthy, después de su última reunión con el Presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, una vez le quedó claro que ya no confiaban en ellos, no dudó en sacar un comunicado desde los medios oficiales del club en el que de nuevo quedaba patente su arrogancia y prepotencia. Entre otras mezquindades, hacía mención a las cincuenta mil mascarillas que habían donado para combatir la pandemia del Covid. La caridad mercantilizada, con la intención de sacar un rédito moral que restregar a la sociedad valenciana y a los mismos seguidores del club. Una burda manera de blanquear sus propias conciencias.

La incomunicación, otra de las características de la etapa Meriton, también está patente en la película. Todos hablan pero ninguno escucha. Tantos años aquí y siguen sin entender nada porque entre otras cosas, nunca han querido saber. No han elegido bien a los interlocutores porque en ningún momento les hemos interesado. Han creído que con cuatro tópicos sería suficiente desde ese aire de superioridad de los que se creen conquistadores, “siente un nativo valencianista en su mesa”.

El toque genial de Berlanga, en esta película reforzado por ser la primera colaboración en el guión con Azcona, es que pese a la miseria moral de la mayoría de personajes de Plácido, todos destilan un toque de humanidad que los salva o les concede el beneficio de la duda. Son parte de una sociedad que los aplasta y en ella se deben desenvolver, no les queda otro remedio, se trata de sobrevivir. Consiguen despertar un ápice de ternura a la que el toque de Azcona añade su dosis de ironía.

No todos los que en su día aplaudieron la llegada de Meriton lo hicieron de mala fe, ni mucho menos. Es humano que muchos creyeran las embaucadoras promesas. Merecen comprensión, el terreno de la ilusión es demasiado fértil y manipulable. 

Los que nunca la merecerán son los que con premeditación y alevosía, siendo perfectamente conscientes de lo que se cocía, formaron parte activa e interesada del juego, casi siempre además, sacando algún beneficio personal. Esos a los que a diferencia de Plácido y su familia sí les llegaron opulentas cestas de Navidad por el trabajo bien realizado y sus cómplices silencios futuros.

@MESTALLIDOS (Desde el tendido 7 de Mestalla, aspirante a secundario de Berlanga).











dijous, 15 d’abril de 2021

VALENCIA C.F. UN CLUB BERLANGUIANO (V)



LOS JUEVES MILAGRO. 1957.

Para evitar el ocaso de un pueblo que siempre ha vivido de las bondades que le reporta su balneario (Fontecilla), cinco representantes de las fuerzas vivas deciden inventarse un milagro que los vuelva a poner de actualidad ante el turismo. Uno de ellos se disfraza de San Dimas y deciden que se aparezca todos los jueves ante cada vez más gente que se da cita para contemplar el milagro. Todo coincide con la llegada al pueblo de un aparente delincuente fugado de la justicia que descubre el engaño y les propone hacer negocios. Todo alrededor de él es extraño, pudiera ser el verdadero Santo al que han ido suplantando.

Un Valencia en progresiva decadencia, como el Balneario de Fontecilla, exigía tomar medidas para recuperar sus tiempos de gloria (“Vamos Pablito Aimar…”).

Su degradación ha sido un proceso cuyo inicio podríamos datar en la conversión del club en Sociedad Anónima. Y en el camino han habido muchos culpables.

La mayoría se disfrazaron de falsos profetas prometiendo suntuosos oropeles y volvimos a caer en el pecado de los delirios de grandeza que tanto daño hacen al club cada cierto tiempo.

Se aprovecharon de la fe que brota junto a la Acequia de Mestalla para embotellarla y convertirla en negocio y marketing destinado a clientes y no devotos.

Le dieron una capa de pintura al templo y fingieron la llegada de un Salvador pero al poco llovió y todo comenzó a desteñir dejando la evidencia a la intemperie. Una vez más, como en las películas de Berlanga, retorno al punto inicial pero en una situación mucho peor.

No supimos estar a la altura y tampoco se nos apareció un Santo de verdad como al final parece suceder en la película, sino uno de cartón-piedra, cartulinas reversibles y silencios pactados.

En “Los jueves milagro”, Berlanga sufrió tal marcaje de la censura que le asignaron un cura afín al Opus Dei, el padre Garau, para que como Mangriñán hacía con sus rivales, lo siguiera de cerca en todo momento. Tal fue lo que condicionó al maestro, que hasta Berlanga pidió que su nombre figurara como coguionista, otra muestra más de la genialidad del director que trascendía a sus propias películas.

En la gestión actual del club la censura está presente en todas sus áreas. Baste señalar a modo de ejemplo, la expulsión de la Agrupación de Peñas de su local de toda la vida por criticar la gestión de Anil Murthy, el trato (incluso vetos) a la prensa local que no se muestra afín a sus discursos, el cada vez mayor número de acciones que hay tener para poder asistir a las Juntas, o la publicación de su Batzine donde no hay lugar para la participación o debate y todo son bondades falseadas e interesadas sobre su gestión.

Pese a toda esa censura, los movimientos por la recuperación del club continúan escribiendo su guión a base de arte e imaginación: Mariachis, grafitties, pancartas, concentraciones, etc.

Ojalá recuperemos pronto las aguas, más que medicinales adictivas, de nuestra bendita Acequia de Mestalla.


@MESTALLIDOS (Desde el tendido 7 de Mestalla, aspirante a secundario de Berlanga).