dilluns, 1 de juny del 2026

DEL RIGOR TÉCNICO A LA PROPAGANDA INTERESADA EN TIEMPO RÉCORD

Respuesta de úvaM al artículo de Amunt Mestalla sobre el nuevo estadio del Valencia CF

La página web y cuenta de X conocida como Amunt Mestalla ha publicado recientemente un artículo titulado Del mejor estadio del mundo al peor estadio del mundo en tiempo récord, en el que se pretende reducir la crítica al nuevo estadio del Valencia CF a una mezcla de ruido, catastrofismo, nostalgia y resistencia emocional al cambio.

El título tiene intención. Como también la tiene el propio nombre del medio digital: un Amunt Mestalla empleado desacomplejadamente para defender el relato que conduce a la desaparición del que ha sido nuestro hogar durante más de un siglo.

En consecuencia, nuestra respuesta también debe ser intencionada. Porque el verdadero salto que debería preocupar al valencianismo no es el que va de una ilusión inicial convenientemente idealizada al rechazo actual, sino el que pretende convertir argumentos técnicos, informes periciales, advertencias jurídicas y una demanda contencioso-administrativa en una simple caricatura de redes sociales.

Desde úvaM consideramos necesario responder de forma directa. No para situar una pieza de opinión en el centro del debate, sino porque la demanda presentada frente al Ayuntamiento de València, y el trabajo técnico y jurídico que la sustenta, nos obligan a denunciar cualquier intento de reducir esta cuestión a ruido, nostalgia o catastrofismo.

El trabajo que hay detrás de nuestras denuncias ha sido realizado por valencianistas sin otro interés que proteger el patrimonio del Valencia CF, denunciar el uso instrumental que Meriton hace del club y exigir rigor y rendición de cuentas a las instituciones. Por respeto a ese esfuerzo, a los informes que lo sustentan y a todos los valencianistas que no aceptan que el futuro del club se decida mediante hechos consumados, debemos responder. Especialmente cuando se intenta convertir una cuestión técnica, normativa, económica, urbanística y patrimonial en una caricatura de redes sociales.

No es ruido: son informes, hechos y responsabilidad

El artículo de Amunt Mestalla utiliza un recurso recurrente: mezclar comentarios de redes sociales, críticas estéticas y opiniones dispersas con objeciones técnicas y jurídicas formalmente documentadas. Se citan ejemplos supuestamente exagerados para presentar toda oposición al nuevo estadio como ruido o catastrofismo.

Esa confusión no es inocente. Sirve para evitar el fondo.

úvaM no responde por cada comentario publicado en redes sociales. úvaM responde por lo que ha denunciado formalmente: deficiencias técnicas, normativas, presupuestarias, urbanísticas y patrimoniales relativas al proyecto del nuevo estadio y a la actuación municipal que ha permitido su avance.

Vivimos tiempos en los que parece necesario recordar que, en determinados asuntos, no todas las opiniones tienen el mismo peso. Una pieza de opinión no equivale a un informe técnico. Una valoración interesada no sustituye a un análisis jurídico. Una comparación superficial no desactiva una demanda contencioso-administrativa. Una obra que avanza físicamente no queda automáticamente convalidada desde el punto de vista técnico, urbanístico o legal.

Al contrario: si las deficiencias denunciadas se confirman, quienes hayan permitido que la obra avanzara pese a estar advertidos deberán asumir las responsabilidades que correspondan.

Lo que se oculta al hablar de la fachada

El artículo de Amunt Mestalla admite que la fachada del nuevo estadio resulta decepcionante, pero intenta limitar ahí la crítica razonable. Todo lo demás lo presenta como exageración.

Ese enfoque empobrece deliberadamente el debate. Y resulta tremendamente significativo que el artículo no haga ninguna mención a las gravísimas deficiencias denunciadas por úvaM, en este caso literalmente ante un juzgado, que hasta ahora no han sido rebatidas por quienes defienden públicamente el nuevo estadio.

La fachada es solo lo que se ve. Lo relevante está también en lo que no se ve: estructura, seguridad, resistencia, durabilidad, protección frente al fuego, cubierta, instalación fotovoltaica, definición de unidades ejecutables, suficiencia presupuestaria, cumplimiento de la licencia, control municipal y responsabilidad patrimonial.

Reducir la discusión a si el estadio es más o menos atractivo exteriormente es una forma de no hablar del fondo. El problema no es si el estadio gusta. El problema es si lo que se está ejecutando, y el modo en que se está ejecutando, cumple con lo exigible y protege adecuadamente al Valencia CF y al interés general de la ciudad; o si, por el contrario, responde a otros intereses.

El cumplimiento de la norma frente a un relato que parece una burla

El artículo presenta a los arquitectos como simples ejecutores de un encargo cambiante y desvía la atención hacia una supuesta “antipatía” que, según su planteamiento, condicionaría cualquier crítica.

Pero un encargo cambiante no rebaja la exigencia esencial de cualquier actuación de esta naturaleza: el proyecto debe cumplir la normativa aplicable, estar técnicamente justificado y no presentar las graves deficiencias que han sido denunciadas, relativas a la estructura, la seguridad, la resistencia, la durabilidad, la protección frente al fuego, la cubierta, la instalación fotovoltaica, la definición real de unidades ejecutables y la suficiencia presupuestaria.

Por otra parte, la crítica estética a una obra arquitectónica es legítima. También lo es denunciar el intento de construir un relato para presentar como mejora lo que son renuncias del proyecto: presentar como gran valor urbano un estadio supuestamente “abierto a la ciudad” por no poder costear el cerramiento previsto inicialmente de unas balconadas orientadas hacia zonas de paso de tráfico urbano, o exhibir como valor añadido la posibilidad de celebrar bodas, bautizos y comuniones, solo puede interpretarse como una burla a la inteligencia del valencianismo. Nadie debería sorprenderse de las reacciones que ese relato ha provocado.

El valencianismo no necesita que le expliquen como virtud lo que percibe como pérdida, y menos aún que lo haga quien ha realizado el trabajo. Y las administraciones públicas no pueden valorar una actuación de esta magnitud desde el relato, sino desde la normativa, la legalidad urbanística, la suficiencia técnica del proyecto y la protección del interés público.

No es low cost: es peor, muy caro con resultado low cost

Otro argumento recurrente es que el nuevo estadio no puede considerarse low cost porque su coste anunciado es elevado. Hay que reconocer que, en esto, el artículo tiene razón, aunque por desgracia para sus autores e inductores no por el motivo que pretenden: la realidad es que el estadio es caro y el resultado está muy por debajo del proyecto original.

Que una obra sea cara no demuestra que sea buena, ni suficiente, ni adecuada a lo comprometido. Puede ser cara precisamente porque arrastra años de mala gestión, una estructura concebida para otro proyecto, paralizaciones, rediseños, costes hundidos, compromisos financieros o una operación urbanística que parece diseñada más en beneficio de un tercero que del propio club.

El problema, por tanto, no es si el estadio es “barato” o “caro”. El problema es que el Valencia CF puede acabar asumiendo un coste muy elevado para recibir un estadio degradado respecto del proyecto original, con prestaciones recortadas, dudas técnicas relevantes y un impacto patrimonial enorme.

Si el sacrificio económico, urbanístico e histórico que se exige al club no se corresponde con el resultado final, el coste elevado no desmiente la crítica: la confirma.

Los ingresos extraordinarios: el cuento de la lechera de Meriton, otra vez

El relato favorable al nuevo estadio descansa también sobre la expectativa de nuevos ingresos: explotación comercial, hospitality, eventos, conciertos y modernización de la experiencia de estadio.

Pero esas previsiones deben tratarse con extrema cautela porque el Valencia CF ya ha conocido planes de negocio de Meriton que no se han cumplido. Sin ir más lejos, el plan presentado durante el proceso de venta planteaba la eliminación de la deuda en un plazo breve de tiempo, una promesa desmentida por los hechos. Ese incumplimiento, auténtico pecado original de Meriton, debería haber puesto en cuestión ante las instituciones públicas, si no la legalidad, sí la legitimidad de su control accionarial sobre el club.

Desde entonces, su gestión ha estado marcada por promesas de recuperación deportiva y económica que la realidad ha desmentido reiteradamente. Por eso, cualquier previsión de ingresos futuros debe ser auditada, contrastada y sometida a escenarios prudentes, sin depender de estimaciones realizadas por partes interesadas y presentadas como certezas.

También la venta del terciario a Atitlan encaja en esa lógica: un activo llamado a generar valor recurrente para el club se transforma en un ingreso puntual de alrededor de 30 millones, con renuncia a ingresos futuros. Otro relato de ingresos estructurales reducido a una operación de necesidad inmediata.

El propio mercado de eventos obliga además a ser prudente: si un recinto como el Santiago Bernabéu, promovido por el Real Madrid y dotado de una capacidad económica e institucional incomparable, ha encontrado problemas relevantes para explotar conciertos por cuestiones acústicas, no resulta difícil imaginar qué podría ocurrir con el tholos mediterráneo de las balconadas abiertas a la ciudad.

Y Valencia cuenta ya con el Roig Arena: un recinto cubierto, moderno, profesionalizado, dimensionado para el mercado local y con una estructura comercial claramente orientada a captar eventos. Cualquier proyección económica del nuevo estadio que ignore esa competencia, las restricciones acústicas, los costes operativos y la capacidad real de gestión del club es incompleta e interesada.

La viabilidad del Valencia CF no puede apoyarse en otro cuento de la lechera. Debe apoyarse en análisis independientes, prudentes y contrastables.

Mestalla no es el problema: es la solución

El artículo intenta contraponer Mestalla como emoción y el nuevo estadio como racionalidad. Esa contraposición es falsa.

Mestalla tiene un valor emocional evidente, y ese valor importa: estamos hablando de un club de fútbol, y no de un club de fútbol cualquiera. La identidad, la memoria colectiva, la centralidad urbana, la continuidad histórica y el arraigo social forman parte del patrimonio real del Valencia CF y de la propia ciudad de Valencia.

Pero Mestalla no es solo emoción. Es también una respuesta racional al problema que el nuevo estadio ha generado. Desde el punto de vista económico, patrimonial, urbanístico y deportivo, la permanencia en Mestalla debería haberse estudiado con rigor como alternativa real frente a una operación que exige al club asumir más deuda, más riesgo, más dependencia de ingresos futuros inciertos y una pérdida irreversible de su hogar histórico.

Nadie serio plantea dejar Mestalla como está. La alternativa es reformarlo, adaptarlo y modernizarlo. Eso exige análisis técnico, urbanístico y económico; exige decisiones complejas; y exige actuar también sobre el suelo del nuevo estadio. Pero complejo no significa imposible. En urbanismo, las situaciones difíciles se estudian, se tramitan y se resuelven cuando existe voluntad política y defensa del interés general.

Presentar la continuidad de Mestalla como algo justificable únicamente desde la nostalgia es una forma de no afrontar el verdadero problema: que el nuevo estadio puede no ser necesario, puede no ser conveniente y puede comprometer aún más la viabilidad del Valencia CF.

La exigencia selectiva: dureza con las iniciativas desinteresadas, indulgencia con el encargo profesional millonario

Resulta especialmente revelador que el artículo examine con tanta severidad una iniciativa ciudadana como Sempre Mestalla, impulsada por aficionados valencianistas, mientras evita aplicar el mismo nivel de exigencia al proyecto profesional del club, encargado durante años a un estudio internacional y con un coste millonario.

Una propuesta ciudadana no tiene por qué tener el grado de desarrollo de un proyecto de ejecución. Su función puede ser otra: abrir un debate, plantear una alternativa, movilizar al valencianismo y exigir que se estudie con rigor una opción distinta a la resignación ante los hechos consumados.

Lo que resulta moralmente inaceptable es descalificar con dureza el esfuerzo voluntario de aficionados que intentan proteger el patrimonio del club, mientras se normalizan y omiten las deficiencias denunciadas en un proyecto profesional que sí debía estar plenamente justificado desde el punto de vista técnico, económico, normativo y administrativo.

Si existen dudas sobre las cifras de Sempre Mestalla, lo razonable es contrastarlas mediante una comparación independiente. Pero esa comparación debe ser completa y simétrica: coste real de terminar el nuevo estadio, coste real de reformar Mestalla, efectos sobre la deuda, ingresos prudentes, riesgos técnicos, cargas urbanísticas, alternativas sobre el suelo del nuevo estadio, impacto patrimonial y protección del interés del Valencia CF.

Exigir perfección al ciudadano voluntarioso y consentir insuficiencias al encargo millonario no es rigor. Es una forma interesada de cerrar el debate.

Irreversible: la ley de la selva frente a las obligaciones de la administración pública

La tesis final del relato favorable al nuevo estadio es que ya no hay marcha atrás. Se invocan el inmovilizado contable, los contratos, la financiación, las parcelas, el convenio, la licencia y los compromisos institucionales para concluir que solo queda terminar.

Esa es la lógica de los hechos consumados. Y aceptar esa lógica equivale a sustituir las garantías propias de una sociedad democrática por la ley de la selva: avanzar lo suficiente, comprometer lo suficiente, gastar lo suficiente y firmar lo suficiente para que cualquier control posterior parezca imposible o irresponsable.

Pero ni el inmovilizado contable ni los contratos privados convierten la operación en irreversible. Pueden exigir ajustes, análisis patrimoniales y consecuencias entre partes, pero no sustituyen el cumplimiento de la legalidad ni eliminan la obligación de control municipal.

Lo mismo ocurre urbanísticamente: habría que revisar usos, cargas, aprovechamientos, convenios y compensaciones. Difícil, sí; imposible, no. En democracia, las dificultades se tramitan y se someten a control; no se usan para imponer hechos consumados.

Lo verdaderamente irresponsable sería aceptar que una actuación se vuelve incuestionable simplemente porque ha avanzado lo suficiente. Si esa tesis se acepta, cualquier mala gestión puede convertirse en irreversible por acumulación de errores. Precisamente para evitarlo existen el control administrativo, la responsabilidad pública, la rendición de cuentas y la tutela judicial.

Conviene recordarlo ahora, porque probablemente será el siguiente desplazamiento del debate: señalar una deficiencia no crea el problema. Lo crea, en su caso, quien la provoca, quien la ignora o quien permite que la actuación avance pese a estar advertido. Si las objeciones formuladas carecen de fundamento, deberán rebatirse con informes, datos y resoluciones motivadas. Pero si se confirman, el debate no podrá desplazarse hacia quien las señaló, sino hacia quienes tenían la obligación de comprobarlas, corregirlas o impedir que produjeran consecuencias.

Por eso este debate trasciende el ámbito del Valencia CF y Mestalla, y adquiere un valor cívico y ciudadano muy relevante.

Preguntas incómodas

Llegados a este punto, es el momento de que el valencianismo y la sociedad valenciana en su conjunto se hagan una serie de preguntas incómodas: ¿sirve esta operación al Valencia CF, a su viabilidad y a su patrimonio? ¿Sirve a la ciudad y al interés general? ¿O sirve a la necesidad de cerrar un problema político, financiero y urbanístico generado durante años por una gestión profundamente dañina para el club?

Resulta significativo que una operación de esta naturaleza haya sido capaz de generar consensos políticos difíciles de imaginar en casi cualquier otro ámbito. En un clima público marcado por la confrontación, que alrededor del nuevo estadio se haya construido una convergencia tan amplia debería invitar a una reflexión serena, no a la aceptación automática.

úvaM no pide adhesiones emocionales ni actos de fe. Pide responsabilidad, rigor, transparencia y control. Que se contesten los informes. Que se expliquen las deficiencias denunciadas. Que se auditen las previsiones de ingresos. Que se analice la viabilidad económica real. Que se justifique cada decisión urbanística. Que el Ayuntamiento ejerza plenamente su responsabilidad. Que no se sustituya el cumplimiento de la ley por la velocidad de una obra.

El nuevo estadio no debe imponerse como una fatalidad. Debe justificarse como una decisión legal, segura, viable, rentable y beneficiosa para el Valencia CF y para la ciudad. Y en estos momentos no lo es.

Si todo se hubiera hecho técnica y administrativamente bien, el debate podría limitarse al terreno estético, sentimental o de oportunidad. Pero eso implicaba un proyecto completo, un análisis riguroso, un presupuesto realista y unos tiempos incompatibles con los plazos del Mundial de 2030, utilizado como excusa para validarlo todo. Y también chocaba con las urgencias de una operación urbanística en la que el papel del Valencia CF parece ser el de servir como garantía.

El relato y los hechos

Después de todo lo anterior, la cuestión queda reducida a una diferencia esencial entre relato y hechos. El artículo de Amunt Mestalla no desmonta los argumentos técnicos, jurídicos, económicos, urbanísticos y patrimoniales planteados; intenta rodearlos, relativizarlos o presentarlos como inevitables.

No rebate las deficiencias denunciadas, sino que las omite. No analiza con rigor la viabilidad económica, sino que confía en previsiones interesadas. No afronta el coste patrimonial de la operación, sino que lo presenta como inevitable. No explica por qué el nuevo estadio es necesario, conveniente y administrativamente admisible, sino que insiste en que ya no hay alternativa.

Por eso la diferencia es sencilla: hay quien defiende el interés del Valencia CF con rigor, independencia y responsabilidad, y hay quien viste de normalidad decisiones que favorecen la continuidad del relato de Meriton, aunque el club siga asumiendo el riesgo, el coste y las consecuencias.

En realidad, como casi siempre, todo se reduce a lo que dijo el añorado Vicente Peris: “Al Valencia se viene a servir, no a servirse.

 

últimes vesprades a Mestalla 

 

 

divendres, 29 de maig del 2026

ÚVAM FORMALITZA LA DEMANDA CONTRA L’AJUNTAMENT PER PERMETRE L’AVANÇ DEL NOU ESTADI MALGRAT LES DEFICIÈNCIES ADVERTIDES

ÚVAM FORMALITZA LA DEMANDA CONTRA L’AJUNTAMENT PER PERMETRE L’AVANÇ DEL NOU ESTADI MALGRAT LES DEFICIÈNCIES ADVERTIDES

La demanda incorpora un informe pericial que acredita greus deficiències tècniques, normatives i pressupostàries en el projecte presentat pel Valencia CF

València, 29 de maig de 2026

últimes vesprades a Mestalla ha formalitzat davant la jurisdicció contenciosa administrativa la demanda contra l’Ajuntament de València per la seua actuació en relació amb el projecte del nou estadi del Valencia CF.

La demanda es dirigix contra la resolució municipal que va desestimar expressament les sol·licituds d’úvaM relatives a la caducitat de la llicència urbanística, l’adopció de mesures per a evitar l’inici de les obres i el pronunciament sobre les deficiències tècniques denunciades en el Projecte d’Execució presentat pel Valencia CF l’11 d’octubre de 2024.

Amb esta actuació, úvaM fa un pas més en l’àmbit judicial en formalitzar la demanda del recurs contenciós administratiu que es va interposar en maig de 2025, en relació amb allò que denuncia des de desembre de 2024: que el document presentat pel club no reunia les condicions exigibles a un verdader Projecte d’Execució i que l’Ajuntament, malgrat haver sigut advertit de manera expressa, concreta i tècnicament fonamentada, va permetre l’avanç de les obres sense abordar materialment el fons de les qüestions plantejades ni realitzar una comprovació tècnica suficient.

A esta falta de comprovació material se suma l’actuació processal de l’Ajuntament, ja denunciada per úvaM, després que el jutjat haja hagut de requerir fins en tres ocasions la remissió completa de l’expedient administratiu.

La demanda s’acompanya d’un informe tècnic pericial elaborat per dos enginyers de Camins, Canals i Ports, que confirma deficiències rellevants en aspectes essencials del projecte, entre elles:

  • el seu manifest caràcter d’“edició preliminar”, incompatible amb un Projecte d’Execució complet i tancat;
  • la improcedència del procediment emprat (certificació ECUV sobre el Projecte Bàsic i declaració responsable) per a iniciar les obres quan, segons sosté úvaM, el Projecte d’Execució incorporava modificacions substancials respecte del Projecte Bàsic certificat;
  • la indefinició de la coberta de l’estadi i de les seues implicacions estructurals, econòmiques i funcionals;
  • l’ús de normativa estructural derogada;
  • l’absència d’una anàlisi suficient sobre la durabilitat i vida útil residual d’una estructura abandonada durant més de quinze anys;
  • deficiències en matèria de resistència al foc, recobriments i seguretat;
  • la falta de definició i pressupost complet de la instal·lació fotovoltaica obligatòria;
  • i l’omissió de partides essencials que impedixen conéixer el cost real de l’obra.

El nucli del procediment és clar: determinar si l’Ajuntament podia mantindre l’eficàcia de la llicència i permetre l’avanç de les obres malgrat les advertències documentades que el suposat Projecte d’Execució no complia els requisits mínims exigibles.

Per a úvaM, el que ha ocorregut ha permés que una estructura susceptible d’adaptació a la normativa vigent, encara que amb més termini, més pressupost i una definició tècnica rigorosa, avance ara cap a una situació cada vegada més difícil de corregir, amb més cost econòmic i més risc per al futur del club. Cap pressió per arribar a determinats terminis, tampoc la vinculada al Mundial de futbol de 2030, pot justificar que es reduïsquen costos, s’acurten temps o es rebaixe el control administratiu en una infraestructura destinada a albergar desenes de milers de persones.

Si el procediment confirma que les advertències tècniques van ser ignorades i que es va permetre avançar l’obra sense les comprovacions exigibles, úvaM promourà les actuacions legalment procedents per a depurar responsabilitats.

Des d’últimes vesprades a Mestalla reiterem que esta demanda respon a la voluntat de defensar el Valencia CF i el seu patrimoni material i immaterial, però també a una exigència cívica elemental de legalitat, transparència i responsabilitat institucional.

Davant d’una operació d’alt risc, basada en un projecte incomplet, en previsions econòmiques incertes i en mans d’una gestió que porta més d’una dècada arrossegant el Valencia CF a la irrellevància i la decadència, úvaM continua defensant que la millor opció per al club és romandre a Mestalla: una alternativa viable tècnicament, convenient econòmicament i posa en valor un patrimoni urbà, sentimental i esportiu únic en la ciutat i en el futbol europeu.

El Valencia CF i la ciutat de València mereixen garanties, rigor tècnic i una Administració que actue com a defensora de l’interés general, no com a simple receptora de les explicacions del promotor.

últimes vesprades a Mestalla

ultimesvespradesamestalla@gmail.com


------------------------

ÚVAM FORMALIZA LA DEMANDA CONTRA EL AYUNTAMIENTO POR PERMITIR EL AVANCE DEL NUEVO ESTADIO PESE A LAS DEFICIENCIAS ADVERTIDAS

La demanda incorpora un informe pericial que acredita graves deficiencias técnicas, normativas y presupuestarias en el proyecto presentado por el Valencia CF

Valencia, 29 de mayo de 2026

últimes vesprades a Mestalla ha formalizado ante la jurisdicción contencioso-administrativa la demanda contra el Ayuntamiento de València por su actuación en relación con el proyecto del nuevo estadio del Valencia CF.

La demanda se dirige contra la resolución municipal que desestimó expresamente las solicitudes de úvaM relativas a la caducidad de la licencia urbanística, la adopción de medidas para evitar el inicio de las obras y el pronunciamiento sobre las deficiencias técnicas denunciadas en el Proyecto de Ejecución presentado por el Valencia CF el 11 de octubre de 2024.

Con esta actuación, úvaM da un paso más en el ámbito judicial al formalizar la demanda del recurso contencioso-administrativo que se interpuso en mayo de 2025, en relación con lo que viene denunciando desde diciembre de 2024: que el documento presentado por el club no reunía las condiciones exigibles a un verdadero Proyecto de Ejecución y que el Ayuntamiento, pese a haber sido advertido de forma expresa, concreta y técnicamente fundada, permitió el avance de las obras sin abordar materialmente el fondo de las cuestiones planteadas ni realizar una comprobación técnica suficiente.

A esta falta de comprobación material se suma la actuación procesal del Ayuntamiento, ya denunciada por úvaM, después de que el juzgado haya tenido que requerir hasta en tres ocasiones la remisión completa del expediente administrativo.

La demanda se acompaña de un informe técnico pericial elaborado por dos ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, que confirma deficiencias relevantes en aspectos esenciales del proyecto, entre ellas:


  • su manifiesto carácter de “edición preliminar”, incompatible con un Proyecto de Ejecución completo y cerrado;
  • la improcedencia del procedimiento empleado (certificación ECUV sobre el Proyecto Básico y declaración responsable) para iniciar las obras cuando, según sostiene úvaM, el Proyecto de Ejecución incorporaba modificaciones sustanciales respecto del Proyecto Básico certificado;
  • la indefinición de la cubierta del estadio y de sus implicaciones estructurales, económicas y funcionales;
  • el uso de normativa estructural derogada;
  • la ausencia de un análisis suficiente sobre la durabilidad y vida útil residual de una estructura abandonada durante más de quince años;
  • deficiencias en materia de resistencia al fuego, recubrimientos y seguridad;
  • la falta de definición y presupuesto completo de la instalación fotovoltaica obligatoria;
  • y la omisión de partidas esenciales que impiden conocer el coste real de la obra.

El núcleo del procedimiento es claro: determinar si el Ayuntamiento podía mantener la eficacia de la licencia y permitir el avance de las obras pese a las advertencias documentadas de que el supuesto Proyecto de Ejecución no cumplía los requisitos mínimos exigibles.

Para úvaM, lo ocurrido ha permitido que una estructura susceptible de adaptación a la normativa vigente, aunque con mayor plazo, mayor presupuesto y una definición técnica rigurosa, avance ahora hacia una situación cada vez más difícil de corregir, con mayor coste económico y mayor riesgo para el futuro del club. Ninguna presión por llegar a determinados plazos, tampoco la vinculada al Mundial de fútbol de 2030, puede justificar que se reduzcan costes, se acorten tiempos o se rebaje el control administrativo en una infraestructura destinada a albergar a decenas de miles de personas.

Si el procedimiento confirma que las advertencias técnicas fueron ignoradas y que se permitió avanzar la obra sin las comprobaciones exigibles, úvaM promoverá las actuaciones legalmente procedentes para depurar responsabilidades.

Desde últimes vesprades a Mestalla reiteramos que esta demanda responde a la voluntad de defender al Valencia CF y su patrimonio material e inmaterial, pero también a una exigencia cívica elemental de legalidad, transparencia y responsabilidad institucional.

Frente a una operación de alto riesgo, basada en un proyecto incompleto, en previsiones económicas inciertas y en manos de una gestión que lleva más de una década arrastrando al Valencia CF a la irrelevancia y la decadencia, úvaM sigue defendiendo que la mejor opción para el club es permanecer en Mestalla: una alternativa viable técnicamente, conveniente económicamente y que pone en valor un patrimonio urbano, sentimental y deportivo único en la ciudad y en el fútbol europeo.

El Valencia CF y la ciudad de València merecen garantías, rigor técnico y una Administración que actúe como defensora del interés general, no como simple receptora de las explicaciones del promotor. 

últimes vesprades a Mestalla

ultimesvespradesamestalla@gmail.com




dilluns, 30 de març del 2026

ON ESTÀ EL NOSTRE ISAAC STERN?



Sempre he pensat que la Traca de Forment té una màgia especial. Ara no ho pense, ara ho tinc clar.

La setmana passada vaig tindre un somni. Estava fent-me una cervesa amb Vicent Peris en la Taberna Che d’Antic Regne. Com sempre, anava impecable: trage, camisa i corbata perfectament combinades: en dos paraules, un pinzell. Em va dir que, per presentar l’acte de la Traca, podia demanar dos desitjos, un personal i l’altre relacionat amb el VCF.

Este no és el fòrum adequat per a desvelar el personal, però els que em conegueu vos podeu imaginar quin és. Segur que l’encerteu.

El valencianista, lògicament, sí que el compartiré hui amb tots vosaltres.

No, no és arribar a la Conference, ni tampoc salvar-nos del descens. És una cosa molt més important. Tampoc és, qui ho diria, que desaparega el (anava a dir malparit) indesitjable de Peter Lim de les nostres vides. És encara més important. 

El meu desig és trobar una persona que no sé qui és, ni on està. Però sé que existix.

Vos vaig a contar una història de Nova York que té un paral·lelisme amb la nostra situació i fa entendre millor el meu desig. Sí, de Nova York; no m’he tornat boig, no. M’explique... 

Tots sabeu que el Carnegie Hall és una de les sales de concerts més prestigioses del món. Es troba en el districte de Manhattan, a Nova York. Pel Carnegie Hall han passat tots els grans artistes. Pel Carnegie Hall ha passat la història de la música. 

Allò que no sé si sabreu és que, als anys cinquanta, va estar a punt de ser enderrocat i convertit en un edifici comercial. Al·lucinant, no? Puix sí. Va estar a punt d’ocórrer.

Afortunadament, en ocasions, en el món existixen persones amb una sensibilitat especial per a rebel·lar-se davant d’este tipus d’aberracions en què només primen la cobdícia, el poder i els diners.

A Nova York eixa persona va ser Isaac Stern.

Stern era considerat un dels grans violinistes del segle XX. Després d’un concert en el Carnegie Hall va dir que, en qualsevol sala de concerts, la música millorava la sala, excepte en el Carnegie Hall, on la sala millorava la música. 

Isaac Stern va liderar una campanya de conscienciació per a salvar el Carnegie Hall. Va convéncer les persones més influents de la cultura i de la societat novaiorquesa de l’època perquè firmaren un manifest en defensa del Carnegie Hall, que va ser recolzat majoritàriament per la ciutadania. 

I finalment va aconseguir salvar el Carnegie Hall i mantindre’l com a sala de concerts.

Hui, com és de justícia, la sala principal del Carnegie Hall porta el nom d’Isaac Stern.

No sé si el nostre Isaac Stern està ací entre nosaltres, o està en sa casa escoltant una gravació de Stern en el Carnegie Hall o un disc dels Beatles (que, per cert, també actuaren al Carnegie Hall i després tindran el seu xicotet espai en el nostre acte), però sí que estic segur que el nostre Isaac Stern existix. I que, si el trobem, salvarà Mestalla.

Sé que ho tenim tot en contra. Sé que les institucions públiques valencianes ens han traït i s’han venut a l’enemic. Sé que ja s’està acabant el partit. Però encara queda el temps de descompte. Per què no podem guanyar el partit a l’èpica, en el minut 93? Com en el gol de Forment el 28 de març del 71.

Traca de Forment, per favor, fes la teua màgia.

Moltes gràcies per la vostra atenció.

Jesús Roig Sena.

Últimes vesprades a Mestalla.


Acte de la traca de Forment 28/03/2026:


La traca de Forment 28/03/2026:




dimarts, 3 de febrer del 2026

Quan ni tan sols un jutjat és atés: una altra fallida institucional que deixa a soles al València CF

NOTA DE PREMSA  

 

EL JUTJAT HA HAGUT DE REQUERIR FINS A TRES VEGADES A L’AJUNTAMENT LA REMISSIÓ COMPLETA DE L’EXPEDIENT EN RELACIÓ AMB EL CONTENCIÓS ADMINISTRATIU INTERPOSAT PER ÚVAM 

En el recurs contenciós-administratiu interposat per Últimes Vesprades a Mestalla contra l’Ajuntament de València per greus incompliments relacionats amb el projecte del nou estadi, s’ha produït un fet d’una gravetat excepcional: el jutjat ha hagut de requerir fins a tres vegades a l’Ajuntament la remissió íntegra de l’expedient administratiu, sense que, a dia de hui, s’haja aportat de manera completa. 

I no estem parlant de documentació accessòria ni de simples tràmits administratius, sinó dels expedients clau que recullen la documentació sobre les irregularitats greus denunciades en el contenciós, tant pel que fa al que ha aportat el club com a les actuacions —o omissions— de l’Ajuntament al respecte.

Quan ni tan sols els requeriments judicials garantixen la transparència i la rendició de comptes, ens trobem davant una fallida greu del mecanisme democràtic bàsic de control de l’Administració, que connecta amb una percepció cada vegada més estesa entre la ciutadania: la pèrdua de confiança en unes institucions que haurien de defensar l’interés general, però que actuen amb opacitat o amb una diligència selectiva que erosiona la credibilitat pública.

Este context ajuda a entendre el profund abandonament en què es troba el València CF en l’actualitat, possiblement en el moment més crític de la seua història.

Evidentment, res es pot esperar ni del màxim accionista, que està consumint en pocs anys el que més d’un segle d’història i la participació de milers de valencianistes van construir, ni de l’autodenominat, amb suprema pedanteria, local management, col·laboradors necessaris d’una desfeta esportiva, econòmica i moral sense precedents, usant la cultura de club al servici del seu amo i a canvi d’un bon jornal.

Però el València també ha sigut abandonat pels sectors socials que haurien d’haver defensat el paper central del club en la societat valenciana, les nostres suposades elits, ja absents en el moment clau de la venda i desaparegudes des d’aleshores, com tantes vegades hem vist en la historia del nostre poble.

També, a la vista de com han anat les coses, ha sigut deixat a soles per una classe política que, per acció o per omissió, ha decidit recolzar qui, mentida rere mentida, està arrossegant el club cap a l’abisme.

Però hui ens trobem amb un nou element: l'aparença de que hi ha alguns membres de la funció pública —la funció dels quals és complir i fer complir la norma en defensa del bé públic— que estan posant obstacles a l’acció de la justícia i a la necessària rendició de comptes, no sabem si per iniciativa pròpia o per indicacions d’altres, amb l’objectiu evident que els fets consumats soterren les irregularitats denunciades. En relació amb açò, tornem a manifestar la nostra voluntat d’arribar fins on siga necessari per exigir les responsabilitats corresponents en este sentit, passe el temps que passe.

Davant de tot açò pensem que ha arribat el moment en què, tant els valencianistes com el conjunt de la societat valenciana, hem de fer-nos la pregunta que ja es feien els antics romans: cui prodest? A qui beneficia tot açò que, evidentment, no beneficia el València? Qui guanyarà amb un canvi d’estadi que està exigint opacitat, esforços desproporcionats i una aplicació desigual de les normes? Qui acabarà aprofitant una oportunitat urbanística al solar de Mestalla mentre el València CF queda hipotecat durant dècades, condemnat, en el millor dels casos, a la irrellevància i, en el pitjor, a l’abisme? I tot, sense que importe que el club i la ciutat perguen un patrimoni únic al futbol europeu, un camp centenari, a canvi d’un recinte sense identitat, lluny dels plantejaments inicials, absolutament fóra de les possibilitats del club i sustentat en ficcions econòmiques que recorden massa els arguments utilitzats durant l’infame procés de venda.

Des d’Últimes Vesprades a Mestalla apel·lem a tots els agents socials valencians a assumir la gravetat d’esta situació i a exigir que es pose fi a una deriva que ja ha passat d’amenaçar el futur del València CF per a posar en entredit la credibilitat de les nostres institucions. 

 

últimes vesprades a Mestalla

ultimesvespradesamestalla@gmail.com

 ·

Cuando ni siquiera un juzgado es atendido: otra actuación institucional que deja solo al Valencia CF

NOTA DE PRENSA 

EL JUZGADO HA TENIDO QUE REQUERIR HASTA EN TRES OCASIONES AL AYUNTAMIENTO LA REMISIÓN COMPLETA DEL EXPEDIENTE EN RELACIÓN CON EL CONTENCIOSO-ADMINISTRATIVO INTERPUESTO POR ÚVAM

En el recurso contencioso-administrativo interpuesto por Últimes Vesprades a Mestalla contra el Ayuntamiento de València por graves incumplimientos relacionados con el proyecto del nuevo estadio, se ha producido un hecho de una gravedad excepcional: el juzgado ha tenido que requerir hasta en tres ocasiones al Ayuntamiento la remisión íntegra del expediente administrativo, sin que, a día de hoy, se haya aportado de manera completa.

Y no estamos hablando de documentación accesoria ni de simples trámites administrativos, sino de los expedientes clave que recogen la documentación sobre las irregularidades graves denunciadas en el contencioso, tanto en lo relativo a lo aportado por el club como a las actuaciones —u omisiones— del Ayuntamiento al respecto. 

Cuando ni siquiera los requerimientos judiciales garantizan la transparencia y la rendición de cuentas, nos encontramos ante un fallo grave del mecanismo democrático básico de control de la Administración, que conecta con una percepción cada vez más extendida entre la ciudadanía: la pérdida de confianza en unas instituciones que deberían defender el interés general, pero que actúan con opacidad o con una diligencia selectiva que erosiona la credibilidad pública.

Este contexto ayuda a entender el profundo abandono en el que se encuentra el Valencia CF en la actualidad, posiblemente en el momento más crítico de su historia.

Evidentemente, nada puede esperarse del máximo accionista, que está consumiendo en pocos años lo que más de un siglo de historia y la participación de miles de valencianistas construyeron, ni del autodenominado, con suprema pedantería, local management, colaboradores necesarios de un desastre deportivo, económico y moral sin precedentes, utilizando la cultura de club al servicio de su propietario y a cambio de un buen salario.

Pero el Valencia también ha sido abandonado por los sectores sociales que deberían haber defendido el papel central del club en la sociedad valenciana, nuestras supuestas élites, ya ausentes en el momento clave de la venta y desaparecidas desde entonces, como tantas veces hemos visto en la historia de nuestro pueblo.

Asimismo, a la vista de cómo han ido las cosas, ha sido dejado solo por una clase política que, por acción u omisión, ha decidido respaldar a quien, mentira tras mentira, está arrastrando al club hacia el abismo.

Pero hoy nos encontramos con un nuevo elemento: la apariencia de que algunos miembros de la función pública —cuya misión es cumplir y hacer cumplir la norma en defensa del bien público— están poniendo obstáculos a la acción de la justicia y a la necesaria rendición de cuentas, no sabemos si por iniciativa propia o por indicaciones de terceros, con el objetivo evidente de que los hechos consumados entierren las irregularidades denunciadas. En relación con ello, reiteramos nuestra voluntad de llegar hasta donde sea necesario para exigir las responsabilidades correspondientes en este sentido, pase el tiempo que pase.

Ante todo ello, consideramos que ha llegado el momento en que, tanto los valencianistas como el conjunto de la sociedad valenciana, debemos hacernos la pregunta que ya se planteaban los antiguos romanos: cui prodest?  ¿A quién beneficia todo esto que, evidentemente, no beneficia al Valencia? ¿Quién ganará con un cambio de estadio que está exigiendo opacidad, esfuerzos desproporcionados y una aplicación desigual de las normas?  ¿Quién acabará aprovechando una oportunidad urbanística en el solar de Mestalla mientras el Valencia CF queda hipotecado durante décadas, condenado, en el mejor de los casos, a la irrelevancia y, en el peor, al abismo? Y todo ello, sin que importe que el club y la ciudad pierdan un patrimonio único en el fútbol europeo, un estadio centenario, a cambio de un recinto sin identidad, alejado de los planteamientos iniciales, absolutamente fuera de las posibilidades del club y sustentado en ficciones económicas que recuerdan demasiado los argumentos utilizados durante el infame proceso de venta.

Desde Últimes Vesprades a Mestalla apelamos a todos los agentes sociales valencianos a asumir la gravedad de esta situación y a exigir que se ponga fin a una deriva que ha pasado de amenazar el futuro del Valencia CF a poner en entredicho la credibilidad de nuestras instituciones.

 

últimes vesprades a Mestalla

ultimesvespradesamestalla@gmail.com