Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Copa 1999. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Copa 1999. Mostrar tots els missatges

divendres, 26 de juny del 2009

Generació del 99

·
Ara, que es complixen deu anys de la final jugada i guanyada, com han de ser les finals, a l’estadi de “La Cartuja“ de Sevilla davant l’Atleti de Madrid. Crec que es moment de recordar músiques que estan, o be podien estar, associades a eixe gran partit. I és que el futbol té música, com afirma el “mestre“ Petón, gran erudit i seguidor del nostre rival eixa nit del 26 de juny de 1999.

Volver


“Volver... con la frente marchita,
Las nieves del tiempo platearon mi sien...
Sentir... que es un soplo la vida,
Que veinte años no es nada,
Que febril la mirada, errante en las sombras,
Te busca y te nombra”.
······································································Carlos Gardel, Alfredo Le Pera

Encara que el tango diga el contrari, vint anys són molts, moltíssims, quasi una generació sencera. Eixos, són els anys de la dura travessia pel desert que els valencianistes varen sofrir per a tornar a alçar un gran títol, en mig d’eixa llarga marxa fins i tot arribarem a tocar fons en el descens a segona.

He escollit esta cançó, per dos motius, el primer com a homenatge a tots els valencianistes que es quedaren pel camí. I en segon lloc com a reconeixement al “Piojo” López, jugador argentí, que va obrir i tancar el marcador en eixa nit inoblidable. Gràcies Pibe.

Un buen día


“He puesto la tele,
había un partido

y Mendieta ha marcado un gol
realmente increible“.
······································································Los Planetas

En eixa nit sevillana, varem viure un moment únic, irrepetible i màgic. Gaizka Mendieta, feu, el que possiblement siga el gol perfecte. El GOL amb majúscules.

Per la seua execució, per la demostració tècnica, per la superioritat davant els rivals, per la sang freda i per que era la seua consagració com a un dels nostres millors jugadors. Eixe minut 33, va ser el moment culminant de la seua carrera esportiva.

·
·
We Are the Champions


“We are the champions - my friend
and we'll keep on fighting till the end
We are the champions
We are the champions
No time for losers
'Cause we are the champions”.
······································································Freddie Mercury

Esta cançó, escrita l’any 1977, és una de les més representatives de Queen. Amb el temps, s’ha convertit en un dels símbols de l’èxit esportiu. Pocs són els esdeveniments de l’esport on no sona esta cançó després de l’entrega dels trofeus.

Malauradament, els valencianistes mai l’havien escoltat, ni l’havien entonat amb la sensació de ser nosaltres els CAMPIONS. Mai fins a eixa nit.

La nit començà festiva i acaba com una auténtica festa. Estant a Sevilla, quasi per obligació, no podia faltar la nota folclòrica.

El probe Miguel.


“Cuando voy caminando pa la plaza,
Me preguntan si he visto a Miguel Canales.
Él dice que es feliz en la montaña
Que hace mucho tiempo que no sale.
Qué le estará pasando al probe Miguel
Que hace mucho tiempo que no sale
La,lalala, la, lalala”.

······································································Rafael Calixto Escalona

Per molt friki que siga i que sone, no hi ha cap valencianista dels qui estiguerem a la Cartuja que entre la eufòria i les moltes ganes acumulades, després de tantes i tantes decepcions, no festejara este nou campionat cantant i ballant al ritme dels Triana Pura.

Eixa nit, començava sense saber-ho, la segona època daurada de la nostra història esportiva. En estos deu anys, hem aconseguit éxits que dificilment podiem en eixe moment imaginar: dos lligues, dos copes, una UEFA, una supercopa d’Europa i un altra espanyola, a més de dos finals de la Champions i de ser proclamat millor equip del món l’any 2004 per la IFFHS.

Hui, deu anys després, i amb tots els dubtes que ens venen respecte al futur més inmediat de la nostra entitat, no podem més que esperar, que tots estos éxits aconseguits des de la modèstia, el sacrifici i la humiltat, siguen l’exemple on mirar-se. I que la filosofia i el caràcter d’un equip “bronco y copero” siga el nostre referent, ara i sempre.




Josep Bosch
Soci del València CF
·

dimarts, 9 de juny del 2009

Elvis en Mestalla

·
A Juanjo de Oro, que supo retirarse en el momento cumbre de toda esta historia. Con afecto y amistad.

Han pasado 10 años. Algunos, como Juanjo de Oro, no han vuelto a Mestalla. ¿para qué? suele decir cuando voy a verle a su garito de la calle san Jacinto. Juanjo, que siempre fue Elvis en Mestalla, dio alas al mito de San Marino con un comentario en el momento exacto que apenas medio minuto después ya era canción. Uno de esos cantitos memos y pueriles que acaban traspasando fronteras. Bien pensando, el fútbol y la canción del verano se nutren de similares emociones. Cultura popular. Seguro que Georgie Dann tendría algo que contarnos. Él y Gramsci. Mano a mano.

Pero vayamos a lo sustancial. Ese 6-0. Una ida de semifinales de copa. 20 años sin ganarla. Y la manifiesta sensación de que aquello no estaba sucediendo. Vi el partido entre algodones, con una contractura muscular, sin acertar a vindicar la mirada exacta. Sólo de madrugada, con todos los periódicos recién comprados en la Glorieta, empecé a darme cuenta de la machada. 6-0.

Durante meses, el titular de El País colgado en la barra de La Edad de Oro, aún en la calle Generoso Hernández: "El Valencia humilla al Real San Marino", fue la única certeza de que ese 6-0 había existido. Todavía hoy vuelvo a veces a los papeles para asegurarme. 6-0. Pero es extraño comprobar como las grandes goleadas inesperadas tienen menos impacto estomacal que las victorias agónicas. De ese 9 de junio recuerdo algo parecido a una irrealidad creciente con cada gol. Como si fuera un espectador neutral asistiendo a un partido entre el Oviedo y el Figueras. La misma sensación que, por otra parte, me ha sobrevenido en todas las grandes citas del VCF. Como si la tensión me aislara del acontecimiento a fin de salvaguardar mi propia integridad.

Siempre me he considerado un buen hincha de partidos ligueros; constante y animoso. Pero las grandes citas me superan. No las mastico hasta pasado un buen tiempo. Lo achaco a un mecanismo de defensa de mi propia psique, incapaz de codificar todos los mensajes envenenados que le lanzo desde horas antes del inicio del partido. Hay, por supuesto, una deriva literaria. El hecho claro de disfrutar a posteriori lo que en el momento no es tan perceptible. También, por qué no, la incapacidad de salir a la calle con una bandera a pegar saltitos y gritos inconexos: esa vergüenza ajena que sin embargo no me atrapa en la grada, donde si creo que la hinchada tiene un papel fundamental: el de saber leer el partido y estar con su equipo cuando más lo necesita. Posiblemente, en las grandes citas, sé que el equipo juega casi solo, a merced de sus impulsos y la motivación extra. Lo que cuenta, creo, es participar en los partidos de sobremesa dominical, en los 1/8 de final de la copa y en todos esos días donde la exigencia se relaja y el personal olvida lo que está en juego. O eso al menos me cuento a mi mismo para explicar mi manera de abdicar en los días señaladitos. Casi muerto. Aterrado. Con el culo prieto.

Por otro lado, y más allá de los Gauden Villas de turno, me cuesta entender que la gente aspire a ser feliz en el fútbol cuando todos sabemos que el material de la militancia no es el goce estético sino la superación de la propia batalla interior entre lo ridículo y lo necesario. Un hincha a solas es una bomba de relojería. Un cúmulo de ausencias, desequilibrios y trampas. Un cabalista con patas a merced de su locura. Todo lo que el inconsciente archiva aflora en esos días agónicos donde el fútbol es lo de menos. Los sortilegios, la búsqueda de motivos y la falta de razones son el material real del futbolerismo. Yo mismo acudo a Mestalla con el cromo de Kempes y dos pases de más cada partido: el de mi abuelo de 1962 y el de mi padre de 1971. Lo que pretendo conjurar con toda esa magia negra sobre mis espaldas es posiblemente el gran misterio al que me acojo: mi trauma fundacional. Detecto los síntomas, asumo la enfermedad, pero no encuentro los antídotos.

Lo cierto es que no fui muy consciente del 6-0 hasta que lo leí en la prensa. 10 años después, lo releo a menudo. 6-0. Estuve, seguro que estuve en Mestalla, pero todavía hoy sigo sin advertir el disfraz de mi conciencia aquella noche. Lo mejor, como casi siempre, fue verlo escrito en los periódicos de madrugada. Justo ahí, en esa ciudad que tampoco existe ya: con el viejo Ventura y sus extraños acólitos de termo e insomnio. En la Glorieta. 6-0 al Madrid.


Rafael Lahuerta Yúfera
Socio del Valencia CF
·