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dimarts, 2 de setembre del 2014

Crónica de un Deadline Day

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Me levanté a las 11. La noche anterior me había puesto el despertador a las 10 -tampoco iba a ser un madrugón- pero la cosa se me fue de las manos. Me quedan un par de semanas para volver a clase así que puedo permitirme que se me hagan las tantas escuchando cualquier tertulia radiofónica deportiva.

Abres los ojos, enciendes los datos y dejas cargar el Twitter mientras te preparas algo para desayunar. Los desayunos (mis desayunos) del siglo XXI consisten en recrearse con un vaso de leche con un polvito que sabe a cacao y unos cereales mientras consulto las novedades deportivas acaecidas en el mundo mientras yo estoy sumergido en unos sueños que de día me encargó de intentar lograr.

Se me para el mos, primera sorpresa, Falcao a punto de firmar por el Manchester United. Me descoloca. Había sonado el 'Tigre' para el otro equipo de la ciudad, pero no para un United que anda tan desorientado como yo cuando había sonado el despertador. Ese movimiento de última hora llevaba a pensar que lo de Negredo al Valencia no iba a ser tan fácil, el City no querría deshacerse de un delantero si finalmente no le llegaba otro. Especular es gratis.

Al Valencia 2014-2015 le faltaban dos piezas, un mediocentro y el delantero, y ninguna de ellas se anunciaría antes de comer. En cambio sí que iban a hacerse públicas las salidas de Jonas, Postiga y Viera. La dirección deportiva quería deshacerse de ellos como fuera, por no contar para el míster, por ser muy costosas sus fichas, etc. Salidas necesarias pero muy criticables en cuanto a lo ingresado. Nada, para ser exactos.

El día avanzaba, la gente actualizaba su Twitter cada vez en intervalos de tiempo menores, y no sería hasta casi las nueve de la noche cuando empezaría a sonar con fuerza el nombre de Filipe Augusto, del Río Ave. Xe sí, eixe que volia Nuno si no venia Enzo i si tampoc venia Guarín. Ese. La opción C. Si no lo has visto jugar no critiques el fichaje, límitate a esperar y, con motivo, a enrabietarte un poco como un niño porque te habían prometido la Play 4 y te han traído un palo.

Augusto no era la bomba, eso estaba claro. La gente seguía esperando la oficialidad de Negredo. Las 22, las 23, las 23:30, menys quart, xiquets plorant... Tranquilos. A falta de pocos segundos para la medianoche -no exagero, fue así- el Twitter del Valencia anunciaba lo esperado. “Este és el nostre 7. Benvingut a València”, rezaban los tuits que hacían respirar a todo el valencianismo. Yo sigo pensando que la cosa estaba cerrada desde hacía horas, que Amadeo lo había diseñado todo para que este loco verano valenciano acabase con el terratrèmol final. Con la bomba prometida.


Pere Alapont (@perealapont)
Socio del Valencia CF
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dimarts, 7 de juliol del 2009

Mi primera (y última) pancarta en Mestalla

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Recuerdo perfectamente aquel verano. El Valencia acababa de firmar a Antonio José Gómez de Matos “Toni” para suplir la baja de aquel goleador incomprendido que era Lucho Flores. También había llegado Tomás, desde Oviedo, para reforzar a un equipo que buscaba confirmar su candidatura europea en la recién comenzada “era Espárrago”. Aquel tercer puesto de la temporada anterior sabía a fresco, a nuevo…se confirmaba que aquel año en segunda había sido purificador; el Valencia disfrutaba de una afición joven, ilusionada, ya curtida en el sufrimiento, humilde y orgullosa.

Me encuentro en el viejo sofá del apartamento de Cullera, leyendo el periódico, seguramente “Las Provincias”, donde se anuncia el fichaje de un jovencísimo jugador uruguayo, procedente del Nacional de Montevideo, llamado Daniel Fonseca. Pronto surgen los comentarios propios de un fichaje inminente: “¿Éste será bueno?”, “Tiene buena pinta, dicen que es una joven promesa que viene a Europa a consagrarse como estrella” y, el más clásico de “la gran esperanza blanca”.

Debieron pasar muy pocos días, cuando Daniel Fonseca ya está en Valencia, ¡incluso antes de firmar se ha entrenado ya con el grupo!, haciendo ejercicios sencillos junto con el mister compatriota. Es alto, moreno y tiene cara de conejo burlón. Una foto en Mestalla, ya con la ropa de entrenamiento del club lo certifica, sólo queda esperar al Naranja para volver a ilusionarse con esta jovencísima nueva figura, el “9” que necesitamos.

La mañana siguiente, debía ser lunes por la cabecera (“Hoja del Lunes”), nunca la olvidaré por aquel titular que, en su día me hizo mucha gracia por la expresión y era perfectamente sintético con la realidad: “El fichaje de Fonseca queda en agua de borrajas”, parece ser que algunos flecos contractuales, comisiones o lo que sea (un muchachito de 13 años no entiende mucho de eso) apartan al uruguayo del Valencia.
Pasaron los años, llegó un jugador del Este, que pedía, para evitar burlas, ser llamado por su nombre y no por su apellido…ambos merecen nuestro recuerdo, pues aquel Lubo Penev fue uno de los más grandes. Volvió “el hijo pródigo”, aquel rubio del “trabajo gris” que era Roberto Fernández, llegó Guus Hiddink, el holandés de los cafés y el equipo de Tuzón comenzaba a mirar muy hacia arriba, a lo lejos se divisaba tormenta, pero todavía muy a lo lejos.

Cuando tocó, caprichos del destino el Nápoles en aquella casi-veraniega eliminatoria UEFA (con un estadio además semivacío por los desorbitados precios de las entradas), pocos destacaron al inquilino del banquillo napolitano, un “tal” Claudio Ranieri, más bien los titulares hacían referencia a los esfuerzos de mantener grandeza del, para siempre, “ex-equipo” de Maradona y destacaban la presencia ya estelar de un buen delantero uruguayo… si, Daniel Fonseca había de visitar el campo donde entrenó con unos compañeros que nunca tuvo, esta vez en duelo europeo.

Como es bien natural, el uruguayo fue interrogado sobre ésta circunstancia, desconozco si por un periodista valenciano o napolitano, el caso es que su respuesta llegó alta y clara a la prensa valenciana: “Doy las gracias a Dios por no haber fichado por el Valencia”, dijo Fonseca, expresando su alegría por disputar el Calcio con la casaca azulona del Nápoles.

Nunca en casa fuimos muy amigos de espectáculos y tifos, sí que respetamos la británica tradición de acudir al entonces Luis Casanova con la camiseta del equipo, pero poco más. No obstante aquellas declaraciones afilaron el ingenio de mi hermano Chimo, y su grupo de amigos entre los que me refugiaba (y me refugio) en el cemento de la vieja general de pie. Un rotulador negro y algunas cartulinas fueron suficientes para realizar mi primera y última pancarta en Mestalla.

El Valencia también da gracias a Dios por no haber fichado a Fonseca”.


Sergi Calvo
Socio del Valencia CF
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