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dimarts, 28 de gener del 2025

Manifest tècnic: Mestalla, una decisió realista per al València CF

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Davant la manca d’un projecte creïble i la insuficiència d’un pressupost realista, proposem una discussió oberta sobre la viabilitat del Nou Estadi i l’opció de conservar el Camp de Mestalla. 

En els últims anys, hem sigut testimonis d’un llarg procés de desenvolupament per a la construcció d’un nou estadi per al València CF. No obstant això, el projecte presentat l’11 d’octubre de 2024 ha revelat serioses deficiències tècniques i econòmiques que ens obliguen a replantejar la viabilitat d’esta obra. Un grup de professionals, especialistes amb una dilatada experiència, ha revisat el document del Projecte Bàsic Modificat i d’Execució, detectant qüestions que afecten tant la seguretat i durabilitat estructural com la credibilitat del cost d’execució previst. 

Les principals preocupacions són:

1. Estructura abandonada i obsoleta: L’estructura de formigó construïda entre 2007 i 2009, després d’estar exposada a condicions climàtiques sense manteniment, requerix una anàlisi exhaustiva del seu estat actual, així com la seua adequació a la normativa vigent, incloent-hi un estudi de durabilitat i seguretat que ha de ser independent i alié al club.
2. Projecte incomplet i provisional: El projecte presentat es declara preliminar, cosa que implica la possibilitat de futures modificacions que, amb tota probabilitat, incrementaran el cost final. A més, no s’han resolt aspectes clau, com ara la tipologia de la coberta, que afectarà tant el pressupost com la viabilitat tècnica de l’estadi.
3. Incongruències en el pressupost: El pressupost no inclou elements essencials, com ara els seients, les butaques o el sistema de gespa, la qual cosa deixa incomplet el càlcul real del cost.
4. Desajustos normatius: L’estructura inicial no va ser dissenyada segons les normatives actuals de seguretat i durabilitat, cosa que implica la necessitat d’un nou càlcul per a garantir la seua seguretat i viabilitat.

Davant este panorama, el projecte del Nou Estadi no sembla ajustar-se a la realitat tècnica ni econòmica. L’obra s’ha caracteritzat per continus retards i promeses incomplides, fet que suscita dubtes legítims sobre la seua culminació dins dels terminis i amb els costos anunciats.

La nostre crida:

• Obrir un debat públic sobre la possibilitat de mantindre i renovar el Camp de Mestalla, un estadi emblemàtic que ha demostrat ser funcional per al club i la ciutat.
• Convocar un equip independent d’experts per a avaluar les condicions tècniques i econòmiques del projecte actual i el seu impacte real sobre el club i la comunitat.
• Garantir la transparència total en la presa de decisions futures, prioritzant el benestar del València CF, els seus aficionats i la ciutat de València, enfront de la construcció d’una infraestructura que pot resultar inviable.

Unix-te a la firma d'este manifest:
Si com a professional de l'àmbit de l'enginyeria i l'arquitectura compartixes la nostra preocupació per la direcció que està prenent este projecte i creus que és necessari un enfocament més realista i honest, et convidem a sumar-te a este manifest per a demanar un debat obert i rigorós sobre el futur del València CF i del seu estadi. 

Contacta'ns a manifest.tecnic.mestalla@gmail.com



Manifiesto técnico: Mestalla, una decisión realista para el Valencia CF
 

Ante la falta de un proyecto creíble y la insuficiencia de un presupuesto realista, proponemos una discusión abierta sobre la viabilidad del Nuevo Estadio y la opción de conservar el Camp de Mestalla. 

En los últimos años, hemos sido testigos de un largo proceso de desarrollo para la construcción de un nuevo estadio para el Valencia CF. Sin embargo, el proyecto presentado el 11 de octubre de 2024 ha revelado serias deficiencias técnicas y económicas, que nos obligan a replantear la viabilidad de esta obra. Un grupo de profesionales, especialistas con dilatada experiencia, ha revisado el documento del Proyecto Básico Modificado y de Ejecución, detectando cuestiones que afectan tanto a la seguridad y durabilidad estructural como a la credibilidad del coste de ejecución previsto.

Las principales preocupaciones son:

1. Estructura abandonada y obsoleta: La estructura de hormigón construida entre 2007 y 2009, tras estar expuesta a condiciones climáticas sin mantenimiento, requiere un análisis exhaustivo de su estado actual, así como su adecuación a la normativa vigente, incluyendo un estudio de durabilidad y seguridad que debe ser independiente y ajeno al club.
2. Proyecto incompleto y provisional: El proyecto presentado se declara preliminar, lo que implica la posibilidad de futuras modificaciones que, con toda probabilidad, incrementarán el coste final. Además, no se han resuelto aspectos clave, como la tipología de la cubierta, que afectará tanto al presupuesto como a la viabilidad técnica del estadio.
3. Incongruencias en el presupuesto: El presupuesto no incluye elementos esenciales, como asientos, butacas o el sistema de césped, lo que deja incompleto el cálculo real del coste.
4. Desajustes normativos: La estructura inicial no fue diseñada según las normativas actuales de seguridad y durabilidad, lo que implica la necesidad de un nuevo cálculo para garantizar su seguridad y viabilidad.

Ante este panorama, el proyecto del Nuevo Estadio no parece ajustarse a la realidad técnica ni económica. La obra se ha caracterizado por continuos retrasos y promesas incumplidas, lo que suscita dudas legítimas sobre su culminación en los plazos y con los costes anunciados.

Nuestro llamamiento:

• Abrir un debate público sobre la posibilidad de mantener y renovar el Camp de Mestalla, un estadio emblemático que ha demostrado ser funcional para el club y la ciudad.
• Convocar a un equipo independiente de expertos para evaluar las condiciones técnicas y económicas del proyecto actual y su impacto real sobre el club y la comunidad.
• Garantizar la transparencia total en la toma de decisiones futuras, priorizando el bienestar del Valencia CF, sus aficionados y la ciudad de Valencia, frente a la construcción de una infraestructura que puede resultar inviable.

Únete a la firma de este manifiesto:
Si compartes nuestra preocupación por la dirección que está tomando este proyecto y crees que es necesario un enfoque más realista y honesto, te invitamos a sumarte a este manifiesto para pedir un debate abierto y riguroso sobre el futuro del Valencia CF y su estadio. 

Escribenos a manifest.tecnic.mestalla@gmail.com 

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FIRMANTS

Jose Carmena Ramón. Doctor Ingeniero en Inteligencia Artificial y Robótica por la University of Edinburgh, catedrático adjunto en Ingeniería Electrónica, Informática y Neurociencia en la University of California, Berkeley, Fundador iota Biosciences.

Ernesto Colomer Lloret. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, director técnico de IVICSA, especialista en diseño y planificación de infraestructuras de transporte.

Ernesto Alejandro Colomer Rosell. Doctor Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos especialidad en estructuras de hormigón, profesor de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Industrial (ETSII) de la Universitat Politècnica de València (UPV).

Ángel Contreras Marín. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, exdirector general de Conservación y Mantenimiento de ADIF.

Francisco García. Catedrático de Universidad. Ingeniería Cartográfica, Geodesia y Fotogrametría. Universitat Politècnica de València.

Jorge García-Serra García. Catedrático de Universidad. Ingeniería Hidráulica y Medio Ambiente. Universitat Politècnica de València.

Alberto González Salvador. Catedrático de Universidad. Teoría de la Señal y Comunicaciones. Universitat Politècnica de València.

José Luís Grau Navarro. Ingeniero Industrial.

Luís Hernández Escrig. Ingeniero Industrial.

Juan José Moragues Terrades. Profesor Emérito. Ingeniería de la Construcción. Universitat Politècnica de València.

Eugenio Pellicer Armiñana. Catedrático de Universidad. Proyectos de Ingeniería. Universitat Politècnica de València.

Rafael Rueda Arriete. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, especialidad en cimientos y estructuras, miembro del Consejo Asesor del Máster Universitario en Ingeniería del Hormigón de la UPV, miembro del Patronato del Instituto Valenciano de la Edificación.

Alberto San Bautista Primo. Catedrático de Universidad. Ingeniería Agronómica. Universitat Politècnica de València.

Bernardo Vicente Tormos Martínez. Catedrático de Universidad. Director Académico del Máster Universitario en Ingeniería del Mantenimiento. Universitat Politècnica de València. 

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dimarts, 17 d’octubre del 2023

MESTALLA ES LA CASA DEL VALENCIA C. F.




No me voy a andar por las ramas. El Valencia Club de Fútbol tiene un estadio centenario, y ésa es su casa, no hay más. Mestalla.

Han pasado los años suficientes para poner en perspectiva los hechos que ha vivido el club desde el nefasto movimiento accionarial de compra masiva de acciones y el ascenso a la presidencia del inepto Juan Bautista Soler. Lo que se pretendía con el proyecto del Nou Mestalla era más un viaje egocéntrico que cualquier intento sensato de dotar a un gran club de una nueva herramienta de crecimiento social, deportivo y económico. La realidad es tozuda y tras los múltiples vaivenes del proyecto, la sucesión de errores en lo social y económico más el advenimiento del cáncer Mériton, lo que en un momento pudo agregar algunas gotas de ilusión al valencianismo se ha convertido en una rémora, en un lastre, en un desastre.

Los políticos son marionetas manejadas por su mediocridad y su ansia de trascendencia. Esas dos manos les hacen ejecutar todo tipo de piruetas dejando al lado lo que en todo momento debería ser su norte. El bien común, el cuidado de los dineros públicos y la conservación del patrimonio cultural y deportivo de la mayor entidad social de la Comunidad Valenciana. Es por esto que mi argumentación para dejar claro que Mestalla es la casa única del Valencia y del valencianismo sigue un camino donde lo emocional se une al pragmatismo.

Fenway Park, la casa de los Red Sox de Boston, fue inaugurado en 1912. Un edificio de ladrillo rojo, con columnas de hierro para soportar las cubiertas de las gradas, una pared enorme llamada el "Monstruo Verde" y diferentes ampliaciones a distintos niveles para aumentar el aforo. Es un orgullo para los Red Sox, pero lo es más aún para la ciudad de Boston. Si alguien desea experimentar las sensaciones de los que lamentaron en 1919 la marcha del bambino "Babe Ruth" a los Yankees de Nueva York, no tiene más que acudir a un partido en Fenway Park. Aún recorren las gradas los vendedores de "Cracker Jack", sandwiches, cervezas o cacahuetes, gritando su mercancía y ofreciendo al público algo real y auténtico. El campo más antiguo de las Grandes Ligas no se mueve de su ubicación original.

Wrigley Field, la casa de los Cubs de Chicago, fue inaugurado en 1914. Ha visto en todos estos años miles de partidos de béisbol, sus techumbres siguen siendo soportadas por columnas de hierro y cuentan con el marcador manual más antiguo de las Grandes Ligas, inaugurado en 1938. Da igual que los Cubs hayan sido históricamente un equipo perdedor, da igual que, temporada tras temporada, cuando algún jugador destacaba y era vendido el equipo volviera la medianía que lo ha caracterizado durante más de un siglo. Da igual, Wrigley Field es su casa y en Chicago nadie piensa en que un nuevo estadio convertirá a los Cubs en lo que nunca han sido. Saben qué es el legado y su trascendencia, no lo banalizan. Lo honran de múltiples maneras.

El antiguo Yankee Stadium se inauguró en 1923. Toda la gente lo conocía como "la casa que construyó Babe Ruth", ya que las actuaciones memorables de Ruth en Polo Grounds, el antiguo terreno de juego de los Yankees, aportaron el músculo económico para iniciar la magna tarea de construir el impresionante estadio de los Yankees. La grandeza de los Yankees no tiene parangón en las Grandes Ligas, pero los jugadores cada vez cobran fichas y sueldos más altos y los Yankees, acostumbrados a la grandeza deportiva y económica, decidieron construir un nuevo Yankee Stadium. No hicieron las cosas a lo loco, con soberbia o, peor aún, ignorancia. No. Compraron un terreno adyacente al viejo Yankee Stadium y allí construyeron el nuevo, al otro lado de la calle. Como si el Valencia Club de Fútbol hubiera comprado en 2004 unos terrenos al otro lado de la Avenida de Aragón y allí, al ritmo que se pudiera permitir, construyera el Nou Mestalla.

Basten estos tres ejemplos para comprender que el Valencia Club de Fútbol nunca ha sido, ni será, comparable con los Yankees de Nueva York. Basten para entender que nuestro campo de fútbol es el más antiguo de La Liga, que conserva su emplazamiento original, que su nombre conecta de forma directa y carnal con la esencia de la ciudad y su origen huertano, que tuvimos marcadores que nadie en Europa tenía y que algunos de esos objetos nunca debieran haber sido desechados, si se desea mantener el legado y su trascendencia. Nuestros vendedores, con la chaquetilla con el anuncio de "Pictolín" detrás, ofrecían "Turrón Meivel" y bombón helado en los partidos de verano y principios de otoño, y la gente comía pipas y regaliz para entretener los nervios o el hastío de un mal partido. Todos estos valores se esfumarán con el abandono de Mestalla. Tal vez alguien piense que soy un nostálgico y eso me impide entender el fútbol moderno. Les reto a un debate. Sé muy bien lo que no funciona y lo que hace que alguien desee asistir en persona a un campo de fútbol, o de béisbol, o de rugby. Eso es algo que ni los políticos ni los dirigentes actuales del club sabrán nunca.

Mi fórmula (expresada en los mismos términos hace más de diez años) para conservar Mestalla es ésta: el esqueleto del Nou Mestalla se regala a la ciudad y que ésta decida qué hacer con él; la reforma de Paco Roig debe ser demolida y aprovechando esa actuación se hace una reforma de Mestalla que lo deje renovado con 45000 espectadores. Cuando seamos los Yankees ya construiremos un coliseo que hasta los romanos vendrán a admirar.

Cisco Fran.

#LimGoHome

dijous, 5 d’octubre del 2023

POR LA PERMANENCIA DE MESTALLA


Sobre la permanencia en el Camp de Mestalla y las razones objetivas para hacerlo.

Si hay algo que todavía une a un equipo de fútbol con sus orígenes, valores e idiosincrasia es sin duda la existencia del estadio que le vio nacer. No es baladí que, en un mundo cada vez más globalizado, el desarraigo y voluntad de los clubes por “crecer” termina por despersonalizar entidades que convierten el nombre de la ciudad que acompaña su escudo en mera anécdota. Este hecho no es ajeno a los transatlánticos del fútbol europeo que, quizá con excepción del Bayern de Múnich, prácticamente podrían jugar en cualquier ciudad del mundo y nadie se sorprendería. En esta lucha contumaz por transformar hinchas que sienten y viven el club por fans que dan ‘likes’ en redes sociales, fácilmente podremos ver en los próximos años a los ‘grandes’ jugando partidos de local en otros países o continentes en busca de la venta de camisetas y derechos de imagen al mejor postor.

Tal vez esta idea de crecimiento sea válida para equipos de dimensión global y con un modelo de negocio cada vez más próximo a una franquicia de deporte americano, pero creo que es pecado capital para la clase media y baja del fútbol de élite europeo, donde (todavía y por fortuna) encontramos al València Club de Fútbol. Nuestro club no es ajeno a esta situación, y como estamos pudiendo comprobar semana a semana encuentra en Mestalla, su vieja casa, el único motivo de arraigo y unión entre club-afición en unos años donde el murciélago empieza a ser difícilmente reconocible e identificable. No voy a dilapidar estas líneas recordando los motivos sentimentales que justificarían la permanencia en nuestro viejo estadio. No lo voy hacer, en primer lugar, porque gente de mucho más calibre que yo ya nos lo ha contado de la mejor manera posible y porque esto sería, una vez más, dar la razón a aquellos que avalan la mudanza en razones puramente racionales y económicas. Porque no, las razones que justificarían quedarse no son emocionales ni nostálgicas, son de pura y estricta supervivencia.

La mudanza a Cortes Valencianas, ¿maná económico?

Imaginemos por un momento que ya nos hemos mudado al estadio de Cortes Valencianas. Con el terciario del Nuevo Mestalla como supuesta panacea económica para salvaguardar el futuro de la entidad. “Una torre de oficinas, un hotel y un centro comercial”, esto nos dijo Lay Hoon la pasada primavera que iba a componer el terciario, repartidos en dos zonas comerciales con una edificabilidad de 26.350 m2 y 23.150 m2. Pero, ¿cuánto ingreso de verdad va a suponer anualmente para la entidad? Bueno, más allá de cábalas, podemos hacer una comparativa con otra zona similar de la ciudad, Aqua Multiespacio, con dos hoteles, centro comercial, parking (48.000 m2 en total) y torre de oficinas (23.000 m2). Dicho centro, moderno, bien ubicado y con vistas panorámicas a Ciudad de las Artes y las Ciencias y cauce del río Turia, genera unos beneficios anuales oscilantes entre los 6 y 8 millones de euros según fuentes consultadas (Bueno, parece que al menos podríamos firmar a Marcos André cada temporada). A simple vista se puede apreciar que dicho resultado económico, siendo plenamente rentable y satisfactorio para la empresa propietaria, no supone el maná económico prometido para virar el rumbo del VCF.

Fuente: El País. Soccrates Images (Getty Images). 

Además, ¿qué valor agregado tendría dicho Centro Comercial cuando en la ciudad ya hay otros de buena calidad como Arena o Bonaire o de alta calidad como el propio Aqua? ¿Qué cuota de mercado arañaremos a nuestra competencia en términos de terciario? ¿Por qué elegirá la gente acudir al terciario del Nuevo Mestalla (más allá de días de partido que a fin de cuentas son 20 o 25 de los 365 que tiene el año) estando en una zona totalmente apartada, cercana a las afueras y con pocos atractivos adicionales? Respecto de los palcos VIP, no voy ni a entrar a valorarlo cuando el Atlético de Madrid ha tenido serios problemas para ocuparlos en la capital. Imaginémonos nosotros en València.

La permanencia es la supervivencia.

Para valorar las razones que justificarían quedarnos en la Avenida de Suecia hemos de tener presente la gran obra que viene en València ciudad los próximos años: el túnel pasante ferroviario norte-sur que atravesará la ciudad con paradas en València Nord, Aragón (Camp de Mestalla) y Universitat Politècnica. Y no, no me vengan con que esto puede tardar 5, 10 o 15 años porque esos plazos son ridículos para una decisión (quedarte o irte) que va a marcar los próximos 80-100 años del club. Dicha obra supone que un aficionado o aficionada de Gandía, Alzira, Chiva o Sagunto pueda coger el tren en su localidad y llegar directo al campo. Y no sólo eso, sino dar forma a un terciario aparejado al viejo campo comunicado de manera directa con 60 kilómetros a la redonda de València capital, dando acceso inmediato a dicho punto a más de 3 millones de personas. ¿Se han preguntado porqué el paquete inmobiliario del VCF ha tenido siempre tantas novias? Pues ya lo saben.

Fuente: JM LÓPEZ. 

Es evidente que la complejidad urbana actual de la zona del viejo Mestalla dificulta la obra, pero la reurbanización de la zona de Aragón a causa del túnel pasante sería una gran aliada para dar forma a una remodelación total del viejo Mestalla que más allá de un proyecto de club lo sería de ciudad. Consolidar una zona comercial aparejada al viejo Mestalla (tal vez aprovechando parte de la explanada trasera de Grada de la Mar), evidentemente de menor superficie edificable pero por otra parte de mucho más valor, sí sería el pilar donde cimentar el crecimiento del VCF. Centros académicos, zonas comerciales con acceso directo a más de 50 ciudades alrededor, y zona de oficinas de alto standing. Solo a modo de ejemplo, actualmente el metro2 de oficina en zona de Cortes Valencianas se alquila sobre los 10 euros por los 19 que alcanza en Aragón. ¿Se imaginan con la obra realizada?

Con esto, consolidarías una propuesta de valor (por supuesto también comercial) única quedándote en un campo que hace las delicias de cuanto aficionado extranjero lo visita motivados por la narrativa de Sid Lowe y demás periodistas por lo general de las Islas. En un fútbol donde cualquier estadio puede ser de cualquier equipo, serías de los pocos equipos del mundo que mantendría una escenografía única e irrebatiblemente identificable con tu club. En tus defectos de verticalidad y apreturas de butaca, tus virtudes. El último rescoldo del fútbol que hizo grande al fútbol.

Fuente: Jorge vlc. 

Contra una decisión anacrónica

Y por si fuera poco todo lo anterior, con esta decisión solucionarías de una vez por todas la anacrónica decisión de mudarte a las afueras de la ciudad, apostando todo a un acceso claramente con vehículo privado. Una V-30 siempre congestionada como principal acceso, no quiero ni imaginarme como gestionará el tráfico vehicular de aficionados procedentes de norte, oeste y sur de València, hoy laminado en tres entradas a la ciudad diferentes. Siguiendo las tendencias actuales de devolver el espacio público al peatón, consolidar servicios públicos (como lo sería el fútbol) accesibles en el centro de la ciudad con transporte público, y revitalizar infraestructuras históricas con arraigo y personalidad para ser funcionales muchos más años, tomas una decisión en la línea correcta.

Una idea fraguada en las postrimerías de los 90 y principios de los 2000, cuando todos los estadios planificados por aquel entonces sacaban el fútbol de las ciudades, no puede condicionar tu futuro. Hoy, todos volvemos al centro. Y como ejemplo, nada más y nada menos que la NBA con todas las franquicias volviendo al Downtown en un país donde todo, siempre, se pensó para el automóvil. Golden State Warrios o Sacramento Kings ya lo han hecho, Chicago Bulls lo planifica, y Lakers/Clippers o Bucks lo consolidan. Todas, siguiendo el ejemplo de unos New York Knicks que pese a reticencias municipales siempre fiaron su futuro a un Madison Square Garden ubicado en el corazón de Manhattan. Pabellón que, por cierto, tiene construido debajo un nudo de comunicación (¿les suena?) como la Pennsylvania Station, principal nudo de comunicación ferroviario de la ciudad y estación con más tráfico de pasajeros del estado. Si los New York Knicks, en el mismo centro de la ciudad con menor espacio disponible y mayor demanda de m2 del mundo, han encontrado soluciones a su crecimiento comercial (6ª entidad deportiva más valiosa del mundo y 1ª que no es un equipo de fútbol americano, con 5.800 millones USD de valor), me dirán que no podemos hacerlo nosotros en València.

En definitiva, estamos delante de una decisión que nos va a marcar el rumbo para las próximas décadas. Se requiere de liderazgos políticos y cívicos fuertes que apuesten valiente por soluciones a largo plazo, positivas tanto para el club como para la ciudad. La urgencia por olvidarnos de Peter Lim no puede agilizar Convenios que apresuren un cambio de estadio que únicamente respondería a intereses cortoplacistas y cuya repercusión no está medida con claridad ni precisión. Incluso la orden de derribo actual de parte de las gradas ampliadas en los 90 puede y debe ser subsanada en la adecuación del actual Mestalla, llegando a compensar a los principales damnificados si es necesario. En el año 2005 y bajo las ínfulas de nuevo rico que nos permitimos tras el Doblete se cometió un error histórico que todavía puede tener solución. En nuestra mano está ser la generación de valencianistas que cierra el círculo de horrores que han sido estas dos décadas. Pongamos la primera piedra para un futuro repleto de los éxitos que merecemos.

ERNESTO COLOMER


dijous, 4 d’octubre del 2018

ETERNES VESPRADES A L'ALGIRÓS


I



Nunca es agradable presidir un funeral, pensaba el joven sacerdote, al tiempo que recogía con cuidado el utillaje litúrgico. Joven, aunque sin ínfulas de grandeza y lleno de ganas de hacer un buen trabajo en ésta, su primera vicaría; pensaba, al menos, que la ceremonia de hoy había sido pausada y contenida. La familia mantenía la serenidad propia de los que asumen que la vida es algo finito y que, como un cirio, lentamente el brillo vital se va consumiendo hasta desaparecer.

-Bon dia, Senyor Retor, disculpe vosté que el molestem però volíem agrair les seues paraules, mon pare era un bon home, sap vosté?- dice la mujer.

Un hombre y una mujer, ya mayores, hermanos e hijos del difunto, habían entrado con respeto reverencial en la sacristía. Las miradas serenas y las manos, estrechadas con el sacerdote con suma educación, gastadas y callosas, síntoma de una vida dura y trabajosa.

-Sí, estem molt agraïts, gràcies. -Continúa el hermano que parece algo menor -. Si necessita vosté qualsevol cosa més, si no, nosaltres ja marxem cap al cementeri.

-No, no gracias, acabo de recoger y salgo yo también para allá. -Responde amablemente el sacerdote.

-Per cert, senyor retor, una cosa que hem oblidat de dir-li i que és una curiositat: sap vosté que mon pare va ser, segurament, l’últim que quedava, dels que construïren la parroquia?

El sacerdote arqueó levemente las cejas, siempre había sido un apasionado de las historias y el anecdotario popular de la ciudad.

-I segur que vosté no sap, perquè és molt jove, d’on venen les rajoles de la construcció dels murs, veritat?

-No, no sabia jo res d’això… 


II

Los nudillos crujen de dolor, fuertemente estrechados por la mano del padre, aunque el pequeño no llora, de hecho, aún conserva la sonrisa traviesa por haberse librado de una más que segura azotaina. Los campos están llenos de piedras, huecos de acequia y otras trampas que podrían haberle hecho caer, de ahí que la instrucción, no cumplida, fuera severa: “Res de correr i agarra´t a la má de ton pare”. En cuánto la madre desapareció tras la puerta cerrándose de la barraca, nuestro pequeño, como si fuera una comadreja, había salido disparado, con habilidad innata, hacia su objetivo: el vecino muro de acceso al lugar de ensoñación.

-Jugarà Montes, pare? I Cubells?, guanyarà el València? Sempre guanya, veritat pare? Guanyarem? Montes farà un gol? Qui és millor, Pare? A mi m’han dit que Montes? Però a que Cubells també és boníssim? Guanyarem?.....

El padre sonríe mientras aprieta con fuerza la mano del hijo impetuoso que no ha podido evitar escapar, corriendo como un relámpago por la huerta, para llegar el primero al campo. Le ha costado más de un favor y esfuerzo conseguir una entrada para ir al campo del Valencia FC. Siempre le atrajo el Football desde que contempló, hace ya algunos años, por vez primera en una demostración junto al próximo cauce del río. Pero nada que ver con la emoción de su pequeño que, pese no haber nunca visto rodar un balón de verdad y no de trapos viejos, suspiraba de emoción y ansiedad cada vez que pasaba junto al tapiado de ladrillo amarillento del campo de juego. Mucho más interesado por las aventuras que contaban caminantes y transeúntes del lugar, que de aprender los rudimentos básicos del oficio de labranza propio del vecindario.

Minutos después, el pequeño asoma la cabeza entre la algarabía de los espectadores y curiosos allí reunidos; ya está en la tierra herbosa del solar tapiado el equipo rival, del que sólo se reconoce una camisola abierta azulada oscura con unas rayas negras y un pantalón y medias igualmente oscuras. Esperan brazos en jarra en el silencio del estallido previo al clamor de la afición local.

-Mira pare! El València!... mira, mira, mira, mira! Montes! I eixe ha de ser Cubells! Mira pare, els veus… són els jugadors del València!

Mientras, el padre sonríe , los ojos del pequeño retendrán para siempre esa imagen de felicidad e ilusión absoluta. Unos ojos vivarachos y alegres, que habrán de ver todavía muchas cosas en la vida que sucederá. 

Unos ojos azules. De un azul casi polar.


III

El viejo sacerdote siente que la providencia le ha abandonado. Desde siempre aprendió y aplicó aquello de “A Dios rogando y con el mazo dando” y en ésta, la que era su gran obra, había golpeado muy fuerte con el mazo de la persistencia. Había conseguido, a cambio de un responso, reducir el precio de la portada, de piedra antigua, que habría de dar lustre a la construcción del templo definitivo. Había bordeado la afonía en más de un despacho y estaba a punto de conseguir las losas sobrantes de la reforma de la plaza de la Virgen para el atrio parroquial… cuando la riada, tragedia terrible y drama y dolor en la ciudad, se había llevado por delante los pocos materiales de construcción disponibles aparte de, más importante aún, las ilusiones y esperanzas de sus humildes parroquianos.

La acequia de Mestalla baja todavía crecida y el sacerdote mira el cielo, aún plomizo, preguntándose qué nueva plaga bíblica iba a recibir su templo aún no construido, cuando una voz recia y calmada le resuena por detrás en un impostado castellano.

-Senyor Retor, tenga usted cuidado, ahí hay mucho barro y puede resbalar y caer al agua.

Quien habla es un labrador parroquiano, de unos aparentes cuarenta años. Aunque avejentado por la dureza del trabajo en el campo próximo, se mantiene erguido y fuerte. En sus manos, pies y cuerpo la marca del duro trabajo y el barro persistente del que ha ayudado en todo lo posible a sus vecinos, amigos y hermanos a sobrevivir al drama reciente provocado por el agua indómita y criminal.

-Más me valdría, hijo mío. – El sacerdote necesitaba desahogar sus penas y frustración-. No hay manera… salvo que usted sepa dónde podemos encontrar ladrillos suficientes para construir la parroquia… más me valdría caer al agua, sí.

El labrador queda pensativo por un momento. El sacerdote le observa y por un momento parece percibir un rayo de luz en su mirada.

-¿Rajoles?… digo … ¿piedras dice, padre?... Escuche, yo sé dónde hay piedras, un montón.

-Pero… -dice el sacerdote.- tienen que ser de aquí cerca, para transportarlas con carretilla, y levantar la iglesia, y…

-Mire padre, yo le puedo traer a usted rajoles para construir una catedral si lo desea….de hecho –pensó en voz alta el labrador.-En ningún sitio mejor que aquí podrían acabar esas piedras.

El sacerdote alzó la mirada esperanzado y se topó con una leve sonrisa, que contrastaba con unos ojos cansados y melancólicos , que habían visto muchas cosas, demasiadas para una sola vida. 

Unos ojos azules. De un azul casi polar.

IV

El mes de julio está siendo tórrido y asfixiante, no vendrían mal unos ejercicios espirituales en alguna casa de Groenlandia, piensa el joven sacerdote mientras arranca el vehículo y se incorpora al camino que conduce al cementerio. A pocos metros, en el semáforo, el conductor del vehículo funerario saca su codo por la ventanilla, indolente.

En su interior un humilde féretro aguarda su último viaje a la eternidad, en el espejo retrovisor una fachada de iglesia avejentada y unas piedras que necesitan inminente restauración. 

Piedras algo más viejas que el templo que ahora protegen de la intemperie. 

Ocultas por una enredadera infinita que, a modo de velo, guarda el secreto de su origen.

En su viaje, tal vez el último, hacia la eternidad de la que fueron, un día y para siempre, testimonio.

Sergi Calvo





dimarts, 14 d’agost del 2018

COMUNICAT ÚLTIMES VESPRADES A MESTALLA



“Últimes vesprades a Mestalla” vol afegir-se a les múltiples veus que des de l'entorn del nostre club han expressat el seu malestar davant les darreres decisions del departament de comunicació del València CF en relació amb la presència i l'ús del valencià, especialment visibles en aspectes com la cançó oficial del Centenari i en la desaparició de la nostra llengua de la megafonia i les comunicacions al Camp de Mestalla. 

El València, en la seua condició d'entitat civil valenciana més representativa, va recuperar l'ús del valencià al llarg dels anys 90, en un procés que va acceptar-se, com no podia ser d'altra manera, amb satisfacció i naturalitat per part de la massa social. Allò va significar un important acostament a la realitat social de la seua afició i manifestava la voluntat de participar en el procés de recuperació de l'ús normal i l'estatus de la nostra llengua pròpia que experimentava el conjunt de la societat valenciana: en eixe sentit és ben significatiu el fet de que el València siga el primer club de la Comunitat Valenciana en tindre el seu himne oficial en valencià. Per desgràcia, 25 anys després i en les vespres d'un esdeveniment tan destacat com la celebració del nostre centenari, ens trobem que el nostre club fa passes enrere en aspectes que presumíem definitivament consolidats. 

Per totes estes raons, des de la nostra condició de socis i seguidors del València CF, volem instar al nostre club a corregir este desafortunat rumb i, per tant, a continuar en el camí de la normalitat en l'us del valencià en les seues comunicacions, aprofundint (com està fent-se en altres àmbits amb tant d'encert) en la consolidació dels valors i característiques que ens són pròpies per tal de competir globalment des de la pròpia identitat.

Últimes vesprades a Mestalla.

Per a recolzar esta petició vos deixem el següent enllaç.

dissabte, 28 de març del 2015

En defensa del relat

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Un club de futbol és molt més que el seu patrimoni, els títols i la trajectòria esportiva. Molt més que un grapat de futbolistes defensant els colors. Molt més que un grup de dirigents prenent decisions. Un club de futbol és, per damunt de tot, la seua gent, la seua història i el seu relat.

És allò que el defineix i pren la mesura dimensional com a societat, marca el límit fins on abraça la seua ombra quant a representativitat popular. El relat és la idiosincràsia, el caràcter, la imatge que et ve al cap quan sents el seu nom. En altres paraules, depenent del relat que durant les dècades se n'haja construït al voltant de l'escut i dels colors un club és gran, humil, mediocre, conformista o valent.

Partint d'esta premissa, podem afirmar en veu alta i amb el cap ben amunt que el València és un club gran, valent, amb caràcter guanyador i que sempre ha sabut alçar-se en front de les adversitats. Allò que fa tan gran al nostre equip és el fet que mai hem fet literatura de la derrota. Hem patit anys de sequera, però no ens hem acomodat en la postura de l'infortuni com sí que han fet altres clubs com ara l'Atlético de Madrid.

Des dels primers campionats regionals abans de la instauració de la lliga espanyola, els anys 40 amb la 'davantera elèctrica' dominant el futbol espanyol, els primers títols europeus, la Lliga del 71, la Recopa i Supercopa d'Europa de Kempes, les set copes, el lustre daurat amb el canvi de segle... tots els èxits del club han estat acompanyats d'altres fracassos dels quals, de forma cíclica i inevitable, ens hem alçat amb més força.

Els xiquets de Mestalla aprenen a estimar l'escut per transmissió familiar generalment i, abans o després, acaben agraint a la seua ascendència haver-los fet d'un equip tan gran. Aquells que cresquérem entre el 80 i el 99 i visquérem anys grisos plagats d'empats en casa contra equips de mitja taula i setenes posicions en Lliga -quan la setena posició no valia per a anar Europa-, però estranyament estimàvem al València, necessitàvem Mestalla. El temps ens va acabar donant la raó una màgica nit del 99 a La Cartuja de Sevilla.

És per això que, fins i tot en temps d'incertesa, l'escut i els colors sempre han prevalgut per damunt de tot, exercint de guia per a totes les generacions del valencianisme. Fills i filles d'un sentiment etern, conscients del nostre paper: tenim un relat per defensar i continuar escrivint.


Pau Corachán Latorre
Soci del València CF
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