dimarts, 21 de maig del 2013

Crònica de la inauguracío de Mestalla de "La Jornada Deportiva" del 25/05/1923

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Inauguración Campo de Mestalla. 20 Mayo 1923. Valencia FC 1 - Levante FC 0

Valencia FC: Ibáñez, Tarín, Reverter, Montes, Gascó, Piñol, Estevan, Porcal, Rino, Peral y Cordellat.

FC Levante: Martínez, Dasí, Pallás, Pérez, Costa, Mancha, Sanchis, Puig,  Canals, Sotillos y Ricart.

Gol: Arturo Montes, min. 9

La creciente afición valenciana exigía un campo grande y los directivos del Valencia FC, venciendo los obstáculos que para la construcción de campos se presentan en esta tierra, donde la propiedad está tan repartida han podido comprar y construir un grande campo en donde el Valencia FC se entrenará, jugará y se preparará para luchar con los equipos de más valía española, y el próximo año ser la sorpresa del Campeonato nacional, el deporte valenciano.

El partido inaugural sirvió para aliviar la apurada situación de la caja de la Asociación Valenciana de Caridad y los deportistas y aficionados valencianos desinteresadamente hicieron grande el acto, llenando las amplísimas tribunas y los equipiers jugando con todo entusiasmo.

Mucho antes de la hora anunciada los alrededores del campo se vieron animadísimos y en las taquillas largas colas agotaron el papel.

Después de bendecido el campo, el alcalde de Valencia, señor Artal, lanzó el kik off y a continuación los primeros equipos del Levante y Valencia se emplearon a fondo en busca de la victoria.

En los primeros pases vimos cómo Montes no podía actuar por resentirse aún de la última lesión sufrida; pero no obstante el partido era con un fin benéfico y el delantero centro del Valencia hizo un esfuerzo para terminarlo.

En una entrada de Montes, acosado por la defensa levantina, se corrió hacia un extremo desde donde centró bombeado a la misma meta del Levante y al intentar Martínez desviar el balón resbaló éste de las manos y se coló el único gol de la tarde.

En la segunda parte el juego se hizo duro y no cortando el referee las jugadas peligrosas, temimos que entre el público se produjesen algunos incidentes dada la rivalidad y pasión existente entre los equipos que luchaban.

Desgraciadamente se confirmaron nuestros temores, y en penalty contra el Levante, el cual creyó injusto se retiraron del campo, quedando los papsionados discutiendo acaloradamente por lo que intervino la fuerza pública.

Pasados algunos minutos, salieron nuevamente los levantinos con sólo diez jugadores, terminando el partido en estas condiciones, sin que se variase el marcador ni tuviésemos ocasión de ovacionarles.

El nuevo campo mide su terreno de juego 102 metros de largo por 68 de ancho rodeado todo de tribunas, las que se calcula para doce mil espectadores.


Últimes vesprades a Mestalla
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dilluns, 20 de maig del 2013

Homenatge a Mestalla

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En el seu 90 aniversari, el nostre video en homenatge al Camp de Mestalla...
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Últimes vesprades a Mestalla
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Y de repente... eternamente Mestalla

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Hui celebrem el 90 aniversari de la inauguració del Camp de Mestalla, i ho fem amb la publicació d'una sèrie d'articles que commemoren l'efemèride i homenatgen Mestalla i una de les seues primeres figures més destacades, Arturo Montesinos "Montes". Felicitats a tots els valencianistes en una data tan significada... 
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El 14 de mayo de 1923 el Valencia FC disputa un partido ante el equipo belga del Racing de Bruselas: el resultado fue de 3-4 favorable al equipo visitante. Hasta aquí todo normal si no fuera porque estamos ante el último partido disputado en Algirós. La última alineación del Valencia FC para este partido fue la formada por Mariano, Sirvent, Hipólito, Reverter, J.Gascó, Llovet, Estevan, Porcal, Rino, Peral y Cordellat.


La dimensión tanto deportiva que va tomando el equipo a nivel regional y local, como social, con el aumento progresivo de aficionados que acudían en masa a ver los partidos del equipo, hizo ver a la directiva del club, entonces presidida por D. Ramón Leonarte Ribera, que el terreno alquilado del Camino de Algirós, de reducidas dimensiones tanto en el terreno de juego (91x47 m) como en la grada (con una capacidad para 8.000 personas) se estaba quedando pequeño para partidos de gran magnitud. 

 D. Ramón Leonarte Ribera y D. Francisco Almenar Quinzá

Sin duda conscientes de que la clasificación para la Copa de España y en la plena convicción de que un más que posible buen papel, en los sucesivos años, podría dar al club el espaldarazo definitivo hacia cotas insospechadas, estos visionarios y emprendedores directivos del club entendieron que tenían que aprovechar el momento: la combinación de un campo de mayores dimensiones con la fabulosa marcha del club podría repercutir económicamente sólo de forma positiva y, lo más importante, permitía alcanzar el sueño de construir el primer estadio en propiedad.
Previa autorización en Junta General, se acordó la adquisición de unos terrenos cerca de Algirós junto a la Acequia de Mestalla con una superficie de aproximadamente 10.000m2, propiedad del Barón de Bellver, que accede a cobrar a plazos las 316.439,20 pesetas de la época (sobre 1.900 euros).
Dos días después de acabar por primera vez Campeón Regional de la Zona Norte, el 16 de enero de 1923 se formalizan los trámites de la escritura de compraventa, de lo que se encargan el vicepresidente Pablo Verdeguer Comes y el vocal Fernando Ibáñez Pagés.
El Proyecto del campo corrió a cargo del Arquitecto Francisco Almenar Quinzá, entonces socio y más tarde presidente, y la construcción a cargo de Ramón Ferrer Aguilar, también socio del club. 


Mestalla era un campo de madera. No había cemento en el graderío. Ni siquiera había césped; era tierra lisa. Las medidas iniciales del campo eran de 100x59 metros y tenía una capacidad en 1923 de 14.000 espectadores, con diez gradas de madera para la general de pie, cinco palcos de pista preferente y cinco filas de butacas preferentes. 

En el momento de su gestación y construcción nadie auguraba que con el paso del tiempo y tras varias reformas, estábamos ante el nacimiento del templo del fútbol del Valencia CF, que ahora cumple 90 años. 




El 20 de mayo de 1923 se inauguró Mestalla, después de la correspondiente bendición. El alcalde de la ciudad, D.Juan Artal, realizó el saque de honor.
    
A continuación se disputó un partido amistoso arbitrado por Octavio Augusto Milego entre el Valencia FC (camisa blanca con pantalón y medias negras) y el FC Levante. El Valencia FC formó con Mariano, J. Gascó, Esteban, Reverter, Hipólito, Rino, Porcar, Montes, Peral y Cordellat; mientras que el FC Levante alineó a Martínez, Dasí, Payás, Pérez, Costa, Mancha, Sanchis, Puig, Canals, Sotillo y Ricart. El partido concluyó con resultado favorable de 1-0 paras los locales y el primer gol en Mestalla fue conseguido (cómo no) por Montes, que acabó el partido lesionado pero aguantó todo el partido en el terreno de juego: estamos hablando de un ídolo para una gran parte de la afición de ese momento y una verdadera leyenda para el resto de la historia de este club. 











Como curiosidad, en el mismo día de la inauguración de Mestalla, pero en diferentes años se inauguraron dos estadios: en 1908 se inaugura El Molinón, campo del Sporting de Gijón (aunque no es segura, es la única fecha que se tiene constancia), y en 1922, el Camp de Les Corts del FC Barcelona. Para alargar el capítulo anecdótico decir que en el caso de El Molinón guardamos otra similitud: el primer partido internacional que la Selección Española disputó en ambos estadios fue contra Italia.

Robando los versos (mil perdones) de la canción del cubano Pablo Milanés:

… si alguna vez,
me siento derrotado,
renuncio a ver el sol cada mañana.
Rezando el credo que me has enseñado,
miro tu cara y digo en la ventana:
Mestalla, Mestalla... Eternamente, Mestalla.



José Luís Aguilar, “Pepelu”
Socio del Valencia CF
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dimarts, 14 de maig del 2013

El inquilino ventrílocuo y su lacayo Monchito

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Me he pasado la vida huyendo de Mestalla en Mestalla. En estos 40 años de militancia he pasado por el sector 6, el sector 5, la general norte, la general sur, el gol gran, la esquinita o atzucac sur, el comando itinerante de sentarse cada partido en un lugar distinto y definitivamente el lugar soñado: la última fila del gol Xicotet. Solo, a mi aire, con inmejorables vistas sobre la ciudad y a la distancia adecuada para vivir los partidos sin tanta tensión.

Soy consciente de que hasta ahí me han llevado mis múltiples manías, mi incapacidad para entablar relaciones amistosas con los vecinos de grada y muy especialmente la necesidad de no tener cerca a nadie que pueda importunarme. Y, lo reconozco, me inoportunan muchas cosas  en Mestalla: los comepipas, los entrenadores de salón, los cenizos, las familias, los niños pequeños, los listillos agoreros, los posturitas intuitivos, los entusiastas a toro pasado, los sabelotodo compulsivos, los gafarrones...la lista es tan larga que en estos años he tenido todo tipo de encontronazos y desavenencias hasta el extremo de desarrollar un manual fóbico que haría las delicias de cualquier psicólogo. No me siento orgulloso. Es un problema personal. Hay quien tiene juanetes o dolores de cabeza. En Mestalla, yo soy misántropo.

Todo iba bien en la última fila del gol xicotet hasta que apareció el Inquilino, sosías del personaje de la novela de Malamud. Fue en el VCF-Zgza de marzo de 2012. Le vi subir las escaleras con desconfianza creciente, cojitranco y de pelo churritoso, gafapastas y ensimismado, con abrigo de opositor perenne a notarías y pantalones de pana comprados en Lanas Aragón. Pensé que no llegaría hasta el final pero me equivoqué. Con un vaso gigante de coca-cola y un paquete de palomitas se apalancó apenas 5 asientos a mi izquierda. No daba crédito. Hasta esa fatídica noche mi campo de acción se medía por 40 sillas libres a mi alrededor y me bastaba con una simple mirada para intimidar a quien osara romper mi cerco. No fue el caso. Pronto, el Inquilino demostró ser algo más que un gafe. El Zaragoza remontó un partido inverosímil y él se pasó la noche escupiendo. Mi fascinación y mi asco crecían de manera exponencial. Marcó el territorio con un meritorio charco de escupitajos de calidad óptima. Por un momento pensé en Leopoldo María Panero y su afición por lamer lapas ajenas del suelo, pero soy de natural tímido. Sin duda, hubiera sido un golpe de efecto demoledor...

Desde esa noche se estableció entre ambos un asimétrico duelo psicológico por el control de la última fila del Gol Xicotet. El Inquilino y yo, mano a mano. Frente a su impasibilidad de lapas, pipas  y miradas de soslayo, yo oponía mi clásico espíritu de forofo desatado, lenguaraz e histérico. Por momentos, el Inquilino llegó a obsesionarme. Estuve varios partidos llegando antes de hora a Mestalla para verle entrar por el vomitorio y estudiar con detenimiento su triste figura. Llegué a pensar que era el mismo Gallolo, reaparecido además en un VCF-Zaragoza, circunstancia que no hizo sino alimentar aún más mis paranoias. Nunca cruzamos palabra alguna aunque soy consciente de que él también me marcaba de cerca. Durante las semanas en que el Inquilino vino a romper mi precario equilibrio nunca celebró un gol, nunca se levantó del asiento, nunca le recriminó nada a nadie, nunca insultó al árbitro, nunca hizo otra cosa que comer pipas, engullir palomitas, beber coca-colas gigantes, escupir con saña de adicto al escupitajo, imaginar quizás que se la cascaba de nuevo. En esas, por suerte, acabó la temporada.

Con el inicio del nuevo curso, el Inquilino se hizo acompañar por una especie de lacayo cuyo propósito, lo vi claro desde el minuto uno, era desquiciarme. Un Monchito activado por el Inquilino, convertido a su vez en ventrílocuo onanista. Desde el principio la emprendió contra Parejo, Jonas y tutti cuanti. Por primera vez vi al Inquilino sonreír hacia dentro, como si del mismo Juan Soler se tratara. Ya el día del Depor estuve tentado de liarme a ostias con los dos. Con el Inquilino ventrílocuo onanista y con su lacayo Monchito. Si no lo hice fue por el férreo marcaje al que me someten los seguratas, que deben conocerme de mis otras vidas mestallísticas.

El día del Celta, segundo partido en Mestalla, no lo soporté más y en el minuto 30 me fui a casa harto de los comentarios del Inquilino ventrílocuo a través de su lacayo Monchito. Desde la puerta del vomitorio busqué la última fila. Por primera vez en meses el Inquilino me miró. Autosuficiente, crecido, confiado. Sólo él y yo sabíamos que me había derrotado. Todavía no sé si el Inquilino era en realidad el mismísimo Gallolo, porque volver, lo que se dice volver, ya no ha vuelto. Ni él ni su lacayo. La última fila vuelve a ser mía. Pero siento que algo se ha quebrado para siempre. Cualquier día el Inquilino puede reaparecer.
 

Rafa Lahuerta Yúfera
Socio del Valencia CF
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diumenge, 21 d’abril del 2013

Carta a Rafa Benítez d'Elvira Roda

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Hui publiquem la carta escrita per Elvira Roda que membres d'Últimes vesprades a Mestalla tingueren ocasió d'entregar a Rafa Benítez, juntament amb un exemplar del nostre llibre, en agraiment per la seua participació en la nostra iniciativa escrivint el pròleg.
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Valencia 04 de abril de 2013

Para Rafa Benítez y su familia

Muchísimas gracias por su apoyo. Quisiera poder escribir la carta que se merece, pero escribo esto a tandas porque estos días me encuentro regular de fuerzas físicas (cabeza aturdida). 

Muchísimas gracias por su tiempo. Es muy importante para mí que usted haya podido participar de este libro y darle ese encanto. 

Además por supuesto, agradecerle esos maravillosos años que nos pudo regalar de un equipo en todo su esplendor. (He de confesar que tuve que leer sus líneas en distintas tandas porque me saltaban las lágrimas). Realmente fueron increíbles tantos momentos… Creo que a estas alturas usted ya puede percibir ese feedback de felicidad que trajo a esta ciudad… y es que fue tan grande su labor, tan inolvidable, nos devolvió tanta ilusión… era esa alegría que inundaba Mestalla y se trasladaba a nuestros hogares, nos acompañaba luego a cada uno en nuestros trabajos, en nuestra vida diaria… algo había cambiado, era más fácil sonreír, era más fácil creer que eso y tantas cosas si eran posibles… Ya ve, gracias a Usted Valencia entera respiraba de otra manera… 

Creo que los seguidores de ese renovado Valencia CF, interiorizamos esos saltos de entusiasmo de… de haberlo conseguido… y del campo lo trasladábamos a nuestros momentos personales cotidianos difíciles… y éramos más capaces de afrontarlos y seguir adelante, era más seguridad, confianza… Si, está claro que habían días de sufrir pero teníamos la sensación de que podían ser más esos días de pequeñas victorias resultado de la ilusión, esfuerzo trabajo bien hecho,…y además ya podían ser realidad las grandes victorias.
Cómo no vamos a alegrarnos tantísimo cada vez que vengan a esta ciudad usted y su familia, usted se merece el mejor homenaje y aplauso pero lo más valioso que tiene aquí es el cariño de los valencianos que se quedó ya grabado por esa felicidad inolvidable. 

Para que comprenda mejor lo que supuso su labor, recuerdo un día de lluvia un partido Valencia –Barça, tarde gris, fría, desapacible… fui sola con el pase de mi hermano. Partido de sufrir… y derrota….Recuerdo bajar aquella rampa en espiral pensando: “qué sentimiento se nos queda a los seguidores de este equipo, de derrota de tristeza…los que hemos venido hasta aquí con este frio y lluvia nos vamos tan apesadumbrados… ¿Cuándo nos dará alegrías de verdad este equipo,… si mi abuelo estuviera aquí también estaría de chafón… menos mal que no ha venido mí hermano hoy ,menos mal…”. Recuerdo muy bien aquellos pensamientos y lo que significo el cambio con Rafa Benítez, que el sol regresara, y que esos campos se bajara con ilusión, con emoción,… creo que nos sentíamos capaces fuertes,… Gracias. 

Ahora, después de estos años, a todo le encuentro mayor y mejor sentido. Aquellos momentos de felicidad de saltos y abrazos a mis padres a mi hermano a mis amigos cuando celebrábamos un gol…, me dan fuerzas (para seguir adelante, para poder volver a hacerlo algún día), y me hacen sonreír,… la huella está ahí .
Me han pedido que le escriba unas líneas comentándole como estoy y esto me cuesta. Prefiero hablar de su obra, en el futbol. Intentaré ser breve. 

Esto me vino de repente, hace más de nueve años. Yo era muy activa y me gustaba implicarme en distintas cosas. En fin de repente todo cambio. Fue difícil entender y aceptar… no poder estar con los amigos, no poder trabajar, de repente depender para todo de los demás, no poder estar con la familia y tener que ir a vivir sola y aislada… porque una fragancia, de jabón, de aseo personal… era una barrera química que nos separaba… Sinceramente lo que peor lleve fue no poder ver ni siquiera los ojos de mi madre, ni poder sentirla cerca cuando más la necesitaba (estuve dos años con las corneas muy dañadas y a oscuras), Hubo momentos muy complicados y esto no me gusta recordarlo pero ahora me esfuerzo en intentar trasmitirle algo, para que comprenda que los años han sido difíciles con tropiezos pero esas pequeñas sencillas victorias diarias nos dan empuje. Quizás en algún lugar de mi interior creo firmemente que igual que esta pesadilla llego de repente un día, igual un día llegue que se haya ido otra vez así, casi de repente.
Esto es un poco complicado, hay días más fáciles que otros. Intento mantener la perspectiva, intento mantener en mi mente y corazón ser feliz cada día con lo que sí puedo hacer y los momentos tesoro, que sí puedo compartir con unas distancias y limitaciones con los que más quiero, también sueño en poder hacer pequeños y humildes gestos en un futuro (, poder ayudar a otros enfermos de S.Q.M.), cada día intento apuntar breves notas de cosas que quisiera hacer para ayudar, pero básicamente mi motor es poder llegar a estar con quienes quiero. Lo que peor sigo llevando es que siento a mis padres , hermano , familia y entorno agotados de esta situación…, estamos nueve años ya desde que me puse mal y ver a quienes quiero sufrir por mí no lo llevo bien. 

Cuando hice un tratamiento en EEUU, en el 2007 mejore mucho, fue un gran empujón, al no continuar con el tratamiento a mi vuelta a Valencia empeoré, desde el 2009 y gracias a la ayuda de todos los de alrededor, estoy cada año un poquito mejor, gracias a que puedo llevar un tratamiento de sueros, vitaminas, minerales, aminoácidos,… etc, etc, no es lo mismo que en una clínica especializada, pero es lo que puedo hacer aquí. …y resulta muy caro, ahora estoy pendiente de la operación de un mioma, que por mi estado de anemia aún no me pueden realizar, después querría ir a una clínica especializada si me siguen ayudando quizás pueda ser.
Al ser la Sensibilidad Química Múltiple una enfermedad ambiental nueva la Administración Pública, no ofrece ninguna asistencia ni protección por total desconocimiento o por falta de voluntad. 

Me siento muy afortunada por toda la gente que me quiere y me arropa pero viviendo sola en esta casa me siento que no correspondo inspirando alegría porque cuando pasan por delante de casa miran las personas con semblante triste y me da mucha pena. Quisiera poder estar bien y poder trasmitir alegría lo primero y a la vez ayudar. Y esto es tan lento, y tan eterno que parece que no acaba nunca, lo mejor es no pararme a pensar… es difícil de explicar… 

En fin termino con lo importante aquí, muchas, muchas gracias, por estar ahí, por su apoyo, el de usted y el de su familia. Es inmenso para mí. 

Y me quedo con esa imagen de todos sonriendo y esos abrazos en esos momentos maravillosos de celebraciones en Mestalla, con la música de “We are the champions”, o del Libro de la selva oso Balu, con esa música sonando en el campo, y todos los corazones compartiendo ese sentir. Gracias. 

Siento haberme extendido, tengo la cabeza aturdida, me cuesta concretar. 

Un abrazo muy fuerte para usted Rafa Benítez, para su mujer y su familia.


Elvira Roda Llorca
Aficionada al Valencia CF
Afectada por el síndrome de la Sensibilidad Química Múltiple
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dimarts, 9 d’abril del 2013

Gracias, gracias y mil gracias

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Muchos son los sentimientos y las emociones que algunos de los integrantes de este blog, convertidos ya en algo más que amigos, hemos tenido la oportunidad de vivir este pasado fin de semana en Londres.

El principal motivo de nuestro viaje no era otro que el agradecerle personalmente a Rafa Benítez su participación en el proyecto editorial que se materializó en el libro destinado a recaudar fondos para tratar de ayudar a Elvira Roda y a su familia y que tan buena acogida ha tenido.

Después de presenciar la victoria del Chelsea, tuvimos la ocasión de compartir unos momentos con Rafa y su cuerpo técnico en el mismísimo “box” del entrenador en los vestuarios de Stamford Bridge.

Juan Mata, conocedor del motivo de nuestra visita, se unió a nosotros y también se mostró dispuesto a participar en futuras acciones solidarias destinadas a recaudar fondos para la causa de Elvira.


Tuvimos ocasión de informarles de la delicada situación por la que atraviesa y tanto Rafa como Mata mostraron todo su apoyo y solidaridad con ella, con sus familiares y con los diferentes grupos de personas que de una manera u otra la ayudan.

Otro de los motivos de nuestra visita fue el entregarle a “nuestro entrenador” una carta escrita por la propia Elvira en la que le agradecía su implicación en este proyecto y le recordaba los momentos felices que vivió junto a todo el valencianismo mientras Rafa fue técnico de nuestro equipo.


No podemos finalizar estas breves líneas sin nombrar a otra persona importante en el equipo de trabajo de Rafa Benítez, Juan Francisco Sánchez, verdadero nexo de unión entre los miembros de Últimes vesprades a Mestalla y Rafa, sin su colaboración nada de esto hubiera sido posible.

Gracias Rafa por las alegrías y los títulos que nos diste como entrenador, pero por encima de todo gracias por como eres como persona, por tu generosidad, tu amabilidad y tu solidaridad. Te lo dijimos y ahora te los repetimos, por muchos motivos, Valencia siempre será tu casa.


AMUNT!!!!


Josep, Myriam, José Miguel y Jorge 
Socios del Valencia CF 
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