dimecres, 18 de desembre del 2013

Mestalla, momentos mágicos.

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Afortunadament, la publicació de llibres en l'entorn del València CF ha deixat de ser una situació excepcional. En últimes vesprades a Mestalla ens felicitem pel fet que alguns dels nostres col·laboradors han participat en este fenomen (al qual també hem pogut contribuir nosaltres amb la edició del llibre a benefici d'Elvira Roda que recull diversos textos publicats al blog), com és el cas de "Ja tenim equip" de Paco Gisbert, "Bronco y liguero" de José Ricardo March, "Tonico vol ser futbolista" de Josep Franco, "El poble de Mestalla" de Joan Carles Martí i "El nacimiento de la ciudad deportiva. La Valencia de hurras y alirones" de Miquel Nadal . Hui tenim el plaer de publicar el text que acompanya la contraportada de l’excel·lent llibre Paco Lloret al voltant del 90 aniversari del Camp de Mestalla que acaba de vore la llum.  



Sobre el césped y en la grada, el campo del Valencia CF se ha convertido en un escenario de pasiones colectivas. Mestalla, que cumple 90 años, es el feudo de mayor solera de primera división y acumula en su interior un sinfín de vivencias singulares compartidas por miles de personas que han sido testigos de momentos mágicos e instantes únicos. Todas esas representaciones han ido evolucionando con el paso del tiempo, aunque la liturgia futbolística se mantiene intacta en su esencia. 

Este libro traza un recorrido literario por aquellos acontecimientos destacados que han tenido lugar en el santuario del valencianismo. En él se combinan con precisión histórica un sinfín de datos de gran valor, pero va más allá; se adentra en el análisis de un sentimiento profundo que ha empujado a varias generaciones a vibrar con el espectáculo del fútbol y con la adhesión a unos colores concretos: los del Valencia CF. 

Paco Lloret nos adentra en ese universo entrañable y a la vez misterioso, el de los seguidores valencianistas congregados en su foro, donde conviven el éxito y el fracaso, la alegría y la tristeza, pero en el que, por encima de todos los vaivenes, prevalece la lealtad a un club y una identificación plena. Su amena prosa se enriquece con la aportación de un material gráfico único que proporciona a este volumen un enorme atractivo, de imprescindible lectura para quienes alguna vez hayan pisado Mestalla o, simplemente, lo hayan soñado. 


Paco Lloret 
Periodista 
Socio del Valencia CF 
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dilluns, 9 de desembre del 2013

19 de març de 1972

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Aquella temporada tenia 10 anys. Havíem guanyat la lliga la darrera temporada i encara estava en el menú record el gol de Forment al Celta o el d'Antón en la Nova Creu Alta. Aquella temporada arribarem a dos punts del Madrid. Un dia amb pluja i turmenta. Darrer dia de falles. Unes falles en blanc i negre ,grises com l’època, òrfena de llibertats en el tardo-franquisme. Els xiquets d'aleshores no teníem mes que una televisió -grande y libre- y els partits del diumenge a la vesprada a Mestalla era de lo poc en color que desfruitàvem. Eixe dia després de dinar aní en mon pare -que ja ha complit 89 anys i encara manté el seu passe- a Mestalla, general del Gol Gran, a veure el partit. El resultat ja el sabem: VCF 1- Sánchez Ibáñez 2 ( portada del dia següent al diari Deportes). 

Malgrat total sempre en quedarà el record de Mestalla, de xiquet amb mon pare i el d’un sentiment indescriptible, que ara continua amb el menú fill. 


Rafa Béjar 
Soci del València CF 
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dilluns, 28 d’octubre del 2013

Sin noticias del Teniente Mestalla

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El Príncipe de Asturias literario de este año es para Muñoz Molina. La pregunta que nadie le hará en rueda de prensa es porqué bautizó a uno de sus personajes con el enigmático nombre de teniente Mestalla, un militar golpista que muere en los primeros días del alzamiento del 36' a manos de un superior leal a la República.

No consta que Muñoz Molina sea futbolero y mucho menos que tenga simpatías por el VCF. Seamos sinceros, para tener simpatías por el Valencia hace falta una devoción que ni siquiera los más leales llegamos a comprender. Tampoco M.M. parece un Manuel Vicent evitando pajearse para que el Valencia no pierda en sus años de infancia tal y como cuenta el de la Vilavella en "Tranvía a la Malvarrosa". Pero Mestalla es un topónimo demasiado poco común si lo alejamos de la bahía de Artes Grafícas y sus meandros como para pasar inadvertido a ojos de un forofo lagrimitas. Por otro lado, cuando Muñoz Molina publicó "El jinete polaco" en 1991 el nombre del campo era oficialmente el de Luis Casanova. A principios de los 90, la potencia sonora de Mestalla era más bien una reliquia de tardes de domingo escuchando el carrusel, y sólo la tribu local mantenía el nombre por acción y efecto de la costumbre.

Intuyo que soy el único lector de Muñoz Molina que sintió una punzada en el estómago cuando el teniente Mestalla hizo su aparición en escena. El enfermito que soy le puso rostro inmediato al susodicho teniente. Y el elegido no fue un mito, ni tan siquiera un jugador más o menos relevante. El elegido, que entró a la fuerza y sin que yo mismo le abriera la puerta fue Tirapu, un jugador de escaso pedigrée que corría de manera atolondrada por la pradera de Mestalla a mediados de los 70'. Fernando Tirapu Arteta, un extra en el contexto de la historia oficial pero una figura determinante en mi formación como hincha del VCF.

Si Keita es mi primer recuerdo mestallí, Tirapu fue mi primer ídolo. Imagino que su aspecto de Mendieta sin oxigenar, así como su propensión al juego deslavazado y a trompicones tuvo un efecto demoledor en mi pequeño corazón de hincha parvulitos. Hasta que Kempes se confirmó como crack mundial yo era de Tirapu. Durante años mantuve colgado en mi cuarto su poster y su rostro aleonado fue la imagen que mi conciencia eligió como banderín de enganche cada vez que el Valencia aparecía en una conversación.

Después, Tirapu pasó al ostracismo de mi memoria y su aspecto de jabato enloquecido se convirtió en una especie de recuerdo clandestino, como si el fútbol de mis primeras temporadas en Mestalla no fuera de verdad y sólo hubiera quedado el rastro de unas pocas anécdotas. Cuando años después Tirapu volvió reconvertido en el teniente Mestalla tampoco yo mismo quise darle mucha bola. Sus tres temporadas en Valencia fueron irrelevantes, no marcó ni un solo gol, y al final, sus acérrimos más entusiastas, mi padre entre ellos, apenas lo valoraban como un trotón sin oficio ni beneficio que se perdía en su propio laberinto.

Posiblemente, el lugar de Tirapu en la historia de Mestalla no fuera dejar su huella como mito futbolístico, sino alumbrar futuros recuerdos en nombre de esa extraña enfermedad llamada memoria. Un día, Muñoz Molina lo puso a trajinar en una novela y yo le devolví al escenario donde su figura apenas nadie recordaba. Aún anduvo colgado hasta bien entrada la década de los 90' en las paredes del bar los Checas en aquella foto mágica de la 76-77, esa foto que aunaba todos los matices del Valencia, con un Claramunt crepuscular y una dupla Diarte-Kempes a punto de sembrar el terror. Tirapu estaba ahí. Agazapado, como un león herido a punto de irse para San Mamés. Todavía tuvo tiempo de ganar una liga. La 82-83. Jugó un solo partido, en La Romareda. Para entonces ya no llevaba melena, y en Mestalla, otro león, Koldo Aguirre, nos salvaba del abismo.


Rafa Lahuerta
Socio del Valencia CF
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dissabte, 12 d’octubre del 2013

Tributo a Saura, el Orzowei de Onda

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A finales de agosto coincidí en la sala de espera del Clínico con Enrique Saura. Nada más verlo supe que era él y eso que el tiempo le ha conferido un aspecto que poco o nada tiene que ver con su recordada estampa de Orzowei juvenil.

 Ese mismo día se cumplían exactamente 28 años de su partido homenaje, un triste 0-0 contra Peñarol. Estuve a punto de comentárselo pero me pudo la timidez y la pesadumbre del lugar, así que me limité a saludarle con el reverencial respeto que exigen los mitos. Después me arrepentí, claro. El miedo a parecer un psicópata a lo "Holden Caulfield" Chapman, el asesino de John Lennon, me hizo olvidar que el verdadero homenaje era precisamente ese, que alguien le recordara con exactitud la fecha de su último partido como jugador del Valencia CF después de tanto tiempo.

Como este año, aquel 26 de agosto de 1985 también cayó en lunes. Recuerdo que anticipé una semana mi regreso desde las playas de Mazarrón sólo por estar en ese partido. Me entristeció mucho que sólo fuéramos 15000. Saura merecía más. Fue siempre un jugador de brega y pundonor no exento de calidad. Nadie mejor que él para provocar penaltis y nadie mejor que él para soltar latigazos contundentes desde fuera del área como aquel fantástico gol al Barça en los 1/4 de final de la Recopa de 1980, festividad de San José. 

Saura se convirtió en leyenda al levantar la Recopa en aquella mágica noche de Heyssel. Capitán meritorio y de verdad, de la estirpe de los jugadores-enseña con 10 ó más temporadas en el club, ese dato que la modernidad ha convertido en quimera pero que hasta hace relativamente poco era muy común en Mestalla. Que nadie lo olvide. Sobre esa base de jugadores-emblema, que sin ser figuras han marcado época, se sustenta en verdad la idiosincrasia auténtica del Valencia. Saura es uno de ellos. 

Con su adiós comprendí que el fútbol nos envejece y rejuvenece sin importar la edad. Fui viejo aquella noche del 26 de agosto de 1985, como he vuelto a ser un niño en muchas ocasiones posteriores en las que mi edad ya no rozaba ni siquiera la adolescencia.

Sirva este post como tributo al gran capitán, caballero de honor de la legión valencianista, como le gusta decir a otro indispensable de nuestra historia, Hernández Perpiñá. 


Rafa Lahuerta Yúfera
Socio del Valencia CF
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diumenge, 22 de setembre del 2013

Recuerdos solapados (por la mística del 10…)

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Article originalment publicat al blog Perinquiets el 15 de juliol de 2013 

Partido amistoso en homenaje a la afición del Valencia CF. Mestalla, 25 de mayo de 1990. Tras el descenso de la 85-86, el club che logró volver a Europa por la puerta grande con un tercer puesto y la gran respuesta del aficionado, tanto el año en Segunda División, como en su retorno,  le hizo merecedora de una gran fiesta en su honor.  El cuadro visitante, la Selección Argentina, Campeona del Mundo tres años antes en México. Y con su gran estrella al frente, Diego Maradona.  Conservo esas imágenes en una colección de VHS que ofreció el diario Levante con el título “La Gran Historia del Valencia CF”

Aquél partido terminó 1-1. Se adelantó Argentina con un tanto (creo recordar) de Bertoni, que remató un centro desde la derecha del Pelusa. Empataría Enric Cuxart, delantero fichado al Espanyol  ese año y que se destaparía en la última jornada de la temporada recién terminada, ante el Logroñés, con un hat trick en Mestalla.  Esa temporada (89-90) el equipo fue subcampeón, sólo por detrás del Madrid dominador de la Quinta del Buitre.

Durante mucho tiempo el recuerdo del amistoso ante Maradona solapaba el de mi primera visita a Mestalla, precisamente aquél 3 a 0 ante los riojanos. Sin embargo, la grandeza de la visita de Diego y el mega-llavero con el escudo del club que me regaló el amigo que nos acompañaba en la grada engrandeció tanto el momento que ahí me enganché por completo. En la siguiente temporada, no faltamos a ningún choque.

Documentos perdidos

En Youtube hemos encontrado este video, grabado en noviembre de 1979, un año después de que la albiceleste se proclamara campeona en el Monumental de Buenos Aires. Un partido amistoso entre la Selección Argentina Juvenil y el Valencia CF. Recordemos que Maradona no fue convocado por Menotti para la cita mundialista de 1978. Sí lo haría en España’82, pero antes, el joven Diego quiso rendirle homenaje al Matador con sus elogios ante las cámaras.

En 1981 volvería la albiceleste, esta vez la absoluta, a pisar terreno valenciano. El amistoso data del año 81. El gol es de Ramón Díaz y la jugada de un Diego Maradona ya instalado en el once inicial. Presten atención a la asombrosa jugada del “Barrilete cósmico” al más puro estilo del gol ante Inglaterra en México’ 86.

Yo no tuve la suerte de ver jugar a Mario Kempes en su mejor época como futbolista. Sí he visto algunos de sus mejores partidos, sus goles en vídeo… y disfruté de su homenaje por televisión en directo. Era 1993, marcando un hat trick con cuarenta tacos ante el PSV de Guus Hiddink y de Romàrio da Souza, que también hizo triplete. La narración corría a cargo de Miquel Àngel Picornell y de Paco Nadal.

Toda esa mística del 10, Diego, Mario, el primer encuentro con el Estadio… merece alguna vez ser recordado. Hoy me dio por ahí y creo que es un ejercicio saludable. 

Amunt.


Nacho Olmedilla 
Periodista 
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dimarts, 10 de setembre del 2013

Broncos y coperos

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Amb la mort d'Ignacio Eizaguirre, un dels millors porters de la nostra història i un dels grans referents del valencianisme, es tanca una de les etapes més glorioses de la nostra trajectòria com a club de futbol.

La seua pèrdua ens deixa orfes d'aquell València de la més immediata postguerra. El València obligat a canviar el FC pel CF per imperatiu legal. El València dels Luis (Casanova-Colina). El València de la València de les cartilles de racionament, de la fam, la misèria i les penúries. La València que a dures penes començava a refer-se de tres anys de guerra entre germans. La València dels vençuts i dels vencedors, que va tindre en el seu equip de futbol més representatiu una de les poques alegries que en eixos durs temps es podia tindre.

Amb la desaparició d’Eizaguirre diguem adeu al València més mític. Al València dels Epi, Amadeo, Mundo, Asensi i Gorostiza, però també dels Álvaro, Juan Ramón, Iturraspe, Lelé, Lecue, Pio i tants altres que convertiren un club fins eixe moment modest en un equip triomfador. El València CF dels anys 40 va ser el gran dominador del futbol espanyol, el València guanyador de dos copes 1941/42, 1949 però també de tres lligues 1941/42, 1943/44 i 1946/47.

Adéu al València “Bronco, copero… y liguero”.


Josep Bosch
Soci del València CF 
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