divendres, 16 d’octubre del 2020

EL DÍA DE MAÑANA

 

Al voltant de l'aspiració de recuperar el València del segrest tòxic en que es troba a mans de l'actual màxim accionista, publiquem la reflexió que hem demanat a @Desmemoriats al voltant de possibles escenaris, democràtics i blindats amb equilibris institucionals que eviten derives populistes com les que han arrossegat el nostre club a la situació actual, amb especial esment a l'experiència de la Bundesliga, amb la seua famosa regla de limitació accionarial del 50+1 (https://www.bundesliga.com/es/noticias/que-es-regla-50-1-aficionados-socios-clubes-alemanes-472407.jsp)

Me sentó tan mal que se cargaran lo que había surgido del 25 de mayo de 2019 que rompí con todo lo que tiene que ver con el VCF. Solo mantengo la costumbre del partido, y de manera intermitente. A pesar, rara vez puedo acabarlo sin dolores viendo en lo que han convertido a un equipo campeón que tenía ante sí una autopista para regresar al nivel que perdimos en 2008. 

Es tal la desfachatez, la miseria moral, los coros y las voces que han aplaudido, jaleado, y jactado de esa demolición criminal, que me resultaba insoportable observar como se estaban cargando el club entre estruendosos aplausos de gran parte del personal. Son los mismos que hoy, en el tiempo de descuento, intentan pasar por apesadumbrados por la situación. Aquello fue lo que más me afectó. Comprobar como lo aplaudían gentes que creías cabales, que hasta apreciabas en algunos casos. No hay nada más abyecto que justificar un crimen. 

¿Cómo se puede estar tan ciego? ¿Cómo se puede tolerar el maltrato? Solo puede una mente enferma. Si algo bueno tuvo todo esto es enseñarnos la cantidad de personajes tóxicos y malignos que bajo una piel de cordero pululan por estos lares, raudos a la hora de vender a su propia madre a la mínima oportunidad que se les presenta. Es lo único en que se le puede dar gracias a Meriton. Este destape es su mejor herencia. 

Así, que mi situación es de viudedad total. Pues sigo viviendo en la final de Sevilla como un viejo que se niega a aceptar la pérdida. Mentalizado de que el VCF está condenado y sin remedio, en un intento fútil de que las palabras del doctor, cuando salga del quirófano, no dolerán tanto, por esperadas. Por eso no creo que sea el más indicado para hablar de soluciones o vías de futuro. No creo que las tengamos. Además, si siquiera somos capaces de mostrar unanimidad en la defensa misma de la existencia del club, y exigir un mínimo respeto a la institución, ¿merece la pena luchar por esto? ¿Merece la pena gastar tiempo y energía en ello? 

Encima, la única salida, la más sencilla, la más fácil, la verdaderamente factible, está en manos de Peter Lim: Que busque y encuentre quien le quiera comprar el merder que ha montado. Y que sea alguien decente y no otro liquidador que se aproveche del moribundo para sacarle hasta los ojos. Pero incluso eso juega en contra, pues el mercado ya no es el que era. Las cuentas de la entidad, la situación deportiva, y las cláusulas que impiden a Meriton marcharse sin el consentimiento expreso de Bankia, pues de hacerlo sin él obliga a saldar la totalidad de la deuda con los bancos en menos de treinta días (incluso perder el 51% añade a lo anterior la pérdida de la quita encubierta al club de 60 millones), convierte esta vía en otra trampa mortal. 

En esas condiciones somos un campo abonado, una golosina, para un fondo de inversión, de los que buscan rentabilidades altas y negocios relámpago (básicamente solo quedan americanos, centrados en comprarse todos los clubes franceses por su capacidad de producir talento). No hay nada mejor ahí fuera. ¿Y la terreta? Me río de la terreta. Un compendio de mediocres, franquistas y acomplejados, antivalencianos que se avergüenzan de su origen hasta esconderlo detrás de otras identidades. Si no han movido un dedo por el Valencia en 40 años, sería altamente sorpresivo que lo movieran ahora, cuando más complicado está todo. 

Estamos solos, como lo estuvimos siempre. 

De las pocas cosas que me mantiene con vida es ver a los veinte y treintañeros de hoy dar un paso adelante, creando plataformas, movilizándose, en lugar de lamentarse detrás de la pantallita en espera de que sean otros los que les saquen las castañas del fuego, como hace la mayoría. Es la mejor prueba de que hay una esperanza gracias al cambio generacional, que viene con otra pose, otra mentalidad, y una dosis de implicación infinitamente mayor. Tienen mi admiración, mi respeto, mi sangre, y lo que haga falta, aunque tampoco crea que tengan un recorrido largo. Básicamente por la sociedad a la que pertenecen: Inmovilista, pasiva, y despreocupada. 

Si el VCF tuviera realmente la cantidad de aficionados que dicen las encuestas y los estudios, reunir 200 millones para ofertarle a Peter Lim no debería sonar utópico. Pero me da que a las cifras que plasman los estudios sociológicos les sobran bastantes ceros. Y los que quedan, tienen un grado de participación cercano al coma. Mucho espectador y poco aficionado. De ser reales esas cifras, no se entiende el desfase en ventas o impacto social, ni con las audiencias televisivas (séptimo en el ranking que publica la LFP todos los años). El alcance real de los que sí somos tampoco lo podemos saber hasta que algo, o alguien, consiga movilizar a la marabunta en pro de ese objetivo. Es el paso que hay que dar, mentalizarnos de que si queremos recuperar el club, y no simplemente cambiar un dueño por otro, pasa por rascarnos el bolsillo (y asumir el invierno nuclear que le acompañará) aportando cada uno de nosotros lo que buenamente pueda. Para ello ha surgido Recuperem el VCF, una plataforma en la que, por dignidad, deberíamos estar todos. 

Sí, suena a ciencia ficción. Ser como somos juega en contra de los movimientos como ese, como lo hace con el VCF en el panorama mundial. En Sevilla, la gente se echó a la calle hace dos años para clamar en contra de la venta del club ante una oferta de un inversor chino que traía mishones. Y un tiempo atrás, hizo lo mismo para que no se vendiera el Pizjúan para especular con otro pelotazo que diera dividendos y un estadio moderno en un lugar distinto de la ciudad. Aquí, ante problemas similares, hicimos lo contrario: Vender nuestras acciones al mejor postor, manifestarnos en favor de un singapurense millonario, y mojar la entrepierna ante estadios megalómanos despreciando un icono como Mestalla. Llevamos demasiado tiempo cometiendo el mismo error, y por lo visto no salimos del bucle a tenor de las fulgurantes reacciones a esa oferta para convertirnos en filial de un club menor de Inglaterra. No tenemos solución, ni tampoco remedio. 

Pero en fin, me trajeron aquí para hablar de alemanes. Así que vamos a ello. ¿Qué hacer si movimientos como Recuperem el VCF triunfan y mañana tenemos las acciones de Meriton encima de la mesa para nuestra plena disposición? Una intervención judicial como la del Betis – que tras la venta es la segunda con más posibilidades de triunfo – también puede liberarnos de la tiranía singapuresa y devolvernos el 83% de los títulos. O, si como se rumorea desde hace semanas, Lim no ha pagado la totalidad de las acciones por sus problemas bursátiles Bankia puede recuperarlas y ponerlas en el mercado al precio que falte por cubrir. También está el escenario de la obligación de Meriton de poner sus acciones a disposición de la sociedad valentina antes de aceptar oferta alguna. 

En definitiva, ¿Qué hacer llegado cualquiera de esos milagros para no caer en los mismos errores en los que llevamos cayendo desde 1993? 

Una de las opciones es no hacer nada. La nueva ley del deporte (que ha obligado a modificar otras tantas de distintos ámbitos), aprobado su borrador por el Consejo de Ministros en febrero de 2019, y a expensas de ser ratificada en el parlamento, ya no obliga a las entidades deportivas a convertirse en sociedad anónima para competir en categoría profesional. Y más que eso, deja la puerta abierta a que aquellas que ya lo son puedan recuperar su estatus de club deportivo y social. Si tuviéramos la suerte de contar con el poder accionarial de Meriton sería importante dejarlo en cuarentena hasta que el Congreso de los Diputados ratifique la ley (y no la modifique en este punto), y tras ello, solicitar la disolución de la SAD, previa compensación al 20% del accionariado restante, si así lo solicitaran. La misma ley, además, si revertir la SAD supusiera un riesgo financiero, permite que al menos el 51% de los títulos pertenezcan a la entidad. Básicamente es una ley que no sólo posibilita la cohabitación de clubes deportivos y sociedades anónimas, sino que también abona el terreno para implantar el modelo alemán del 50+1. 

Sería, tal vez, la opción a corto plazo más ideal, puesto que permitiría, esta vez sí, pagar las acciones sin tener que enfrentarse a asistencias financieras ni los impedimentos que nos trajeron hasta aquí. Aspecto que abre, de rebote, una gran posibilidad de actuación para recuperar el club sin necesidad de adinerados padrinos. Igualmente, en un plazo de tiempo mayor, optar por la vía de la autocartera podría valer de importante fuente de financiación, tal y como sucede en la Bundesliga, para solventar problemas mayores como la construcción del estadio. 

Entidades como el Bayern han levantado auténticos imperios (y sufragado la compra del 100% del Allianz Arena) a base de ingresar fortunas por vender el 7%, el 8%, y el 9% de sus acciones a grandes corporaciones por valores no inferiores a 90 millones por paquete. Incluso el modelo alemán permite jugar al magnate sin perder el poder de decisión. Aunque, de momento, no ha salido demasiado bien a muchos de los que probaron este camino. El Hamburgo, por ejemplo, con el 75% de los votos a favor, se transformó en SAD seducido por los cantos de sirena de un millonario suizo que prometía millones a raudales para reverdecer los éxitos de antaño. Pasaron de no haber jugado nunca en segunda a llevar allí cuatro años. Pero aquel señor mayor que intentaba imponer hasta las alineaciones nunca tuvo más del 25% del club. Un ejemplo más radical fue el del Munich 1860, depositando el 49% en manos de un jordano acaudalado que aseguraba noches de Champions: Fueron a la ruina, descendiendo a categoría regional. El que de momento está saliendo bien es el del Hertha. En su eterna aspiración de construir un equipo hegemónico en la capital trajeron a un inversor americano que a base de inyectar dinero se llevó el 40% del club a cambio de una buena suma de euros que saldaron deudas peligrosas para la supervivencia de la entidad berlinesa. Y luego está el Red Bull Leipzig, el más claro ejemplo de cómo burlar la ley. 

Lo que habría que regular bien sería el sistema de voto y elección en caso de optar por la vía de la autocartera. Básicamente para no caer en el error del Levante, donde su presidente se vota a sí mismo al tener el control de la fundación. Ni regresar al pecado original de la nuestra, gracias a ese buenísmo naif de llenar el patronato de entidades públicas degeneró en que el VCF acabara siendo una consellería más del corrupto y criminal Partido Popular. 

Un mundo de color de rosa, pero tranquilo, la nueva ley del deporte, vista la crispación y la inestabilidad política actual, puede tardar años y años en ser aprobada (mejor ejemplo que la reforma del Estatut valenciano no hay). Y está por ver que en el trámite parlamentario sobreviva a esta oleada ultraliberal que nos degrada y roba la sanidad pública para que nos gastemos 20 euros al mes en un seguro médico privado (pagar dos veces por lo mismo). Un lapso de tiempo que el cub no tiene. 

Instalados en esta cultura de la barbarie que ha traído Meriton es probable que antes de ello acabemos en segunda. Una hecatombe que puede ser otra vía de escape, o la muerte definitiva. 

Pero siquiera haría falta apelar a unicornios si fuéramos una tierra como toca. Si hubiera valencianía y sentido de pertenencia. Una clase dominante proactiva y no despersonalizadora y traidora como la que tenemos encontraría a 20, 30, 40, 0 50 prohombres de esta ciudad (que existir, existen) para unirse en un sindicato y hacerse con la propiedad. No es excusa no querer quemarse ni ser víctimas del fulgor que despierta el balón, pueden depositar las acciones en la Fundació, o un ente creado ad-hoc, devolviéndole el club al aficionado, o delegar la gestión en acreditados profesionales. Una manera bonita de trascender y escribir sus nombres en letras de oro. Pero en fin, es otra unicorniada para eludir el camino más realista: el final a un siglo de vida. 

Ante los tiempos convulsos que nos esperan es crucial estar preparados, mental y socialmente, para los vaivenes que nos aguardan. El descenso no es ninguna distopía. La quiebra tampoco. Aunque existan las vías contadas en la parrafada de arriba, no dejan de estar más próximas a la ciencia ficción que a la realidad. Si queda una mínima opción de evitar lo inevitable es haciendo acopio de mentes elevadas y soluciones colectivas. De unir hasta lo que parece imposible de unir. Porque la única y ligera oportunidad que podemos tener de recuperar el VCF va a pasar por estar preparados para el asalto cuando todo se derrumbe. No tendremos otra ocasión. Incluso sería deseable ir trabajando hasta en el escenario más funesto, iniciar la creación de un nuevo club que herede el vacío que pueda dejar la muerte (por asesinato) del VCF. 

Lo hemos perdido todo ya, no hay nada que perder en esta batalla. Por lo menos intentemos que en el futuro nadie nos pueda reprochar no haber hecho nada.

dijous, 8 d’octubre del 2020

COMUNICAT ÚLTIMES VESPRADES A MESTALLA



Des de la seua creació, el col·lectiu Últimes vesprades a Mestalla (uvaM) ha col·laborat sempre amb totes aquelles iniciatives, impulsades des del club o des de fora de l'entitat i exigint sempre que foren promogudes amb dignitat i respecte a la història de la institució, per a qualsevol classe d'acte d'homenatge generós que es rendira al patrimoni cultural i simbòlic dels seus jugadors i aficionats, o que incrementara l'extensió del valencianisme en la societat valenciana. 

Des de la seua aparició, i en diferents moments de la recent història del València, uvaM sempre s'ha posicionat amb claredat, expressant la seua opinió cada vegada que alguna decisió posava en perill la dignitat de la nostra història centenària. Este és un d'eixos moments en els quals el silenci no pot ser còmplice. 

La gestió de Meriton, actual màxim accionista de la Societat Anònima Esportiva València CF, mereix el nostre retret més explícit, no sols per la falta d'encert empresarial i de deteriorament del patrimoni de l'entitat, sinó pel fet que les seues decisions discrecionals es prenen amb indignitat, faltant al respecte als seus aficionats i als jugadors i tècnics que han format part del València. 

Comuniquem, per tant, que qualsevol acte futur que fem o amb el qual col·laborem en la nostra línia habitual de protegir i honrar el nostre patrimoni històric, es realitzarà sempre que no compte amb la presència de representants de l'actual Consell d'Administració, com fins ara havíem fet per una qüestió de respecte institucional. A partir d'este moment, la seua presència compromet la dignitat i respecte que mereix el València CF. 

La gravetat de la situació exigix un punt i final a una etapa fracassada, que no permet ja ni promeses futures ni rectificacions ocasionals. Qualsevol moviment social que tinga com a objectiu posar fi a esta etapa, i que procure la democratització del club, retornant el protagonisme als seus aficionats, comptarà amb el nostre decidit suport.


ÚLTIMES VESPRADES A MESTALLA.

dimecres, 2 de setembre del 2020

CAÑIZARES. EL DRAGÓN DE MESTALLA.


Són temps difícils per al Valencia C.F: necessitem de guies que ens recorden el camí fet. Eixes empremtes en el camí les troba i arreplega Albert Carda, per a convertir-les en paraules en este llibre en que ens oferix la seua particular visió de la figura més difícil dins del món del futbol: la de porter. 

BAJO PALOS és el títol del llibre, publicat per Vinatea Editorial. Agraïm Albert i Vinatea Editodial la seua consideració en deixar-nos publicar el capítol dedicat a Santiago Cañizares, un porter amb una brillant trajectòria en el Valencia C.F., i que, a hores d'ara continua manifestant el seu valencianisme amb el seu compromís, signant el manifest de @espiritudel86. 

El llibre té caràcter benèfic en favor dels importantíssims projectes que du a terme la Penya Valencianista per la Solidaritat. 

Des del col·lectiu "últimes vesprades a Mestalla" desitgem que el llibre d'Albert i Vinatea Editorial (amb qui hem tingut el plaer de col·laborar en altres llibres al voltant del Valencia C.F.) tinga un llarg recorregut i tot l'èxit que mereix. 

Amunt!


George Sand, pseudónimo con el que decidió ser recordada la esposa de Frédérich Chopin, escribió una terrible novela titulada Un invierno en Mallorca. Mi primera aportación literaria a la humanidad bien podría haberse llamado Un invierno en Formentera rematado con la final de San Siro al llegar la primavera.

El año 2001 comenzó en Formentera con una odisea, pero no espacial sino marítima. El mal tiempo hizo que los formenterencs reinventaran la Nochevieja ante la negativa del cielo a que la comunicación con Eivissa, la hermana mayor, llevara hasta allí decenas de cajas de cava, alimentos, músicos e instrumentos con los que endulzar el cambio de año. 

Acostumbrada a vivir mirando al cielo, la más bonita de las Illes Pitiüses celebró aquella Nochevieja el 20 de enero de 2001. De ese modo tuve que enfrentarme a veinticuatro campanadas para entrar en el nuevo siglo, doce en casa de mi madre y doce en una carpa situada en Sant Francesc de Formentera.

Tras las segundas uvas, e interpelado por los micrófonos de RTVE sobre cuáles eran mis deseos para el año nuevo, afirmé con rotundidad que necesitaba “otra final de Champions para mi Valencia”. No creo en supersticiones, pero nunca me perdonaré no haber deseado “la Champions para mi Valencia”. Cosas del directo, me he repetido siempre buscando consuelo ante aquella ocasión perdida 

Justo cuatro meses después, un alto porcentaje de los docentes de la isla, sin ser valencianistas, asaltaban el salón del apartamento que le alquilé al exministro Abel Matutes en la calle Llaüt Negre. 

Al filo de la medianoche, abandonaron mi casa en procesión sin atreverse a mirarme a la cara, algo que siempre les agradeceré. No lloré, ojalá lo hubiese hecho. 

Por primera vez en mi vida me sentí lejos. Lejos de todo. Del hospital de La Plana, donde mi adorada abuela Emília luchaba contra un ictus. De mi casa, donde mi madre hubiese encontrado las palabras exactas para acompañarme en el vacío. De Mestalla, donde podría compartir el dolor con decenas de miles de personas. Del bar, donde la borrachera hubiese dividido en porciones la hiel entre todos los amigos. 

Podría sacar pecho y afirmar sin rubor que siempre defendí a Cañizares, al portero y a la persona. Pero no fue así. Lo primero que pensé al enterarme de su fichaje fue que era un error haber elegido esa opción y no intentar la incorporación, finiquitado su compromiso con el Schalke 04, del que a mi juicio era unos de los mejores porteros de Europa entonces, Jens Lehmann. 

Se puede sentir temor y duda a la hora de formarse una opinión sobre lo que verdaderamente importa en la vida, más aún ante la tesitura de tener que exponerla en público. Justo lo contrario de lo que sucede con este deporte, y con este club, donde todos estamos legitimados a opinar desde la certeza absoluta. Fueron Santi Cañizares y Rafael Benítez los que me acercaron a la conciencia de que, como el común de los mortales, no tengo ni idea de fútbol. 

En el caso del portero me equivoqué doblemente. Juzgar al deportista fue un error garrafal, ya que acabó convirtiéndose en el mejor portero de nuestra historia con tres trofeos Zamora. Pudo haber un cuarto, pero su ética profesional o su imprudencia le dictó que debía alinearse en un intrascendente encuentro frente al Osasuna que le supuso la pérdida del galardón al encajar dos goles que lo esfumaron. También es, junto a Miguel Ángel Angulo, y seguirá siendo por mucho tiempo, el futbolista más laureado con el murciélago en el pecho. 

Más grave fue el error de esperar, en base a la imagen proyectada desde la lejanía, a un personaje pedante y chulesco, y encontrarme con un individuo enorme, que no elevó una palabra sobre otra en sus diez años en nuestra/su casa, y cargó además con todas las lágrimas que no fuimos capaces de verter aquel 23 de mayo, con la obligación autoimpuesta de ser el primero en levantarse tras aquella caída. 

Hablamos, eso sí, de un tipo especial, rozando en ocasiones la excentricidad. 

Un buen día decidió deshacerse de todos los coches de alta gama que tenía en el garaje y circular por la vida al volante de coches clásicos. Era habitual verle llegar a Paterna con un Seat 600 o un Escarabajo matriculado antes de que él naciera. Ahí le surgió la inquietud que le ha llevado a competir con esos coches por Lucena del Cid y otras carreteras tortuosas de nuestras montañas. 

Capaz de despertar la ternura de Oliver Kahn, profundamente dormida en condiciones normales y sombra que nos acecha desde lo de Karlsruhe, cultivó conflictos con compañeros de vestuario. En algunos casos debido a desavenencias a la hora de gestionar el área, otras veces al chocar desafectos personales. 

Su descomunal espíritu competitivo se hacía patente en su esfuerzo por mantener siempre la concentración. Recorría en cada partido una distancia muy superior a la media de un portero y en un Valencia-Real Madrid llegó incluso a recorrer más distancia que un jugador de campo como Ronaldo Nazario. 

Son incontables las imágenes que se pueden asociar al primer portero mediático del nuevo fútbol, aunque igual algunos creerán que esa condición se la disputaron Rüştü Reçber y Albano Bizzarri por razones obvias. De entre todas ellas, cinco tienen un lugar de privilegio en la Capilla Sixtina del valencianismo. 

En la primera, Cañizares llora desconsolado al arrancar con la rabia que escupían sus vísceras la medalla de subcampeón de Europa que colgaba de su pecho, cubierto por aquella preciosa Nike azul cielo. Era su segunda tanda de penaltis en una final, en ambos casos defendiendo el sueño de dos equipos que nunca se hallaron tan cerca de la gloria. El más bello de los escenarios que copan los sueños de un portero. 

Considerado un parapenaltis solvente, sucumbió en las dos citas. El Zaragoza le arrebató a su Celta la final de Copa de 1994 desde los once metros. Nada que objetar en la que nos afecta. Detuvo dos lanzamientos, en el tiempo de juego el primero de ellos y en la tanda funeraria el segundo. 

Pero tomó una decisión propia de un portero cuando se empeñó en levantar la copa que nos coronaba como campeones de Liga un año después enfundado en esa misma camiseta azul que lució en el Piamonte, haciendo caso omiso a la relación contractual entre Nike y el club que le obligaba a hacerlo con el horrible maillot diseñado para la temporada 2001-02. Puede parecer banal, pero solo un portero puede entenderlo. Solo él podía hacerlo y así honrarnos a todos los que nos sentimos entonces los porteros que no éramos. 

En la segunda, trago saliva para viajar al 17 de junio de 2001, apenas un mes después de que que pasara nuestro último expreso de medianoche, para citarme con otra de mis tinieblas. En ella la retina traza un balón largo de Frank de Boer que Rivaldo para con el pecho y en un gesto que solo puede ensayar un dibujante del peor manga japonés perpetra ante Baraja una chilena que es otro latigazo corrosivo en la escuadra de Cañizares para impedirnos disputar otra Champions. El carioca del Barcelona lo bautizó como el gol más importante de su carrera y nuestro guardarredes como el más bello que encajó. 

La tercera de las instantáneas me lleva al estadio Benito Villamarín el día de Reyes de 2002. Cañizares fue considerado un villano en la mayoría de estadios españoles sin que yo le recuerde en sus años de profesional haber vertido ofensa alguna, ni a través de gestos ni mediante declaraciones desafortunadas, hacía ninguna afición rival. 

Durante la disputa de un Betis-Valencia, un iluminado saltó al césped avanzando hasta las inmediaciones de su marco para robarle la toalla de la suerte, un pedazo de tela roja con su nombre y el escudo del club al que defendía bordados. 

Cañizares abandonó la portería durante unos instantes para, desde su condición de persona afrentada, suplicar la devolución de su fetiche, poniendo incluso precio a su rescate. La mofa no acabó en la grada pues algún medio de comunicación encontró gracioso el episodio y dio voz al perturbado que protagonizó el sainete, hasta el punto de darle la oportunidad de posar ante las cámaras con su trofeo. 

No recuerdo la cara de aquel “seguidor” del Betis, tampoco el nombre del “medio” que le dio sus quince minutos de gloria, pero sé a ciencia cierta que los dos aportaron su granito de arena para que Cañete sea recordado hoy, y no solo en Valencia, como lo que siempre fue, un tipo correcto tratado de forma tan injusta como irracional. 

La toalla fue al fin recuperada, del mismo modo que la bufanda de Jorge Iranzo, también extraviada en Heliópolis, volverá algún día al lugar que da sentido a su existencia. 

En la cuarta, Cañizares aparece difuminado entre una insistente lluvia que riega el otoño en el que se refugia la huerta, exhausta ya después de haberle sido arrancados los frutos con los que perfuma el Cap i Casal. A su lado, David Albelda y Miguel Ángel Angulo siguen su trote, buscando al final del camino una justificación que les permita entender la decisión que les apartó de forma brusca y grosera de aquello que les invitaba a levantarse cada mañana y a afrontar con pasión cada día de su vida. Albelda perdió en el envite algo más que una convocatoria segura para la Euro 2008, pero su fortaleza y su espíritu de superación, labrado sobre la bicicleta en la que se sentía ciclista de pequeño y también una vez alejado del fútbol, le permitió rendir al más alto nivel durante cinco años más. 

También Angulo volvió, como de costumbre, sin hacer ruido, sin defraudar en su entrega tampoco. Cañizares, amigo de la meditación, dispuso aquellos meses apartado del equipo de mucho tiempo para llegar al la conclusión de que tal vez había dado al fútbol mucho más de lo que el fútbol le había devuelto. 

Posiblemente ahora lo vea de forma distinta, seguro que así es, pero es lógico que en aquellas circunstancias pensara que la opción más inteligente era aprovechar la llegada de Voro, que resucitó al equipo que a punto estuvo de perecer a manos de sus mismos verdugos, Ronald Koeman y Juan Bautista Soler, y despedirse tranquilamente de Mestalla desde la portería del fondo norte. 

Desde allí puso fin a una carrera envidiable, en la que subió a lo más alto en el equipo donde se formó, el Real Madrid, interiorizó la ilusión que mueve el fútbol defendiendo la portería de equipos modestos como el Calvo Sotelo de su Puertollano natal, el Elche o el Mérida, alcanzó la internacionalidad en una noche mágica gracias a su etapa en Vigo, consiguió una medalla de oro olímpica y llegó a su Ítaca particular para vivir un sueño de la mano de una afición que necesitaba que alguien como él la guiara para vivir los mejores días de su historia. 

Si hay un personaje que me ha marcado a fuego ese es David Bowie. Él me enseñó a reinventarme ante la menor sospecha de que el hombre en el que vivo está próximo a su fecha de caducidad. Supo incluso reconvertirse en el Bowie que iba a morir, el único que estaba preparado para ello. 

Veo en ocasiones a Cañizares como el profeta de mi Dios en la tierra, o en un campo de fútbol, que realmente es lo más cercano a ella. Aquel joven que, siguiendo los pasos de su padre, practicaba judo en su adolescencia se convirtió en un portero que se presentó tímidamente al mundo delante de Michael Laudrup, dispuesto a lanzar la peligrosa falta por la que fue expulsado Zubizarreta en el decisivo partido para la clasificación del Mundial 94 que supuso su accidentado debut con la roja. Aquella noche les negó el acceso a los daneses a la cita americana, y se ganó la simpatía de un país que más tarde le retiró sin explicación alguna. Tras su vuelta al Real Madrid, donde nunca se sintió valorado, volvió a nacer reencarnado en un dragón de pelo rubio a orillas del Turia. 

Tuvo que volver a reinventarse una vez acabada su vida como futbolista. Encontró una vía cargada de adrenalina como piloto de rallyes, a la que pone freno desde los platós y las emisoras de radio con las explicaciones pausadas que adornan a otro Cañizares, el comentarista deportivo. 

La vida le obligó a diseñar también el más amargo de sus yoes. Fue el día que perdió a su hijo víctima de un cáncer. Aún le quedaban fuerzas para entender que el pequeño Santi cumplió con el deber de mostrarle su nuevo y definitivo rol en el mundo, el de honrar su memoria aportando a los demás todo lo que de él aprendió y proyectando todo el amor con el que fue capaz de colmar su espíritu en una existencia breve en el tiempo pero intensa para quienes le rodearon. Iniesta, Mijatovic, Van der Vaart, Palermo o Passarella sufrieron el mismo desgarro en el alma que nuestro cancerbero a las puertas del infierno. 

La última de las imágenes que alumbra a Cañizares como dios del valencianismo tuve la oportunidad de vivirla el día que Mestalla rindió pleitesía a sus ídolos en el marco de las celebraciones del partido del Centenari. Lloré al ver a Mario Kempes vestido con la senyera. Lloré cuando vi a Castellanos apoyarse en Botubot y Manzanedo para poder salir de nuevo por el túnel de vestuarios. Pero lloré de forma diferente cuando vi a Santiago Cañizares saludar al estadio acompañado de sus hijas. Supe que le debía ese llanto. Él lloró por mí al término de aquella final. Del mismo modo, Mestalla le debía una despedida en calma, ajena a los convulsos momentos que se vivieron al final de la temporada 2007-08. Afortunadamente se saldó esa deuda, y los ojos de Cañete no podían esconder el agradecimiento y la felicidad que sentía. 

La noche del miércoles 23 de mayo de 2001 no pude conciliar el sueño. Lanzaba aquel maldito penalti una y otra vez mientras aquella isla balanceaba mi amargura. Hoy me esfuerzo en ver el molino donde una vez durmió mi admirado Robert Plant, o en congelar la mirada que me dedicó Paz Vega en un descanso del rodaje de Lucía y el sexo frente a la Fonda Pepe, o en volver a sentir el placer de bañarme desnudo en Es Caló des Mort. Pero de mi estancia en Formentera solo me quedó el recuerdo de Cañizares bañando con su llanto, con nuestro llanto, el verde de San Siro. 

Desde el lugar donde me lee, o quizá desde el que ha cometido la travesura de guiar mis palabras, Santi Cañizares junior lleva puesta aquella Nike azul. De su padre aprendió que sabe mejor el éxito si antes nos hemos enfrentado de igual manera al fracaso. 

Así es. Yo también aprendí su lección. Me la explicó sutilmente el mejor portero de la historia del Valencia C.F., Santiago Cañizares Ruiz.


Albert Carda Serch.


dilluns, 31 d’agost del 2020

TESTIGOS DE UN HECHO HISTÓRICO

Como se trata del mundo fútbol, puede parecer exagerado el titular que escogemos para describir el movimiento surgido en nuestra ciudad, contrario al método y decisiones del máximo accionista del Valencia, CF. Y si así lo piensan, llevarán razón al no tratarse de una revolución iniciada por motivos políticos, ni de luchas de clase, ni de guerras, ni raciales. Sin embargo, para los que amamos y sentimos el club, conocemos el enorme desequilibrio propietario y expresamos públicamente los riesgos que a nuestro juicio se derivan de la errónea línea de negocio de los actuales mandatarios, esta resistencia educada y no violenta surgida de la ciudadanía valenciana, futbolera o no, considera estar viviendo un tiempo mágico, donde la situación por ella misma, se esmera en posicionar lo justo de lo injusto, el abuso frente a la carencia y al desarraigo del afecto. El éxito o no del movimiento tendrá que ver con la realidad del convencimiento que ya no es posible la convivencia entre su máximo accionista y nosotros.

Si, puede causar sorpresa que tras seis culposos años de silencio, donde varias de las decisiones son de idéntica gravedad a las contemporáneas, sea ahora cuando Valencia despierta y se une. Y lo hace desbordando respeto, imaginación, argumentación y participación ciudadana. Desde las ejemplares y cívicas movilizaciones – comó estás escribiendo el relato, Héctor Blat, desde tu Plataforma Salvem – al protagonismo de la idea sobre las personas a través de manifiestos como los expresados desde nuestro grupo, desde el convencido y valiente activista que se juega una denuncia por su contribución “pancartista” al importante accionista que en defensa del legítimo derecho de los intereses del club y el suyo propio, decide iniciar la vía penal arriesgando su dinero si el Juez no opina como él, o desde la intermitente y aparente diligencia y responsabilidad política según sus competencias, a aquellos medios de comunicación ya no tan dóciles al poder y que se unen al resto. Faltaba sumar al verdadero “termostato” de la militancia por excelencia: las peñas. De estas, tan solo 3 de 231 votaron en contra de la petición de destitución inmediata del presidente Murthy, en la reciente reunión de una Agrupación muy laxa hasta la fecha en la crítica a las decisiones del club. Es perfectamente resumible todo en una hermosa palabra: unidad

Desde nuestra “Plataforma Espíritu del 86”, hemos querido contribuir a este clima del “ya está bien”, advertencia y vigilancia. Comenzamos con un escrito de fecha 1 de Julio. En nuestra divulgación privada ya le dábamos enfoque de “Manifiesto previo a la Revolución”. En él, así como en posteriores trabajos hemos apelado al gesto de Meriton hacía toda Valencia, la pública y la privada. ¿Gestos pedíamos? Ya da igual detenerse una a una, en las apariciones de representantes del club desde el citado 1 de Julio, donde la caótica carta abierta firmada por Anil Murthy el pasado 14 de agosto, para afrenta del valencianismo, es tan solo un etcétera al lado del rubor y desprecio que nos causa el talante opresor utilizado en un país como el nuestro y contra una institución valenciana cultural, en un aprensivo comunicado de prensa, sencillamente por informar y no opinar como ellos. Hemos convertido la legalidad y la contabilidad en ejes de presión y vigilancia necesarios, se ha conseguido el apoyo de personas que sienten lo mismo que nosotros pero con el valor añadido de su pasado como ex futbolistas del club o con un atractivo componente mediático. Y para el mes de septiembre, esperamos poder publicar el apoyo que se nos ha otorgado, auténtica gasolina de cualquier iniciativa y que tras su valoración, a buen seguro nos permitirá poder seguir contribuyendo al movimiento. La nota a esa aportación se la deberán poner ustedes con su apoyo oficioso como hasta ahora o cuando se solicite formalmente al accionista su sindicación o en su defecto su delegación, si procediera y como no puede ser de otra manera, cuando se formulen las cuentas y estas sean pertinentemente, estudiadas. Mientras, tengan por seguro que cuando Murthy sea recibido en el despacho del Presidente de la Generalitat, ya no va a ser suficiente que como gesto y declaración de intenciones de reanudar las obras del nuevo estadio para prorrogar los plazos de la ATE, el primero le haga entrega a Ximo Puig de un balón firmado por la primera plantilla. O qué cuando alguien se pregunte que ganamos con el requerimiento a la Auditora, recuerde el intento de diferir el 50% del pago de la ficha de los futbolistas a 13 meses, cuando el propio Informe de Cuentas Anuales último, dice textualmente en su apartado de “Principio de empresa en funcionamiento”: “la Sociedad cuenta con líneas de financiación disponibles y con el compromiso formal del accionista mayoritario de prestar el apoyo financiero para garantizar la continuidad de las operaciones de la sociedad”. Seguro que ustedes, sí lo entienden.

Hay un rasgo común en la mayoría de las insurrecciones: la ausencia de éxito inmediato. Y hay que asumirlo para poder tramitarlo sin decaer y abandonar. Comprender la consecuencia mercantil de poseer un 82,33% del total del accionariado de una empresa y que dé inicio, nuestra influencia tan solo es moral. Apelar al poder de la conciencia, de la organización y de la unidad. Acertar en la gestión de los tiempos y prepararse para una futura y definitiva negociación, si el derecho y el político, ayudan. Motivémonos con uno de aquellos lemas empleados en la Revolución de Mayo del 68: “seamos realistas, pidamos lo imposible”.

Hay algo que no queremos dejar de mencionar y es en relación al incondicional apoyo al entrenador, cuerpo técnico y futbolistas, en los que confiamos y a los que jamás dejaremos de querer y arropar. De igual modo, nuestra mayor de las consideraciones y solidaridad con todos los trabajadores del club, que desde dentro, son espectadores de excepción de toda esta situación.

Finalizamos con una reflexión del filósofo Jean-Paul Sartre, muy activo en todo aquel “Espíritu” capicúa al nuestro, el “sesentayochismo” y en esa cita, en referencia al protagonismo juvenil que desde aquí asociamos a este precioso, ejemplar y necesario movimiento que comienza a hacer historia : “hay algo que ha surgido de ustedes que asombra, que transforma, que reniega de todo lo que ha hecho de nuestra sociedad, lo que ella es. Se trata de lo que yo llamaría la expansión del campo de lo posible. No renuncien a eso”.

AMUNT VALENCIA!!!

PLATAFORMA ESPIRITU DEL 86

@espiritudel86

dimecres, 19 d’agost del 2020

L'HORA DE LA VERITAT



No vull paréixer apocalíptic, però opine que el moment actual del VCF és més trascendent encara en la nostra història que el descens del 86. Vaig a fer un esforç per no gastar vocabulari del camp semàntic de la guerra, però trobe que no podem encarar l´estat de les coses des d´altra postura que no siga la del conflicte. 

Per això, crec que torna a ser necessari revisar alguns dels tòpics del manual de llocs comuns al qual es recorre molt a sovint per a no afrontar l´eventual eixida de les penúries provocades pel segrest del VCF. 

El primer de tots és concedir el benefici del dubte a Peter Lim. Com el màxim accioniste no es digna a comunicar-se amb l´afició valencianista, de tant en tant hem de sentir que no sabem què pensa sobre el club… Bé, la seua obra durant estos sis anys és eloqüent. Els fets parlen per sí mateixos. Ara es tracta de vore fins a quin punt li compensen a cadascú. 

Vaig a posar altre exemple d´esta, per a mi, injustificada condescendència. Se sol comentar que, si Lim destituïx Murthy, segurament, el valencianisme seria més feliç. “Fe sense obres, morta és” va amollar Jaume I. Per què hem de pensar en una merescudíssima destitució de Murthy, quan l´únic que podem jutjar és que tres anys de tortura patint la vergonya de ser representats per este subjecte ja en són més que prou? Anil Murthy, com ja va afirmar abans Layhoon Chan, també és Peter Lim. 

Considere que comença a resultar extenuant, després de sis anys, pegar-li encara voltes a qüestions que formen part de la metafísica de la patà i avant de Meriton. El terreny de les infinites falses promeses en el qual se senten invencibles. 

La meua impressió és que eixa fase hauria d´haver sigut superada fa moltíssim. Els únics suports actuals de Meriton estan relacionats amb interessos espuris, distribució d´incentius materials selectius o inconfessables jocs d´aliances i d´oposicions personals. El valencianisme ha dit prou. Hui és una obligació moral fer-los front. Podem diferir, això sí, en les estratègies, els tempos o la comunicació. 

Els fets són incontrovertibles. La naturalea de la propietat és I-RRE-HA-BI-LI-TA-BLE. Si t´enganyen una volta, la culpa és de qui te la fa. Però, si ja t´han enganyat en tres o més ocasions, toca fer un poquet d´autocrítica. 

I la meua passa per posar en solfa altre dels llocs comuns amb els que de tant en tant se´ns reprén per a què no fem res. Ací va: “des de la confrontació no guanyarem res”. 

Li vaig a pegar la volta a este, com a mínim, discutible argument. No m´agrada caure en el parany dels marcs mentals dels qui trobe, amb tots els respectes, que estan equivocats. Ara pregunte jo: què hem guanyat des del discurs de les bones intencions?

Responc: sistemàtiques faltes de respecte, destrucció de projectes esportius, desprofessionalització, desercions, afonament econòmic, desprestigi de la institució… En resum, la maquinària de generar dolor de Meriton.

Per una mescla d´autoodi i d´snobisme, pròpia de les societats civils amb baixa autoestima, hem tolerat a la gent de Meriton creuar totes les línies roges imaginables. Des de fa molt de temps, és el moment de l´autodefensa. De fet, probablement, siga l´únic llenguatge que entenguen. Almenys si volem que comencem a tindre una relació d´igual a igual amb ells. I també per una qüestió d´amor propi. 

Així que vaig a fer ací una reivindicació de la confrontació, que és una via que encara no s´ha provat de veritat. Sense dubte, esta estratègia té costos, però també dos conseqüències que pense que compensen. D´una banda, és molt saludable eixir de la ressignació per a lluitar d´una manera proactiva pel futur del VCF. D´altra banda, els primers indicis d´unió han demostrat que la confrontació resulta efectiva. 

Va a ser este un procés llarg. No dubteu que van a tractar de confondre´ns. Això ja no hauria d´anar de fer callar l´afició contractant novament a Mateu Alemany per consell de Mendes o posant un valencià com a president-escut humà. No és el qui, sinó el com. En la cabotà acrítica portarem la derrota. Si no tenim això meridià, tornaran a enganyar-nos i reobrir les ferides de la divisió. Tampoc ha de dependre de que l´equip guanye o perda partits. Donaríem un exemple d´infantilisme. Juguem a llargues, però amb el cap ben alt, per favor. 

Confrontació no és violencia, però res té a vore tampoc amb el bonisme. El respecte no es regala. Si, per exemple, a Murthy no li ensenyaren en sa casa com comportar-se en públic, no estem obligats a tindre amb ell un bon tracte que no mereix. L´empatia només pot ser recíproca. No és un interlocutor vàlid. Es tracta, clar i ras, d´un enxufat. U que ni sap ni vol comprendre on està. No li devem res. 

Confrontació és la manifestació espontània d´orgull valencianiste i activisme que s´ha desenrotllat durant l´últim mes i que a penes té precedents en la nostra història. És passar de les paraules als fets. 

No tots podrem estar en tot lo que es faça, però sí totes les accions (pancartes, manifestacions, etc.) són complementàries. Podem discutir els tèrmens, la dosificació o els formats, però els seus resultats estan a la vista de tots. 

Una pancarta a soles no canvia el món. Però moltes pancartes ajuden a canviar consciències. I qui pega el pas de fer una se sap dins d´un moviment identitari més gran. Altres ho veuen i se sumen. Honor, per tant, a tots els pancarters, grafiters, convocants i manifestants, ciberactivistes, periodistes sensibles a la nostra causa… Sou la primera línia que construïx el VCF del futur. Moltes gràcies de tot cor!

Esta explosió popular és compatible amb els tempos més pausats que han de dur altres associacions o personalitats, que poden ser claus per a la recuperació del nostre club. Hi ha un món financer, jurídic i polític al qual no arribem els valencianistes de base. Així que vull confiar en una nova generació no contaminada pel passat, honesta i formada, que puga moure´s amb l´encert necessari en estos àmbits. La seua sort serà també la nostra. Requerix paciència.

Entre tots, podem articular l´estratègia del conflicte en diversos fronts. I si Meriton és, en veritat, un tigre de paper i l´autèntic tigre era la nostra por a fer oposició radical? Trobe que poden ser molt més perillosos encara, però no subestimem la força d´un valencianisme unit contra ells.

Considere que la base de la nostra estratègia ha de passar per aconseguir que el VCF deixe de ser el negoci de Meriton per a convertir-se en el seu problema. I com podem arribar a estes condicions objectives? En la meua opinió, incidint (cadascú en el seu terreny) en un triple conflicte:

- Econòmic: estan cavant el seu propi forat…

- Judicial: en les assamblees, denunciant pressumptes delictes societaris, auditant, vigilant… sense passar ni una. 

- Reputacional: heu vist com la protesta de l´afició arriba als media i els posa nerviosos (recordeu quan vos van dir que no servia per a res?). Imagineu si esta és més massiva i permanent…

De futbol no vaig a parlar. El VCF ja no es dedica a competir. Els partits que disputa representen la coartada de la martingala, però la meta principal no és guanyar-los, sinó ser un aparador de mercaderies futbolístiques i prebendes associades. 

El club es troba en un coma induït per uns propietaris principals que practiquen el canibalisme amb els seus recursos tangibles i intangibles. Aixina que vos anime a que sigau ferms a l´hora d´enfrontar-vos a este buidatge del cos i de l´ànima de l´entitat. Em podeu dir exagerat, però no veig res a perdre quan el club està segrestat sine die. Si no els compliquem les coses des de ja, poden passar anys fins que la voluntat d´especular deixe pas a la de voler arribar. Contemporitzar mata, puix ells ni perdonen ni demanen perdó. Aprofitem els estats d´ànim excitats per a forçar les seues contradiccions i sumar unes adhesions que freguen la unanimitat.

Finalment, no sóc favorable a furgar en les velles ferides. Estem en les urpes de Meriton per errors propis. Un cúmul d´errors diluït en responsabilitats compartides. L´aficionat de bufanda al coll no sol entendre de Dret Mercantil, però sí que sap lo que és fer esforços molt grans pel VCF (també econòmics). 

Els partidaris d´eixa apatia que tant agrada a Meriton recriminen que el valencianiste no vol posar diners en el seu club. Detecte que els escèptics es durien ara una sorpresa, puix molts contribuiríem a fons perdut per a traure el VCF d´una ignomínia que mai va ser-nos explicitada pels seus inductors. Per què no podríem estar, comptant amb aportacions sustancials de grans paquets i fórmules imaginatives, en condicions de completar el preu a pagar per la nostra llibertat que prèviament haguera negociat una comissió d´experts en la matèria? 

Alguns vos diran que és impossible. Seran els mateixos que van avalar un procés de venda falsejat. Hi ha solucions enginyoses (les hem vist en la política, l´economia, etc.) per a revertir una legitimitat viciada en fons i forma, però calen unitat, valentia i unes auditories independents que marquen des de ben a prop totes les operacions fetes per Meriton. 

Vull pensar que esta penitència pot haver servit per a aprendre la lliçó més important: si no apostem per un VCF més democràtic i viable, estarem sempre en perill d´acabar en unes mans tan brutes com les de Meriton. 

Res més per la meua part. Gràcies a qui haja arribat fins ací i espere que vos haja agradat el text o almenys vos haja suscitat alguna reflexió. 

Com va dir Napoleó Bonaparte: “la victòria pertany al més perseverant”. PEL VCF, TOT. UNIM-NOS!


SIMÓN ALEGRE







dilluns, 3 d’agost del 2020

CARTA A LOS EXFUTBOLISTAS DEL VALENCIA C. F.



Nos dirigimos a vosotros en un momento de extraordinaria complejidad para el futuro del club de nuestra vida, que también es el de la vuestra. 

Es posible que algunos cuestionéis quiénes somos nosotros para pediros según qué cosas, pero nos vemos en la necesidad de haceros partícipes de nuestros desvelos.

Somos un grupo de aficionados que lleva largo tiempo intentando sensibilizar a la afición respecto a la deriva en la que se encuentra el Valencia C. F. Os respetamos por vuestro servicio al VCF en los terrenos de juego. Os hemos animado en los buenos y en los malos momentos y consideramos que sois una parte muy importante de este club. No solo de su pasado, sino también de su futuro. Estamos seguros, por tanto, de que vamos todos en el mismo barco. 

Nos interesa enormemente el papel que podáis jugar en un contexto que cada vez está más cercano. Estamos, sin duda, a las puertas del episodio más importante de la historia de nuestro Valencia. Nos encontramos en la antesala de la disputa entre un fondo inversor que no nos respeta lo más mínimo y el legítimo anhelo de la afición por retomar el control de la entidad. 

No va a ser fácil, pero somos muchos los que nos hemos conjurado en unir a la masa social valencianista frente a los especuladores de la actual propiedad. Por eso, queremos pediros solidaridad hacia ese movimiento para recuperar el Valencia C. F. que se está gestando. Un movimiento que ya podéis percibir, bien vivo, en las espontáneas rebeliones del aficionado, pero que está pendiente de tomar aun una mayor consistencia. 

Nada nos desagradaría más que vuestra utilización como munición contra la afición. Nadie puede ignorar ya a estas alturas cuál es la catadura moral de la gente de Meriton. Van a intentar usaros como escudos humanos para tapar sus habituales tropelías. Lo han hecho muchas veces y lo volverán a intentar (también con los seguidores, empleados y medios de comunicación). Por nuestra parte, os solicitamos que no os prestéis. 

Comprendemos que hay contratos y compromisos por cumplir. Tenemos claro también que nadie os puede quitar vuestro derecho a la libertad de expresión. Pero estamos en un momento crucial para la supervivencia del Valencia que nos legaron nuestros mayores y no nos podemos permitir dar a los sátrapas ningún balón de oxígeno. Ante el naufragio moral de la entidad en todos los órdenes (desde el deportivo al social), ponerse de perfil ya no es una opción, por lo que apelamos a vuestra conciencia para que actuéis con altura de miras. 

Os lo rogamos miles de aficionados que estamos hartos de la humillación sistemática de la propiedad. Nuestro pesar –no lo dudéis- va mucho más allá de una eventual mala clasificación en la Liga. La naturaleza irrehabilitable de la propiedad está fuera de toda duda. No pensamos en un futuro con Meriton porque no hay futuro con Meriton. 

Es este, por consiguiente, un llamamiento a vuestra empatía. No solo con nosotros, los aficionados. También deseamos que os pongáis en la piel de esos futbolistas que, el día de mañana, serán, como vosotros, exjugadores. Pensad en si merecen que unos jefes tan autoritarios y arbitrarios como Lim y Murthy lastren sus carreras (en la vida no todo es el dinero) con premeditación y alevosía. 

Nosotros lo tenemos claro. Siempre al lado de quienes lloraron y rieron con nosotros en la Copa del año pasado y enfrente de los que la despreciaron (que es tanto como menospreciar nuestra historia). 

Abrimos aquí un pequeño paréntesis para agradecer sinceramente la implicación con nuestras reivindicaciones demostrada por parte de dos leyendas de la entidad como Mario Alberto Kempes y Santiago Cañizares. 

Nos despedimos reiterando nuestro respeto por vosotros y esperando que, como sabemos que también os duele el Valencia, estéis a nuestro lado en este tan difícil como ilusionante objetivo: recuperar un Valencia C. F. del que poder seguir sintiéndonos orgullosos.

PER UN VCF LLIURE, UNIM-NOS! AMUNT VCF!