No sé cómo calificar estas líneas, si como reflexión, como crítica o como, desgraciadamente, la cruda realidad, me refiero al “fútbol” que nos está tocando sufrir, sí sufrir, no disfrutar, no sé si será por la edad, bueno sí es por la edad, la edad que me dio la posibilidad de haber visto y disfrutado del FÚTBOL de los años 60, 70, 80 e incluso los 90, a partir de ahí empezó el deterioro, el declive, la debacle y cada vez más próximo el fin del fútbol como deporte, deporte en su momento, respaldado por una afición, para pasar a ser un negocio, unas empresas unos joldins*, dirigidos empresarialmente por una gente sin el más mínimo escrúpulo, sin amor y/o sentiment hacia unos colores, sí hacia un color el verde del dinero, todo empezó allá por 1993 con un paripé denominado Sociedades Anónimas Deportivas o lo que es lo mismo condonar un montón de miles de millones de pesetas a cambio de que el fútbol español se convirtiera en empresas las cuales deberían, a partir de ese momento, ser un ejemplo de pulcritud, de responsabilidad y de rectitud financiera, ja, ja, ja, de ahí hasta donde estamos ahora, un puro negocio para aquellos que de una forma u otra chupan de la teta, algunos, pronto se dieron cuenta de ello y comenzaron a lanzar sus redes hasta llegar a donde están hoy, no voy a nombrar a nadie pero si voy a decir que Laliga es una mentira, la Federación Española de Fútbol más de lo mismo, el estamento arbitral está absolutamente manipulado a la vez que maniatado con un miedo atroz a los cocos que mueven y han movido los hilos desde que el fútbol comenzó a dar prestigio a aquellas ciudades que por circunstancias habían conformado mejores equipos y les daban títulos, así hasta nuestros días.
Tengo 70 años y como digo he tenido la suerte de ver el fútbol del Valencia, hasta que en la 2015 – 16 dije basta y deje de asistir a Mestalla, cierto es que veo al Valencia, mi equipo a pesar de los Meritones o los Limes y demás gentuza pero por televisión, no quiero con esto ser ejemplo para nadie, ni en negativo, ni en positivo cada cual actúa como cree que debe hacerlo, pero yo ya no aguantaba semejante espectáculo, no soportaba, ni soporto el mercadeo de unos profesionales, que por serlo se deben a ello, que siempre redundaba negativamente en mi equipo, en el Valencia y todo ello en aras de generar lucro a un individuo y/o sociedad a la que ningún valencianista de bien reclamó en ningún momento y que unos cuantos vividores sin escrúpulos se encargaron de poner en bandeja para que el Valencia Club de Fútbol pasara a ser la piltrafa, la caricatura en la que, desgraciadamente, lo han convertido hoy.
Me “alegro” por la gente joven que asiste hoy a Mestalla, incluso aquellos valencianistas jóvenes que no pueden hacerlo pero son valencianistas de bien y digo me “alegro” por qué no pueden comparar esto que les está tocando vivir con, por ejemplo el Valencia de Puchades, Fuertes, Guillot, Waldo, Claramunt, Kempes, Subirats, Fernando, Mendieta, Albelda e infinidad de jugadores que conformaron plantillas muy buenas, dirigentes, empleados, etc., que hicieron que el Valencia Club de Fútbol fuese una entidad reconocida, respetada, que fuese uno de los clubes más grandes de España, que lograba títulos y estaba considerado uno de los grandes.
Tuve la suerte de conocer y compartir muy buenos momentos con algunos ilustres valencianistas y también por ellos me “alegro” de que partieran hacia el cielo valencianista antes de ver esto, Tonín Fuertes, Tonico Puchades, Pepe Vaello, Jaume Ortí, Jorge Iranzo y tantos y tantos valencianistas se harían cruces de ver a dónde están llevando esta gentuza, esta escoria humana al Valencia Club de Fútbol movida únicamente por el interés, por el dinero, sin importarles lo más mínimo el cariño, el amor y el sentiment que afortunadamente mueve, ha movido y moverá a miles y miles de valencianistas de bien que aún quedan muchos.
Es digno de resaltar que, aunque parezca que no, hay bastantes valencianistas que están, lógicamente, muy preocupados por la situación que se está viviendo y que aunque parezca que no cuentan están trabajando en aras de buscar una solución para que el Valencia, nuestro equipo recupere el prestigio, la integridad, la grandeza y vuelva a ser el VALENCIA CLUB de FÚTBOL que todos conocimos hasta sus 95 años de vida, estoy seguro que lo conseguirán y entonces podremos mostrar a los más jóvenes lo que ha sido nuestro equipo, su historia y sus reconocimientos.
Vayan desde estas líneas el más absoluto respeto, comprensión, apoyo a los jugadores, cuerpos técnicos y empleados de bien, ya que es comprensible su situación como asalariados que lo son de una empresa nefastamente dirigida.
*Me niego a escribirlo en inglés.
JUAN ESCRIVÀ.
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