dijous, 9 de desembre del 2021

VALENCIA, 11 DE DICIEMBRE DE 2021


@arturomarzal
                                                                                                       

Si me dieran la posibilidad de elegir a qué temporada de las vividas junto al Valencia me gustaría volver, elegiría la 1986-87. Sí, la que jugamos en Segunda División, dejando de lado incluso la de 2004 en la que fuimos declarados el mejor equipo del mundo tras ganar la Liga, la UEFA y la Supercopa de Europa.

Lo haría por muchos motivos, quizá algunos de ellos maquillados en el recuerdo por el paso del tiempo, pero aquella temporada fue objetivamente especial, los que la vivimos en primera persona lo sabemos.

Pertenezco a esa generación de valencianistas que llegamos demasiado tarde a la época de oropeles de nuestro club y demasiado pronto a la de sus miserias. Fuimos los que vivimos nuestra adolescencia, esa etapa tan determinante y rebelde en la quizá temporada más rebelde y determinante de la historia de nuestro equipo.

El destino, sin preguntarnos, nos eligió como protagonistas, sin apenas experiencia y con la responsabilidad de llevar en volandas a nuestro Valencia hacia su regreso a Primera.

Y cumplimos, vaya si cumplimos, no partido a partido como se dice ahora, sino segundo a segundo de cada uno de aquellos partidos, play off incluido.

Aquella temporada Mestalla, entonces Luis Casanova, fue una fiesta constante, la etapa más pop de su grada, la movida “valencianí”, el resurgir de un equipo desde la pirotecnia que nos caracteriza, dicho como metáfora y como realidad tangible que pueden atestiguar las banderas que aún guardo chamuscadas por las tracas y bengalas que prendían en la Vieja General de Pie.

Haber estado allí, cuando el club más lo necesitaba, os aseguro que es una de las sensaciones más reconfortantes y satisfactorias que he sentido como valencianista.

Como escribió el maestro JVA en su inolvidable artículo “Un sentimiento heredado” publicado el domingo 12 de mayo de 2002, tras la consecución del título de Liga 30 años después, “aquella copa era de todos, pero de algunos un poco más que de otros”. Así nos sentíamos nosotros, pletóricos de orgullo interior por la fidelidad demostrada.

De esa misma fecha es el texto “Un sueño realizado” en el que mi amigo Rafa Lahuerta comentaba que en la espera de un nuevo éxito (por suerte no fue así) podríamos tardar otros 30 años, que en esa espera habría deserciones y bajas pero que lo verdaderamente importante era que durante ese tiempo hubiese niños que soñaran y padres que contaran. Y que el relato se perpetuara en la memoria.

Han pasado casi 35 años de aquella temporada irrepetible y única del retorno a Primera División. No solo recuperamos la categoría, en todas su acepciones, sino que fue un chute de energía y músculo social cuya gasolina nos dio para atravesar otros tantos años de tedio y plomo hasta llegar a la etapa más gloriosa de nuestro club, el lustro 1999-2004. Nos lo merecimos todos, pero especialmente aquella generación de locos adolescentes que nos confirmamos en nuestra fe cuando las aguas de la acequia de Mestalla venían tan revueltas.

Estos días previos a la Marcha “Per la dignitat del Valencia CF, Lim Go Home” que tendrá lugar el próximo sábado a las 12 horas, algo de aquella atmósfera tan lejana ha vuelto. Se nota en el ambiente.

En mitad de un panorama tan desolador causado por la nefasta gestión de Meriton, en la calle ha surgido la ilusión, la alegría, el compromiso de defender a nuestro club en un momento histórico que marcará su/nuestro futuro.

Vuelve a haber un ambiente pop, reivindicativo, alegre, esperanzado, social, comprometido y revolucionario, todo envuelto en ilusión y alegría, tirando de arte e imaginación, característica del pueblo de Mestalla sobre todo cuando nos tocan los cojones/ovarios: Carteles, canciones, textos, vídeos, pancartas, eslóganes…

Esto va de proteger un patrimonio, una cultura, un sentimiento, una forma de vida, un punto de encuentro, hasta si me apuran, un derecho que nos pertenece y se llama Valencia Club de Fútbol.

El próximo sábado tenéis oportunidad de formar parte de la historia de nuestro Club Centenario. Os aseguro que no hay celebración de título, por más importante que sea, que provoque tanta satisfacción como caminar al lado de nuestro Valencia en los momentos en que más lo necesita. Los títulos pueden esperar, qué remedio, pero el relato que se perpetúa en la memoria tiene lugar y fecha.

Os esperamos. 

Per la dignitat del Valencia CF.

LIM GO HOME


Jose Carlos Fernández, socio y accionista del Valencia CF.
Miembro de uvaM.