dimarts, 10 de març de 2015

Un sentimiento heredado

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En homenatge a la figura del recentment desaparegut José Vicente Aleixandre publiquem este article aparegut en el diari Levante-EMV el 12 de maig de 2002 amb motiu del campionat de Lliga aconseguit aquella temporada pel València CF.
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En el velero triunfal del éxito se embarcaron anoche navegantes de otros mares, buscadores de fortuna, vividores sin escrúpulos, tocadores de palos ajenos, pregoneros de causas adversas, viajantes ocasionales, tahúres reconocidos, tontos útiles, listos de toda la vida, ignorantes supinos, jerifaltes aprovechados, militantes de colores extraños...

De pronto, en Mestalla, se cruzaban sonrisas forzadas, miradas que a duras penas podían esconder la contrariedad, parabienes falsos y abrazos traicioneros. A este carro de gloria se han subido gentes extrañas, que no estaban invitadas, que no tienen por qué inflar pecho ni colgarse medallas que no se han ganado.

Cuanto anoche se vivió en Mestalla es la expresión de un sentimiento atávico, heredado, que no se improvisa ni admite advenedizos. A la nómina de afiliados, se apunta cualquiera. En la fe, hay que estar bautizados. En la creencia sólo se enrolan los elegidos. Aquí nos conocemos todos, y sabemos cuánto hay de auténtico en un leve gesto y cuanta mentira se esconde tras un aspaviento grandilocuente.

En el 86, cuando el Valencia se fue a pique, muchos de los que anoche asomaban rollizos y ufanos por las pantallas de la fama, se escurrieron como serpientes. A aquel reclamo de urgencia sólo acudieron un puñado de esforzados valencianistas que sentían el hierro.

Alguno de ellos, asistía desde la tribuna, callado, emocionado, orgulloso y satisfecho, a una celebración que le pertenecía tanto como a muchos de los que la protagonizaban. Esta copa, es de todos, pero de algunos, un poco más que de otros.

Por eso, anoche, me acordé de tanta gente de mi pueblo que ya no ha podido vivir esos instantes. Hombres como mi padre, que heredaron un sentimiento y lo transmitieron a sus hijos. Él no estaba, pero en su lugar detecté a su nieto, agitado, frenético, absorbiendo con la mirada todo cuanto acontecía y percibiendo la misma fragancia de felicidad que habría aspirado su abuelo. De pronto, como empujado por un resorte, me vi subido al asiento, los brazos elevados sobre la cabeza, batiendo palmas, la voz quebrada y la mirada nublada... Por un instante, noté que esta copa también me pertenecía un poco...


José Vicente Aleixandre
Periodista
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4 comentaris:

Anònim ha dit...

el mejor homenaje posible...sin duda.

BT

juanjo ha dit...

Lo he comentado en otro sitio. Creo que es una pena que los mejores se vayan. Hoy, cuando muy pocos saben escribir, máxime en fútbol, donde abundan los chillidos y la tontería, leer a Aleix era una delicia. Lo lamento.

Tapoloko ha dit...

Gracias por el homenaje, soy el nieto que sale en el articulo, su sobrino, sempre Amunt

Anònim ha dit...

JVA ha sigut un gran del periodisme esportiu valencià. Amb encerts i errades, com tots. Amb filies i fóbies, com tots. Però amb un sentit de la responsabilitat i la indepedència periodística, com pocs, que moltes vegades el feien incomode per als poders factics.
Tiraré a faltar les seues opinions i la seua foto amb el barret i el puro, en un gest políticament incorrecte, però que deixava a les clares la seus forma de ser.

Josep Bosch