divendres, 24 de novembre de 2017

GRÀCIES JAUME



En estes hores es fa difícil parlar de la figura de Jaume Ortí, de tots es coneguda la seua trajectòria al capdavant del nostre València CF. Tots recordem la primera lliga guanyada després de tants anys, la magnífica temporada del doblet amb altra lliga i la copa de la UEFA, el triomf a la Supercopa europea disputada a Mònaco (amb la desternillant anècdota que protagonitzares amb el príncep Albert al descans) i la designació del nostre club com a millor equip al 2004.

Si a nivell esportiu el club va viure una brillant etapa, a nivell social es van viure dies d’intrigues i egos que acabaren amb la teua renuncia a la presidència. I paradoxalment, en eixe moment, te convertires en el PRESIDENT, amb majúscules. No tenies les accions, però tenies l'estima i el carinyo de l'afició, del verdader poble de Mestalla.

El teu valencianisme te feia participar en qualsevol acte on es parlara del nostre club, no era estrany vore't a les assemblees del club, als diferents fòrums Algirós o en presentacions de llibres.

La teua generositat i bonhomia et feia anar allà on se te demanava i ahí és on els membres d'este blog hem d'estar-te agraïts. Quan ja fa uns anys presentarem el primer volum del llibre “Últimes vesprades a Mestalla” a benefici d'Elvira Roda, no dubtares ni un moment en formar part de l’event, fins i tot refusares el llibre que volíem regalar-te en agraïment i te'l comprares sense dir-mos res. Encara no fa un any, presentarem el segon  volum, i de nou estaves amb nosaltres, recolzant la nostra iniciativa. Per totes estes coses i moltes més, gràcies bonico. 

Per sempre, el nostre PRESIDENT.


                                                                          Últimes vesprades a Mestalla

dimecres, 25 d’octubre de 2017

MEMORIAS DEL VIEJO GOL GRAN, EL CAMINO INVERSO



Folclore de la grada Gol Gran. VCF-At.Madrid. Temporada 1995-96.

Leí las memorias de Joaquín Maldonado en un momento de crisis severa. En el retiro espiritual de mi padre, en el Perellonet junto al mar Mediterráneo, bajo un banderín del Valencia C.F. y la atenta mirada de un recuerdo fotográfico de mi viejo junto a Alepuz, ex-jugador del Deportivo de La Coruña y presidente del colegio valenciano de entrenadores de fútbol. Eran Tiempos revueltos. El culebrón del verano discernía sobre el proceso de la venta del club. Para unos, una traición al sentiment, para la banca la venta de un activo tóxico, y para otros la mayor transacción planetaria del fútbol mundial.  

Regresar al pasado a veces no es fácil y narrar en primera persona un pedazo de historia personal vivida en la gradas de Mestalla tampoco lo es. Es incluso hasta punzante. Había caído Don Arturo Tuzón por la némesis de un nuevo lobby abonado a la fanfarronería y al discurso fácil. Pasamos del naranjazo al ladrillazo (años más tarde de l´equipasso al batacasso). 

Me refrescó la memoria volver a leer el magnífico relato " La balada del Bar Torino " escrito por mi amigo y compañero de grada Rafa Lahuerta Yúfera. Rafa siempre ha sido una enciclopedia vasta de datos y fechas, y memorable ha sido siempre su aportación al valencianismo literario. Le avala la modestia del anti-héroe. Al día siguiente de la toma de posesión del nuevo terrateniente de Mestalla, Paco Roig, nos reunimos Gonzalo Mora, Rafa Lahuerta, Javier Galdón y Pedro Nebot. "Gol Gran se cocinaba en los fogones del Bar los Toneles un día 10 de marzo a la sombra de la estación del norte, obra del brillante arquitecto Demetrio Ribes. Me viene a la memoria un reflejo de como Rafa jugaba con un bolígrafo dibujando en una servilleta del palacio del calamar "Gol Gran”. El nuevo proyecto se ponía en marcha a escasos metros de la desparecida bajada de san francisco, el origen del valencianismo. 

El traslado al fondo sur de la peña Lubos y el resto de jóvenes hinchas del fondo norte requería unos trámites burocráticos, se abría un nuevo Valencia de oficinas y despachos segregado en departamentos especializados gracias a la modernización de las nuevas estructuras del club. El interlocutor con el club fue Don Antonio Company (R.I.P) risueño, afable y con don de gentes, hombre fuerte en la campaña de Paco Roig. Algunos vieron la puesta en escena de la nueva grada Gol Gran (Lubos) en su primera temporada como en tiempos de República. El Mestalla de las dos gradas de animación. "Los rojos y los azules “. El Gol Gran frente al Gol Xicotet. Se equivocaron. Mismo ADN pero diferente actitud. Aunque años después algún bocachancla radiofónico nacido y bautizado en la pila del bautismo de la corporación rogista, llegó a vaticinar que Gol Gran era un fondo marxista. Grave error. Daniel Le Breton escribió que liberado de tradiciones y costumbres cada ser humano se convierte en su propio dueño y sólo debe rendir cuentas a sÍ mismo. Rescato y destaco las palabras que definieron los principios fundacionales. "Seríamos más bien una plataforma de jóvenes valencianistas con ganas de animar al equipo sin alardes de violencia ambiental. No racismo. No homofobia. No nacionalismos. Por contra potenciaríamos al máximo la historia del club.

Una de las claves para el buen funcionamiento orgánico de la grada fue la independencia económica. Sin jerarquías. Ni subvenciones a los desplazamientos ni a los tifos. Nunca estuvimos en venta. Optamos por el camino inverso a la radicalización ambiental. La desradicalización. Y así empezó todo. 

La renovación estética de la fachada del gol sur quedaba marcada por una arquitectura apoyada sobre dos pilares: El blanquinegrismo y el bilingüismo. Un regreso al Bar Torino. Un guiño a la memoria histórica del club. Ante la incomprensión general de un sin fin de socios y aficionados que durante muchos años vivían el fútbol apasionadamente en la grada sur sin apenas animación y colorido, debutamos un Valencia-Sevilla. Habíamos usurpado su espacio natural, su hábitat. Y eso, que era una grada abonada a las peñas, Arrós Caldós, Toni Lambada, Carrilers, Penya Politécnica, entre otras. Lo que en su día no supieron proyectar los políticos valencianos, construir la "Gran Valencia" o bien el museo del folklore, proyecto fallido, lo hicimos nosotros en apenas una temporada y en una grada. El fondo central de la vieja general se pobló de banderas blanquinegras, banderones tricolores, minibanderas, bufandas, una fusión al estilo más canalla de Ricard Camarena amenizado por cánticos populares y temas valencianos. Supimos remar en una sola dirección matriculando a los más entusiastas del fondo sur en la universidad Gol Gran y dejando de lado, egos y fantasmas del pasado. Fuimos más de letras que de ciencias, fuimos los poetas de la grada....

Endavant Gol Gran. No continuará.

Pedro Nebot (Fundador Gol Gran) 


dilluns, 16 d’octubre de 2017


ACEQUIAS Y RAILES.


A Clara.

Éramos adolescentes y en nuestro barrio no echaban ninguna de James Dean. Nos habían cerrado el Mavis allá por 1985.

Fue jodido aquel año sin fútbol de primera ni pelis de reestreno.

Crecíamos pasando las tardes entre descampados en los que futbolear y aquellos recreativos que por la luz que inundaba todo el local habíamos bautizado “Los verdes”.

Vivíamos en la frontera, y por ella, haciendo equilibrio sobre los raíles del Trenet, atravesábamos el puente que desembocaba en el Semáforo de Europa. Luego nos desviábamos a la derecha, cambiando raíles por sendas sobre acequias hasta llegar al Instituto.

Allí cerca, decían que estaba el mar pero nosotros éramos más de la grada que llevaba su nombre, por la que cada día desde 1923 amanece Mestalla.

También rodeaban al Ramón Llull huertas y acequias.

Cuando lanzábamos el balón por encima de la valla del Instituto, tenías que ser rápido para evitar que cayera sobre el sucio caudal de alguna de ellas. Había un punto al partir del cual, entre la maleza y las cañas era imposible seguir su pista.

Recuerdo que una vez, escondido entre aquella flora anárquica y salvaje, descubrí a un drogadicto en el momento justo en que se inyectaba la jeringuilla. Me quedé mudo mirándolo. El mono no le impidió notar el susto en mi cara y me señaló dónde se encontraba el balón. Apenas me dio tiempo para darle las gracias, cogerlo y salir pitando.

Todo lo que quedaba de recreo y de partido, en aquella época eran sinónimo, no toqué pelota, no me quitaba la imagen impactante de aquel sudoroso chaval con ojos enrojecidos.

De ella sabía que vivía más allá de donde yo dejaba la vía para desviarme al sendero de las acequias, en una especie de isla perdida, que era de familia humilde y que debía conservar sus libros en buen estado para que lo heredaran sus hermanos. Los míos estaban repletos de escudos y alineaciones del Valencia.

Como algunos amiguetes del cole, bendita EGB, continuaron conmigo la carrera estudiantil en aquel Instituto, ya me precedía mi fama de irremediablemente che. Una fama que al poco tiempo certificaron el resto de nuevos compañeros.

Los días que tocaba religión, como el profesor era mayor y corto de vista, aprovechábamos en las últimas filas para hacer papelitos. Durante la semana habíamos ido recopilando periódicos, qué buena calidad tenía el papel de la Hoja del Lunes, para recortarlos concienzudamente y lanzarlos en Mestalla los fines de semana que jugábamos en casa.

Ella, tan ajena y lejana al fútbol y al Valencia, un día se ofreció a ayudarnos en la tarea. Fue el día que comencé a mirarla distinto y al parecer, como me comentaban los cabrones de mis amigos, como ella ya llevaba mirándome a mí desde principio de curso.

Y yo qué mierdas sabía de esas cosas. Podía hablar de si el planteamiento  de Espárrago era bueno o malo, de si Fenollet y su zurda iban a marcar época en Europa, de si Arias era el jugador más elegante del mundo sacando el balón, de si Fernando era rapidísimo en contra de lo que la mayoría de gente opinaba, porque un segundo antes de recibir el balón ya sabía dónde lo iba a poner y lo ponía… y yo qué sabía de lo que se me cachondeaban los capullos de mis amigos.

La temporada estaba resultando perfecta, la tercera en primera tras el nuevo kilómetro cero del descenso y casi sin darnos cuenta nos habíamos metido muy arriba peleando con los de siempre, disputándoles un terreno que el Dios Fútbol con la inestimable colaboración de la Liga de Fútbol Profesional les tiene reservados.

Así fue avanzando la temporada y el curso, experimentando cosas que nunca había vivido, ni en fútbol ni en amores, yo que me había forjado como valencianista en el desierto de la segunda, ahora coqueteando con los primeros puestos de la Liga y con la más guapa de la clase.

Apenas faltaban tres jornadas para acabar la temporada cuando un amigo de Benimaclet, me dijo que no podía venir a Mestalla porque sus padres se lo llevaban de boda de un pariente a Mallorca, y querían aprovechar el viaje para estar toda la semana de vacaciones.

Se ofreció a dejarme su pase. Tuve varios días para elegir a quién ofrecérselo.

Fue a mitad de clase de pretecnología cuándo Dios me echó una mano como al Diego se la había echado en el Azteca cuatro años antes:

“¿Te gustaría venir el sábado a Mestalla?”. 

A mitad de frase contestó que sí.

Creo que de primeras entendió “a cenar” porque luego la conversación no me cuadraba. Decidí evitar equívocos y aclaré que jugábamos contra el Tenerife a las diez y media de la noche.

No sé si se llegó a desencantar por no resultar mi ofrecimiento tan romántico pero mucho más madura, aparte de guapa que yo, supo comprender que la invitaba a lo que para mí era lo más sagrado.

Ganamos dos a uno con goles de Fernando.

Dos jornadas después, despedíamos la temporada con un 4-0  (hat trick incluido de Cuxart) a nuestros hermanos del Logroñés y alcanzábamos el subcampeonato de Liga por debajo del Real Madrid y por encima del Barcelona y Atlético.

Así acabó la Liga y tres semanas después el curso.

Ella se marchó a Barcelona con su familia por tema de trabajo de su padre que luchaba por dejar de ser humilde.

Yo acabé el Bachillerato tres años después, cuando ya no había acequias, ni cañaverales, ni drogadictos alrededor de mi Instituto. El horizonte ya no eran raíles por los que hacer equilibrios.

Supe por casualidad, que la vida le fue bien, que estudió derecho y se casó con un prestigioso abogado de buena familia.

Que viven en una bonita zona residencial y tienen 3 hijos y un barco, que no son nada futboleros.
Me alegré por ella y por sus padres.

Cada vez que por azar o descuido algún resumen del Valencia invade televisivamente su vida, se sigue acordando de aquel inmaduro gilipollas que sigo siendo, aquel con el que lo más cerca que del amor estuvo, fueron las dos avalanchas en las que nos abrazamos como celebración de los goles, allí en el fondo norte de Mestalla, muy cerquita de la Yomus.

Me gusta pensar que aún me recuerda.

Yo nunca la he olvidado.

Se llamaba General de Pie.

Jose Carlos Fernández Haba.
Socio del Valencia.

dimarts, 29 d’agost de 2017

LA VEZ PRIMERA





Mamá cierra la puerta del coche, su gran preocupación es que mi pequeño no pase frío.

Daniel olvidará todo esto. No recordará las últimas instrucciones… con cuatro años y medio, las palabras de mami quedarán diluidas en el pozo de los no-recuerdos: “abróchate bien la chaqueta”, “Si tienes hambre pídele a papá el bocadillo”, “si te cansas, se lo dices a papi y él me llama y vengo a buscaros en seguida, ¿eh?”…

Pero mi pequeño no escucha nada de esto, no está prestando atención a estas vitales instrucciones, sus ojos miran a otra dirección: es de noche y entre los edificios casi sin luz, se intuye una silueta casi mágica, pintada de negro y naranja.

 Los ojos de Daniel sólo miran Mestalla.

Daniel olvidará el paseo por los alrededores…
-¿Quiénes son esos, papi?
-Son jugadores muy, muy buenos del Valencia… mira “El Piojo” (Daniel sonríe “¿un piojo?”) y ése es Mundo que metió muchísimos goles y Cañizares que era un portero muy bueno y ése es Kempes (“ooooh, Keeempes, ése era buenísimo, ¿verdad?”).

Daniel olvidará que tampoco hoy hay un ambiente extraordinario, Daniel no recordará porque apenas le importa, que el partido es algo más que intrascendente, un partido de vuelta de Copa del Rey en una eliminatoria muy preliminar y prácticamente sentenciada. Sólo hay una curiosidad interesante en el partido: La primera visita del Leganés a Mestalla...Pero a un pequeñajo de cuatro años y medio, eso le importa más bien poco.

Daniel olvidará la rampa de subida hacia la localidad, fila tal, asiento cual. Seguramente nunca recuerde que hoy el papi no va dónde siempre, sino que aprovechando una desesperada oferta del club, vamos a una localidad más calentita y protegida del frío… Daniel no sabe nada de esto, (ni tampoco que era condición obligatoria por parte de mamá para poder ir)…

Daniel ya ha olvidado que no es la primera vez que pisa Mestalla: el césped, en una feria de marketing, pero ya no se acuerda… por eso, cuando atraviesa la puerta del vomitorio, abre los ojos muy fuerte… ”!!!Halaaaa… qué grande… y que verde... ostraaas!!!”

Daniel olvidará al murciélago-mascota que anima los prolegómenos y las conversaciones de los (pocos) vecinos de localidad. A Daniel no le importa en absoluto saber ni de la intrascendencia del partido ni de la delicadísima situación del Valencia, al borde del colapso institucional y en una situación deportiva tan desastrosa que sólo los más viejos del lugar atisbamos a recordar…

Daniel no sabe nada de ésto, porque, básicamente, no me lo ha preguntado, porque, básicamente, no le importa en absoluto, a él sólo le importa ver al Valencia jugar en Mestalla.

Suena la banda de música que toca los acordes del pasodoble y los jugadores saltan al campo… “¡Mira, Papi! ¡Es el Valencia!” sonríe mientras aplaude con timidez…




Yo lo he olvidado.

Olvidé la azarosa razón por la que yo, a punto de cumplir seis años, pude utilizar el pase reservado en riguroso turno a mis dos hermanos. Sospecho que fue una varicela, oportunamente contagiosa la que me permitió entrar, por primera vez en la mágica rotación.

Confieso que he olvidado el camino aquella tarde hacia el Luis Casanova, supongo que andando por Jacinto Benavente primero y por los cuarteles de Aragón luego, hasta la Avenida de Suecia… supongo que haría sol y la tarde sería templada y calurosa. Es más que probable que al entrar alquiláramos una almohadilla, de color verde oscuro. Seguro que mi madre me dijo que luego habría que devolverla a la salida (aunque había gente que la había comprado y la traía desde casa) y mi padre sonreiría, sabiendo que esa almohadilla muy probablemente íba a ser devuelta, ciertamente, pero al vuelo en otra dirección…

No me importaba nada más que jugábamos contra Las Palmas. No tenía ni la más remota idea, del hecho, que veníamos de una apasionante eliminatoria Europea contra el Manchester United y que el equipo estaba concentrado en otros menesteres… Todo eso lo supe muchos años después, sólo me preocupaba ese extraño olor a puro que respiraba en el viejo estadio y los murmullos de nuestra localidad acerca de si hoy jugaría o no un tal “Kempes”.

He olvidado que era 20 de Septiembre, sí recuerdo el año: 1982. Olvidé la alineación aunque sí recuerdo que los nombres de aquellos jugadores que ya habitaban en mi imaginario, pronunciados en la megafonía y ahora encarnados frente a mí, me resultaron de una impresión más que notable… ¡mi primera alineación en el Luis Casanova!: Sempere, Carrete, Botubot, Tendillo, Arias, Castellanos, Saura, Solsona, Roberto, Idígoras y Kempes.

Pero nunca olvidaré
y mi hijo Daniel tampoco lo hará, pues lo veo reflejado en sus ojos…

La sensación de una primera vez en el viejo Luis Casanova.

El verde del césped, el sonido del balón al ser golpeado.

El silencio, el murmullo, el eco del aplauso que rebota contra la grada de cemento.

El “uuuyyyy” al unísono, el comentario chillón, la protesta excesiva.

La camiseta, blanca, con un escudo de color y un murciélago en el pecho.

Lo grande,

Lo enorme

Que es Mestalla.

Sergi Calvo
Socio y accionista del Valencia C.F.


dilluns, 12 de juny de 2017

TOTS A MESTALLA





El proper cap de setmana els valencianistes tenim una cita amb la història, el nostre filial, el València-Mestalla, l'històric CD Mestalla, té l'ocasió d'encaminar el seu retorn a la Segona Divisió del futbol estatal.

En unes temporades on el nostre primer equip no està vivint els seus millors moments, són els xavals del Mestalla i les xiques de l'equip femení els qui ens estan donant motius per seguir orgullosos del nostre club.

Per eixe motiu des d'este blog fem una crida per omplir Mestalla, amb l'ajuda de tot el valencianisme segur que ho aconseguirem.


#TOTSaMESTALLA

Ultimes vesprades a Mestalla

dimecres, 8 de març de 2017

JUAN RAMON SANTIAGO




Mi padre nació en Erandio-Bizkaia el 8 de marzo de 1912, sus padres María y Eduardo, su hermano Julián, siendo pequeño quedó huérfano de madre por lo que se crió con su tía Severi. Con 16 años empezó a jugar en el Erandio, con 18 años fichó por el Alavés la temporada 1930-31 que estaba en 1ª división, tuvo en el equipo como compañero a Simón Lecue, de Arrigorriaga, gran jugador que posteriormente fueron compañeros en el Valencia y que también jugó en el Madrid, pero al finalizar la temporada le dijo a Don Amadeo García Salazar, presidente del club, que se volvía a Erandio porque jugaba poco, el Alavés tenía entonces como defensas a Ciriaco-Quincoces mayores que él y grandes jugadores, y que luego ficharon por el Madrid, y además tenía la novia en su pueblo, Don Amadeo trató de convencerle alegando que le auguraba un gran porvenir futbolístico, pero que ni por esas. Jugó dos temporadas más en el Erandio y ya con 21 años como destacaba mucho tenía muchas ofertas, y al final se inclinó por el Gimnástico de Valencia, actual Levante, ya que su bisabuelo procedía de allí, yo hace unos 15 años pude comprobar que el lugar de procedencia de mi tatarabuelo era Altea. La cuestión es que la temporada 1933-34 la jugó con el Gimnástico de Valencia, y ya en 1934 como seguía destacando considerablemente tuvo varias ofertas, pero se decidió por seguir en Valencia y fichar por el Valencia, su gran acierto deportivo, donde estuvo hasta la temporada 1950-51, que ya jugaba poco, a pesar que seguía encontrándose en gran forma, y como recibió una propuesta de Carlos Iturraspe para jugar en el Mestalla, que se encontraba en dificultades, pues decidió seguir jugando en el Mestalla, ya que su pasión era jugar al futbol, y demostró que se encontraba en perfectas condiciones para seguir jugando al futbol. La temporada 1951-52 el Mestalla hizo una gran campaña y ascendió a 1ª división, yo entonces tenía 15 años y me emociono al recordarlo ya que fui testigo de aquella apoteosis. Jaime Hernández Perpiñá, en su libro La Gran Historia del Valencia C.F. dice, haciendo mención a este acontecimiento: Un conjunto extraordinario que, si no estaba suficientemente bien dirigido desde la banda por el genial Carlitos (Iturraspe), tenía sobre el terreno un hombre con una batuta magistral: Juan Ramón; y tras las cortinas un monstruo: Vicente Peris, Vicentin, que a todos maravillaba por su inteligencia.

El 11 de marzo de 1936 mi padre fue a Erandio a casarse con su novia de siempre, Carmen Sertucha Larrea, me vuelvo a emocionar, ambos con 24 años, y volvieron a Valencia en una vuelta muy accidentada ya que por las circunstancias que atravesaba el país tuvieron que volver por Francia. Del matrimonio nacimos tres hijos: Juan, Carlos y María del Mar. Los tres nacimos en Valencia, en la calle General Prim, nº11, puerta 9. Carlos nació en 1940 y falleció con 11 meses, su padrino era Carlos Iturraspe, está enterrado en el Cementerio General de Valencia, mi querida hermana María del Mar nació en 1943, su padrino fue Epi, y falleció en 2013, está enterrada en el Parque de la Paz de Godelleta. Mi padre falleció en 1999 y mi madre en 2001, y ambos están enterrados con mi hermana. Yo nací en plena guerra y nunca he sabido quien fue mi padrino, debió ser alguien que por casualidad pasó por allí, sin embargo si sé quien fue mi madrina Vicentita, Titín, Aliaga, la hija mayor de nuestros vecinos Enrique y Vicenta, a los que queríamos mucho y les dábamos tratamiento de tíos, eran como los hermanos mayores de mis padres.

En la entrevista radiofónica que me hizo Josep Rovira ya expuse el lado humano y humilde de mi padre. Dije que no había fumado nunca, ni bebía, era muy austero en su forma de vida ya que solía salir de casa prácticamente sin dinero en el bolsillo. También comenté la propuesta que le hicieron un grupo de arroceros de Silla, hinchas del Valencia, y fans de mi padre. Igualmente comenté la opinión que expuso un ex jugador del Valencia sobre las enseñanzas que había recibido de mi padre. Igualmente relaté la anécdota sobre mi padre cuando siendo capitán del equipo e internacional asumió la función de utillero por ausencia forzada de este.

Ya dije como mi padre entrenaba todos los días del año, mientras fue jugador no cogía vacaciones, empezaba la temporada en forma y en su peso apropiado y la terminaba en forma. Lo que no dije es que después de los partidos en Mestalla se iba a casa a meterse en la cama durante dos horas mínimo para recuperar el esfuerzo realizado, ya que normalmente solía perder tres kilos por partido, pues se entregaba hasta la extenuación.

Precalentamiento. Hace setenta años este concepto no existía, los jugadores hacían en la caseta unos ligeros ejercicios y salían a jugar el partido. Normalmente los jugadores del Valencia solían ir a Mestalla en tranvía o taxi, mi padre y yo solíamos ir andando desde la Gran Vía de Germanías, donde teníamos el Bar-Restaurante, hasta Mestalla, una buena tirada, mi padre marcaba el ritmo y yo iba sacando la lengua, este era el precalentamiento de mi padre. Cuando mi padre, por extrañas circunstancias, decidía ir en tranvía yo era el chaval más feliz del mundo. Pensar ir en taxi, bueno...eso era una utopía, y yo solía pensar: coño si otros van en taxi porque mi padre no hace lo mismo, yo entonces era muy niño para saber que mi padre estaba hecho de otra pasta, cuando me hice más mayor empecé a comprender como era mi padre y que orgulloso estoy de cómo era, y me sigo emocionando, y no sé si es bueno. Y claro de mi madre no digo nada porque estoy haciendo mención exclusiva del ámbito deportivo, ya que si tocase el tema familiar, bueno....

Dopaje. Hoy se suele hacer mucha mención a este concepto, hace setenta años los jugadores en el descanso, sobre todo en invierno cuando hacía frio, se tomaban una taza de café bien caliente con un chupito de coñac, mi padre también era diferente para esto ya que solía tomar glucodulco, que era un compuesto azucarado, comprado por su cuenta, y que decía que era reconstituyente.

El Erandio. A nivel regional era un gran equipo, llegaron a coincidir en la misma temporada tres grandes jugadores: Salva Arketa, defensa del Athletic e internacional, Juan Antonio Ipiña, medio del Madrid e internacional, y mi padre defensa del Valencia e internacional, luego no era de extrañar que con estos chavales de gran calidad tuviesen un gran equipo. Posteriormente tuvo gran reconocimiento el primer partido que el Erandio ganó al Athletic, con todas sus grandes figuras de la época, y en el que jugaron juntos en el Erandio mi tío y mi padre.

Real Madrid. Es tradicional que este equipo esté considerado como que goza de apoyos de todo tipo. En el Madrid hace 70 años era capitán Juan Antonio Ipiña, de Ortuella, gran jugador, que había sido compañero de mi padre en el Erandio, por lo que mi padre tenía una gran amistad con él, y dentro de dicha amistad y confianza me padre le solía echar en cara que el Madrid empezaba la liga siempre con 5 puntos de más. Mi padre tenía gran respeto por el Madrid porque consideraba a Santiago Bernabeu una gran persona y un gran presidente, por el cariño y simpatía que sentía por Ipiña y porque Ramón Encinas, que había sido entrenador suyo en el Valencia y que conjuntamente habían conseguido grandes títulos, era el Secretario General del Madrid, y además en cierta ocasión que mi padre, entre otras muchas, tuvo una grave lesión el Madrid a través del Sr. Encinas tuvo el detalle de desearle por escrito una pronta recuperación y declararse amigo y admirador de mi padre, ningún otro club tuvo semejante detalle . A pesar de todo mi padre reconocía y participaba en la creencia de que el Madrid tenía un rechazo generalizado por ser considerado “el equipo del régimen”.

Renovación. Cumplidos los 30 años las directivas de los clubes consideraban que los jugadores estaban prácticamente acabados. La directiva del Valencia no era una excepción por lo que a mi padre le dio dicho tratamiento y cada año le renovaba por un año más y así hasta diez años más. Lo que sí es cierto es que el Barcelona en la carrera deportiva de mi padre pretendió en varias ocasiones ficharle, lo que entonces era una utopía ya que los clubes tenían el derecho de retención, lo que suponía que el club incrementaba un 10% la ficha y te retenía, lo que mi padre aprovechó en varias ocasiones para ver incrementada su ficha.

Después de los entrenamientos. En Mestalla en aquellos tiempos había una vivienda ocupada por el señor que cuidaba el campo, Constantino, que vivía con su mujer y sus hijos, chico y chica. Después del entrenamiento los jugadores iban a casa de Constantino y su mujer les preparaba un porrón de cerveza con gaseosa y cacahuetes y tramusos.

Entrenar. Hoy se comenta que los grandes lanzadores de faltas practican durante mucho tiempo en los entrenamientos. Mi padre era zurdo y practicaba continuamente los disparos con el pie derecho y jugar con el balón con dicha pierna. Con el pie izquierdo solía practicar descalzo por lo que tenía el pie como si fuera una pala de jugar al frontón, luego cuando se ponía la bota tenía un disparo impresionante, a pesar de que entonces los balones eran como piedras, las botas como las de los alpinistas, y no digamos nada del estado de los terrenos de juego que eran verdaderos barrizales, ahora cuentan con moquetas verdes, pelotas de playa y zapatillas bailarinas. Saltaba a la comba, cuerda, como los boxeadores, era impresionante verle entrenar.

Entrenar al Levante. Mi padre durante su etapa como entrenador, que duró unos 25 años, recibió en diferentes ocasiones ofertas del Levante para entrenarles, lo que para mis padres era una gran ventaja ya que les suponía no tener que desplazarse de Valencia, pero para mi padre siempre fue definitivo el enfrentamiento existente entre Valencia y Levante para rechazar este ofrecimiento por ventajoso que fuese.

La ignorancia de chaval. Cuando yo era pequeño me pasaba mucho tiempo jugando al futbol en la calle, en la Gran Vía de Germanías, con mis amigos de la calle, entonces prácticamente no circulaban coches. La cuestión es que estábamos hasta tarde jugando y recuerdo que a mis amigos les llamaban sus padres para ir a casa, algunas veces no les hacían caso y salían corriendo pero sus padres no les echaban el guante, yo tonto de mí lo intenté algunas veces pero el “puñetero” de mi padre siempre me echaba mano, no tardé mucho en comprenderlo.

La guerra y la posguerra. A mi padre la guerra le cogió con 24 años, lo que le afectó mucho en su carrera deportiva y no digamos nada en lo personal, ya que su hermano Julián, al que adoraba hasta el extremo de decir que le consideraba mejor jugador que él, falleció en 1938 en el penal de El Dueso-Santoña, según el parte de defunción dice que fue por muerte natural, a lo que yo añado: “natural” que muriese ya que estaba sometido a permanentes torturas, murió con 28 años. También en guerra murió siendo preso en el Valle de los Caídos el único hermano varón de mi madre, con veinte y pocos años. El año 41 también fue agridulce ya que falleció mi hermano Carlos con 11 meses y posteriormente mi abuelo paterno en un campo de concentración, causas de la muerte: caquexia, la misma por la que morían los judíos en los campos de exterminio nazis. Por la parte “dulce” el conseguir el primer título de Copa con el Valencia y conseguir la internacionalidad.

Lesiones. Como jugador del Valencia mi padre ha tenido graves lesiones, Campanal del Sevilla le rompió la nariz, dejándosela destrozada para siempre, en aquellos tiempos la cirugía plástica era totalmente desconocida, Elicegui del Atlético de Madrid, denominado “el expreso de Irún”, le rompió un brazo, posteriormente tuvo dos roturas de piernas, y finalmente en un encontronazo con Nieva del Castellón este le abrió la cabeza, lo que trajo consigo la carta de D. Ramón Encinas y un largo artículo en la prensa, no valenciana, en la que el periodista Julio Cueto se hacía eco de la grave lesión que había sufrido mi padre, alababa su comportamiento firme y sereno, su juego franco y valiente arriesgando su físico ante todo en defensa de sus colores y terminaba diciendo:” Deseo vivamente el pronto restablecimiento de este meritísimo deportista del futbol español”. Es preciso recordar que entonces se jugaba con dos defensas contra cinco delanteros, sobre todo el delantero centro era el clásico jugador tanque, recuerdo a Campanal, Martín, Pruden, Barinaga, Jorge, Mundo,  Zarra, etc...Por contra no se conoce que mi padre produjese lesión alguna en los contrarios.

Trampas en el futbol. Recuerdo en cierta ocasión que después de un partido le vi a mi padre muy cabreado, nos explicó que en el partido que habían jugado contra el Murcia, no recuerdo si con el Valencia o el Mestalla, en el equipo murciano jugaba un marroquí llamado Raphi que tenía por costumbre enfrentarse con el defensa contrario y cuando estaba enfrente de él le escupía a la cara y luego le driblaba fácilmente.

Todo el que lea lo escrito dirá: “qué va a decir este de su padre”, pues si y con mucho orgullo. Recuerdo la última frase que Jaime Hernández Perpiñá en el libro “40 HISTÓRICOS DEL DEPORTE VALENCIANO”, en el espacio dedicado a mi padre escribía, como colofón, la siguiente frase: “Una vez hecho Juan Ramón, se rompió el molde”. Otro periodista escribió: “Cuando Juan Ramón hablaba, el vestuario escuchaba”. Otro periodista dijo: "Cuando Juan Ramón hablaba de futbol era un oráculo". Y es cierto, cuando hablaba de futbol perdía la noción del tiempo, era su vida. Tengo otro artículo de prensa en el que se habla de los diferentes capitanes que ha tenido el Valencia y como titular decía: "Juan Ramón dignificó el cargo". Cuando el Valencia ganó la primera Copa, la prensa dijo: "Juan Ramón fue el gran capitán de aquella gesta".  

Como entrenador. Entrenó a muchos equipos: Mestalla, Badajoz, Eldense, Atlético de Ceuta, Elche, Sabadell, Castellón, Mallorca, Ferrol, Málaga, excepto el Elche en 1ª división, el resto en 2ª división. Con buenos resultados en Eldense, Atlético de Ceuta, se jugó la promoción a 1ª, Sabadell y Ferrol. Buenas primeras temporadas y salidas en la segunda: Castellón. Malos resultados: Mestalla, Badajoz y Málaga. En el Mallorca fue cesado a media temporada estando clasificado en segunda posición. Conociendo la trayectoria futbolística de mi padre considero que sería muy severo con sus plantillas, y más sobre todo con ciertos jugadores en aquellos tiempos bastante "verbenas", lo sé por experiencia ya que entonces llegué a ser profesional del futbol y conocía el percal. Todavía recuerdo un partido que presencié en Elche y en el cual ganó el equipo forastero, la cuestión es que los jugadores tenían organizada una fiesta en una casa particular y a la que fui invitado, lo cierto es que al cuarto de hora no pudiendo soportar el ambiente de festejo que allí había opté por marcharme. Cuando llegué a casa el ambiente era de funeral, como era lógico.

Recientemente leí unas declaraciones de un entrenador vasco de futbol, del cual tenía una buena opinión, que cuando dijo que los entrenadores del pasado eran meros "alineadores", me produjo una sensación total de repulsa ya que cometió el grave error de generalizar. Mi padre como entrenador era un estudioso del futbol y de todo su entorno, estaba suscrito a varias revistas argentinas e inglesas, estudió inglés varios años para poder enterarse de las tácticas, técnicas, sistemas de entrenamiento, había estudiado en profundidad la anatomía del cuerpo humano, igualmente estudió dietética, solía decir que había que levantarse de la mesa con apetito, que la comida era necesario beberla, o sea masticarla totalmente, y la bebida había que masticarla, o sea paladearla en exceso para que no se bebiese alegremente, aunque ya se sabe que era abstemio.

Vender partidos. En uno de sus equipos el presidente le dijo que el partido del domingo estaba arreglado y que había que perderlo y mi padre le contestó: "pues yo no me siento en el banquillo" y no se sentó, alegó enfermedad y no hizo acto de presencia en el partido.

El fabricante de calzado. La segunda temporada que estuvo en el Elche el directivo que llevaba los temas deportivos era un importante fabricante de calzado, la mayoría de los directivos lo eran, y antes de empezar la temporada le dijo a mi padre: "Mire Juan Ramón yo soy el Directivo responsable del área deportiva y creo que nos debiéramos reunirnos semanalmente antes de los partidos para cambiar impresiones sobre la alineación y cómo jugar el partido, mi padre sorprendido le dijo que era responsabilidad profesional del entrenador asumir dichas funciones y que por lo tanto no podía ni debía renunciar a dicha responsabilidad, ante la insistencia del directivo mi padre le propuso: "Mire se me ocurre la siguiente idea: yo le permito que usted me asesore en temas deportivos y usted debe permitirme que yo le asesore en temas de su empresa", a lo que el directivo empresario le respondió: "Hombre Juan Ramón yo llevo veinte años viendo futbol y creo estar en condiciones de poder asesorarle", a lo que mi padre le respondió: " Yo llevo zapatos desde los tres años zapatos, tengo cincuenta, y por lo tanto estoy en condiciones de asesorarle en su fábrica de zapatos". El directivo no respondió, lo que nunca se supo que porcentaje de participación tuvo en el cese de mi padre en el Elche.

La vida del entrenador. La afición envidia el puesto de entrenador por considerarlo un chollo, yo puedo asegurar que el entrenador y su familia sufren de forma insoportable, incluso cuando la cosa va bien se sufre mucho. Nunca olvidaré cuando estuvo mi padre la segunda temporada en el Elche, estaba jugando en casa contra Osasuna, el primer tiempo iba perdiendo, creo que 0-3, yo me encontraba en mi habitación, en el caserío de mis abuelos maternos en Erandio, llorando a lágrima viva, ya que mi padre estaba amenazado de cese, el partido al final se ganó 6-3, fue un suspiro, pero temporal.

Yo tengo un gran respeto por los profesionales del futbol, después de ser campeón de España con la Selección Juvenil de Bizkaia, y participar en la Selección Sub-23 de Bizkaia, en plan amateur, fiché por el Mestalla con 22 años profesionalmente, la experiencia no me satisfizo en absoluto, y lo dejé a continuación, también es verdad que tenía la carrera a punto de terminar. Como dice la biblia muchos son los llamados y pocos los elegidos. Y más difícil todavía es el puesto de entrenador. Yo suelo decir que no entiendo de futbol, aunque alguna vez caigo en la tentación y meto la pata, creo que de ello solo saben los profesionales y de vez en cuando se equivocan. Como anécdota diré que los lunes suelo ver el programa Bilbosport de Telebilbao en el cual hay un moderador y seis contertulios socios del Athletic, un lunes en mitad del programa se estaban expresando todos ellos con una suficiencia futbolística que al final me decidí a enviarles un mail en el que les dije: "Si en vuestras profesiones o negocios supieseis tanto como creéis que sabéis de futbol Bill Gates a vuestro lado sería una zapatilla rusa". Cuando el mensaje se leyó me alegré de ser telespectador porque si me llegan a tener a mano me descuartizan.

Tres decepciones. Seguramente habrán sido más, pero muy importantes son: la primera el no haber ascendido el Mestalla a primera división después de una gran campaña. Posteriormente he leído que al ser un club filial no podía ascender. Y yo opino que no es así, ya que en aquel entonces no existía esa normativa que impedía el ascenso a los filiales, y en segundo lugar yo recuerdo que aquella temporada el Valencia había tenido un resultado muy pobre, como ejemplo diré que el Racing de Santander empató en Mestalla contra el Valencia 1-1, y posteriormente jugó la liguilla de permanencia contra el Mestalla y este le metió 6-1, el Mestalla tenía un gran equipazo: Timor, Ibáñez, Juan Ramón, Domínguez, Sendra, Mangriñán, Mañó, Fuertes, Sócrates, Plá y Giraldós. La afición estaba dividida, sobre todo la juventud se inclinaba por el Mestalla. Y el Valencia optó por pasar al primer equipo a unos ocho jugadores del filial y que el filial no ascendiese. Para mi padre fue una gran decepción porque si el Mestalla hubiese ascendido él hubiera seguido jugando a pesar de tener ya 40 años cumplidos.

La segunda decepción fue no haber entrenado al Valencia, al terminar la primera temporada en el Elche la directiva del Valencia se dirigió a él diciéndole que si hacía una segunda temporada al mismo nivel se le ficharía, lo cierto es que la segunda temporada no fue satisfactoria y quedó todo en agua de borrajas. Otros compañeros de su época tuvieron la fortuna de entrenar al Valencia, merecidamente por supuesto, sin que les pusieran tanto condicionante. 

La tercera decepción se produjo después de una final que se jugó en Montjuic, hay que recordar que el Valencia jugó tres finales seguidas en ese campo y perdió las tres. La cuestión es que después de perder la final creo que fue un periodista el que tuvo la osadía de decir que habían jugado veinte vascos contra un valenciano, Amadeo, y un gallego, Alvaro. Me imagino que el Valencia jugaría con: Eizaguirre, Álvaro, Juan Ramón, Ortúzar, Iturraspe, Lecue, Epi, Amadeo, Mundo, Igoa y Gorostiza. Para mi padre después de haber perdido la final tener que escuchar ese comentario le produjo un daño inmenso.

Asesor técnico. Mi padre durante diez años más, después de dejar de entrenar se dedicó a asesorar a la Secretaría Técnica sobre las características técnicas de los jugadores a los que se les producía un seguimiento.

Los últimos años. Los 7-8 últimos años de sus vidas tanto mi padre como mi madre tuvieron demencia senil. Uno de los momentos más duros de mi vida lo viví cuando en uno de los viajes que hice a Valencia me padre me dijo: "OIGA, creo que USTED vive en Erandio, es que yo soy de Erandio" entonces comprendí por primera vez la situación mental de mi padre y realmente sentí que la tierra se abría a mis pies, fue algo terrible.

Mi madre empezó a perder la cabeza algo después que mi padre. Vivían solos en Gran Vía de Ramón y Cajal, nº5, escalera izquierda, puerta 13, por cierto que a mi padre le decían si no le daba alguna preocupación de vivir en la puerta 13, a lo que mi padre decía que si le diesen 13 millones de pesetas no los rechazaría, y que si le quitasen 13 años lo celebraría encantado. Bueno, la cuestión es que mi madre una noche comprobó que mi padre no estaba en casa por lo que llamó urgentemente a mi hermana para ponerle al corriente, mi hermana fue a Ramón y Cajal y lo primero que hizo fue comprobar los alrededores de la casa, ya que mi padre estaba en pijama y zapatillas, la búsqueda inicial fue infructuosa, y a mi hermana se le encendió la lucecita pensando "¿y si ha ido a Mestalla?", urgentemente se desplazó a Mestalla y allí encontró a mi padre en la puerta principal, en pijama y zapatillas, intentando aquella madrugada entrar en Mestalla. Este hecho se repitió dos o tres veces más por lo que hubo que decidir ponerles a mis padres atención externa completa.

Mi padre perdió la cabeza, pero su corazón siguió latiendo y los últimos latidos de su corazón le dirigían desde Ramón y Cajal, en pijama y zapatillas, de madrugada, en invierno, andando una larga caminata, hasta Mestalla y hasta el equipo de su corazón: el Valencia Club de Futbol.

El Valencia le concedió la Insignia de Oro y Brillantes.
La Real Federación Española de Futbol le concedió la Medalla de Plata al Mérito Deportivo.
Ganó Dos Copas, Tres Ligas, Tres Subcampeonatos de Copa, Dos Subcampeonatos de Liga. El Valencia fue declarado el mejor equipo de la década de los cuarenta.
Fue Dos veces internacional, Tres veces suplente. Es necesario recordar que España solo jugaba contra Alemania e Italia, y los países neutrales Suiza y Portugal. Prácticamente no se jugaban partidos internacionales.

Agradecimientos. Quiero agradecer a Josep Andreu Bosch y José Ricardo March la relación personal que han mantenido conmigo con el fin de tratar la información existente sobre mi padre, lo mismo puedo decir de José Lizondo, en su publicación The barraca, igualmente puedo decir de los amigos de Ciberche que han demostrado un gran cariño hacia mi padre, y no puedo terminar sin hacer mención a la Fundación del Valencia Club de Futbol y en especial a la Responsable de su Patrimonio Histórico, la Sra. Loles Ruiz Ridaura, por el acto homenaje a la gran gesta que supuso la consecución del Primer Título para el Valencia C.F., del que mi padre con gran orgullo era su capitán, y en el que se me llamó como invitado especial, y al cual no me fue posible asistir porque me pudo la situación y el cuerpo no me respondió como de todo corazón hubiera deseado. Muchas gracias.

Para terminar quiero pedir disculpas anticipadas por si en este escrito he podido cometer errores de tipo ortográfico, de fechas erróneas, o de conceptos en los que la memoria me haya podido fallar. Lo que aseguro es que lo he escrito con todo cariño y emoción posibles.

Juan Ramón Sertutxa