dijous, 4 de març de 2010

De himnos, pasodobles y cancioncillas

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Uno de mis momentos favoritos cuando asisto a los partidos en Mestalla es el de la salida de los jugadores al terreno de juego. En mi recuerdo quedan cinceladas de forma indeleble las primeras veces, siendo niño, en las que al ritmo del pasodoble Valencia del maestro Padilla, y encabezados por Claramunt, el Valencia saltaba al verde manto de hierba. Me di cuenta de ello muy pronto. Era la música que precedía la aparición de los jugadores la que me situaba en un lugar diferente, en una misteriosa antesala de lo que podría ser un día glorioso, si se vencía, o nefasto, si éramos derrotados. Cosas que piensan los niños y que nunca se atreven a contar a sus padres. Chiquilladas. Echando la vista atrás, uno se pregunta si los nuevos aficionados, esos a los que llevamos de la mano o que ya nos acompañan, mocitos y mocitas, a paso firme hasta el campo, sentirán la misma vibración y excitación interior que sentíamos cuando los primeros compases del pasodoble inundaban el aire denso y narcotizado de las gradas.

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Y es natural hacerse esa pregunta cuando uno pasa lista a las músicas que han prologado el salto de los equipiers al terreno de juego. De pasodoble a pasodoble. Del “Valencia” de José Padilla al “Amunt, València” de Pablo Sánchez y Ramón Gimeno. La celebración del 75º aniversario de la fundación del club dejó algunas iniciativas que van de lo ridículo a lo magnífico. Historias revisitadas, libros de cómics, un logotipo vergonzoso, un par de álbumes de cromos y un himno. Sí, porque tuvieron que pasar 75 años para que nos diéramos cuenta que un club tan grande carecía de un himno que glosara y exaltara sus virtudes deportivas. El ritmillo populachero y la letra, fácilmente tarareable, lograron un éxito inmediato del “Amunt, València” entre una gran parte de la masa social. De hecho, pasó a ser utilizado en la salida del equipo al campo y también como rúbrica y broche final de los partidos jugados en casa. Su estribillo gozó de predicamento entre los aficionados más juerguistas y beodos en las finales a las que, felizmente, hemos acudido en los últimos tiempos. A pesar de su éxito inmediato, “Amunt, València” parece haber caído, en los últimos tiempos, en un ostracismo que lo ha alejado del cariño de la afición e incluso algunos manifiestan abiertamente que su carácter popular disminuye las posibilidades reales de que un equipo con ese himno pueda conseguir títulos de tronío.

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Pero los inspiradores intelectuales del himno “Amunt, València” desconocían que el Valencia FC ya tenía un himno. Databa de 1924, estaba compuesto por una mujer (eso sí que es adelantarse a los tiempos), Lolita Soriano Raga, y fue estrenado el domingo 21 de septiembre, por la tarde, en Mestalla. La Unión Musical y el coro de El Micalet, dirigidos por la propia autora, interpretaron el himno y ante el éxito obtenido tuvieron que repetir la interpretación. Nada de esto sería público de no ser por el denodado esfuerzo de un gran valencianista: José Núñez, que en un empeño titánico logró que el 17 de abril de 2005, en el TAMA de Aldaia, se reestrenara el himno de 1924, a cargo de la Agrupació Musical El Majors de L’Horta Sud y del tenor José Llopis Ferrandis. Escuchando aquel himno con los oídos del siglo XXI suena algo trasnochado y tópico, carente de un ritmo y melodía reconocibles a la primera escucha y excesivamente largo. No parece un himno que pueda recuperarse para animar a las masas sedientas de gol en los instantes previos a un partido.

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Y aunque el club ya tiene 90 años, hay iniciativas que, por imitadoras y carentes de imaginación, acabarán por dar carta de naturaleza a esta orfandad musical que padecemos. Me refiero a la idea peregrina de última generación que utiliza la canción del cantante Leo “Amunt Valencia, la victoria” para enardecer a las masas ante la inminencia del comienzo del partido. Una canción que es una copia descarada del canon de Pachelbel y que a mí, francamente, no me dice nada, además de tener que sufrirla a un volumen sónico inhumano.

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Así las cosas, ¿cabe la posibilidad de encontrar nuestra identidad futbolera en alguna tonadilla compuesta o por componer? En momentos así siempre miro hacia Nueva York. En el estadio de los Yankees los partidos empiezan con el himno americano, a mitad de la quinta entrada suena el “YMCA” de Village People, mientras los operarios arreglan el terreno de juego e incluso se marcan una coreografía; en la séptima entrada se canta el estribillo de la canción beisbolera “Take me out to the ballgame”, compuesta en 1908 por un tipo que nunca había asistido a un partido, sigue “God bless America” instaurada como parte del programa desde los atentados del 11-S y la posterior guerra de Irak; finalmente, cuando el partido ha finalizado Frank Sinatra nos despide con “New York, New York”. Tal vez, en el exceso natural de su forma de ser, los americanos traspasen la borrosa línea del buen gusto, pero quizá esa abundancia de propuestas pueda inspirarnos alguna idea realmente valiosa. Mientras, tanto: ¡escuchen, escuchen!


Francisco García
Socio del València CF
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6 comentaris:

Anònim ha dit...

Muy buen artículo, gran trabajo d einformación, pero yo personalmente he hechado en falta un himno, el que ponían cuando empezaba yo a ir a mestalla(por entonces Luis Casanava), allá por el año 1990.

Si mal no recuerdo, un año regalaron un casette con varias canciones folclóricas valencianas y este himno al que hago mención. Sí, antiguamente al renovar el abono, tenías un regalo: una jarra musical, el casette...

POr cierto el himno al que me refería es este:

http://www.youtube.com/watch?v=2vpFKgy_Zd8

kawligas ha dit...

Mea culpa! 1990 es uno de los años pertenecientes a un periodo de mi vida en el que dejé de acudir a Mestalla, lo llamamo mi "amnesia". Y claro no recuerdo nada de todo aquello.

Anònim ha dit...

Gran post y mejor documentado, imposible.

Recuerdo aquel himno, no sé si es uno de los que habeis puesto, pues no puedo escucharlos, que empezaba por "Valencia, gol !!, gol !!! gol !!!" que era infame. Por supuesto, prefería, de todas todas, el pasodoble Valencia.

Y a mí el "Amunt Valencia" sí me caló, de hecho en la final de Sevilla sonó y lo coreamos como nunca, al igual que el día del partido del Betis en la primera liga de Benítez. Pero es cierto que ha iniciado el declive, propiciado desde el propio club en un interés inusitado por apoyar el de Leo Segarra, en claro intento de convertirlo en algo parecido al del Sevilla. Y ni de coña lo conseguirá.

Otro tema aparte es la ¿megafonía? de Mestalla.

Un saludo
Jose Miguel Lavarías

kawligas ha dit...

Lo que es innegable es que la megafonía de Mestalla es "MEGA"

Anònim ha dit...

Si, si!: "Valencia Gol, Gol, Gol!", era lo que atronaban los altavoces de Mestalla en era Espárrago y posteriores. También (no sé si la misma en su estribillo, me piedro en la nube del tiempo) una que rezaba "El València ha fet un gol...El València ha fet un gol...I ja clama la afició i ja clama la afició, el valència és el milloooorrr!.
Ese mismo año, los Pixies editaban Doolitle, je.

El himno oficial actual no es mala cosa, pero pocos saben la letra o se atreven a corerala. La canción de Leo Segarra tuvo su momento, pero tal y como se pone ahora, en efecto, revienta los tímpanos a los que, sobre todo, estamos cerca de una torreta de altavoces...

Saludos, amigos, cuánto bueno por aquí.

Sergi Calvo

Oxímoron ha dit...

El "Valencia gol, gol, gol!" lo imponíamos los críos de la época en muchas fiestas de los colegios, teníamos la representación mental de que era el himno oficial del club y no la cuestionábamos.
Recuerdo que aquel himno lo solíamos escuchar en una cinta de Pastoret que contenía también el himno valenciano y canciones populares autóctonas. Aún la conservo.
"El Valencia ha fet un gol" de Juan Ramón, hermano de Francisco, sonaba a la conclusión de algunos partidos a finales de los noventa.