diumenge, 17 d’abril de 2011

La rebeca de Marín

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Mire la foto. Sí, mire la foto ¿qué ve? Tómese su tiempo, no hay prisa. La foto, como lo que representa, pertenece a otra era, cuando la prisa no formaba parte de las patologías de la vida. En mi caso, la he mirado un buen rato. ¿Y qué veo? Veo a un tipo contento, satisfecho, encantado de ser fotografiado. Peinado con un corte de pelo moderno y algo atrevido para la época, moreno y vestido con una coqueta rebeca de lana. Ignoro si el día en el que el fotógrafo J. Llopis lo inmortalizó hizo frío o, simplemente, este hombre satisfecho estaba haciendo lo mismo que todos sus compañeros. Hacerse una bonita foto que reflejara el orgullo y la alegría de pertenecer a un equipo de fútbol. Su equipo de fútbol, el de su ciudad. Una actividad que ocupaba una pequeña parte de su vida pero que le otorgaba un gran placer, al menos por lo que la foto desprende. Su sonrisa esbozada, su mirada franca y limpia, su pose natural y relajada, mixtura de relajo y cotidianeidad, nos dice de forma inequívoca que ser un jugador del Valencia F. C. colmaba de felicidad una parcela de su existencia. La foto no nos permite decir mucho sobre qué cromatismos iluminaban la estancia de aquel día de mediados de los años veinte, pues a nuestros ojos tecnológicos todo son gamas de grises. La rebeca, con 6 botones, cuello, solapas y bolsillos a juego y unos puños reforzados podría pasar por una agradable prenda de abrigo, hogareña, cálida y adorada por su poseedor. Es el escudo el que lo cambia todo. El escudo, cosido a la prenda, dotándola de un espíritu que vuela más allá del reducto doméstico y salta sobre nuestras memorias para decirnos que Marín estaba en su club tan a gusto como en su propia casa. Quizá vea demasiado en tan poco. Quizá me esté dejando llevar por una ensoñación, tal vez me pueda el amor...

Vuelvo a la realidad. Delante de una pantalla plana, con una mano inutilizada por un ratón. Páginas web, seient lliure, revistas digitales en tu buzón electrónico, concurso de diseño de pases virtuales, programas oficiales y patrocinadores, muchos patrocinadores. Premium y vulgaris. Derechos de todo tipo: imagen, televisión, información,… productos licenciados (¿a la vuelta de la esquina estarán los productos doctorados?). Ruedas de prensa medidas al milímetro, jugadores que no hablan, entrenadores que hablan y no dicen nada, otros que hablan y hablan como el ruido molesto de un moscardón veraniego rondando una mierda pastosa. Precios de los abonos al alza, siempre al alza, horarios para los partidos a la altura de una extorsión mafiosa. Diarios deportivos que falsean lo que todos han visto y lo convierten en casus belli. Diarios subvencionados por los equipos, periodistas ultras. Televisiones adalides del amarillismo deportivo. ¡Caramba! Hay que ser un tipo duro para mantener a flote la fe en que tu equipo te representa y en esa representación van implícitos algunos valores universales como el tesón, la garra, la voluntad de llegar y el triunfo. No importa lo que éste tarde en llegar. Ha estado aquí muchas veces y volverá a estar. En este fresco impresionista no todo está a la vista. Es un iceberg de tamaño notable. Deuda, incapacidad, burócratas en los despachos, ignorancia de la historia del club, soberbia e incluso atisbos de mala educación. Tras el paso funesto de la anterior directiva y ante el páramo yermo en que convirtieron el club, nuevos aires trajeron la esperanza de que al menos el club no desaparecería, aunque restos de algunos malos hábitos flotan aún en los despachos. Cuando miro la foto y me asombro ante la factura y hechuras de la rebeca de Marín, soy plenamente consciente de todo lo que hemos perdido en el camino, lo cual me hace preguntarme con cierto estupor: ¿qué hemos ganado?


Francisco García
Socio del València CF
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10 comentaris:

Jota Jota ha dit...

Cojonudo Fran, en estos tiempos que corren realmente hay que ser un tipo duro o un heroe para mantener la fe en los valores de determinados colores futbolísticos, no me cabe la menor duda. Creo que lo que hemos ganado es ser unos elegidos por mantenerla ajena de tanta mierda que hay alrededor del fútbol. Abrazo.

Anònim ha dit...

Hemos ganado la memoria y la facultad de ordenar un relato. Es más de lo que parece. Quizás ese afán sea el que nos permita mantener viva la llama de esa lealtad. Una lealtad absurda, ridícula e idiota pero lealtad a fin de cuentas. Y luego el temblor en la boca del estómago, que es, a fin de cuentas, el lugar donde vive la verdad. Mi pregunta sería ¿cuántas cosas te hacen temblar durante tanto tiempo domingo si y domingo no?

BT

kawligas ha dit...

Querido BT asumo tu comentario como propio. Pocas cosas logran estremecernos tanto tiempo, pocas. También incluiría a Dylan, claro, y un par de libros... Tal vez la respuesta a mi pregunta no sea otra que unos pellizcos de vida verdadera.

Anònim ha dit...

Impagable foto, Fran, es tremenda.

Y coincido, tanto con JJ como con BT, pase lo que pase, siempre estamos ahí, de una forma u otra, pero estamos, y eso es lo que importa. Y lo que queremos.

Un saludo
Jose Miguel Lavarías.

kawligas ha dit...

La foto es intrigante. Me pregunto si J. llopis (que aún tiene estudio en la misma calle Barcas 5) hizo más fotos a otros miembros del equipo o fue una cosa aislada. Hay una imagen de Anton Fivber con una rebeca similar alrededor de 1924, cualquier idea o dato que nos permita enocntrar más rebecas será bienvenida

Anònim ha dit...

Gran post Fran. Tal vegada hi hauria que fer una visita a l'estudi fotografic per averiguar si hi han més fotos com esta.

Josep Bosch

Anònim ha dit...

El gozo que transmite el semblante de Marín, lo dice todo, Valencia 4- Real Madrid 1 enero 1935 (2 de Vilanova, Rubio y Costa).

Esa pasión que te hace pasar de relamerte del gusto orgásmico a estar jodido, apaleado, con quemazón epigástrica…
Nos queda eso. Y la memoria, como refiere BT.

Original y acertado texto. Felicidades.

Alfredo Cardona

Anònim ha dit...

Esto es como el juego de recitar una frase al compañero de al lado y que este lo pase al siguiente, al final te llega distorsionada.
Eso es lo que hemos perdido la originalidad e ilusión como válvula de escape de esa epoca.
Y lo que hemos ganado es el orgullo de poder ser los que transmitamos a otras generaciones, el mensaje de que somos del Valencia, con una originalidad e ilusión, eso sí mediática y comercial.

Muy buen artículo y mejor fotografía.

PEPELU.

Anònim ha dit...

Gran aportación Pepelu. Es una idea original pero exacta de lo que es esto. La hago mía.

BT

kawligas ha dit...

Standing ovation to Pepelu!!!