diumenge, 19 de juny de 2011

La terrible vejación del futbol

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Las fotos que acompañan este escrito no pertenecen al mundo del fútbol, si no al del rugby. Permitidme hablaros de este deporte, solo como contrapunto para expresaros mis sentimientos para con el fútbol.

Estas fotos son de principios de los años 90, pertenecen al equipo valenciano del Ciencias de Rugby entrenado por el gran Jesús Rosillo Torres (Suso), que condujo a una treintena de hombres, entre físicos y biólogos, a primera territorial después de años de dura lucha.

Posiblemente hayáis reparado alguna vez en el campo de rugby en el jardín del Turia, en el tramo V, frente a la escuela oficial de idiomas; en estado casi siempre penoso debido a la falta de presupuesto y con unos vestuarios de cristales rotos y agua fría, carece por completo de la grandiosidad del Mestalla. No tiene miles de gradas, ni un césped cuidado, ni han pisado su tierra jugadores de alto nivel; cuando uno juega en él puede escuchar perfectamente los gritos de los compañeros, los cuales no quedan apagados por la multitud, si no solamente por algún ensayo con el que resuenan aplausos aislados, mientras los jugadores regresan a sus puestos, satisfechos.

Estoy seguro que muchos conoceréis la humedad y el frío en las noches de invierno en el jardín, por que tal vez lo hayáis vivido en vuestras carnes jugando al fútbol u otro deporte.
Sin luces, en el arenal rocoso pegado al campo de rugby, entrenábamos destrozándonos las rodillas en los placajes. Después, una ducha de agua fría con el viento del exterior colándose por todas partes... ¿Sabéis de lo que más se hablaba en los vestuarios? Se hablaba de fútbol, se hablaba del valencia...solamente algún que otro comentario sobre rugby, referente al campeonato importante que en esas fechas se celebrara, el resto era fútbol.

¿Nos gustaba el fútbol? Más del 80% del equipo tenía suficiente capacidad física y técnica para jugar en un equipo de tercera regional al fútbol (yo no puedo incluirme, siempre he sido técnicamente mediocre), con la diferencia de que se ducharían en agua caliente, jugarían en campos decentes, tendrían público los domingos, y posiblemente un buen equipaje. En cambio ahí estaban, ahí estábamos, pasando penurias. No, nos gustaba el fútbol, nos gustaba el rugby, el fútbol era un evento social aprendido, un divertimento, una revista del corazón masculina.

¿Se ha preguntado el lector alguna vez si le gusta el fútbol de verdad?, ¿se ha preguntado cuanta gente tiene realmente pasión por el fútbol, una pasión real y no asumida? Mi apasionado amigo por el fútbol, F Javier González Vidal me decía “Yo he estado muchos años entrenando y jugando (al fútbol) en condiciones muy similares a las que describes en tu equipo de rugby. De hecho, hasta el año pasado seguía jugando los lunes por la noche de 22 a 23 horas o de 23 a 24 horas, y pagando no poco dinero por ello. Y sin embargo, a pesar del frío nocturno en invierno, cuando la humedad te cala hasta los huesos y llegaban las 21:30, hora de irse a jugar, apalancado en el calentito sofá de casa, no dudaba un momento en bajar, montarme en la vespa, que apenas arrancaba por congelación, y conducir hasta jesuitas donde jugábamos.
[...] el fútbol se ha salido de madre y no me importaría que pegara un petardazo.”

Estoy absolutamente seguro de que los pioneros del fútbol sentían lo mismo que nosotros por el rugby...me pregunto si es posible, hoy por hoy, sentir lo mismo.

Yo desprecio profundamente todo lo que significa en la actualidad el fútbol, no por el deporte en sí, por supuesto, el fútbol es exigente, divertido y emocionante. Si no en lo que se ha convertido, en la absoluta falta de respeto de la que es objeto.

Recuerdo cuando llevaba ya dos años jugando al rugby en segunda territorial; por aquel entonces estudiante en la facultad de físicas, unos compañeros me pidieron cubrir una vacante en un partido de fútbol (el equipo tenía muchas bajas); no recuerdo el campeonato, pero era medianamente serio; tuvieron que elegir, entre las fichas, a algún jugador con el que tuviera parecido físico para hacerme pasar por él. En un momento dado un contrincante y yo estábamos prácticamente espalda contra espalda a cierta distancia; los dos nos giramos con mucha rapidez en pos de conseguir el balón, estampándonos de frente con la dolorosa consecuencia del choque de rodillas. Tumbado en el suelo, y estando la bola aun en juego, hice lo que estaba acostumbrado a hacer, levantarme con lágrimas en los ojos, y cojeando, cubrí mi posición...a los pocos segundos el árbitro paró el partido. Mi accidentado contrincante estaba en el suelo aun, revolcándose, señalándome con el dedo, mirándome con desprecio y junto con el resto de su equipo reclamando una falta. Mi sorpresa duró unos instantes, pues enseguida caí del guindo...claro, eso ya lo había vivido muchísimas veces antes, lo que pasa es que lo había olvidado, de hecho, antes lo veía normal, ahora me daba cuenta de que no lo era...y pensé “claro, esto es fútbol”, pero estaba equivocado, eso NO era fútbol, eso era la BASURA en lo que se ha convertido el fútbol. Transformación que comenzó en el momento en que se perdió la referencia (que yo tenía entonces al estar jugando a otro deporte), en el momento en que ya no es propiedad de sus apasionados amantes y jugadores, si no de la multitud de borregos adoctrinados a mantener el negocio.

Siento un gran desprecio cuando en las noticias de la radio comienza la sección de deportes, ¿no os habéis preguntado nunca a qué viene que comience un periodista a dar las noticias del mundo del fútbol, en un innecesario e infantil tono de semi retrasmisión? es como cuando nos dirigimos a los niños con la voz más aguda para llamar su atención; es el reclamo de los borregos.
Somos objeto de una sobreinformación futbolística que lejos de beneficiar al fútbol, le ha hecho el peor daño que se le podía hacer, convertirlo en algo más que un deporte.
La sobreinformaciòn tiene su lógica, a los medios les es más rentable sobreinformar de cuatro deportes, que diversificarla. Mucha gente cree que el “boom” de la fórmula 1 en España se debe a la aparición de Fernando Alonso, y no están del todo desencaminados, pero no es como ellos creen, fue la llegada de Fernando lo que provocó que los medios decidieran crear la demanda; si no hubiera sido así, sabríamos de Fernando Alonso solo de oídas, y además nos importaría un pimiento, así de borregos somos.
Yo estuve 6 años trabajando en Antena 3 Televisión; por ejemplo, no había inconveniente en meter una reseña si el equipo masculino de hockey hierba había ganado el campeonato del mundo...ahora bien, con el rugby era otra cosa; cuando la selección nacional femenina de rugby ganó el campeonato del mundo, la reseña quedó vetada, de la misma forma que se vetaba mucho la información de la fórmula 1 antes de Alonso...y es lógico, tal como le pasaba a la fórmula uno, el rugby tiene una gran proyección mundial, un medio no puede permitirse el lujo de crear demanda allí donde el equipo nacional masculino no llega a las finales, pues no podrían compensar el gasto.

Es por eso que en los mundiales de rugby nunca se dice nada en los telediarios, excluyendo alguna anécdota negativa. En la RTL por ejemplo, jamás, jamás se nombra a Fernando Alonso a no ser que sea imprescindible por que ha ganado la carrera o el campeonato del mundo; se le nombra al dar los resultados…de resto, las noticias son las referentes a las escuderías alemanas, o qué bien que Schumacher pasó del estar el 16 al 10...y es absolutamente normal; la RTL en su momento preparó el chiringuito con la Fórmula 1, tenga o no tenga un campeón al frente, no se puede permitir el lujo de perder la audiencia, los medios ya están desplegados, los corresponsales, los puestos de trabajo...ha de seguir tirando para delante.

Actualmente nadie, nadie parece percatarse de lo patético que es ver a un montón de jugadores enfrentarse al árbitro, amedrentarlo sin que existan medios arbitrales para impedirlo. Pero es que eso ¡pasa en los partidos profesionales!, pasa en los grandes estadios como el Mestalla ¡¡y todo el mundo lo ve normal y participa de los escarnios!! Es imposible que eso ocurriera en los comienzos del fútbol, y es imposible por que el fútbol y el rugby vienen de la mano; el fútbol actual es una derivación de un deporte del mismo nombre, donde se formaban grandes melés y no se podía coger la pelota con las manos; de ahí aparecen dos ramas, los que la cogen con las manos, y los que siguen con los pies suavizando más la interacción. En el rugby solo el capitán puede hablar con el árbitro, y éste puede pitar tantos golpes de castigo como le venga en gana contra un equipo, solo por que se dirija a él otro que no sea el capitán, o éste venga con malos modales o simplemente haya dicho que le dejen en paz; lo que dice el árbitro va a misa... ¿me vais a decir que en los comienzos del fútbol ya no se respetaba al árbitro? NO me lo creo.

Podría dar una retahíla de bajezas morales a las que se ve sometido el fútbol, de las que nadie parece darse cuenta, por que nadie ve más allá; se han perdido las referencias...solo hay fútbol y lo que tiene es lo que hay... se ha hecho dueño y señor del genuino Balónpie, el sedentario de sofá, el adoctrinado desde pequeño, que lo mismo le hubiera valido el fútbol, que rugby, que el béisbol o fútbol americano... lo mismo.

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Era una tarde cálida en el solitario campo de rugby del Saler. Habíamos salido haciendo sonar nuestros tacos al unísono; nuestros contrincantes ya calentaban. El capitán chutó el balón ovalado a lo alto, confundiéndose entre cielo rosado y el sol, que se apagaba, entre los palos al fondo; alguien gritaba instrucciones en valenciano que resonaban en el ambiente...Fui consciente entonces, que el deporte que había jugado de siempre en el patio del colegio y en el club donde iba los fines de semana, había muerto en mi interior. Y estoy seguro que el fútbol de verdad murió hace mucho tiempo.


Pedro Mascarós Gil
Jugador de rugby
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10 comentaris:

kawligas ha dit...

Pedro, tu apasionado texto apunta y da en la diana y en gran parte estoy de acuerdo con lo que dices. El rugby ha sabido mantenerse fiel a las esencias, pero también ha sabido modernizarse y en ese aspecto le lleva la delantera y por mucho al fútbol. El fútbol-espectáculo, quizá un deporte diferente al verdadero fútbol que todos desearíamos experimentar cada domingo, ha ganado la partida del mercado y la información. Y ahí poco hay que discutir. Si uno quiere fútbol del original quizá deba buscarlo en torneos infantiles o juveniles y ya empiezan a contaminarse de malos modos y triquiñuelas varias. Lo que comentas respecto al rugby podría comentarlo en mi caso respecto al béisbol, y estaríamos de acuerdo. Blogs como éste intentan ahondar en lo que cada uno reconocemos como verdadero en el fútbol y, así reflexionando y escribiendo, disfrutar de un deporte que quizá ya no exista.

Anònim ha dit...

Enhorabuena por tu texto, Pedro, explicas perfectamente como el mundo del deporte en general ha perdido su esencia y su valor para convertirse en un negocio.
Pero el problema para algunos, entre los que yo me incluyo, es que esta enfermedad que es el fútbol que la contrajimos hace muchísimos años es absolutamente incurable y no vemos o no queremos ver, mejor dicho, en qué se ha convertido.

Un saludo
Jose Miguel Lavarías

Anònim ha dit...

Des que el "Cinc Nacions" ha passat a ser el "SIS Nacions" i han proliferat les lligues professionalitzades he de dir que per a mi també el rugbi ha perdut gran part de la seua esència.

Josep Bosch

Rafius T. Firefly ha dit...

Xe, preciós!

Anònim ha dit...

con 2 cojones !

Anònim ha dit...

Gran texto.

A mi el fútbol hace años que dejó de apasionarme. Perdura, eso si, el sentido de la militancia, del que ya ni siquiera me jacto pues es doblemente enfermizo y adictivo. Una trampa más. O un autengaño.

Sin duda, lo que mantiene firme ese chiringuito moral es un sentido de la lealtad mal canalizado y peor relativizado...pero a estas alturas de la peli uno ya no tiene muchas ganas de cambiar. Me sigue poniendo eso de subir a lo más alto del graderío, echar una ojeada al skiline de la ciudad y hacer como que los que ya no están vuelven por un instante...no es gran cosa. O quizás si, quizás sea mucho. Para mi al menos.

BT

Miquel Moro ha dit...

Hay varios puntos de inflexión donde el fútbol fue degenerando en España: desde que se usó como herramienta política (aunque no llegó al nivel de Italia o Alemania), cuando se profesionalizó... pero principalmente en estos años cuando una estrella de nivel mundial no era simplemente 'un deportista' o un 'atleta' es más que una estrella del rock o un actor de Hollywood. Ahora los niños quieren ser así, no quieren ser los mejores, quieren ser estrellas más allá de su nivel como jugador.

No es normal que los making off de los anuncios que filman sean incluídos en espacios teóricamente de información deportiva, ocupando el espacio de 'un deporte menor' en cuanto a público objetivo. Recuerdo programas como 'Más deporte' que en una hora te informaba de lo relevante de todo... esa era la línea a seguir... lástima que haya que pagar por ello.

Pero has dado en el clavo con lo del espectador aborregado.



Saludos

Anònim ha dit...

El romanticismo del fútbol murió desde el momento en que el aficionado dejó de controlar su club para pasar a ser manipulado por éste en todos los sentidos.

Anònim ha dit...

No és massa original citar ací el conegut comentari relatiu al caràcter original i el que han adquirit tots dos esports al llarg del temps: “Rugby is a game for barbarians played by gentlemen. Football is a game for gentlemen played by barbarians”. Dos camins que, si mes no en la tradició, es separen com a conseqüència de l'agosarada actuació d'un espavilat que, conscient de la seua limitació tècnica per conduir la pilota amb els peus, tallà el nus gordià de les normes establertes agafant la pilota amb les mans. És dir, fent trampa, potser en el millor i més rotund dels sentits possible...
Potser eixe pecat original és el que haja condicionat una ètica (i perquè no dir-ho, també una estètica) tan apegada al fair-play com té el rugby: una manera de legitimar-se front a uns dubtosos orígens.
Per desgràcia el nostre football no ha cultivat eixos valors d'una manera tan explícita i és cert que la simulació i l'engany formen part de la seua pràctica en tots els seus escenaris, des dels grans estadis fins els camps de terra. Altres comentaris ho han explicat de manera molt encertada: som presoners de la nostra afició, de la nostra vinculació amb els nostres clubs, i això deixa poc de marge per a l'autocrítica i la voluntat de millorar els valors del joc.

Josep GV

Anònim ha dit...

Josep GV: No estoy de acuerdo en la simplificación que haces respecto a que el buen rollo del rugby, pueda venir de su origen pillesco cuando alguien lo cogió con las manos. En primer lugar das por válida la historia de su origen, cuando no es más que un rumor, en segundo lugar supones que sería alguien que no controlaba bien con los pies...cuando bien podría ser alguien muy bueno que estuviera de cachondeo o cansado al final de una jornada. El buen rollo es un simple producto de la dura interacción; un deporte con esa interacción donde reinara la pillería no se sostendría, se vendría abajo enseguida. Mira el fútbol americano ¿Te imaginas un jugador de Waterpolo saliendo de la piscina lloriqueando por que le han agarrado del bañador? Eso solo pasa en el fútbol. No hay que darle vueltas.

Pedro Mascarós