dilluns, 23 d’abril de 2012

Grandes fiascos contemporáneos

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La historia del Valencia CF no sólo está compuesta de grandes victorias y egregios futbolistas. En el matiz y el antagonismo encontramos a veces también la gracia a este deporte tan pasional como inalterable al tiempo. En este sentido, me dispondré a repasar someramente algunos de los más sonados fracasos futbolísticos que también han jalonado la historia de nuestro club, ciñéndome a mi etapa de seguidor, la cual se inicia con la década de los noventa.

El Valencia CF no abundó en la contratación de fiascos en los primeros noventa. La austera y meditada planificación deportiva de la era Tuzón (en manos de profesionales contrastados como Roberto Gil o Pasieguito, artífices con escasos medios en comparación de los actuales de fichajes como los de Penev o Mijatovic) propició fichajes en cuentagotas que reforzaban puestos concretos de una plantilla basamentada en los canteranos que lograron el ascenso. Jugadores como Tomás o el brasileño Toni representaron lo más parecido a la tipología que nos atañe, sin restarles ciertos méritos, esfuerzo y presencias continuadas en las alineaciones. Definitivamente, ellos no forman parte del elenco que estamos buscando. Más cercano a esta categoría estaría Belodedici, fichaje estrella (astronómico por entonces) y pretendida guinda del mandato de Tuzón. Llegó con la vitola de estar considerado como el mejor líbero de Europa y de ser el primer futbolista que había ganado la Copa de Europa con dos equipos distintos, pero sobre el césped dio reiteradas muestras de lentitud e indolencia (en las fotos de su presentación ya posó tumbado, para más inri).

Tendría que llegar Paco Roig para deleitarnos con la arribada de cracks de medio pelo a cascoporro. El primero fue Víctor Hugo Aristizábal, delantero colombiano que desembocó en nuestra tierra para cubrir de goles el tramo final de la inestable campaña 93-94. Lo cierto fue que sólo consiguió anotar una diana, merced a una pena máxima ejecutada en un amistoso disputado en Utiel. Fue una pena que en su debut con la camiseta fucsia lo cosieran a fueras de juego en el Bernabéu, ya que ese bigote de guerrillero sandinista podría haber escrito páginas de oro en nuestra historia.

Pero como de la nostalgia no se come, Paco Roig atrajo hacia Mestalla a los fichajes de relumbrón que había prometido en su campaña "Per un Valencia campeo". Desvalijamos al Logroñés y al Celta de Vigo y nos hicimos con auténticos chollos como el espigado Clotet o el eternamente lesionado Juanjo Maqueda. Tampoco han de caer en el olvido futbolistas que, pese a su empeño, resultaron bastante prescindibles, como Juan Carlos, Iñaki o Eskurza.

Mención aparte mereció el zar del gol Oleg Salenko. Paco se jactaba de no haberlo empaquetado hacia Asia (recuérdese el traspaso de Leonardo) cuando vapuleó a la decadente Camerún en Estados Unidos. Para el recuerdo quedaron los penaltis con hipnosis que ejecutaba y los monólogos con los que se torturaba cuando fallaba ocasiones, aparte de aquella ida copera en el Bernabéu que nos sacó a las calles (Cuando el Valencia eliminó al Real Madrid).

Similar suerte corrió el estonio Karpin, injustamente comparado con Mijatovic por lo igualitario de sus traspasos (mil millones). A pesar de su posterior doctorado en garrulismo, como jugador demostró sobradamente su valía.

Como los prometidos títulos no acababan de llegar, la paciencia del de Poble Nou se fue agotando y tocó tirar de talonario para hacerse con Ariel Ortega. Junto a Romario encarnó el proyecto más descabellado de la historia del club (el equipasso) y, no contento con este dispendio económico, al mandatario no se le ocurrió mejor idea que rodear a estos fueras de serie de una pléyade de futbolistas con más renombre grandilocuente que calidad (Marcelinho "Pie de Ángel" Carioca, Morigi, Campagnuolo, Saib, Del Solar...). Aún recuerdo la fastuosa presentación de la campaña 97-98, con Paco Roig arengando enfervorizado a las masas para después, en pleno éxtasis, soltarles a los advenedizos jugadores con total convencimiento que ellos "tenien que sentir Lo Rat Penat" y cosas por el estilo. Caras de circunstancias, sonrisas desconcertadas y fuegos artificiales.

Pedro Cortés impuso una mayor cordura, aunque también se permitió sondear el mercado rumano en busca de las glorias que ofrecía el deshielo de aquel país. Serban, Popescu y el "hermano bueno" Sabin Ilie constituyeron una peculiar troika que no tardó en engordar a base de suplencias. Mientras tanto, la maldición del 9 seguía escenificándose en fiascos como el de Óscar, Nico Olivera (sin ficha durante la mayor parte de su trayectoria) o Lucarelli, "el bou de Livorn". El último demostró "ovunque", salvo en Valencia, su facilidad para el gol: será que estos lares ya no son propicios para un comunista. En el otro lado del espectro político, Salva Ballesta tampoco desplegó sus mejores aptitudes en Mestalla y acabó relegado por un Benítez que supo aprovechar al máximo las posibilidades de todos sus efectivos, hasta el punto de que el VCF se proclamó campeón de Liga y UEFA alineando a futbolistas de escaso bagaje por entonces como Xisco o Sissoko.

Con Juan Soler volvió la vieja tradición de la contratación sin mesura, tan aplaudida por el forofo de aluvión ávido de portadas y complejos de origen madridista. Resulta ciertamente doloroso enumerar la lista de "figuras" desperdiciadas a precio de oro: Fiore, el indolente Di Vaio, Corradi, Del Horno, Kluivert, Viana, Tavano... Más tarde, la Transición nos permitió “disfrutar” en pequeñas dosis de peloteros prácticamente inéditos como Carleto o Nacho González.

Ahora mismo produce cierta desazón contemplar este desaguisado a base de nombres y sus correlatos salariales. Una herencia que aún estamos sufriendo y que actúa como rémora sobre nuestro futuro. Esperemos que la grandeza inmortal de la historia del VCF nos vuelva a permitir repasar con la perspectiva del tiempo estos desastrosos listados de fichajes con una sonrisa en la boca que sintetice, una vez más, nuestra supervivencia a mil y una batallas. Al fin y al cabo, eso es lo que da sentido al fútbol y, sin estas decepciones, los excepcionales triunfos no se saborearían con la misma legítima y creíble intensidad.


Simón Alegre
Socio del Valencia CF
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5 comentaris:

Anònim ha dit...

Ah..., que tiempos aquellos... ¡y éstos!
Es una gozada ver cómo a pesar de tanto despropósito seguimos siendo el tercer club español

Fran

Anònim ha dit...

Creo que te ha faltado alguien que tampoco tuvo suerte, el malogrado Rommel Fernández que en Panamá era todo un ídolo.
El fiasco más grande que recuerdo fue el de Belodedici porque éste jugador sí que venía con un gran palmarés detrás y es cierto que estaba considerado el mejor líbero de Europa. No se adaptó porque era más raro que un perro verde.
Pero en la era Tuzón hubo más aciertos que errores(Leonardo,Lubo,Eloy,Mendieta,Mijatovic...)y pienso que aquellas plantillas eran mejores que la actual.
En cuanto a la era Roig no quiero ni acordarme porque perdí la cuenta de todos los paquetes que llegaban cada año empezando con el "alacrán", bautizado así por Roig y jaleado por sus bufones.

Anònim ha dit...

Qué bueno Simón, cómo mola recordar la lista interminables de paquetes que ha fichado el VCF, aunque yo creo que esto es común a casi todos los equipos de fútbol.

Empiezas a soltar nombres y más nombres y puedes no acabar nunca.

Todos los que has citado entran dentro de esa lista, sin duda, pero hay uno que yo lo sacaría, aunque no nos dió un buen rendimiento. Creo que Di Vaio era, y es, algo mayorcete ya, un muy buen delantero.

Un saludo
Jose Miguel Lavarías

Anònim ha dit...

En la primera etapa de Tuzón el equipo lo formaban básicamente 14-15 jugadores de un nivel aceptable, de los cuales sólo podían jugar 2-3 jugadores foráneos, lo cual hacía que los fiascos fueran menores, sin embargo en la época actual se piden por lo menos 2 jugadores por puesto 20-22 jugadores, ya sín límite de jugadores foráneos, con lo cual el riesgo de pifiarla es mayor, estoy con Jose Miguel en que Di Vaio no era mal jugador, y alguno que otro, que no tuvo o no le dieron las suficientes oportunidades.

Karpin fue un buen jugador, sin embargo la temporada que hizo aquí fue muy discreta, era difícil hacer olvidar a Pedja.

Me mojo y creo que Marcelinho Carioca podría haber sido un buen jugador para el equipo, pero casi no jugo, no encajaba en un equipo de gladiadores.

Con Feghoulli he tenido siempre fe, y el chaval está respondiendo con creces.

De Piatti espero algo parecido a Feghoulli, pero esta temporada de momento no.

Hay ciertos jugadores que necesitan más tiempo de adaptación a un club y una afición tan exigente.

Somos una afición que si en el tercer o cuarto partido el jugador no ha realizado ninguna acción de mérito, ya no vale para el equipo.

Si bien es cierto que hay otros jugadores que se les ha elevado a los altares y tampoco era para tanto (Gerard, Farinos), eso sí dejaron las arcas llenas.

Se podría añadir también a jugadores que no dieron excesivo rendimiento (Pizzi, Cáceres, Faggiani, Deschamps, Zahovic, Mario Regueiro)

Y otros que por las lesiones tampoco rindieron lo que se esperaba de ellos (Gavilán, Jorge López, Fabio Aurelio, Edu, Alexis)

Un muy interesante artículo.

PEPELU.

Juan ha dit...

Por añadir un nombre me acuerdo de Sanchez Torres, un holandes con bigote y melenas bastante malo pero que le ponia muchas ganas y que marco su primer gol con el Valencia en Alicante en un Hercules-VCF que perdimos 3-2 y en el que estuve presente. En ese partido el gran Mario Alberto Kempes nos marco el primero de los herculanos. Buen articulo Simón.