divendres, 15 de maig de 2020

UN VALENCIA DE COLORES

Lo primero que hizo Paco Roig al acceder a la presidencia del Valencia en 1993 fue devolverle al estadio su nombre original y teñir de negro las medias de unos futbolistas que desde hacía décadas lucían un blanco inmaculado en su uniforme. Pensó Roig que su decisión hacía justicia a los orígenes cromáticos del club, pero es posible que a día de hoy aún no sea consciente de su equivocación.

Al margen de sus colores corporativos, ningún equipo usó a comienzos del siglo XX medias que no fuesen de color negro, lo cual invita a pensar que esa diferencia respecto a camiseta y calzón que el Valencia presentó en sus orígenes obedecía a una cuestión práctica y no identitaria. Sencillamente no había calzas blancas en 1919.

La historia del fútbol está repleta de anécdotas referentes a la elección de unos u otros colores por parte de los clubes que hoy forman parte del universo futbolístico. Fundadores caprichosos que adoptaron los colores de su lugar de origen, baúles de utillería extraviados, guiños a una determinada filiación política... Mucho se podría escribir sobre ello, pero afortunadamente en el caso que nos ocupa, los colores del Valencia CF, no hay demasiado que investigar. 

El Valencia usó como alternativa a su primera equipación el rojo burdeos a lo largo de sus primeros cincuenta años de historia. Rematada con calzón negro, aquella camiseta tiene reminiscencias poéticas para aquellos que se han empeñado en ligarla al club que llevaba por nombre Torino, el mismo topónimo que lucía en la fachada del paritorio donde nació el Valencia FC, pero lo cierto es que nunca se sabrá a ciencia cierta qué propició aquella elección 

La década de los setenta fue la última del primer fútbol en lo que a equipaciones se refiere. La aparición de tejidos sintéticos y patrocinadores dispuestos a manchar las banderas sagradas que los futbolistas teñían de sangre y barro sobre el césped escondieron para siempre en un cajón de nuestra memoria aquellas camisetas de algodón que firmas como Condor o Mont-halt tejían para la mayoría de equipos de La Liga. Fue esta última, propiedad del expresidente del FC Barcelona Agustí Montal, la que diseñó el mono de trabajo de los nuestros desde finales de los sesenta hasta la irrupción de Ressy y Adidas, que se alternaron de forma curiosa entre 1977 y 1982.


Camiseta Mont-halt de 1976. Colección Jose Ignacio Ponce @CamisetasVcf

Un partido amistoso disputado en Mestalla en la década de los cincuenta nos dejó para la posteridad una postal preciosa. Faas Wilkes posa sonriente con Kubala, que había reforzado al Valencia para enfrentarse al Glasgow Rangers escocés. El holandes y el húngaro, junto a Di Stefano las grandes estrellas del momento, lucen la primera senyera de cuantas ha paseado el equipo en una clara expresión de orgullo patrio. Pese al papel que la historia le tenía reservado a aquel diseño en el imaginario del club, su presencia fue efímera y no se recuperó hasta 1977 en una visita al Santiago Bernabéu en pleno debate político por el diseño del nuevo mapa autonómico. Aquel partido supuso también el inicio de la relación que unió al club y a la firma valenciana de prendas deportivas Ressy, autora de aquella camiseta que el Valencia vistió en Chamartín puntualmente, recuperando una semana después la camiseta blanca Mont-halt que usaba habitualmente.


Senyera Ressy de 1977 y Adidas de 1978. Colección Jose Ignacio Ponce @CamisetasVcf

La próxima aparición de Ressy sería también con una senyera, la que diseñó para la final de Copa de 1979, la primera camiseta de tejido sintético que el Valencia ha usado, rematada con dorsal inglés, una pieza que marcó a toda una generación tras la cabalgada de Mario Kempes alzando los brazos al cielo de Madrid.

No fue en cambio la marca de la R la primera en estampar su logo en una camiseta del Valencia, a principios de esa misma década otra firma de la tierra, World Sports, estampó su anagrama en las camisetas que Mont-halt proporcionaba al club, convirtiéndose así el club de Mestalla en el primero que lució el logotipo de un espónsor técnico en España antes de que la RFEF decretara una prohibición que no levantó hasta 1980.

Corría el año 1974 y Mont-halt, con el beneplácito de los dirigentes de la entidad, dejó por primera vez el rojo en el armario para introducir otros colores que representaran la amalgama de luces, perfumes y estallidos sincopados que trazan el mapa genético de la ciudad. Fue así como el Valencia flirteó con el naranja por primera vez, rematado con cuello verde, y con un azul cielo que hallaba en un calzón más oscuro la armonía perfecta.

Fueron experientos de corto recorrido y se volvió al rojo, combinándolo en algunas ocasiones con pantalón azul, como en un partido disputado en Nervión en la temporada 1977/78. Es en esa misma temporada cuando Ressy comienza a hacer acto de presencia en las formaciones del Valencia. Y también Adidas, que le proporcionó al equipo una segunda equipación azul con las tres bandas blancas que obligó a Luis Arconada a cambiarse de camiseta antes del inicio del partido que enfrentaba en Atotxa a donostiarras y valencianos. La siguiente aparición del trébol de Adidas, la marca fundada en Herzogenaurach por Adi Dassler, sería en mayo de 1980 sobre el césped del estadio Heysel de Bruselas la tarde que el Valencia CF alcanzó el mayor éxito internacional de su historia. Curiosamente los jugadores que como Kempes o Bonhof tenían contrato con otras marcas para utilizar sus botas taparon el logo de Adidas con esparadrapo.


Camiseta Adidas Rainer Bonhof final Recopa 1980. Colección Alfredo Ramos @AlfredoRamosLa4

También aparece el logo del gigante alemán en la foto en la que el equipo posa con la Supercopa en Mestalla unos meses después, esta vez con el segundo y último modelo que Adidas diseñó como primera equipación. Fue durante ese corto patrocinio cuando el escudo se estampó serigrafiado en la camiseta, pero pronto desapareció, primero de la senyera, donde resultaba difícil de distinguir, y después de la camiseta local.


Senyera Adidas 1980. Colección Albert Carda @ValenciaMemora

El éxito de la senyera Ressy en la final de Copa de 1979 (tres de aquellas camisetas que se usaron en el Vicente Calderón forman hoy parte de las colecciones de quienes firman este texto) estableció de forma oficial nuestra bandera como camiseta alternativa hasta 1984, a excepción de las visitas a Salamanca y Vigo en la difícil primavera de 1983 en las que el equipo se presentó con camiseta y pantalón rojos, color que tuvo continuidad a partir de la temporada 1984/85 pero con calzón y medias negras.


Camiseta Ressy 1985. Colección Albert Carda @ValenciaMemora

La temporada que el Valencia disputó en segunda división fue la última de su relación contractual con Ressy, y en ella se recuperó nuevamente la senyera alternando el diseño original de la marca con una nueva versión de líneas más finas en detrimento de las cuatro barras rojas sobre fondo amarillo


Senyera Ressy 1986. Colección José Ignacio Ponce @CamisetasVfc

Con el regreso a primera división, otra marca valenciana, Rasán, se hace con el patrocinio técnico del club. No hay novedad en la primera equipación y la firma de Ramón Sánchez presenta una camiseta que perfectamente hubiese firmado su predecesora. La ruptura es en cambio total con el pasado en lo que a la segunda equipación respecta. La propuesta azul incorpora la senyera en el cuello y tiene buena acogida entre la afición, pero Rasán patina y la confecciona en algodón, un tejido ya en desuso en el fútbol profesional. Pronto se daría marcha atrás y se plasma su diseño sobre material más moderno, de forma que el tono varía respecto a la primera propuesta, proyectando esta última un azul más claro.

Los tres años de Rasán como espónsor técnico coincidieron con la vuelta del Valencia a su hábitat natural después del descenso al infierno.


Camiseta Rasán 1987 confeccionada en algodón. Colección Albert Carda @ValenciaMemora

En 1990 se presenta Puma como proveedor. La marca fundada por Rudolf Dassler siguió con la línea marcada por Rasán en sus dos primeras campañas con la única salvedad de la intruducción del naranja como alternativa al azul a finales de 1991. Fue en Atotxa, nuestro laboratorio particular para experimentos, donde se presentó aquella camiseta naranja, la segunda que ha usado el Valencia lo largo de su historia. Su diseño, idéntico al de su gemela azul con pinceladas de estuco veneciano, no triunfó y su presencia en la formación terminó dos semanas más tarde en el Carlos Tartiere de Oviedo. Curiosamente entre ambas citas se produjo la fusión bancaria de la que resultó Bancaja, la publicidad que se mostró en tierras asturianas en sustitución del Caja de Valencia que se paseó en Donosti.


Puma visitante 1991. Colecciónes de José Ignacio Ponce y Albert Carda

En la campaña 1992/93, última de Puma, aparece un nuevo patrocinador que ocupa buena parte del frontal de la camiseta, desatando el pánico entre los puristas. Mediterranea y su palmera multicolor no sería la única novedad aquel curso, ya que la segunda equipación vira hacia un azul más sobrio y aparece el rojo como tercera, aunque curiosamente acabó siendo utilizado en muchas más ocasiones, por lo que quizá deberíamos considerar esta última equipación la away y la azul la 3rd si utilizamos la terminología establecida hoy en el lenguaje específico del mundillo de las camisetas de fútbol.


Camisetas Puma 1992. Colección Albert Carda @ValenciaMemora

En el verano de 1993, de nuevo una firma valenciana estampa su logotipo en el pecho de nuestros futbolistas. Luanvi llegó justo en el momento en que se abría la veda en el mundo del fútbol al negocio del merchandising. Fue en los noventa cuando los colores corporativos comenzaron a prostituirse en aras del crecimiento económico y las marcas se hicieron dueñas absolutas de las camisetas de los equipos.

Camisetas Luanvi 1993. Colección Albert Carda @ValenciaMemora

En nuestro caso la coyuntura hizo que tardáramos más de una década en volver a ver una senyera y que el rojo burdeos, nuestro color alternativo de toda la vida, desapareciera para dejar su espacio a una tonalidad con la que se identifican las nuevas generaciones, el naranja que esta vez sí, Luanvi consiguió introducir para siempre el verano de 1998.

Camiseta Luanvi 1998. Colección Albert Carda @ValenciaMemora

Nike, Kappa, Joma, Adidas y Puma siguieron después la estela que marcan los nuevos tiempos, cambiando caprichosamente nuestros colores alternativos en función de las preferencias del mercado, con la prevalencia eso sí del naranja. También todas ellas menos Kappa y Puma han tenido a bien diseñar su propia senyera (dos en el caso de Adidas), aunque Puma, actual espónsor técnico del club aún está a tiempo de hacerlo, si bien todo apunta a que con buen criterio recuperará primero el rojo burdeos.

Senyera Nike 2004. Colección José Ignacio Ponce @CamisetasVfc

Fucsia, azul oscuro, gris, negro, azul claro... muchas han sido las propuestas que hemos paseado últimamente dejando de lado los colores que históricamente nos han identificado lejos de Mestalla, algo atractivo para algunos e imperdonable para otros. 

Más complicado resulta aún el debate alrededor de la primera equipación, ¿pantalón negro? ¿Pantalón blanco? ¿Medias negras? ¿Medias blancas? Más hilarante resulta la incorporación de adornos naranja en la primera equipación, un color que los puristas han aceptado con resignación para la camiseta visitante pero ciertamente no pinta nada en la primera.

Senyera Adidas 2015 y 2017. Colección Albert Carda @ValenciaMemora

Los colores del Valencia son su seña de identidad y por ello es lógico que sean objeto de debate. Son el reflejo de la más visceral de las aficiones, siempre a caballo entre la dualidad que la sustenta, entre el negro y el blanco, entre la senyera y el rojo burdeos mientras el naranja se abre paso a la modernidad.

Camisetas utilizadas por Arias, Saura y Felman en la final de la Copa del Rey de 1979 en el Vicente Calderón.


Albert Carda Serch 

José Ignacio Ponce Roda 

Alfredo Ramos Lafuente

Cap comentari: