dissabte, 23 d’octubre de 2010

Arturo Tuzón, president del València CF (1986-1993). In memoriam.

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ultimes vesprades a Mestalla
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6 comentaris:

kawligas ha dit...

Descanse en paz, y que su ejemplar trayectoria en la presidencia del club sirva de inspiración para aquellos que sorporten sobre sus hombros ese honor.

Anònim ha dit...

Gran persona i molt bon president.
Sempre en la nostra memòria.

Josep Bosch

Anònim ha dit...

Imprescindible referencia en el Blog.

Todo lo que se diga y haga es poco, un SEÑOR con mayúsculas.

Recuerdo en 2ºde BUP un trabajo sobre empresas que hicimos (cómo no!) del VCF. Los tres pipiolos que éramos nos plantamos en las oficinas del Club (bajo las columnas de General de Pie en la Av. de Aragón). Don Arturo no sólo nos atendió, sino con una cortesía extraordinaria, nos ayudó en cuánto necesitamos, nos contó anécdotas, mostró las oficinas y, repito, todo con una delicadeza y cortesía admirable...y no tenía por qué...hay cosas que se llevan dentro y el señorío y cortesía de Tuzón brillaban como el Sol.

Se pateó los palcos de segunda división cuando otros, como ratas que eran, habían salido por piernas. Luego llegaron las SAD (la pesadilla de Don Arturo que no logró evitar) y las ratas volvieron. Malparidos.

"Arturo, suelta los duros": un cántico hasta simpático, Arturo los soltó donde podía y debía y pasamos de jugar en el Mini a pegarnos con la Roma o el Oporto de Madjer en noches inolvidables.

Como todos los garndes, salió por la puerta de atrás, la eterna verguenza de los necios. Al menos recuperó la salud que casi perdió por completo aquellos tristes años finales y vivió algunos más. Hoy, no sé cuántos, pero espero que muchos valencianistas de corazón ya lo llevan para siempre en su memoria. Honor.

Descanse en paz y cariño a los suyos (y también al mundo de Pelayo y la Pilota, también de duelo).


Sergi Calvo,
Socio del VCF, alta siendo Arturo Tuzón presidente del Valencia C.F.

pd. Un favor, Don Arturo, a ver si entre usted y don Luis Casanova nos negocian una Champions ahí arriba.

Anònim ha dit...

M'he enterat esta vesprada, ja que ahi practicament vaig estar desconectat de casi tot. I he sentit una pena tremenda. El nostre president, el president d'una generació se'n va. Es el millor president que jo he conegut, i un senyor en tota regla. Crec que el valencianisme perd molt, un dels seus baluarts i el responsable de que el club no desapareguera en el moment mes delicat de la seua história.

Sempre estará en el meu record.

Historic D. Arturo Tuzón.

DEP

Jose Miguel Lavarías.

Anònim ha dit...

Supo ser y estar. Y deja una huella imborrable.

A modo anécdotico suyo fue el repunte del ahora firme "Amunt Valencia" que a mediados de los 80 ya casi nadie utilizaba. Luego ya, con el himno del 75 aniversario el Amunt se convirtió en emblema.

BT

Anònim ha dit...

del blog "La cueva del gigante"

4. LA MUERTE DE ARTURO TUZÓN, Presidente del Valencia entre 1986 y 2003, no me puede dejar indiferente. Es tópico decir de alguien sobre su cadaver aún caliente que fue un hombre bueno. Yo creo que se debe decir sólo cuando lo era de verdad, como es el caso, y callar el resto de las veces. Pero Tuzón es sobre todo la marca de una manera de entender la gestión de los clubes de fútbol que hoy, desgraciadamente, parece perdida. En Valencia, el "Tuzonismo" encarna la humildad, el trabajo y la ética del gobernante que, lejos de los aspavientos demagógicos tan al uso en el mundo del fútbol y en los que no son el fútbol, considera que cada duro que le dan los socios debe ser protegido con un mimo casi religioso. Le llamaron "cicatero" porque no quiso fichar a Romario y, con ese argumento tan pueril, Paco Roig terminó por apoderarse del club, que había dejado ya de ser eso -un club de fútbol-, para declararse "Sociedad Anónima", es decir, la excusa perfecta para convertirlo en la cueva de Alí Babá.
Cuando llegó Arturo -y hablamos de hace más de veinte años-, el Valencia era un club devastado, con dos mil millones de deuda, heredados de la irresponsable cultura de la ostentación de los años anteriores, y el equipo en segunda división. Saneó al club en un tiempo record y lo devolvió primero a la división de honor y luego a Europa. Jamás exhibió afán de protagonismo y siempre tuvo el señorío del que carecieron sus enemigos. Yo lo vi a veces, últimamente, dirigiéndose a las localidades del palco de Mestalla. Qué lejos me parecía verlo del mal estilo, de ese patrioterismo mal entendido de los Roig y los Soler, de ese sector del graderío que sólo parece vivir para el rencor, de toda esa miseria humana de los coches caros, las estrellas con coches deportivos y los proyectos faraónicos que se quedan en agua de borrajas.

David P.Montesinos