diumenge, 3 de juliol de 2011

Ese día hacía frío

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El gesto de Mundo en la foto nos habla desde el pasado. La postura de sus manos, inequívocamente reveladora, parece indicar lo que el resto de su vestimenta niega a gritos. Ese día hacía frío. Aunque con una camiseta como ésa, que hoy día ninguna persona en sus cabales se atrevería a utilizar en público, tal vez fuera la manera de posar del bueno de Edmundo la que nos engaña y transporta a tiempos memorizados en escala de grises. Su peinado, canónico y perfecto en su anacronismo, nos dice menos que la mueca contrita de sus muñecas. Sí, tal vez me esté poniendo algo pesado, pero a mí me da que ese día tenía que hacer frío. Tal vez fuera un día de otoño en el que las lluvias han refrescado el ambiente, uno de esos días que conducen irremediablemente hacia el primer catarro de la temporada. La fortaleza natural de un mozo como el gran ariete valencianista minimizaría la bajada del mercurio y la situaría en su justo lugar: la inexistencia, la nada. Acabara como acabara la jornada, es muy probable que con esa camiseta escueta, engrandecida por el escudo cosido en el lado del corazón, Mundo marcara algún gol en ese partido, alguno de los que certifican su liderazgo en el trono de los creadores de felicidad que se pasearon entre las líneas de cal de Mestalla. El mejor goleador de nuestra historia.

Me pregunto cuántos chavales de los que compran y lucen las camisetas de última generación de avariciosas marcas multinacionales serán conscientes de que esos trapitos de tan cacareada última tecnología son descendientes, a veces bastardos, de aquellas camisetas mínimas, cada una de su padre y de su madre, que eran consideradas equipaje oficial única y exclusivamente por el escudo cosido que iluminaba el tejido como lo haría un monje cisterciense pintando una bella escena bíblica en un vitelo, en una sala semioscura de un monasterio europeo, donde estoy seguro, sí que hacía mucho frío. La recuperación de la memoria es un ejercicio básico ante un cierto tipo de ictus futbolístico que muchos clubes acaban por sufrir. El deslumbramiento de los tiempos actuales, la certeza de estar entre los grandes, los patrocinadores y los ingresos atípicos, pilares básicos de una ensalada futbolística que ha venido para quedarse, pero que debería ser aliñada con aceites y aromas añejos que colocaran en su justo lugar la memoria y el orgullo de un pasado, que en muchos casos es el único bagaje auténtico al que podemos recurrir en los tiempos inciertos.

El nuevo museo de River Plate, inaugurado el 9 de noviembre de 2009, sorprende al visitante con una locomotora auténtica destrozando un muro mientras irrumpe en el vestíbulo del recinto. Se trata de la forma de recordar a la que fuera delantera más laureada del club porteño: “La Máquina”. Cuando tuve la suerte de ver tamaña metáfora de la grandeza de un equipo, inmediatamente resolví la regla de tres. Nuestra “Delantera Eléctrica” no merecería menos en un futuro espacio museístico valencianista. Todo es cuestión de voluntad. Tenemos a Mundo, su gestión en el que sus manos nos indican que algo de frío hacía ese día, tenemos la dignidad de su pobre camiseta engrandecida por el escudo del murciélago, tenemos a sus compañeros, integrantes de la única delantera de nuestra historia que ha merecido un sobrenombre y que podríamos recitar de memoria sin esfuerzo alguno. Tenemos todo lo necesario. ¿Nos va a faltar la voluntad?


Francisco García
Socio del Valencia CF
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3 comentaris:

Anònim ha dit...

Quantes samarretes vendria hui un equip que tinguera a "Epi, Amadeo, Mundo, Asensi i Gorostiza".
Eixos cinc grans a l'explanada del Nou Mestalla haurien de tindre un monument per a recordar-los per sempre.

Josep Bosch

Oxímoron ha dit...

A mí también me parece pertinente. Huelga decir que todos conocemos una instantánea en la que la pose de los protagonistas es ideal para ser esculpida en mármol.

Anònim ha dit...

No sólo debería ser pertinente, sino una obligación el que estos cinco hombres estén siempre presentes en el Nuevo Mestalla.

Ellos y otros muchos más. Nunca debiera ser tarde para venerar nuestra historia, nunca.

Cúanto costarían hoy, en millones de euros, cualquiera de los cinco integrantes de la Delantera Eléctrica ???

Un saludo
Jose Miguel Lavarías