divendres, 20 de març de 2009

Le llamaban Zulú

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La historia del Zulú es la historia del viejo Yomus, aquella grada ácrata, gamberra y plural de los años 80'. El Zulú era un heavy de Burjassot. Un tipo carismático y singular. Alto, delgado, pálido, de melena ensortijada y tocha prominente. Venía a Mestalla en un vespino blanco, disfrazado de Rambo y cargado de banderas, muñequeras y todo tipo de abalorios valencianistas. Era barroco y tierno. De una ternura profunda y en ocasiones ingenua que pretendía ocultar con su disfraz hecho uniforme. No lo conseguía, y en las distancias cortas afloraba su verdadera personalidad: un niño grande. Un muy buen tío.

En aquellos tiempos difíciles donde el VCF languidecía, el Zulú era un islote de pasión y buen rollo. Inventaba canciones, arrastraba a sus fieles acólitos y enarbolaba la bandera del entusiasmo más sincero. Todo en él remitía a cierto surrealismo, como si la excentricidad lo hubiera elegido su representante en Mestalla. Era lo más parecido a una estrella de rock. Un icono de la general de pie atravesado por mil contradicciones. Humano: demasiado humano. Y siempre al quite. Todos le queríamos. Entre otras cosas, porque él se hacía querer.

Cuando el Valencia marcaba un gol se lanzaba desde el paravalanchas “calamariano” sobre la peña arremolinada al grito de MOSH. Por entonces, las avalanchas eran aludes de tarados en las que milagrosamente nunca pasaba nada. A veces, el Zulú rodaba 15 ó 20 filas abajo. "Se ha matao, se ha matao" gritaba el acólito de turno. En esas, aquel personaje tocado por el magnetismo del liderazgo natural emergía entre un amasijo de bufandas, banderas y petardos. Primero se oía su risa. Una risa contagiosa y expansiva. En cascada. Después veíamos su nariz. La mítica tocha enorme que él siempre comparaba con su polla. Porque el Zulú estaba muy pagado de su polla y de su éxito con las mujeres. No por guaperas, sino por su aura: ese halo que convierte en especial todo lo que toca. El Zulú.

Su año de gloria fue en segunda división, cuando una tropa de melenudos se hizo fuerte en las últimas filas del gol norte. El Tamama, Cheroki, Javi el Heavy, Sebas, Llargui, el Indio, Moncada, Auriculares, el Pirotécnic, Benito y los que sin ser heavies compartíamos escena: su primo Pere, Lino, el Culebro, Liante, Calavera, Pulmones, Tino, Mortadelo, Esponja... quizá fuera la temporada más divertida. La última en que la pólvora se desparramaba en la grada con absoluta libertad y aún se podía entrar de todo sin que la policía se tomara muy en serio el control.

El día del ascenso frente al Recreativo de Huelva el Zulú parecía un nuevo Mesías. Aquella noche, bajo la densa humareda provocada por decenas de tracas anudadas en un hueco central de la general comandado por el Berga y su lugarteniente el Bigotes, más otro buen puñado de bengalas distribuidas anárquicamente, el gol norte vivió una de sus jornadas más extremas y felices. Se hace difícil explicarlo desde la rigidez del presente pero las cosas eran así: caóticas, pelín salvajes, imprevisibles. Un barullo apasionante y colorista donde nadie ponía orden y todo estaba siempre a punto de estallar. Fue la última noche sin barrotes.

Tras el ascenso llegaron las prohibiciones. Primero las tracas, después las banderas y más tarde las bengalas. Ese corte motivó cambios. Y de alguna manera, el Zulú fue uno de los grandes damnificados. Todo jugó en contra. El nuevo clima de vigilancia, con la policía siempre encima y sus propias circunstancias familiares: tan peculiares como difíciles de afrontar para alguien como él. Poco a poco fue espaciando sus visitas a Mestalla. Y sólo algunos años después, con motivo de la final de copa contra el Depor, volvió a sacar las viejas pinturas de guerra. Prometió sacarse el pase para la temporada 95-96, ya en el Gol Gran, pero no hubo opción. Dos semanas después de la famosa final del agua un accidente de coche lo dejó en la cuneta. Sólo tenía 28 años.

En cada título, en cada momento de gloria vivido en los últimos años nunca he dejado de pensar en lo feliz que hubiera sido aquel heavy único y singular al que todo el mundo llamaba Zulú. Para los más íntimos, José Luis.


Rafa Lahuerta Yúfera
Socio del Valencia CF
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16 comentaris:

kawligas ha dit...

Magnífica historia, amigo. Y más para los que veíamos desde una segura distancia los movimientos de la masa en el gol norte. Que como mucho asistíamos divertidos a la cancioncilla cantada a doble coro: ¡Hola, fondo norte! ¡Hola, fondo sur!
Sinceramente, gracias por desvelar a tan entrañable personaje de los velos opacos del tiempo.

Anònim ha dit...

El post mereixia ser el número 100 de Ultimes vesprades a Mestalla. El dia que t'animes a escriure eixe llibre...

tempo è dolore

Anònim ha dit...

La foto es de un VCF-Madrid de la temporada 89-90. Noche de miércoles. 1-1

BT

V Molins ha dit...

Joder, qué triste me he quedado. Fantástico, Lahuerta.

Anònim ha dit...

Zulu fallecio en un accidente de trafico en la nacional 234, en Teruel.Hasta no hace mucho su familia ponian una esquela en la prensa en su recuerdo

un saludo
Joan

Anònim ha dit...

Quin post més emotiu. Memorable Rafa. Enhorabona.

Estic amb "Tempo è dolore". Hauries d'escriure un llibre al estil "el fútbol a sl y sombra" en versió blanquinegra.

V. Chilet

M.A. ha dit...

Dicen que el olvido es la muerte de los muertos. Al final, sólo puedes esperar que te recuerden con ese cariño que transmite el post. Nada más.

“Alto, delgado, pálido”. Por qué el Zulú, Rafa.

Jota Jota ha dit...

Conmovedora historia. Creo recordar vagamente a este personaje. Este post se encuentra ya en mi top 5 de "Ultimes vesprades a Mestalla". Amunt Valencia per sempre.

Juanvcf ha dit...

Gran persona y personaje el Zulu, inolvidable para todos aquellos que tuvimos la suerte de conocerle.
Bonita manera de recordarle Rafa.

Anònim ha dit...

Gran relato y muy emotivo.

Alfredo Cardona

Lino ha dit...

Gràcies pel text.
Ara m'has fet recordar quan anàvem a Mestalla, agafant el trenet (ara metro) en Burjassot i baixant a Pont de Fusta. Tréiem les banderes per fora les finestres i escomençàvem a cantar abans d'eixir del poble, i no paràvem fins tornar. Allavors sempre perdíem.

Josele ha dit...

Realmente emotivo Rafa...Gracias por mantener viva su memoria....Amúnt Zulú..

Teru ha dit...

Grande Zulu, muy grande ... no te puedes imaginar como me has hecho revivir aquellos momentos Rafa, un abrazo a todos.

Anònim ha dit...

Ayer hablé con la sangre de su sangre y la carne de su carne. Me impresionó la niña. Y cómo hablaba de su padre, de Zulú. Enhorabuena por el texto.

Anònim ha dit...

Hola soy César y me ha llegado a traves de Tamama el enlace ,me alegra ver que aun lo tenemos presente mas de uno ,yo me pegaba buenas charradas con el por la emisora pues el repartia y llebava una emisora en la furgoneta .
La verdad es que en aquel entonces la gente en genral se disfrazaba mucho mas pues el tema musical influia muchisimo y tanto punks, heavys,rockers.... y un largo etc marcaban sus pintas pero el Zulú rompia moldes con esa pinta tan peculiar .
Bueno Rafa me alegro de saber de vos un abrazo y gracias por seguir estando presente en la historia del Valencia pues estas historias solo las podemos recordar los que las hemos vivido , es un poco como los tifos (si no los has vivido ...ya te los pueden contar ya ....)

elebaydemarilo ha dit...

Si es cierto que la historia de zulu en las gradas no las he vivido pero he vivido el antes y el despues de los partidos...las alegrias y las derrotas del valencia atraves d sus comentarios.zulu sigue alli en mestalla..sigue en muchas vidas..en muchas canciones y lugares donde quien lo a conocido lo recordaran..su risa contaguiosa y su gran corazon.amunt zulu.