dilluns, 6 de febrer de 2012

Pena máxima

·
·
La ejecución del penalti ha simbolizado en el universo futbolístico el alfa y el omega del juego, la suerte suprema y, en definitiva, todo un ritual metafórico, trasunto sobre el césped del baile entre la vida y la muerte. No en vano, abundan las traslaciones literarias y cinematográficas de este lance, el más poético del fútbol con diferencia.

La singladura del Valencia C.F. no ha resultado ajena a los avatares acaecidos desde el punto de penalti. Sin ir más lejos, el momento culminante de toda esta historia se produjo en aquella tanda milanesa que propició el duelo en la cumbre de dos gigantes de la escena: Kahn y Cañizares. Más allá del duro encaje de la derrota, abogamos por la revisión optimista de aquel desenlace. El tiempo y los triunfos venideros, sin margen para una frustración paralizadora, evidencian que nuestra divisa es vivir al día.

Y por ese filo de la navaja se deslizan las luces y sombras de una trayectoria cuajada de catarsis. Que se lo pregunten al Flaco Pellegrino, que meses después de fallar el postrer penalti en San Siro tuvo que convertir el más decisivo en el infierno de Celtic Park. O al Deportivo de La Coruña, al que nuestro reserva González le inoculó una maldición fatalista asociada a nuestro club.

Sin estos sinsabores, no concederíamos el valor suficiente a gloriosas paradas como la de Pereira a Rix en Heysel´80.

No obstante, del tiempo de la mercantilización galopante del fútbol a esta parte, se ha trivializado el arte del penalti; no así sus efectos, igualmente letales. A principios de los noventa, previamente a la introducción de toda la mercadotecnia relativa al fútbol-negocio, resultaba sencillo identificar a los lanzadores de penaltis de los equipos punteros. Esta seguridad iba ligada a un elevado porcentaje de acierto y rara vez marraban alguna pena máxima jugadores como Koeman o Garitano. Siempre pensé que figurar en el listado del entrenador como el especialista en la materia te eximía de la responsabilidad que la discrecionalidad y las arbitrariedades interponen entre el punto de cal y el guardameta. Con el tiempo, se ha ido imponiendo entre la doctrina la máxima de que debe patear el que mejor predisposición psicológica muestre, sin establecer tantas gradaciones a priori entre los favoritos. Indiscutiblemente, aunque no deberíamos soslayar las variables analítica y tecnológica, se fallan más penaltis que veinte años atrás. Incluso, futbolistas reputados como especialistas y que marcaron una época en sus clubes (Tamudo, Torres, Raúl), no destacaban por su infalibilidad en estas lides.

Pero volvemos a nuestro Valencia para incidir en que, precisamente nuestra mejor escuadra contemporánea, la que aleccionó Rafa Benítez, fue quizás la que erró más penaltis, debido al ejercicio coral de esta suerte. Como ejemplos de esta desdicha, aquella eliminación copera contra el Alicante, las dos penas máximas que el celtista Caballero atajó en el mismo encuentro a Baraja o el fallo de Rufete en las postrimerías de un VCF-Athletic de Bilbao, como frustrado desagravio tras su gol de Cardeñosa de la jornada anterior en Anoeta.

Afortunadamente, tenemos ejemplos recientes en los que rastrear la pauta del éxito. Como Gaizka Mendieta, que aprendió de Salenko a hipnotizar cancerberos, con unas brillantísimas marcas y un estilo heterodoxo, lánguido pero efectivo, como su carácter. David Villa también demostró una resolución implacable. Ambos se erigieron en la garantía que se precia en este crucial apartado.

Desde el prisma defensivo, Cañizares fue el último gran cerrojo, todo un dragón que acomplejaba al rival con su avasalladora personalidad. Otro de nuestros imprescindibles coetáneos, Zubizarreta, quedó siempre estigmatizado por no despuntar especialmente en esta disciplina. Sin embargo, Andoni, un tipo sereno y garantía de rendimiento, guardó para la afición tres hermosos regalos con doble de retranca en forma de penaltis parados: Klinsmann, Penev y Mijatovic.

Durante las últimas temporadas, ni César Sánchez, ni Moyà, ni Guaita nos han deparado la alegría de detener una pena máxima en partido oficial, así que hacemos votos por el dichoso estreno de nuestro guardameta autóctono y nos congratulamos por el final de este particular maleficio, felizmente roto por los felinos reflejos y la sangre fría de un Alves que aspira a seguir doctorándose desde los once metros a costa de nuestros contrincantes.

Entretanto, que los once metros nos sean leves.

Amunt València!


Simón Alegre
Socio del Valencia CF
·

9 comentaris:

Anònim ha dit...

Muy bueno.
Los penaltys nos dieron Heyssel y los penaltys nos quitaron San Siro. Yo no sé si podría resistir otra tanda con tanta carga tensional...
Bonhoff también los tiraba de puta madre...mejor incluso que Kempes.

Hubo un tiempo en que Fernando se especializó en cerrar tandas decisivas, contra el Zaragoza en la copa del 90 y contra el Barça en la del 92. Esas cosas eran muy de Fernando.

BT

Anònim ha dit...

Y luego los penaltys nos lanzados. Esta lista debería encabezarla el iningualable Raúl Iglesias y su no penalty de la copa de la liga de 1984. Debía lanzar el quinto pero no hubo opción. Con el cuarto el Sevilla ya estaba clasificado. Que noche tan triste...sobre todo porque fue la última vez que Kempes jugó un partido oficial en Mestalla...

BT

Anònim ha dit...

Yo siempre he pensado que los penalties nos robaron una champions pero nos regalaron una Recopa, la de Heyssel. Es obvio, pero no tanto cuando analizas aquella tanda y ves lo horroroso que tiramos la mayor parte de aquellos seis penalties. Y sin embargo la ganamos.

A mí siempre me tranquilizaba mucho cuando Gaizka Mendieta cogía el balón para tirar un penalti. Decir que era infalible es quedarse corto.

Un saludo
Jose Miguel Lavarías.

Anònim ha dit...

Artículo muy oportuno, yo me quedé anclado en los penaltis de San Siro. En la portería tenemos un superespecialista de los 9 metros, Dani Alves, 19 lanzamientos 11 paradas, simplemente para elogiar, pero igual que muchos, no querría que Alves o Guaita ampliaran sus registros en una final, no podría aguantar otra tanda sin encontrar un paralelismo con el infortunio de San Siro.
Me preocupa más saber que no tengo unos lanzadores tan especialistas.

El penalti de Fernando al Zaragoza en la copa, lo tiró por toda la escuadra, aún no he visto un penalti tirado como aquel, es que lo lanzó con una precisión maestra, y con esa intención.

PEPELU.

Anònim ha dit...

Pepelu, nuestro especialista es Diego, no Dani, aunque ése seguro que tiraría alguno de darse el caso...
Yo idolatré a Mendieta en esta faceta y siempre achaco la eliminación de España contra Francia en aquella Eurocopa con el pelnaty fallado por Raúl, al hecho de que Camacho hubiera sustituido a Mendieta, privándolo de llegar a la tande de penalties. ¿A quién se le ocurre?

Fran

Anònim ha dit...

Upps,corcholis,carámbanos.... parezco nuevo, que fallo mas tonto, me ha traicinado el subconsciente, es que ya estoy a full en la semifinal de Copa, y en el 10% de posibilidades de pasar.

A full con el 10%

Un saludo y amunt.

PEPELU.

Anònim ha dit...

Creo que fue Abelardo el "bajito" portero asturiano quien tenía una condición felina parando penas máximas. En aquel equipo del Valencia de finales de los 60 y principio de los 70, con la famosa Liga del 71 Abelardo paró penaltis y le dió cierta aureola tipo Alves.

Alfredo Cardona

Oxímoron ha dit...

El único penalti que recuerdo haber visto fallar a Mendieta en partido oficial lo marró en la primera jornada de la temporada 99-00 contra el Rácing de Santander. Curiosamente, ese día tuvo oportunidad de resarcirse con otra pena máxima, marcándola con bastantes dificultades.
Afortunadamente, Gaizka no falló nunca en penaltis absolutamente decisivos (los 2 de Milán, en el Bernabéu, semifinales de Copa de Europa...).
Por otro lado, no me acuerdo de haver visto malograr un penalti a Villa en partido oficial con el VCF. Como anécdota, citaría que en el primero que lanzó con nosotros en Liga había fallado (VCF-Deportivo de La Coruña 05-06), pero no desaprovechó para golear cuando el árbitro le permitió volver a chutarlo.

Anònim ha dit...

Mendieta era una máquina desde el punto de penalti, aparte de lanzarlos aguantando hasta el último segundo, su inexpresividad y frialdad también ayudaba lo suyo a la hora de despistar al portero de turno.

Aún así en Liga falló uno de los dos que tiró contra el Racing, de la 99-00, antes en la 97-98 falló contra no se quien y en la 00-01 creo que ante el Oviedo lanzó 2 penaltis, y erró uno, con Esteban de portero . Y contra el Lyon en Champions también erró uno.

Villa si que falló algún penalti, en Liga 05-06 contra el Racing, pero en el rechace marcó, otro en la 06-07 contra el Zaragoza (siendo portero César).

En Champions en Génova, tiró al poste, y me parece que contra el Arsenal en el Naranja también falló uno.

De todas formas el guaje marcó muchísimos, los tiraba ajustadísimos a los postes y con mucha potencia.

Cañizares, también estuvo espectacular durante toda su carrera, pero en la temporada 2005-06 detuvo varios penaltis decisivos, en los últimos minutos de partidos (Colsa, Urzaiz y al mismísimo Ronaldo sin ir más lejos), lo que le valió para acudir al Mundial de Alemania.

No estan contrastados los datos, escribo de memoria en muchas ocasiones, y es posible que falte algún dato o esté mal alguno.

Por otro lado me acabo de enterar que el exjugador del Valencia Enrique Moreno Bellver ha fallecido a los 48 años. Descanse en paz.


PEPELU.