dijous, 27 de febrer del 2025

QUIÉN TE HA VISTO Y QUIÉN TE VE V.C.F.


No sé cómo calificar estas líneas, si como reflexión, como crítica o como, desgraciadamente, la cruda realidad, me refiero al “fútbol” que nos está tocando sufrir, sí sufrir, no disfrutar, no sé si será por la edad, bueno sí es por la edad, la edad que me dio la posibilidad de haber visto y disfrutado del FÚTBOL de los años 60, 70, 80 e incluso los 90, a partir de ahí empezó el deterioro, el declive, la debacle y cada vez más próximo el fin del fútbol como deporte, deporte en su momento, respaldado por una afición, para pasar a ser un negocio, unas empresas unos joldins*, dirigidos empresarialmente por una gente sin el más mínimo escrúpulo, sin amor y/o sentiment hacia unos colores, sí hacia un color el verde del dinero, todo empezó allá por 1993 con un paripé denominado Sociedades Anónimas Deportivas o lo que es lo mismo condonar un montón de miles de millones de pesetas a cambio de que el fútbol español se convirtiera en empresas las cuales deberían, a partir de ese momento, ser un ejemplo de pulcritud, de responsabilidad y de rectitud financiera, ja, ja, ja, de ahí hasta donde estamos ahora, un puro negocio para aquellos que de una forma u otra chupan de la teta, algunos, pronto se dieron cuenta de ello y comenzaron a lanzar sus redes hasta llegar a donde están hoy, no voy a nombrar a nadie pero si voy a decir que Laliga es una mentira, la Federación Española de Fútbol más de lo mismo, el estamento arbitral está absolutamente manipulado a la vez que maniatado con un miedo atroz a los cocos que mueven y han movido los hilos desde que el fútbol comenzó a dar prestigio a aquellas ciudades que por circunstancias habían conformado mejores equipos y les daban títulos, así hasta nuestros días.

Tengo 70 años y como digo he tenido la suerte de ver el fútbol del Valencia, hasta que en la 2015 – 16 dije basta y deje de asistir a Mestalla, cierto es que veo al Valencia, mi equipo a pesar de los Meritones o los Limes y demás gentuza pero por televisión, no quiero con esto ser ejemplo para nadie, ni en negativo, ni en positivo cada cual actúa como cree que debe hacerlo, pero yo ya no aguantaba semejante espectáculo, no soportaba, ni soporto el mercadeo de unos profesionales, que por serlo se deben a ello, que siempre redundaba negativamente en mi equipo, en el Valencia y todo ello en aras de generar lucro a un individuo y/o sociedad a la que ningún valencianista de bien reclamó en ningún momento y que unos cuantos vividores sin escrúpulos se encargaron de poner en bandeja para que el Valencia Club de Fútbol pasara a ser la piltrafa, la caricatura en la que, desgraciadamente, lo han convertido hoy.

Me “alegro” por la gente joven que asiste hoy a Mestalla, incluso aquellos valencianistas jóvenes que no pueden hacerlo pero son valencianistas de bien y digo me “alegro” por qué no pueden comparar esto que les está tocando vivir con, por ejemplo el Valencia de Puchades, Fuertes, Guillot, Waldo, Claramunt, Kempes, Subirats, Fernando, Mendieta, Albelda e infinidad de jugadores que conformaron plantillas muy buenas, dirigentes, empleados, etc., que hicieron que el Valencia Club de Fútbol fuese una entidad reconocida, respetada, que fuese uno de los clubes más grandes de España, que lograba títulos y estaba considerado uno de los grandes.

Tuve la suerte de conocer y compartir muy buenos momentos con algunos ilustres valencianistas y también por ellos me “alegro” de que partieran hacia el cielo valencianista antes de ver esto, Tonín Fuertes, Tonico Puchades, Pepe Vaello, Jaume Ortí, Jorge Iranzo y tantos y tantos valencianistas se harían cruces de ver a dónde están llevando esta gentuza, esta escoria humana al Valencia Club de Fútbol movida únicamente por el interés, por el dinero, sin importarles lo más mínimo el cariño, el amor y el sentiment que afortunadamente mueve, ha movido y moverá a miles y miles de valencianistas de bien que aún quedan muchos.

Es digno de resaltar que, aunque parezca que no, hay bastantes valencianistas que están, lógicamente, muy preocupados por la situación que se está viviendo y que aunque parezca que no cuentan están trabajando en aras de buscar una solución para que el Valencia, nuestro equipo recupere el prestigio, la integridad, la grandeza y vuelva a ser el VALENCIA CLUB de FÚTBOL que todos conocimos hasta sus 95 años de vida, estoy seguro que lo conseguirán y entonces podremos mostrar a los más jóvenes lo que ha sido nuestro equipo, su historia y sus reconocimientos.

Vayan desde estas líneas el más absoluto respeto, comprensión, apoyo a los jugadores, cuerpos técnicos y empleados de bien, ya que es comprensible su situación como asalariados que lo son de una empresa nefastamente dirigida.

*Me niego a escribirlo en inglés.


JUAN ESCRIVÀ.

dimarts, 28 de gener del 2025

Manifest tècnic: Mestalla, una decisió realista per al València CF

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Davant la manca d’un projecte creïble i la insuficiència d’un pressupost realista, proposem una discussió oberta sobre la viabilitat del Nou Estadi i l’opció de conservar el Camp de Mestalla. 

En els últims anys, hem sigut testimonis d’un llarg procés de desenvolupament per a la construcció d’un nou estadi per al València CF. No obstant això, el projecte presentat l’11 d’octubre de 2024 ha revelat serioses deficiències tècniques i econòmiques que ens obliguen a replantejar la viabilitat d’esta obra. Un grup de professionals, especialistes amb una dilatada experiència, ha revisat el document del Projecte Bàsic Modificat i d’Execució, detectant qüestions que afecten tant la seguretat i durabilitat estructural com la credibilitat del cost d’execució previst. 

Les principals preocupacions són:

1. Estructura abandonada i obsoleta: L’estructura de formigó construïda entre 2007 i 2009, després d’estar exposada a condicions climàtiques sense manteniment, requerix una anàlisi exhaustiva del seu estat actual, així com la seua adequació a la normativa vigent, incloent-hi un estudi de durabilitat i seguretat que ha de ser independent i alié al club.
2. Projecte incomplet i provisional: El projecte presentat es declara preliminar, cosa que implica la possibilitat de futures modificacions que, amb tota probabilitat, incrementaran el cost final. A més, no s’han resolt aspectes clau, com ara la tipologia de la coberta, que afectarà tant el pressupost com la viabilitat tècnica de l’estadi.
3. Incongruències en el pressupost: El pressupost no inclou elements essencials, com ara els seients, les butaques o el sistema de gespa, la qual cosa deixa incomplet el càlcul real del cost.
4. Desajustos normatius: L’estructura inicial no va ser dissenyada segons les normatives actuals de seguretat i durabilitat, cosa que implica la necessitat d’un nou càlcul per a garantir la seua seguretat i viabilitat.

Davant este panorama, el projecte del Nou Estadi no sembla ajustar-se a la realitat tècnica ni econòmica. L’obra s’ha caracteritzat per continus retards i promeses incomplides, fet que suscita dubtes legítims sobre la seua culminació dins dels terminis i amb els costos anunciats.

La nostre crida:

• Obrir un debat públic sobre la possibilitat de mantindre i renovar el Camp de Mestalla, un estadi emblemàtic que ha demostrat ser funcional per al club i la ciutat.
• Convocar un equip independent d’experts per a avaluar les condicions tècniques i econòmiques del projecte actual i el seu impacte real sobre el club i la comunitat.
• Garantir la transparència total en la presa de decisions futures, prioritzant el benestar del València CF, els seus aficionats i la ciutat de València, enfront de la construcció d’una infraestructura que pot resultar inviable.

Unix-te a la firma d'este manifest:
Si com a professional de l'àmbit de l'enginyeria i l'arquitectura compartixes la nostra preocupació per la direcció que està prenent este projecte i creus que és necessari un enfocament més realista i honest, et convidem a sumar-te a este manifest per a demanar un debat obert i rigorós sobre el futur del València CF i del seu estadi. 

Contacta'ns a manifest.tecnic.mestalla@gmail.com



Manifiesto técnico: Mestalla, una decisión realista para el Valencia CF
 

Ante la falta de un proyecto creíble y la insuficiencia de un presupuesto realista, proponemos una discusión abierta sobre la viabilidad del Nuevo Estadio y la opción de conservar el Camp de Mestalla. 

En los últimos años, hemos sido testigos de un largo proceso de desarrollo para la construcción de un nuevo estadio para el Valencia CF. Sin embargo, el proyecto presentado el 11 de octubre de 2024 ha revelado serias deficiencias técnicas y económicas, que nos obligan a replantear la viabilidad de esta obra. Un grupo de profesionales, especialistas con dilatada experiencia, ha revisado el documento del Proyecto Básico Modificado y de Ejecución, detectando cuestiones que afectan tanto a la seguridad y durabilidad estructural como a la credibilidad del coste de ejecución previsto.

Las principales preocupaciones son:

1. Estructura abandonada y obsoleta: La estructura de hormigón construida entre 2007 y 2009, tras estar expuesta a condiciones climáticas sin mantenimiento, requiere un análisis exhaustivo de su estado actual, así como su adecuación a la normativa vigente, incluyendo un estudio de durabilidad y seguridad que debe ser independiente y ajeno al club.
2. Proyecto incompleto y provisional: El proyecto presentado se declara preliminar, lo que implica la posibilidad de futuras modificaciones que, con toda probabilidad, incrementarán el coste final. Además, no se han resuelto aspectos clave, como la tipología de la cubierta, que afectará tanto al presupuesto como a la viabilidad técnica del estadio.
3. Incongruencias en el presupuesto: El presupuesto no incluye elementos esenciales, como asientos, butacas o el sistema de césped, lo que deja incompleto el cálculo real del coste.
4. Desajustes normativos: La estructura inicial no fue diseñada según las normativas actuales de seguridad y durabilidad, lo que implica la necesidad de un nuevo cálculo para garantizar su seguridad y viabilidad.

Ante este panorama, el proyecto del Nuevo Estadio no parece ajustarse a la realidad técnica ni económica. La obra se ha caracterizado por continuos retrasos y promesas incumplidas, lo que suscita dudas legítimas sobre su culminación en los plazos y con los costes anunciados.

Nuestro llamamiento:

• Abrir un debate público sobre la posibilidad de mantener y renovar el Camp de Mestalla, un estadio emblemático que ha demostrado ser funcional para el club y la ciudad.
• Convocar a un equipo independiente de expertos para evaluar las condiciones técnicas y económicas del proyecto actual y su impacto real sobre el club y la comunidad.
• Garantizar la transparencia total en la toma de decisiones futuras, priorizando el bienestar del Valencia CF, sus aficionados y la ciudad de Valencia, frente a la construcción de una infraestructura que puede resultar inviable.

Únete a la firma de este manifiesto:
Si compartes nuestra preocupación por la dirección que está tomando este proyecto y crees que es necesario un enfoque más realista y honesto, te invitamos a sumarte a este manifiesto para pedir un debate abierto y riguroso sobre el futuro del Valencia CF y su estadio. 

Escribenos a manifest.tecnic.mestalla@gmail.com 

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FIRMANTS

Jose Carmena Ramón. Doctor Ingeniero en Inteligencia Artificial y Robótica por la University of Edinburgh, catedrático adjunto en Ingeniería Electrónica, Informática y Neurociencia en la University of California, Berkeley, Fundador iota Biosciences.

Ernesto Colomer Lloret. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, director técnico de IVICSA, especialista en diseño y planificación de infraestructuras de transporte.

Ernesto Alejandro Colomer Rosell. Doctor Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos especialidad en estructuras de hormigón, profesor de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Industrial (ETSII) de la Universitat Politècnica de València (UPV).

Ángel Contreras Marín. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, exdirector general de Conservación y Mantenimiento de ADIF.

Francisco García. Catedrático de Universidad. Ingeniería Cartográfica, Geodesia y Fotogrametría. Universitat Politècnica de València.

Jorge García-Serra García. Catedrático de Universidad. Ingeniería Hidráulica y Medio Ambiente. Universitat Politècnica de València.

Alberto González Salvador. Catedrático de Universidad. Teoría de la Señal y Comunicaciones. Universitat Politècnica de València.

José Luís Grau Navarro. Ingeniero Industrial.

Luís Hernández Escrig. Ingeniero Industrial.

Juan José Moragues Terrades. Profesor Emérito. Ingeniería de la Construcción. Universitat Politècnica de València.

Eugenio Pellicer Armiñana. Catedrático de Universidad. Proyectos de Ingeniería. Universitat Politècnica de València.

Rafael Rueda Arriete. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, especialidad en cimientos y estructuras, miembro del Consejo Asesor del Máster Universitario en Ingeniería del Hormigón de la UPV, miembro del Patronato del Instituto Valenciano de la Edificación.

Alberto San Bautista Primo. Catedrático de Universidad. Ingeniería Agronómica. Universitat Politècnica de València.

Bernardo Vicente Tormos Martínez. Catedrático de Universidad. Director Académico del Máster Universitario en Ingeniería del Mantenimiento. Universitat Politècnica de València. 

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dimecres, 11 de desembre del 2024

PETER LIM: UN MODELO DE ÉXITO


La afirmación que encabeza este texto no pretende ningún ejercicio de empatía con quienes se valieron de mentiras, argucias e incluso dinero del propio VCF (esos portugueses comprados en su propia tienda a precios fuera de mercado) para poner nuestro club a su merced; despojarlo de su esencia competitiva, “la voluntad de querer llegar”; y convertirlo en un fondo de inversión revestido de marketing de cartón piedra para incautos. Con Peter Lim y sus cooperadores necesarios solo cabe relacionarnos desde la confrontación. Por supuesto, tampoco se enmarcan estas líneas en el argumentario del autoodio local, ese que revictimiza a los valencianistas para tolerar y justificar sistemáticamente el memorial de agravios cometido por Meriton.

Efectivamente, Meriton es un modelo de éxito porque, a la hora de ponderar los intereses de esta empresa pantalla que controla el VCF, hemos de sacar de la ecuación el bien de nuestro club (la importancia que Lim concede a su reputación en las sociedades democráticas también está descontada). Toda posibilidad de orteguiana conllevancia ante su inadaptada y soberbia presencia fue dinamitada mediante la liquidación de cualquier atisbo de proyecto social y deportivo a la altura de la historia de la entidad. A Peter Lim se le ha dicho, por activa y por pasiva, que no se le quiere mangoneando la institución. No obstante, insiste en hacer oídos sordos y persistir parasitándola. Si la gestión extractiva del club no le reportara beneficios continuados, el especulador asiático no tendría excesivos inconvenientes en desprenderse de la pieza.

Por lo tanto, llegamos a dos conclusiones harto sencillas. En primer lugar, la consideración de que la continuidad de Lim es indefectiblemente perniciosa para el club debería conllevar que cada valencianista que se preciara de serlo aportara, en la medida de sus posibilidades, su cuota de desgaste de la posición del sátrapa (y de sus colaboradores -no los olvidemos- indispensables para facilitarle interlocución y sostén sociales). En segundo lugar, si hemos convenido que Lim es perjudicial para el VCF, ¿por qué el silogismo de la contribución unánime del valencianismo a la exclusión del singapurés y de los suyos (de aquí y de allá) se rompe? Spoiler: Peter Lim no puede lograrlo solo.

En buena lógica, todo valencianista debería estar contribuyendo alícuotamente a erosionar la posición de Lim y los suyos; pero, como comprobaréis, hay demasiada gente trabajando a sueldo o por gratificaciones para que este escenario fracase. Y, una vez la maquinaria de los subvencionados (suficientemente extensa para, valiéndose de elementos tóxicos enquistados en puestos estratégicos, emponzoñar el entorno) se pone a rodar, es cuestión de tiempo que una gran parte de la masa reproduzca sus relatos antivalencianistas incluso de forma inconsciente.

¿Queréis descubrir cómo funciona esta trama de cinismo corresponsable de la destrucción a plazos del VCF, esta ceremonia de la confusión inducida? Vamos a explicarlo citando a uno de quienes mejor explicaron su esencia. Me refiero a Borja Sanjuán en La Pechina, poco antes de elecciones y a, aproximadamente, un año de poner el lacito a la extremaunción de Mestalla, por inconfesables intereses orgánicos y mediante la compra oportunista al Partido Popular de su deep fake de la barra libre a Lim del 3 de agosto de 2024. Decía, más o menos, Borja que un fondo buitre se caracterizaba por aguardar a que la parte con la que “negociaba” unos activos estuviera con la guardia baja para poder imponerle unas condiciones draconianas. En resumidas cuentas, que los fondos buitre como Lim, cosa que ya nos han demostrado sobradamente, juegan con la desesperación de sus interlocutores.

Profundicemos en este repaso de los participantes en la división artificial del valencianismo, monitorizada de arriba abajo para que todo siga atado y bien atado para Lim y sus chupópteros asiáticos, portugueses y valencianos. Descubriréis, además, que al fondo buitre le sale muy barata la operación. Bastante más económica que cualquier fichaje o cesión mediante los que Meriton empobrece, temporada tras temporada, la plantilla de un VCF descapitalizado a propósito y que, una vez perdida la categoría (Santi Cañizares dixit), malvive usualmente cerca del descenso a 2ª División. No son opiniones, son hechos.

¿Cuáles serán, por consiguiente, sus umbrales de desesperación y dignidad para estar obrando contra los intereses del VCF? No es necesario aportar nombres (tampoco de las honrosas excepciones), puesto que los protagonistas resultan fácilmente reconocibles mediante estas descripciones de sus actos. Por sus hechos los conoceréis. Vamos por partes y de mayor a menor:

Amadeo Salvo y Aurelio Martínez: La génesis de esta estafa piramidal. ¿Por qué lo hicieron? Como resulta notorio que por un amor al Valencia y a Valencia fundamentado en alguna suerte de bonhomía no fue y se les presupone un conocimiento amplio del mundo empresarial, dejamos las conclusiones para el lector avezado.

Políticos mediocres: Una clase política, en el peor sentido del concepto, para la que los valencianos somos sistemáticamente moneda de cambio en el marco de los conflictos económicos y culturales entre Madrid y Cataluña. Con una autoestima valenciana reducida al topicazo (de Ribó a Catalá y de Puig a Mazón), se especializa en distorsionar y confundir la voluntad expresada por sus ciudadanos con la de sus intereses partidistas y grupos empresariales afines. El corto plazo, la coenta foto de cortacintas, los másteres en dar largas y el eslogan de todo a 1 euro son sus divisas. Como demostraron en el proceso de venta, les da igual lo que le pase al VCF y desoyen, desde el desprecio snob e incluso el antagonismo de corte granota, las reivindicaciones de los valencianistas. Su nivel de competencia y moralidad ha quedado manifiestamente testado antes, durante y después del acontecimiento histórico más relevante para los valencianos del siglo XXI. No hay más preguntas, señoría…

Patrones gorrones: No confundir con los patronos de la Fundación VCF, culpables de 2014. Otros culpables, ya en pleno 2024, son los dirigentes patronales de clubes, federaciones, empresarios y hosteleros. Anteponen sus intereses corporativos cortoplacistas sobre los del VCF sin ningún miramiento. Hablan, con una jeta que no cabe en el Mestalla que sueñan con demoler, en nombre de la afición, de la ciudad… Lo hacen con una premeditada hipocresía por bandera, pues son perfectamente sabedores de la situación por la que atraviesa la entidad y pasan por encima de ella alegremente, aprovechando su cuota de micrófono para seguir echando paladas de cal viva sobre la institución.

Directivos y empleados, bien pagados: El Meriton de aquí. Conocen mejor que nadie el vaciado del club que Lim está perpetrando. Los primeros son el cinturón de hierro de Meriton. De la fidelidad de esta primera línea y la pericia de sus abogados depende la continuidad del sátrapa. Los segundos también tienen constancia de estar colaborando eficazmente con el sostenimiento del régimen (en especial, el vigoréxico comisariado político dedicado a la represión de la disidencia). Sin embargo, ¿cómo y por qué salir a buscar un trabajo digno y con una retribución homologable cuando se sobrepasan los cuarenta o cincuenta?

Entrenadores devaluados: El entrenador es la piedra angular de la estafa que para el valencianista supone el contramodelo deportivo de Meriton. Desde la destitución de Marcelino, el entrenador del VCF conoce claramente cuáles son sus funciones. Por una parte, contribuir a la maquinaria de blanqueamiento e ilusionismo de la organización pamtalla. Por otra, y esto ha sido perfeccionado mediante aprendizaje correctivo, ejercer de escudo humano para la desactivación de protestas contra la gestión. Por consiguiente, solo técnicos que necesiten, a toda costa, entrenar al VCF para relanzar su carrera (ergo, sin méritos acreditados para merecer, en condiciones normales, ocupar este banquillo) van a prestarse a aceptar unas instrucciones que nada tienen que ver con los códigos del oficio y los posicionan indisimuladamente como arietes contra la afición.

Exfutbolistas oportunistas: Pese a que a la profesión de jugador de fútbol se le suponen unos ingresos suficientes para garantizar un sostén económico futuro, no todos los integrantes de este gremio se han administrado con una mínima solvencia. Aprovecharse de la vinculación pasada para obtener dinero del club y monetizar su enorme influencia en la sociedad es, por tanto, una oportunidad que numerosos exfutbolistas, aunque les toque dar la cara por el proyecto que está hundiendo al VCF, no están dispuestos a dejar pasar. Sea para su propio beneficio o desviar fondos para sus antiguos compañeros, la empresa pantalla que controla el club en ningún caso les da ese dinero a un coste cero para su reputación. Los exfutbolistas (a los cuales Meriton quiere que llames leyendas para ahondar en la fatídica brecha entre los que siempre cobraron del club y tú, valencianista, que siempre te dejaste los cuartos por el VCF) son pieza codiciada para Peter Lim y sus mejores hombres. Tengamos en cuenta que, para determinados aficionados que se mueven por idolatrías, los exjugadores operan como una especie de generales de ejército. Si se pronunciaran favorablemente ante una manifestación de los valencianistas de base, propiciarían un enorme efecto llamada. Sin ir más lejos, en Inglaterra, la cuna del fútbol, los periodistas que estaban al tanto de la situación del VCF no daban crédito a que la lucha por la liberación de la entidad no contara con el apoyo de sus exfutbolistas más laureados.

Periodistas de deontología distraída: No cabe duda de que el oficio de periodista se ha precarizado durante las últimas tres décadas. Si bien la digitalización de los medios ha comportado una evidente democratización en el acceso a la (des)información, la caída de los ingresos más seguros, la reducción de plantillas, la urgencia en la redacción de contenidos, la concentración editorial y la dificultad para discriminar los datos verídicos son solo algunos de los reversos perversos de este escenario. Ante tal reto, ¿es posible que fenómenos como la publicidad institucional a cambio de prebendas, las filtraciones dictadas o las campañas de desinformación contratadas contra el valencianismo de base (100 000 euros por encargarse de Libertad…) hayan adquirido más peso en las líneas editoriales del frágil ecosistema mediático valencianista que virtudes como el talento, la honestidad y las ganas de trabajar? The answer is blowing in the wind…

Aficionados privilegiados: No es extraño que, en grupos sociales dedicados al ocio, medren sujetos que persiguen conseguir beneficios a costa de una pasión colectiva. El valencianismo no supone, en este aspecto, una excepción. Hay aficionados que, por privilegios (entradas, preferencias, aprovechamiento de inmuebles, acceso a recursos de la entidad… Nada que le saque a uno de pobre, pero, por alguna razón relacionada con un cuestionable orden de valores y prioridades, les compensa) o protagonismo, se prestan a dar cobertura, por acción u omisión, a una gestión que ha acreditado sobradamente su antivalencianismo. Por una parte, hemos esgrimido los motivos que les empujan a esta traición. Por otra, es evidente no los cooptan debido a que les aporten un dechado de virtudes. Simplemente, su concurso resulta imprescindible a la hora de sostener la ficción de que existen aficionados que están a favor de Meriton o a quienes, simplemente, no les molestan Lim y sus secuaces. De este modo, se prefabrica, alimentando unos chiringuitos exiguos, pasivos y que solo se representan a sí mismos, una falsaria imagen de división de la afición valencianista. Su mediación resulta clave en el proceso de sustitución del hincha tradicional (minorizado por el nada inocente aluvión de turistas, enchufados, gorrones y fans) que ya acreditamos en el artículo de este blog titulado Mestalla lleno, con Meriton = espejismo.

Este último, el de los aficionados, es, como podéis imaginar, el eslabón más débil de la cadena. Se trata del más vulnerable ante este entramado de comportamientos espurios. Es, asimismo, el que más sufre por esta situación. Por eso, todos los agentes arriba mencionados se han encargado corresponsablemente de manipular los elementos de juicio de los seguidores para que estos últimos no osen poner en cuestión las migajas con las que Meriton sigue premiando su inestimable contribución al mantenimiento del status quo: Un VCF capado aposta para servir a intereses ajenos a su naturaleza. La responsabilidad, como en el proceso de venta, se comparte entre muchos para que al aficionado le resulte más complicado apuntar certeramente contra los culpables del saqueo de la entidad.

Después de presentar pormenorizadamente cómo funciona este poderoso aparato de domesticación del valencianismo para imponer unos intereses antagónicos a la entidad (no en vano, invierten más en él que en reforzar la plantilla, lo cual demuestra que las protestas SÍ importan), podemos concluir que Meriton va a seguir siendo, mientras fagocita y jibariza al VCF, un caso de éxito. Lo será mientras un juez no desaloje del club a este organismo hematófago. Y, entretanto, conseguirá subsistir gracias a la red de estómagos agradecidos desgranada, la cual continuará velando por desactivar el potencial de movilización masiva del valencianismo. Lo hará hasta que quienes les distribuyen los incentivos colectivos y selectivos emprendan su huida desordenada.

El colapso del club, por supuesto, no invalidará el éxito de Peter Lim en Valencia, sino que representará el letal estadio final de su faceta de endoparásito. Las clasificaciones históricas de la Liga, al contrario que Meriton y su gente, no mienten. Las cuentas, tampoco. Mientras tanto, si os lanzan a la cabeza leyes mercantiles con el fin de convenceros de que no se puede hacer nada para revertir la situación del club, no olvidéis que, para venderlo sin garantías o apañarle beneficios urbanísticos a Meriton, sí se retuercen las normativas y voluntades que correspondan.

Ante la ignominia relatada, solo queda recordar que la lucha por la liberación del VCF es un horizonte moral. Por muy difíciles que nos pongan las cosas los de las categorías citadas arriba, no nos apearemos mientras mantengamos un mínimo de fuerzas y organización. Nuestros cerebros y corazones no están en venta. Y nuestro valencianismo militante no nos permite seguir, ni impasibles ni acríticamente, la destrucción por capítulos del VCF. Amunt VCF y Lim go home.


Simón Alegre (socio 4248)

dissabte, 12 d’octubre del 2024

COMUNICAT ÚLTIMES VESPRADES A MESTALLA

Des d'Últimes vesprades a Mestalla, col•lectiu que treballa per la recuperació de la memòria del València CF, volem denunciar el plagi dels textos del nostre company José Ricardo March (@joshrimarn) per part del departament de comunicació del club.

No deixa de ser irònic que des del 'local management' de l’entitat es busque aprofitar, sense citar-lo, el treball d'un dels historiadors de referència del nostre club, a qui la direcció de l'entitat té vetat des de 2019. El cas de March no és, malauradament, l'únic exemple de veto per part del Valencia a periodistes i investigadors crítics amb la gestió de Meriton. En el cas d'úvaM, un dels altres integrants, Josep Bosch, també el patix.

Esta darrera publicació, plagiant sense escrúpols, és un bon moment per assenyalar l'ús bastard i interesat que es fa de la història del nostre club i dels seus símbols per tractar de distraure i amagar la més que evident destrucció i l'espoli que pateix el club per part dels seus actuals “okupes”, convertint el Valencia en una colònia de Singapur. Una ciutat-estat que, com ha quedat suficientment clar durant esta passada setmana, està molt allunyada de la nostra forma d’entendre la llibertat d’expressió i la manera de mostrar públicament la discrepància.

No deixa de ser irònic que els qui es plenen la boca amb la nostra història siguen, al mateix temps els que es neguen a la catalogació del club com a Bé d’Interés Cultural (BIC). Fa uns mesos, arran la negativa de Meriton a la declaració del València CF com a BIC, el nostre col·lectiu i els seus integrants van ser assenyalat públicament pel ‘local management’ d’estar situats al costat dels "enemics del València". La clàssica treta d’“embolicar-se amb la bandera” quan ha sigut Meriton qui s’ha aprofitat pública i notoriament d’algunes de les nostres iniciatives per recuperar el nostre passat.

No enganyen a ningú, només a qui vol seguir enganyat. Nosaltres, per la nostra part, continuarem amb la tasca que hem fet i fem des de l’inici del nostre col·lectiu.


Amunt València i Lim Go Home!

divendres, 27 de setembre del 2024

NOS VEMOS EN EL ENTIERRO

                                             

Y al acto asistirán todos. Y de entre el silencio sentido, tristeza e impotencia, emergerá el perfume del político, la gomina del financiero y la insolencia del periodista cooperante. Sin tanto protagonismo no andarán muy lejos, representantes de aquellas interesadas asociaciones bochornosamente cercanas al finado. Incluida la CEV. Departiendo con ilustres federativos incrédulos de la mortal dolencia del enfermo, ayudistas por omisión en su desaparición. Leyendas del club de respetuoso e impecable luto, haciéndole frente al remordimiento. Lágrimas, banderas, fotografías, coronas y curiosos, acompañando a 105 años de historia, intensos e inolvidables. 

Ese político valenciano, tan abierto y valiente en época electoral y tan cómodo, interesado e incapaz gobernando. Desde el poder y desde la oposición. Desde la Generalitat y desde el Ayuntamiento. Miedosos y ajenos a las preocupaciones reales de los valencianos. Escurridizos ante el interés general. Temerosos en la gestión de la indefensión de su ciudadanía. Cobardes para encarar situaciones comprometidas con el infractor poderoso. Arrojados cuando la infracción la firma el débil. La oportunidad perdida este pasado mes de julio con una INTERVENCIÓN política disfrazada de “MOCIÓN URGENTE”, humilla, frustra y desespera. Hubiera dado la posibilidad de rectificar y desarrollar los trámites legales administrativos para merecidamente derogar el actual Planeamiento que implicara la completa eliminación de las plusvalías urbanísticas ante el devenido incumplimiento de los actuales administradores del club. Invirtiendo en el problema real de la Institución y la indefensión de sus accionistas y seguidores, debilitando la posición de poder de su actual máximo accionista y disputando la recuperación de la dignidad perdida y la necesaria eliminación de esa sensación de impunidad con quien incumple, ofende, maltrata o veta. Pero no se atrevieron. Parece que no asumieron que el problema del enfermo era real, profundo y de enorme riesgo. Prefirieron polemizar en quien “trabajó” dicha moción, dando carnaza a políticos y periodistas débiles en busca de falsos intereses en contraposición al único interés oficialmente reconocido que es el de una sociedad de inversión valenciana por el suelo terciario del nuevo estadio. Harán bien ustedes en rezar además de por el difunto, por el cumplimiento en plazo de los hitos exigidos en la Moción aprobada. 

A través de al menos dos variables, el banco de referencia del club interviniendo a favor de sus propios intereses reforzando el afianzamiento de la deuda, hubiera podido limitar la actuación de una gestión impropia por parte de los ejecutivos del Valencia: la primera, a partir del 29 de julio de 2022 cuando el Consell anterior toma el Acuerdo de caducar la ATE por Incumplimiento. Su consecuencia, la disminución de la valoración de la edificabilidad del actual Mestalla y prenda principal del acreedor al decaer la calificación urbanística. No consta ante este hecho, la solicitud de sustitución de garantías y mucho menos la imposición de ejecución anticipada de la deuda en vigor. La segunda, producto de la refinanciación de la deuda bancaria en el ejercicio 2014-15, se exigió el cumplimiento de unos ratios calculados sobre la base de los estados financieros del club y que su incumplimiento, implicaría un supuesto de vencimiento anticipado del contrato. Según la última Memoria, el club solicitó para los ejercicios 22/23 y 23/24 un “waiver” o permiso del banco para incumplir su compromiso de mantener una posición adecuada en cuanto a liquidez, solvencia o estabilidad financiera que redujera las posibilidades de impago de la deuda. Dicha solicitud, según dichas cuentas resultó concedida. Procede por nuestra parte, repasar alguna cifra significativa a fecha 30 de junio de 2023 para entender los “merecimientos” del deudor sobre esta concesión: Deuda total: 329,4 MM de euros, obligaciones de pago a corto plazo: 130,6 MM de euros, fondo de maniobra: - 89 MM de euros, resultado financiero etapa “LIM”: - 187,4 MM de euros, capital social: 6,8 MM de euros, patrimonio neto: 18,6 MM de euros. Nos detenemos un instante para hacer una comparativa con el ejercicio 15/16 cuando el club presentó un Capital Social de 86,9 MM y un Patrimonio Neto de 110,4 MM de euros. Ingresos presupuestados 23/24: 97,7 MM de euros o gastos presupuestados 23/24: 125,2 MM de euros. Todo acompañado por el contexto conocido institucional, urbanístico, social, de empequeñecimiento deportivo y de riesgo reputacional para el banco. La entidad bancaria cuenta con su derecho a decidir así. El nuestro, menos vinculante, para juzgar la mayor o menor ortodoxia y rigor del análisis de riesgo y toma de decisiones así como para recordarles en que lugar tienen su Sede. Pueden consultar con el empresariado valenciano lo que significaba el Valencia para su ciudad y cotejen la oportunidad perdida de poder haber influido en poner las cosas algo más difícil a quien sistemáticamente ha incumplido. A nosotros y a ustedes, más allá del pago anual de la obligación. 

Durante 30 años, el Valencia padeció una especie de “corrupción” no tipificada ligada a la publicidad y su contraprestación en forma de amplificación del ruido y mensaje, a instancia de quien paga. Todo lícito. Dañino e inmoral pero legítimo. Influyente en el pasado y con transcendencia residual en la actualidad. Chatarra vieja solo seguida por el habitante de su desguace. Amén.  Por otra parte, sobresale un periodismo poderoso por la repercusión del medio que le da amparo justo en el momento más delicado. Profesionales limitados por líneas editoriales impuestas por las respectivas direcciones preocupadas por el itinerario de la opinión versus subvención. La presente y la futura. Son periodistas ágiles para virar y dependientes del turno de filtración, califican de buen o mal gestor a quien reiteradamente se esconde, buen o mal director deportivo al responsable de los patéticos mercados de fichajes o buena o mala directora financiera pese a presentar 8 de 9 ejercicios en pérdidas. Mudables si ven de cerca el colapso. Sin descuidar el periodismo laxo y blandito, experto o adolescente. Experimentados en el veto, sabemos de qué hablamos. Acompasados palmeros de la causa política y deportiva, que hablan y escriben al dictado de ineptos, alejados de un mínimo de decencia y oficio. Así, el agitador, el subvencionado y el felpudo conviven en perfecta armonía hasta el punto de resultar complicado diferenciarles. Capacidad de resignación para el profesional íntegro, valiente e independiente. Que los hay.

Nosotros también hemos cometido errores. No nos escondemos. Fiar toda nuestra estrategia hostil a la valentía política y financiera resultó una equivocación monumental. Sin ambages. Consentir alianzas contra natura no solo nos retrasó, nos paralizó. No aprovechar sinergias fue otra equivocación, esta compartida. Y trabajamos “al  céntimo” la vía gentil, sin conseguir en ninguna de las opciones gestionada la credencial que te permitiera presentar oferta alguna. Pese al potencial del club y de la comunidad, venció el contrapeso de la decadencia. El mantenimiento del Planeamiento, frustró y dificultó la posibilidad de poder sentar en una misma mesa, a los diferentes actores con capacidad para valorar la idoneidad o no del cambio de estadio en este momento. Pese a ser conocedores de la dificultad política, contable, financiera, jurídica-urbanística o de afectados. Por encima del análisis, resulta que había una consideración con rango de principal condicionante, donde el promotor – el club -, no tenía capacidad económica para acometer la obra y cambiar de casa. A partir de ahí y en este escenario el traslado se antojaba imposible. Inviable. Irrealizable. Desaconsejable. Irresponsable. Suicida. 

Por supuesto que vamos a ser parte de esta despedida. Alejados del perfume, gomina y variedad de  insolentes, asistiremos a despedirnos de forma discreta y si ellos nos dejan, acompañados de nuestros amigos de “LibertadVCF” y úvaM. Los primeros auténticos generadores de motivación, organización, energía, convencimiento, persistencia o ejemplo. Los segundos, porque nadie como ellos sabe cuidar, relatar y proteger aquel hermoso tesoro que heredamos, llamado Valencia Club de Fútbol. 

Llegando al final de la fábula tenemos suerte que tan solo sea una fábula. De esta forma, el club aún no ha muerto. Aún no bajó a segunda división. Aún no cumplió con los condicionantes impuestos en Licencia y Moción. Aún apelamos al arrepentimiento individual político, financiero y periodístico. Aún cabe aunar esfuerzos. Aún se puede constituir una mesa de trabajo ante la preocupación latente en la sociedad valenciana que no entiende la anacrónica comparación del momento actual del club con los años de principio de siglo cuando se decidió el cambio de casa. Distinto club, distinta sociedad, distinto escenario económico, urbanístico y político que precisa de expertos, diálogo y conclusiones. Y también de generosidad. Nos aplicamos.


Plataforma "Espíritu del 86”   

dijous, 25 de juliol del 2024

¿Y TÚ DE QUÉ CONOCES A ESTOS DOS PELUTS?


La semana pasada Mario Kempes cumplió 70 años.

Super Deporte hizo un bonito especial por la efeméride, en el que tuve el honor de colaborar. Inicialmente mi participación se ceñía a ceder material de mi colección kempesiana para ilustrar los artículos, pero la cosa se complicó cuando Pascu Calabuig me pidió un texto. Tras darle una pensada, rápida pues solo disponía de dos días y 500 palabras para entregarlo, me vino a la cabeza una situación vivida de la que salía un texto un poco alternativo para la ocasión, por lo que me decanté por uno bastante más mainstream, dejando el indie para el blog de uvaM y sus raritos lagrimitas, que lo soportan casi todo.

Corría la temporada 83-84. Hacía poco que habían retirado la estatua ecuestre de Franco de la hoy plaça del Ajuntament, la que pocos años después, durante el servicio militar, más de una vez tuve que custodiar dando vueltas alrededor de la misma en Capitanía General cuando un sargento de guardia, de cuyo nombre no quiero acordarme, se pasaba con el alcohol; y el VCF estaba inmerso en una gravísima crisis económica derivada de la reforma de Mestalla, entonces Luis Casanova, por el puto Mundial de Naranjito (a ver si aprendemos la lección). La plantilla cobraba con retraso y aún no existía Gedesco, lo que provocó una salida de jugadores importantes, como Solsona, Arnesen, Felman, Carrete o Cerveró; y otros que lo eran menos, como Welzl o Idígoras. Pero, para mi alegría pese a que ya no era ni mucho menos lo que fue, nos seguía quedando mi ídolo, Mario Kempes, “el Matador”.

Yo era un mediocre estudiante de tercero de Derecho (con Romano a cuestas, como Dios manda), cuya puerta de la habitación de estudios estaba repleta de posters, fotos y recortes de Mario Kempes hasta que un día, no sé por qué, nuestro perro pastor alemán, de nombre Sarcómero (cosas de tener un hermano mayor estudiante de Medicina) le dio por arrancar todos aquellos a los que llegaba a zarpazos. Aún sigue ahí la puerta y lo que queda de aquellos posters para quien quiera comprobarlo.


Mi hermano Juan Carlos tenía 14 años y le habían invitado a un cumpleaños en la urbanización Alfinach. Mi padre estaba pasando consulta y, por tanto, mi madre tenía que ir sola a recogerlo. No le gustaba conducir, por lo que le propuse llevarla yo a cambio de que me comprara dos discos, “Synchronicity” de The Police y “Canciones Profanas” de Alaska y Dinarama. Aun recuerdo a la tía Pilarín la del forn diciéndome: “Poca vergonya. Li vas a fer aixó a ta mare? Poca vergonya”.

El cumple era de Mari Carmen Galán. Su padre, Juan Galán, tras unos inicios en el Mestalleta, fue portero, entre otros, de Levante y Espanyol; y su tío, Enrique Galán, también empezó en el Mestalleta, para triunfar años más tarde en el Oviedo, llegando a alcanzar la internacionalidad. Pero mi familiar preferido de Mari Carmen era su tío Vicent, “el coixo”. Y todo tiene una explicación, futbolera, por supuesto. Vicent es de mi pueblo, Museros. Tiene una discapacidad física debido a una enfermedad de infancia que le hace ir en silla de ruedas. Pues el tío, pese a ello, en la Final de Copa del 79, tras pitar Guruceta el final del partido, ayudado por “Barreta” (otro entrañable vecino de mi pueblo, que en paz descanse) campaba a sus anchas por el césped del Vicente Calderón junto a los Kempes, Bonhof, Arias, Solsona, Carrete, Manzanedo, Botubot o Castellanos. Yo, desde mi localidad de Tribuna de Fondo Sur, junto al tío Pepico, mi hermano Javi, Manolo el del mas y su hijo Vicente, alucinaba viendo a Barreta correr empujando el carrito y Vicent con los brazos abiertos imitando la celebración de Mario en sus dos goles al puto Real Madrid. ¿Cómo no va a ser mi preferido?

Bueno… volvamos a 1983 y al cumple de Mari Carmen. Ahí que llegamos mi madre y yo a casa de los Galán en el Ford Fiesta gris de mi hermano Javi. Tras unos saludos de cortesía, mientras mi madre se queda hablando con un grupo de personas, Mari Carmen, conocedora de mi idolatría, me dice que me va a presentar a su tío Mario. Y allí estaba. Mario Alberto Kempes Chiodi (campeón del Mundo con Argentina y dos veces pichichi, campeón de Copa del Rey, de la Recopa y de la Supercopa de Europa con el VCF) con su amigo y compañero Ricardo Penella Arias, luciendo sus dos abundantes melenas ochenteras. Hoy, en la puta era de los teléfonos inteligentes, que son de todo menos teléfonos, tendría una maravillosa foto de extraordinaria calidad y nosecuántos megapíxeles. Pero, aquel día, apenas acerté a balbucear un “Encantado, yo soy socio del VCF…” cuando me interrupió mi madre, con cara de pocos amigos, y me dijo: “¿Y tú de qué conoces a estos dos peluts?” Mi madre, futbolera y valencianista donde las hubiera, que en los años 50 hubiera reconocido a kilómetros de distancia a Pasieguito o a Puchades, incluso disfrazados y con peluca, en los años 80 había apartado temporalmente de su vida el fútbol y su VCF para encargarse de la casa, su marido y sus tres hijos (afortunadamente, hemos avanzado mucho y estas cosas ya no pasan o no deberían pasar) y no tenía ni puta idea de quiénes eran. Le dije: “Mamá, los conozco de Mestalla” (aunque su nombre oficial era Luís Casanova, en mi casa siempre le hemos llamado Mestalla), a lo que ella respondió: “¿Se sientan a tu lado?”. Y yo le contesté: “No, yo los veo desde mi asiento mientras ellos juegan abajo, en el césped. Mamá, son Mario Kempes y Ricardo Arias”. Respondió, rápidamente: “¡Ah, los jugadores del VCF! Son guapos, pero si se cortaran el pelo aún lo serían más. Seguro que sus madres piensan lo mismo, pero no se atreven a decírselo. Y también tengo que decirles una cosa, juegan muy bien, pero Pasiego-Puchades eran mucho mejores. On va a parar!”. Mario, que estaba descojonándose de risa, le respondió muy amablemente: “Señora, si ganamos la Liga le prometo que nos cortamos el pelo cortito, ¿te parece bien, Richard?”. Arias asintió: “Me parece bien, Mario. Nos cortamos el pelo como si estuviéramos en la mili”.

El fin de semana siguiente, el VCF ganó 2-1 en Mestalla a la Real Sociedad y se puso líder de Primera División. Al llegar a casa, se lo dije a mi madre, quien me respondió: “Vaig a posar un ciri a la Mare de Deu dels Desamparats. Sus madres me lo agradecerán. Y tú, haz el favor de cortarte ese pelo o el próximo partido no vas a Mestalla, que es lo único que te duele. Ay… el fútbol dels collons!!!”

Algunos años más tarde, no demasiados, con mi padre, desgraciadamente, ya fallecido y sus hijos criados, mi madre volvió a ser la futbolera valencianista que su padre le enseñó a ser, y cuando yo le recordaba aquella anécdota, me decía: “Calla, calla. Mentirós. ¿Cómo no voy a reconocer a Kempes? Si hay más fotos suyas en casa que del resto de la familia, porque él ya es uno más de la familia, familia lejana, pero uno más”.

Jesús Roig Sena
Socio num. 590 VCF