diumenge, 4 de març de 2012

Se busca

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El cartel no dejaba lugar a dudas. 90 años, salud crítica, muy débil, con ausencias de memoria, salió y no se sabe hacia donde, atiende al nombre de Valencia C. F.; en caso de encontrar alguna pista sobre su paradero llamen inmediatamente al Sr. Llorente. La ciudad amaneció empapelada con estos pasquines. Familiares cercanos, miles de ellos, habían llamado a la policía y le habían dado aviso de la desaparición y, al mismo tiempo, imprimieron los avisos, los pegaron a todo muro que resisitiera en pie el envite de las excavadoras, que empezaban a derruir la antigua casa solariega y familiar. Mestalla es como se conocía entre los miembros de la familia a aquel magnífico lugar de comunión.

El abuelo llevaba perdido desde hacía mucho tiempo. Cuando él ya no fue capaz de recordar las cosas por sí mismo, ninguno de sus hijos más queridos tuvo la decencia de hacerse cargo de la imprescindible tarea de no olvidar. De recordar todo lo necesario para que los futuros descendientes supieran la verdad de la familia, ésa que el abuelo fundó con su nacimiento en un incierto 1919. Una fecha que ahora aparecía por doquier en decenas de productos comerciales, pero ausente de su verdadero significado, sea cuál fuera aquel. Ya nadie lo recuerda. Los hijos en los que depositó su confianza no supieron hacer gala de ello. No fueron dignos de tan alto premio. Como una madre vaciaba los cajones llenos de naderías de su hijo adolescente, así echaron al garete recuerdos, objetos valiosos, ficheros, documentos, banderas y trofeos, y si no los perdieron, los arrinconaron para hacer sitio a sus grandes culos y barrigas. Pasados los años, el abuelo tuvo una segunda juventud. Siendo ya muy mayor fue capaz de reverdecer laureles y cierta lucidez llenó su mirada, una mirada franca y pura que no se cruzó con ninguna similar proviniente de sus amados descendientes. Incluso en aquella edad de oro, el abuelo tuvo la salud suficiente como para mirar atrás y ver que su larga vida estaba llena de hitos y logros, caídas y victorias sucediéndose en una secuencia tan real como las de cualquier otra vida, pero siempre plenas y dignas de ser recordadas. Unas para ser tenidas en cuenta y evitadas, otras para ser repetidas. Un bagaje de orgullo y emoción imprescindible en cualquier vida que quiera llamarse plena.

Así que hoy, mientras, el frío me llega a la punta de los dedos y la noche del lunes es una broma pesada, pienso en el abuelo. En dónde encontrarlo, en dónde habrán ido a parar sus recuerdos más personales, si han sido expoliados, robados o lo que aún sería peor, simplemente olvidados. ¿Alguien se ha dado cuenta de a quién pertenecen en realidad?. Pienso si alguno de sus hijos más queridos es consciente de que una familia se hace grande o miserable no por el apellido que arrastra sino por las obras grandes o miserables que sus componentes llevan a cabo. Y pensando en mi hijo y en todos los hijos que serán, nietos, biznietos y tataranietos del abuelo, me pregunto, ¿para cuando podremos ver en la vitrina de casa del abuelo aquellos objetos y recuerdos que nos cuentan sus aventuras y desventuras? ¿Dónde estás, abuelo? ¿Quién tiene cautiva tu memoria, que es la nuestra?


Francisco García
Socio del Valencia CF
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4 comentaris:

Anònim ha dit...

Si de algo tenemos que estar orgullosos todos los valencianistas, es de la historia de nuestro equipo, y además del dónde y del quién..... es el porqué... porqué nos roban ese pedazo de historia, porqué nos ocultan nuestra memoria, y con qué fin... por dejadez o tal vez porque no interesa, pues a nosotros si que nos importa y mucho.

Lo peor es, ¿hay alguien en el club al que le interese esto?
Me indigno ante estas situaciones y actuaciones.

Grande Fran.

Plataforma "MEMORIA TRANSPARENTE", actúa.

PEPELU

Anònim ha dit...

Yo creo sinceramente que algunas cosas han cambiado para mejor en los últimos meses. El club está cuidando mejor muchos detalles que antes brillaban por su ausencia. Lo de Peris hace unas semanas, lo de Wilkes ahora, lo de Castellanos ayer...son pasos que demuestran que hay una sensibilidad creciente.

BT

Anònim ha dit...

El artículo llevaba meses escrito, por lo que la nueva deriva del club hacia los gestos y el incipiente embrión de lo que podrá ser un museo del Valencia no se ven reflejados. Al escribirlo pretendí pasar a cuchillo algunas actitudes prepotentes y de negación de nuestra historia, que se asentaron de forma vergonzosa en el reinado de "Gordito Relleno".

Fran

Anònim ha dit...

Bien es cierto que ultimamente se están cuidando un poco más los detalles, aunque yo los haría algo más "públicos" y no en la casi clandestinidad del palco VIP, donde la mayoría ni se entera de esos pequeños homenajes.

Así y todo, llevamos tanto tiempo de retraso que nos va a costar coger el paso.

Espero que ya estén pensando, para el Nou Mestalla, tener en cuenta nuestra historia para nombrar puertas de acceso, colocar bustos o estatuas o esas tantas cosas que tan bien hacen los ingleses con sus figuras.

Un saludo
Jose Miguel Lavarías