dilluns, 24 de novembre de 2008

El espíritu de Cesáreo

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Cuando el fútbol todavía era en blanco y negro debuté en Mestalla. Veníamos de perder tres Copas del Generalísimo seguidas y entrábamos en una de esas etapas de travesía por el desierto que esta vez duró poco. Debutaba Salif Keita y mi tío Jose me llevó a la primera fila de tribuna. Increíblemente, el terreno de juego resultó ser verde, contradiciendo lo que la tele de entonces nos decía. Si la memoria no me falla, Keita marcó, pero el Valencia perdió, contra el Real Madrid. Mucho mejor. La estética perdedora siempre ha resultado más atractiva que el barroquismo ganador con que nos adornamos por esta parte del Mediterráneo.

Era sábado por la noche y previamente habíamos pasado por la barra semicircular de Balanzá, donde se servía la mejor pataqueta de tortilla de patatas de toda la ciudad, regada con Coca Cola en mi caso y un par de cervezas en el de mi tío. Y desde la esquina de Ruzafa (Calvo Sotelo en aquel año) con la plaza del Ayuntamiento (del Caudillo), andando hasta el Luis Casanova, presidente que no tuve el gusto de conocer pero que daba nombre al estadio porque, al parecer, lo había hecho muy bien y había ganado algún que otro título. Mucho después llegaron los Pedro Soler, Juan Cortés, Jaime Villalonga... ¿O eran Paco Ortí, Bautista Soriano...? Perdonadme pero me estoy haciendo un lío. Llegaron para quedarse, ofrendar nuevas glorias a España y engrandecer al Valencia. Merecedores todos ellos de un estadio que lleve su nombre, sin duda alguna.

A lo que iba. Noche de fútbol en Mestalla, silla de enea en la tribuna, el vendedor de bombón helado que pasa voceando el género, el niño que pide el helado y el descanso que llega. Y con él, un ritual, una liturgia, un momento inolvidable. No recuerdo si eran 8, 10 o 12 veces, pero esa cantinela de “Pollos asados Casa Cesáreo”, era pura magia. Qué maestría, qué estilo. Sin inmutarse, sin cambiar el tono, una y otra vez, “Pollos asados Casa Cesáreo”, y otra, y otra, y otra... Luego venían los anuncios de “Armería La Diana”, y el de “Comerá y cenará en la Peeeeeee-pica”, así, estirando la e hasta el infinito. Qué maravilla, qué delicia.

¿Qué fue de Casa Cesáreo? Emplazada en la calle Játiva, formaba parte no de una milla de oro al estilo de la actual Poeta Querol, sino de la milla de la fritanga, del olor a aceite recalentado, del calamar indescifrable, de la patata brava de goma. Pocas calles tan valencianas como Játiva, en aquellos tiempos provincianos en que la ciudad era lo que era y no lo que quería ser, antes de pretender emular a Montecarlo, aunque sin Carolina ni Estefanía, que siempre ha habido clases, aunque aquí tenemos a Rosita Amores, que no es moco de pavo si bien tiene menos glamour.

Tengo que confesarlo: no llegué a probar los pollos asados de Casa Cesáreo, pero no os preocupéis por mi, no sufro ningún tipo de trauma por ello, ni por la derrota en mi debut, ni por tardar 31 años en volver a ganar una Liga, ni por el casi descenso, ni por el descenso consumado, ni por el 1-5 contra el Nápoles, ni por el 7-0 de Karlsruhe, ni por la final contra el Dépor... ¿Sigo? No, todo eso imprime carácter. Llevo peor la desaparición de los iconos urbanos, aún me duele que Balanza se convirtiera en un local de maquinitas (no he vuelto a entrar), que en lugar de Barrachina exista ahora una franquicia de bocatas precocinados, que se cerrara aquel Pon Café que tenía un cartel en su cristalera recomendando sus espléndidas torrijas, que cerraran librerías como Maraguat o Bello... Tal vez por eso, por puro romanticismo trufado de nostalgia cuarentona, me he resistido a la desaparición de Mestalla y a la construcción de un nuevo estadio en el que lo que se enseña, lo que importa, es lo de fuera, la fachada, cuando lo realmente interesante de un estadio es el interior, las gradas y el terreno de juego. Tal vez por eso o tal vez porque me da miedo que a los Villasoler, Ortimorera, Roigcortés les sustituya un Voroshilov o un Yurakov cualquiera, o un Mei-Ling, que igual puede ser el nombre de un restaurante chino de Tres Forques que el de un empresario comunista de Shangai dispuesto a comprar el Valencia CF. Aunque, por otra parte, ¿qué más me da Ling que Villalonga si Cesáreo ya no se anuncia en Mestalla?

Pd. El otro día, pasando con el 71 desde la calle Cuenca camino de la plaza de España vi un bar Cesáreo. ¿Será él? Tal vez, sólo tal vez, aún haya esperanza...


Pablo Salazar
Socio del Valencia CF
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10 comentaris:

Anònim ha dit...

Hola Pablo,

Bonito texto y preciosa foto que corresponde al legendario partido contra el Celta del 71 con el gol de la victoria en tiempo de descuento marcado por Forment. Yo fui a Casa Cesáreo a finales de los 80 antes de que cerrara. Ya estaba decadente pero años antes había vivido una época de esplendor. Los pollos asados empezaron a ponerse de moda a principios de los 70 igual que los restaurantes "self-services". También lamento la desaparición de los bares clásicos y sus barras fantásticas. Los blancos y negros de Barrachina forman parte de los mejores recuerdos de infancia. Aciertas en aquel Valencia-Madrid, primer partido de la 74-75. Keita había debutada la liga anterior. El partido se decidió en los instantes finales.Ese día debutaban los entrenadores yugoslavos, Ciric en el Valencia y Miljanic en el Madrid. Breitner también jugaba por primera vez y dijo que Mestalla le parecía como un teatro. Bonita definición.

Saludos.

Paco Lloret.

kawligas ha dit...

Excelente contribución. La milla de la fritanga nos define y exijo a la alcaldía la instauración de la misma como "gran proyecto" de la ciudad.

Anònim ha dit...

Este blog parece nacer desde una fecha de caducidad, la desaparición de Mestalla y la transformación de su espacio urbano. Algunos nos envuelve un sentimiento de romántica añoranza. "El tiempo pasa nos vamos poniendo viejos" canta Silvio Rodriguez, pero no es nostalgia y tristeza, al contrario, alegría y homenaje de haber estado allí, aquel día con ellos y vosotros.

Es por eso Pablo, que la voz implacable en el tiempo "Casa Cesáreo" es un eco de la historia de este Camp de Mestalla que aglutina emociones y memoria colectiva de los prisioneros de su hechizo.

Es posible que esté confundido pero creo recordar haber escuchado, que el Restaurante se trasladó fuera de Valencia y con otro nombre ¿Quizás por Bétera?

Alfredo Cardona

Anònim ha dit...

El dedo en la llaga. Yo también llevo muy mal la desaparición de muchos de esos lugares. Y añado los de mi propia cosecha: el Comic de Xerea junto a los cines (cerrado en 1998), Comidas Esma (1999), Bar Los Checas (1995), etc, etc

El otro día, sin ir más lejos, me llevé un gran chasco. Volvía en bici del trabajo por la calle Maldonado y al pasar por el horno Izaguirre lo ví no sólo cerrado sino tapiado. Hacían unos pasteles de carne fantásticos...

En ese trozo de calle ya todo es memoria: los cines Palacios, la casa de comidas El Jerezano, cuyo último dueño era un Yomus tartaja y finalmente, Izaguirre: el único lugar de Valencia donde se podía ver un cuadrito con la leyenda: "aquí vive un hincha del Athletic"...

bar Torino

PKDOR ha dit...

El anuncio aquél decía exactamente "Pollos asados Casa Cesáreo. Casa Cesáreo pollos asados", y a continuación venían otros dos impagables anuncios "Ratonicida Ibis", "Tónico capilar". Y oías eso mientras le pedías un "Turrón de Viena" a un señor con bata blanca que llevaba un logotipo descolorido de "Chicles Cheiw". Creo que todas esas marcas han desaparecido. Dentro de poco Mestalla también.

CARABASSA2@HOTMAIL.COM ha dit...

HOLA,ME HA LLEGADO AL CORAZON,SOLO TENGO QUEDAROS LAS GRACIAS PUES SOY EL HIJO PEQUEÑO DE DON MARIANO FERRER LACRUZ (CESAREO)
EL NOMBRE DE CESAREO LO PUSO MI PADRE PUES ERA EL NOMBRE DE SU PADRE(mi abuelo)
TAMBIEN TENGO QUE DECIR QUE BODEGAS CESAREO, NO TIENEN QUE VER CON NOSOTROS (c/san jose de calasanz , y sus patatas bravas)
MI PADRE FALLECIO EN 1996.
YO HE SEGUIDO LA TRADICION FAMILIAR,LA LLEVO EN LA SANGRE, EN ESTOS MOMENTOS TENGO UN RESTURANTE DETRAS DE LA PLAZA DE TOROS.
C/CASTELLON Nº8 RESTAURANTE
ELS BOUS, MI NOMBRE ES FELIX Y ESTOY AL SERVICIO DE TODOS LOS VALENCIANOS.
SIN MAS UN SALUDO,SEGUIREMOS EN CONTACTO

felix casa cesareo ha dit...

hola como estais, hace poco estuve en el campo de mestalla y en el inter medio le falta el calor de antaño,los anuncios de hoy no es lo mismo.
si alguno se quiere poner en contacto conmigo,estoy avuestra disposicion y si quereis que tengamos alguna reunion para recordar viejos tiempos tenemos el sitio.
alguno tiene que decir algo de nuestro valencia:
bueno nos vemos
felix casa cesareo(els bous, castellon 8 valencia)

Anònim ha dit...

CASA CESAREO HA ABIERTO SUS PUERTAS EN LA CALLE CUENCA Nº 124 BAJO TELEFONO 96 322 75 32. MENUS, ARROCES...... DE CATEGORIA

Nati C ha dit...

Solo deciros que mi padre era aquel que decia "Pollos asaados Casa Cesareo", y que siempre lo recordaré.

Anònim ha dit...

Mi padre era el que decia: "Pollos asados Casa Cesareo."