dijous, 13 de novembre de 2008

Banqueta visitant. Real Sporting de Gijón

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Lágrimas en la lluvia
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Entre los hábitos menos saludables de Osvaldo Soriano, estaba el ser hincha de San Lorenzo: un “Cuervo Carasucia”. Y todo niño –no importa si tiene 50 años- que le guste el fútbol, después de encontrarse con su ídolo, lo primero que hace es salir corriendo a contarlo a los amigos. En una carta, Soriano le describe a Eduardo Galeano sus andanzas por un Carrefour; donde antes estaba el estadio del San Lorenzo, en compañía de su héroe de infancia: José Sanfilippo. Entre cabeceras de góndola, quesos, ristras de chorizos y driblando gordas que arrastran carritos, recuerdan un gol a Boca. La pelota acaba entrando por la escuadra, entre las pilas y las hojas de afeitar; mientras los clientes y las cajeras aplauden. “Casi me pongo a llorar”, termina Soriano. Rara vez lo que vemos tiene la fascinación de lo que imaginamos. Y rara virtud la de Soriano: saber cuándo llorar. En la noche del exilio parisino, buscando la solidaridad en la desgracia y la complicidad en el sufrimiento, intentó contarle a su socio y amigo el descenso a segunda del “Ciclón”. Cortázar nunca entendió de qué hablaba.

El gol del Carrefour argentino, viene a cuento de Mestalla. Me explico. Todos tenemos nuestra particular forma de ver el fútbol: personal e intransferible; como las corbatas, el DNI, y la vida. Luego volveré sobre ello.

Después de lo mucho que aquí se ha escrito, y bien, sobre la muerte de Mestalla, no es que ya no sepa uno qué escribir, sino que sabe que poco se puede aportar más a la mística. En tiempos de sátrapas del desierto y mafiosos rusos con dotes precognitivas, resulta hermoso y valiente, darles a los figurantes su verdadero valor en la historia. Parafraseando a Galeano, crecimos creyendo que sólo era un hermoso deporte espectáculo y resulta que también, es un cochino negocio. Y son esas miradas fugaces a nuestros recuerdos, lo que nos anima a seguir enfermos. Porque sólo estando enfermos, se le puede dar el valor que le damos al fútbol en nuestras vidas.

Descartada la mística, por agotada, qué decir –sin ser novelista o tertuliano- de un estadio que no conozco, en una ciudad que apenas intuyo. Podría adoptar el tradicional papel otorgado al pobre en el entierro del rico: plañidera. Va a ser que no. Escribir unas líneas sobre nuestros vínculos (Eloy, Pasieguito, Abelardo, Villa, Zurdi, L. Flores…). Contar algo de nuestra última victoria en Valencia, en la última jornada de liga, con el último gol de L. Enrique, nuestra última UEFA, (0-1; 9/6/91). No haré tal cosa. Podría acogerme a las estadísticas y analizar nuestros partidos en Mestalla. Lloraría yo solo: en treinta y cinco partidos de Liga, ganamos sólo en tres ocasiones. En fin, que cada uno sabe lo suyo, y el equipo visitante juega como le da la gana, o como le dejan. Por mi parte, lágrimas las justas. Ya que estamos, hay algo que ustedes nunca tendrán: al mejor equipo de su historia inmortalizado en una película Óscar.

Y la verdad sea dicha, sin gota de ironía: no creo en la mística de los templos. Ni del Molinón, ni de Anfield, ni La Bombonera, ni siquiera de Wembley. El viejo Wembley, ya se fue. Anfield desaparecerá en el 2011. Tener el más antiguo de España (100 años), le da a uno margen para ciertas licencias. Porque es ley de vida, nada es para siempre y no hay perfume eterno. Siempre he preferido los fieles a los templos y, mientras haya de los primeros, la reafirmación, la comodidad, las aclamaciones y el bienestar de los templos conocidos, son secundarios. Lo único esencial son los recuerdos, el presente y los figurantes. No sé si sobre Mestalla se levantará un hiper o un casino de alguien fugado de “Uno de los nuestros” ¡Qué más da! ¿Acaso importa? Dentro de treinta años le darán la importancia que hoy tiene para los culés el campo de Les Corts: ninguna. Ésa es la verdad: penosa, desfallecedora, casi siempre en contradicción con la realidad felizmente soñada y la imagen que tenemos de nosotros mismos. Pocas cosas más humanas que mentirnos a nosotros mismos y ninguna mentira mayor que afirmemos admirar la verdad.

Vuelvo al inicio, al gol en el hipermercado. A la personal manera de cada uno de ver el fútbol. Mucho se ha escrito, y de diversas maneras, sobre el porqué del fútbol. Desde la antropológica –sustitutivo de la guerra-, hasta la que aporta Valdano: mezcla de darwinismo y expansión de imperios -los mejores de la calle, los mejores del barrio, de la ciudad, del país- . No sé, quizá tengan razón. Creo que todo es más sencillo: una vuelta al partido siempre inacabado, aquel que no terminamos nunca porque nuestra madre nos llamó a cenar. Aquello que escribió Dylan Thomas: “La pelota que arrojé cuando jugaba en el parque aún no ha tocado el suelo”. Una espera, un rezo, una ilusión para que la pelota nunca baje, para no pensar en que fuimos cumpliendo años y dándonos cuenta que la vida no era tal como habíamos esperado. De que muchos sueños se nos esfumaron. Y, quizá sea lo peor, siendo conscientes de que los únicos culpables fuimos nosotros.

Ya no lo pienso, ya no. Pero como Soriano y Sanfilippo, durante años, mientras los demás veían edificios, yo veía un viejo campo de arena. Allí estaba la pequeña barandilla en la que se apoyaban los espectadores. Aquella, era la banda izquierda, llena de barro hasta los tobillos todo el año. Justo más allá estaba la portería. Y veía aquel gol por la escuadra al pequeño de los Castro, y hubiera dado cualquier cosa por ver a H. celebrarlo como un loco. Ver a H. de nuevo. Con vida.

Termino y no he dicho nada sobre Mestalla. Lástima. Pero no importa. Mientras ustedes recuerden, todo estará bien. Porque ustedes son Mestalla. Carpe diem ches. Carpe diem. Y lo demás, lágrimas en la lluvia.


Miguel A. P.
Hincha del Real Sporting de Gijón





17 comentaris:

TheoSarapo ha dit...

Hermosísimo post de MA

El Bar Torino estará contento. Nadi mejor que él para saber lo que importan los asturianos en Valencia. Si hasta ve en Mata al pequeño Eloy.

Anònim ha dit...

Precioso post. Me quito el sombrero, amigo MA.

Vicè

Anònim ha dit...

Y qué decir del detalle de la foto.
Vicè

kawligas ha dit...

Leyéndolo, acabo de acordarme de un detalle: el balón que me chutó mi padre en la playa de Cullera, mientras yo era el portero bajo los perfiles de hierro que hacían de soporte a los toldos, en una tarde-noche de 1973, y el sol nos decía adiós tras las montañas y el castillo... aún no me ha llegado a las manos. Lo veo, lo veo y allí sigue, mostrándome el camino por el que he caminado.
Gracias por un texto maravilloso.

Neófito ha dit...

Este gran post me ha retrotraído inevitablemente a aquel VCF-Sporting de Gijón de la última jornada de la campaña 90-91. Fue la única vez que mi padre me compró entradas de tribuna cuando íbamos juntos al fútbol. Las adquirimos a última hora y pagamos a precio de oro por aquellos asientos escorados. Mestalla estaba a reventar, con el ambiente de las grandes tardes, aunque en él se presagiaba con un halo de pesimismo el tan anticipado adiós de Espárrago y la culminación del mismo poco después con la desgraciada eliminatoria copera del Mallorca. Última jornada de infarto y doble duelo astur-valenciano con sendas decepciones para Valencia y Castellón, fuera de Europa y descendido, respectivamente. La clasificación del Oviedo para la Copa de la UEFA completó aquel fin de semana histórico para el fútbol asturiano. Años después supe que la persona que me consiguió mi primer abono del VCF (el de General de Pie) logró, suplicándolo, que un chusquero cachondo y benevolente a lo Arensibia le diera el permiso en plena mili para poder ver aquel encuentro.

Anònim ha dit...

Bueno Miguel, frente a "Volver a empezar" te hablaré de "Salir pitando" de Guille Toledo, donde el VCF se proclama campeón de liga, o algo así....naturalmente es broma. Vosotros tenéis la elegancia (Remotamente soporífera) de JL Garci y nosotros tenemos la irrepetible chanza de Berlanga y Don Pío, genios irrepetibles e insignes valencianistas.
Magnífico artículo sobre un club histórico y señor, de los de toda la vida, respetado y añorado en estos años de ausencia. No solo el gigante disfrazado que era Eloy o el mejor sacador de saques de banda de la historia del fútbol mundial que era Lucho Flores...el presente (que no hemos de olvidar los místicos del recuerdo) nos hermana en la última de las luces que alumbran nuestro templo: los Guajes... en especial el 7 que es ya leyenda.
Saludos astures.

Sergi Calvo

Anònim ha dit...

Excelente aportación.

Un VCF-Sporting es algo más que un simple partido de liga. Un VCF-Sporting en Algirós en 1922 es la causa definitiva del traslado a Mestalla.

Un VCF-Sporting de 1998 es el último partido de Fernando como jugador del VCF en Mestalla y el de otro mito: Zubizarreta. También, el último partido de la general de pie del Gol Gran con aquella pancarta: "y vamos a seguir empezando de nuevo aunque digan que aquí no podemos hacerlo".

Como anécdota, un VCF-Sporting de 1984 es el debut de otro mito del antivalencia: Raúl Iglesias. Perdimos 0-3 y llovió todo el partido. Nunca he podido olvidar aquella tarde.

bar Torino

Banqueta visitant ha dit...

Gracias, son ustedes muy amables. Espero que Villa (Angulo está de baja), recuerde sus orígenes y meta un par de goles en propia puerta. De Mata no espero nada. Es un carbayón.

Quisiera recomendarles una excelente página. Jesús Castañón Rodríguez ha perdido su tiempo, recordándome algún dato. Tiene una magnífica web.

http://www.idiomaydeporte.com/

Anònim ha dit...

si son sólo 3 derrotas recuerdo las 3:

83-84, 84-85 (en partido fallero) y la 90-91 en un domingo de calor excesivo. Y varias eliminaciones de copa en los 80'. la más dolorosa un miércoles santo de 1985, por penaltys.

bar Torino

Anònim ha dit...

Oiga Vicé, alguien debería enseñarle este post a Villa.

bar Torino

Banqueta visitant ha dit...

Vale, pero cambie los dos goles, por tres. Y así y todo…

El demagogo pasiego ha dit...

Me alegro mucho del post. Qué bueno tener una "banqueta visitant" comme il faut, hecha con cariño. Se cumplirán los peores pronósticos para los hijos de Mareo. Esta noche creo que cortaremos la racha del Sporting. Ganaremos 2 a 1. Meterán Mata y Villa, y por el Sporting Diego Castro, al que mi hijo tiene en su equipo [el Everton], en la Play.

Me comeré un paquete de pipas.

Lo de Torino y los partidos de fútbol es espectacular estadística ambiental. Otros pueden aportar el dato numérico, pero el amigo Torino nos da el resultado, la fecha, el ambiente,lo que sentíamos en aquel partido...

En la salida del Valencia para ir a jugar contra el Sporting, en su primera eliminatoria de copa, fue despedido de la estación de tren por centenares de aficionados. ¡¡¡tres años después de la fundación!!!

Tengo un cromo de ese partido. Je, je, je...

tempo è dolore

saludos

Anònim ha dit...

Estimable aportación. Su relato es un regalo, un 3x2 que merece leerse varias veces.

Creer o no creer en la mística del césped, en la devoción del cemento hecho grada, en la monstruosa liturgia que profesamos los incondicionales devotos de Mestalla...Vaya usted a saber como esta enigmática aventura, que tanta pasión despierta, ha esperado tantos siglos para ver puerta.

Alfredo Cardona

Banqueta visitant ha dit...

Meterán Mata y Villa, y por el Sporting Diego Castro,
tempo è dolore
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Je je. Le faltaron los de Morán y Barral para hacer pleno.

Anònim ha dit...

Mi primer partido en El Molinón fué un Sporting-Valencia... con Eloy en las filas chés y Zurdi en las Sportinguistas...

Es increible cómo el futbol puede unir tantas cosas y a tanta gente

Anònim ha dit...

BT sabelotodo, en la 84 85 se empató a 1.

Anònim ha dit...

La ignorancia, que atrevida es.

Liga 84-85
17 marzo de 1985. (o-2)

copa 84-85
3 abril de 1985 (1-1)

BT