divendres, 7 de novembre de 2008

Memorias de pie

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Un recuerdo de la General de Pie. Semillero de valencianistas.

No es descabellado decir que prácticamente todos los valencianistas de más de 25 años, han pisado, en alguna ocasión de sus vidas, el viejo cemento gris y desnudo de la vieja General de Pie. Semillero de valencianistas, refugio anónimo de los sin nombre, salvación de los bolsillos juveniles…. La general de pie, hoy ya desaparecida de nuestro Mestalla es la grada añeja, el fútbol apretados, el grito de ánimo hasta las estrellas, el frío que traspasa los huesos pero no puede con el corazón, el pánico de los últimos minutos, el abrazo anónimo entre hermanos…”El fútbol es un deporte que ha de verse de pie” (atribuido a Santiago Bernabeu)… al menos, el fútbol de pie es “otra cosa”.

Mi primera experiencia con el cemento desnudo, fue, en verdad, un partido inolvidable: el debut de Rabah Madjer en Mestalla frente al Athletic de Bilbao. Partido histórico, ambiente de los que hacen época, Mestalla lleno hasta la bandera (creedme, estaba allí, bajo “esa” bandera y apenas uno se podía mover) y pese a la derrota 1 a 2, el gol del debutante argelino despertó una inusitada expectación en el valencianismo.

Después vendría el primer pase de socio, todavía, y por un año, infantil. Todos los domingos, a primera hora de la tarde, marchábamos los hermanos hacia Mestalla, haciendo siempre un trayecto casi ritual: Jacinto Benavente, puente peatonal, parte trasera de los viejos cuarteles para entrar en la actual Plaza de la Afición por el pasadizo (“¿estará abierto?”) de una vieja pizzería.

¡Siempre pronto!, no sea que se cumplan los peores temores, y es que, para el que siente cada gramo de cemento como suyo y es de costumbres cuasi-rituales, descubrir con pavor que, “nuestro metro cuadrado” habitual, está ocupado por algún otro aficionado que parece ignorar el atentado ritual que provocará ver el partido unos metros desplazado del “nicho biológico”, es una pesadilla recurrente.

Mi primera temporada de valencianista con nombre y apellidos fue la del resurgir Espárrago, años compartidos con un Eloy que era un gigante disfrazado, Ochotorena eslabón de una portería históricamente antológica, Lucho Flores, eslabón también de un 9 siempre maldito (la “gran esperanza blanca”), Arroyo y Quique en su esplendor máximo, terceros y subcampeonatos que sabían a gloria, a renacimiento, a grandeza nueva y fresca esta vez.

En la plataforma “bajo las banderas”, actual “descubierta” (Cosa que en días de lluvia ya uno se encarga de comprobar personalmente) asistí al debut de un despistado Lubo Penev (“llamenme Lubo”, decía el desmelenado búlgaro), abalanzándose en plancha para rematar un fuera de banda rival sobre la línea divisoria… murmuros y desaprobación, que, en pocos meses, cayeron de rodillas ante el talento y la visceralidad de un jugador que, junto a Fernando, Quique, Arroyo, Mijatovic y compañía habrían de rubricar en plata (nuca en oro, para su desgracia, y la nuestra) unos ’90 inolvidables para los que allí vivimos nuestra infancia, adolescencia y juventud.

La presión legal y oficial fue reduciendo nuestra “de pie” hasta los goles Nortes y Sur, allí en la esquina Norte con descubierta, encontré años de gloria, las arrancadas de Mijatovic, frío como nunca había sentido en un Valencia-Barça que no recuerdo el año y que me dejó más de una semana en cama, la era Roig (Val de Vac: “¿Quién ha democratizado el Club?”), un empate a 2 contra el Lleida que confirmaba, no la de mi club, sino una crisis personal más que evidente y que el VCF no habría de solucionar. Mazinho y José Ignacio y el fin de una época de fútbol de pie.

Conocí la General de Pie en la plataforma bajo las banderas, esquina sur alta. Una segunda época en la esquina gol norte y alguna escaramuza con los primeros “Lubo’s”, padres de los actuales Gol Gran en la esquina Norte de Tribuna (justo encima de los actuales Yomus).

De pie para mi, renació también el Valencia europeo con victorias contra el Vitoria de Bucarest (primer gol de Toni como ché) y peleas a los puntos contra Oporto y Roma.

El estadio cambió de nombre: nunca más (para siempre el recuerdo) aquel Luís Casanova, también cambió de forma. Desde las aulas de aburridas clases matinales de mi colegio, se veían, era COU, las grúas, los pilares, las planchas de un nuevo cemento, gris, más claro éste y no “enmarronado” por el paso del tiempo, el sudor y las lágrimas. La ampliación era un hecho, se barruntaba una nueva etapa de noches y tardes de valencianismo concentrado en una esencia ahora anaranjada.

Vino el exilio, inevitable hacia un plástico azul y más alto en la nueva Grada de la Mar. Otra época, otro fútbol.

Aún así, mis pies, aunque de otra forma, siguen y seguirán hollando Mestalla, con, al menos las plantas, siempre de pie.

Sergi Calvo
Socio del Valencia CF
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11 comentaris:

Lobo ha dit...

Yo era muy nano, pero recuerdo bastante bien la general de pie, justo debajo del reloj. Entonce me parecía que estabamos muuuy alto, y hoy me río pensando lo bien que se ve el fútbol desde esa distancia. Lo que más me llamaba la atención era que en muchos partidos podia estar perfectamente sentado todo el mundo, e intentabamos correr la voz para que asi fuera, pero no había manera. Al menor ataque o jugada se levantaba todo el mundo y ya no se volvía a sentar. Y cuando veías que no había forma pues hale, a ver el partido de pie. Crero que si se hubiera llamado "General sentada" habría sido más facil.

Magnifico artículo.

PKDOR ha dit...

Che, qué nostalgia me ha entrado. Y aún hay más. Los más veteranos recordamos que hubo un tiempo en que las gradas de General de Pie no estaban aisladas y cerradas.Toda la chiquillería nos metiamos detrás de la portería que atacaba el Valencia y en el descanso saliamos todos corriendo, nos cruzábamos todo el estadio por debajo de los sectores, y volviamos a ponernos de pie en la portería contraria para seguir allí, donde atacaba el Valencia.
Tal vez el principio del fin de la General fue el día en que o ibas a Norte o a Sur o a Alta (la de avda. Aragón)y de allí ya no te podías cambiar.

Neófito ha dit...

Me siento bastante identificado con tu texto, por la época y las evocaciones y porque yo también fui abonado durante 2 campañas de la General de Pie Norte (la que acabó y la que empezó Valdano).
¿Es posible que aquel friolero VCF-FCB fuera el de la temporada 90-91 en el que no paró de llover? Yo lo vi desde mi casa a los 8 años y aún recuerdo que deparó un electrizante 2-2.
Aquel VCF-Lleida también lo recuerdo (Héctor Núñez tirando del filial con Mijatovic y Quique de lugartenientes sobre el césped), aunque los de mi quinta de la General de Pie quizás encontraríamos el paralelismo con el VCF-Figueres de la Copa 97-98.
Aunque ya sea difícil encontrar en Mestalla la espontaneidad, la desinhibición y el anonimato que concedía la General de Pie textos como el de Sergi demuestran que sigue bien viva en el rincón más preciado de nuestras memorias.
Por cierto, genial la foto del Valencia, labrado a fuego.

Anònim ha dit...

La general de pie tuvo siempre algo de omnipresencia. Un pulmón de aire fresco, donde varias generaciones pueden contar cientos de historias.
Como algunos soltábamos en su día en el DNI, de profesión:General...
...de pie de Mestalla.

Alfredo Cardona

Anònim ha dit...

Muy buen texto.

Yo soy de la era pkdor. Creo que se cortó el tráfico en la 87-88, y se hizo para evitar incidentes.

Con todo, creo que hay varios periodos históricos de la general. El primero es hasta 1973. Con dos fondos de pie realmente acojonantes (la resultante de sumar sillas gol y grada de pie) Creo que esa es la época de máximo esplendor de la general y salvo los que rondan los 45 ninguno de nosotros la ha conocido. (QUEDA PENDIENTE UN ARTÍCULO DE PACO LLORET SOBRE ESA GRADA).

En la 73-74 nace la grada sillas-gol que empequeñece la general y la deja del tamaño en el que todos la hemos conocido ya. Esta reforma es previa a la gran reforma del 78', que en términos reales no modificó en nada la general, aunque si modificó en grado sumo la fisonomía del campo.

No obstante, hay otro momento significativo y es la temporada 87-88. Ese año se empiezan a poner en práctica las medidas de seguridad. Hasta ese año había partidos donde se doblaba el aforo en la generales y el apiñamiento era brutal: los días grandes donde ni siquiera podías ir a mear. A partir de 1988 hay un control férreo en la venta de entradas, y la general, aún estando llena, ya no padece las saturaciones brutales de antaño.

1988 es año fatídico porque desaparecen de la grada las tracas, los palos de las banderas y de alguna manera se enciende la mecha para que prenda el tifo organizado. Algo impensable en aquel gol norte donde todo era caos, anarquía y festival.

Mi periplo en general: 1985-1993; gol xicotet.

1994-1998; gol Gran.

Nunca estuve en la de las banderas. De hecho, nunca entendí esa grada.

bar Torino

Anònim ha dit...

En cuanto al partido que comentas, el VCF-Athletic del debut de Madjer, lo recuerdo como uno de esos días grandes, con el campo a reventar y una expectación desbordante. Posiblemente el último partido donde la general soportó más afluencia de la permitida. Cuando el argelino marcó en el minuto 3 fue como si hubiéramos ganado la copa de Europa. La avalancha en el gol norte fue de las brutales: con vallas a tomar por culo. Una locura. La peña lloraba como si hubieran visto a la virgen. Luego llegó Serna, y con dos cagadas de manual, le dio el partido a los vascos. Pero que momento...el típico subidón que se quedó en nada. Como tantas otras veces.

bar Torino

Neófito ha dit...

Disculpad la digresión, pero con vuestros relatos sobre el debut de Madjer me habéis hecho sentir parte de una emoción que no viví in situ y os quería preguntar a los que lo presenciásteis por el VCF-Atlético de Madrid (3-4) de esa misma temporada en el que se vieron las caras Futre (otro fichaje mesiánico, éste de aquel Gil que por entonces pagaba trenes especiales en los desplazamientos)y Madjer y del que alguna vez me habló mi padre. Lo más mínimamente parecido a nivel de condiciones que he visto yo al encuentro de referencia desde la General de Pie fue el debut de Ortega (VCF-SFC 4-2 (96-97)), pero no se acercará ni de lejos a lo del argelino.
¿La mencionada grada de las banderas fue algo así como el antiguo gallinero del Bernabéu a pequeña escala?
Saludos a todos!

Anònim ha dit...

Futre tuvo dos partidazos en Mestalla. Ese y el debut de Clemente en la 89-90 (1-3). El partido que comentas fue eléctrico pero Madjer estuvo mucho tiempo lesionado y no dio ni la mitad de lo esperado.

Sobre Burrito/Madjer. No hay color. Lo de Madjer fue la explosión más grande del valencianismo desde 1983 (VCF-1 madrid-0). Ni siquiera el ascenso contra el Huelva fue comparable. La peña estaba muy necesitada de aferrarse a lo que fuera y aquello representó un subidón tremendo...que luego no cuajó.

El paralelismo general de las banderas/gallinero es muy exacto.

bar Torino

CAFÉ VALENCIANISTA ha dit...

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kawligas ha dit...

Mi bautizo en la general de pie fue en un partido internacional España-Francia, un 17 de marzo de 1971. Estuve en el Gol Gran, debajo del reloj. El partido quedó 2-2, con dos goles de Pirri, pero lo que más me llamó la atención fue la camiseta plateada de la selección francesa. Un lugar que ya solo existe en la memoria. Luego estuve bajo las banderas en la remontada frente al Barça, en la Copa del 79, con Kempes comandando las operaciones. Junto a los goles recuerdo la delantera de una preciosa chica, cuyo novio no debía saber nada sobre la intimidad de aquel espacio...

Anònim ha dit...

Volem una grada de peu en el Nou Mestalla!!