dissabte, 19 de juliol de 2014

Epíleg del llibre "Últimes vesprades a Mestalla", per Mario Alberto Kempes

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Amb el text amb el que Mario Alberto Kempes va participar en el nostre llibre a benefici d'Elvira Roda, "la chica burbuja", concluim, el dia que el nostre blog fa 6 anys, el nostre homenatge a la seua figura. #weekKempes 
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Me piden los amigos de “Últimes vesprades a Mestalla” unas líneas como epílogo del libro que van a publicar a beneficio de Elvira Roda. Lógicamente no podía negarme a colaborar con este proyecto.
Quieren que les hable de mis vivencias y sentimientos en relación al Valencia CF. Si vuelvo la vista atrás, lo primero que me viene a la cabeza fue mi fichaje. Poder jugar en Europa y en un club como el Valencia CF, para mí fue algo fenomenal, era una oportunidad que no podía dejar escapar.

Personalmente, he de decir que llegué con grandes expectativas, aún sabiendo que allí nadie, excepto Pasieguito, me conocía. Mi primer partido jugado contra el equipo del CSKA de Moscú, pese a ser el inicio de algo muy lindo, no me pudo ir peor. No la toque. En mi segundo partido, oí los primeros murmullos en las gradas. Afortunadamente en el primer partido de liga contra el Celta de Vigo, salió el Sol. Marque los dos goles de nuestro triunfo, mis primeros goles con la camiseta valencianista.

A partir de ese momento mi relación con la grada de Mestalla fue muy buena, con sus altos y sus bajos, pero siempre creo que mantuvimos una buena relación.

Al recordar Mestalla, me viene la imagen del entusiasmo y la alegría de la afición. Era espectacular ver la cancha llenarse como un enjambre pocos minutos antes del inicio de los partidos. Aún puedo oír las gradas coreando mi nombre y no puedo sino agradecer su apoyo y al mismo tiempo tener un recuerdo para todos mis compañeros, no podemos olvidar que el fútbol es un juego de equipo en el que todos somos necesarios, aunque a veces alguien sienta más el calor de la hinchada.

Ahora, pasados los años, pienso que tal vez ganamos poco, Copa del Rey, Recopa y Supercopa de Europa, quizás son pocos títulos para un equipo como el que teníamos, éramos un equipo copero. Quizás nos faltó ambición para pelear por la liga, un incentivo emocional para tirar adelante. Parecía que con ganar al Madrid y al Barcelona la afición y el plantel ya tenía bastante. Aunque también es cierto que en esos años los campeonatos eran más reñidos que en la actualidad, pues a estos dos equipos había que añadir al Atlético de Madrid y a los dos equipos vascos, el Athletic y la Real Sociedad en la lucha por los títulos y por la clasificación para jugar en Europa.

Tampoco puedo olvidar mi partido homenaje, mi despedida como jugador de Mestalla, esa noche fue la última vez que me vestí de corto con la camiseta del Valencia y me despedí marcando tres goles al PSV holandés.

Desde ese día he vuelto en varias ocasiones a Mestalla, pero ninguna ha sido tan especial como la del pasado día 3 de diciembre. No me esperaba tal recibimiento, fue una sensación diferente, sentía que volvía a casa. Para mi Mestalla, no es mi primera ni mi última casa, sencillamente es mi casa.


Mario Alberto Kempes 
Futbolista del Valencia CF 
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