dilluns, 18 de maig de 2009

Creo, vieja, que la hemos cagado

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Lo reconozco. Yo creí en Valdano. Imagino que por el prejuicio pedantuelo del "lletraferit". Por ese discurso bien estructurado que desempolvaría de una vez por todas el relato oculto del VCF y esa necesidad algo pueril de tener un slogan, una frase, una doctrina a la altura de nuestras expectativas de forofos semicultos: ese pozo sin fondo.

Como les pasa a muchos, entre el fútbol y la vida, yo también embarrancaba en la trampa de la literatura. La llegada del argentino supuso un subidón de metáforas. Por semanas, el sector más lírico del valencianismo anduvo de enhorabuena. Teníamos columna en El País y después de muchos años los focos alumbraban las profundidades menos venéreas de la red fluvial de Mestalla. Era entonces, a mediados de los 90'. De cuando el Valencia festejaba subcampeonatos. Yo militaba, por prudencia, en el vagón de los escépticos. Dudaba de las posibilidades reales a nivel deportivo de mi equipo, así que buscaba consuelo en las evidencias escondidas del relato del club. Vacunado ya de delirios y fracasos, sólo quedaba la mística. Una mística por reinventar tras muchos años de adocenamiento y nula responsabilidad para con la historia.

A todas horas me desvelaba la pregunta ¿para qué intentar competir con Barça y Madrid teniendo un relato poderoso pero oculto? Pero ni por esas. A fin de cuentas, la literatura está llena de conformistas. El fútbol, por contra, es el ámbito del inconformismo por excelencia. Yo, que soy de natural perruno, era de los acomodados. Prefería un club cosido a un relato que una entidad histérica detrás de una zanahoria. Con la llegada de Valdano todo pudo cambiar. Si bien, el sector ágrafo y contumaz de siempre le puso *la pierna encima* a las primeras de cambio. Cosas de llamarse Jorge. Pero Valdano, no nos engañemos, fracasó con estrépito, dejándonos el sabor amargo pero realista de que lo nuestro no eran las metáforas, sino el costumbrismo de hormigón y los chistes de Arévalo.

El sueño del club elegante y sobrio duró 2 pancartas del Gol Gran, una entrevista en la Turia y una noche en vespa cruzando la Peineta después de ver "El Paciente inglés". Coincidimos en el semáforo con el argentino y de la emoción algo debió caérseme. Quizás un libro de bolsillo. Valdano, presto y educado, nos advirtió del desliz con un pequeño gesto de su dedo índice mientras el esbozo de su sonrisa pretendía negar algo parecido a la compasión de quien conduce un Mercedes y se topa en la medianoche con una joven pareja a lomos de una moto desvencijada. "Qué atractivo es" dijo mi acompañante. Fue una premonición. Apenas tres meses después era pasto de la trituradora roigista tras un arranque desastroso precipitado por la lesión de Romario en el Naranja.

A nadie, como a Valdano, le sienta tan bien ese epitafio que Joan Fuster dejó escrito no sé muy bien donde: "Tant de bó es encertar com provocar que altres encerten". Algo de eso debió pasar, sin duda. Tras el cese vino Ranieri. Por pura chamba. Pero ahí nació un equipo campeón. Y después de muchos años en busca de la mística perdida, los escépticos volvimos a levantar el estandarte del palmarés. Nos olvidamos de la metafísica y acabamos, algunas temporadas después, ahorcados con los restos de una peluca naranja. Fue bonito soñarnos cultos y del bar Torino. Como cuando Valdano. Pero fue mucho mejor levantar títulos y vivir La Edad de Oro.

Ahora que todo ha pasado y el regreso a las catacumbas parece un hecho, sólo tenemos la metodología de las ruinas, el talento necesario y nunca suficientemente reconocido de Checheche: "No hay amor sin ironía ni ironía sin amor" y la obligación inevitable de esperar en un discreto segundo plano a que escampe la entronización del mito estomagante de Guardiola y la bipolaridad venidera que tanto excita a mesetarios y catalinos.

En el tránsito, algo he aprendido. El optimismo insensato y fanfarrón del valencianismo no puede ser descrito. Es el carácter. Y quien tiene carácter no necesita doctrina. Siempre sobrevive. Un día de estos, y a lo peor pasan 20 años o incluso más, volveremos a tocarles el morrito. Es lo que nos ha tocado. Y no es un mal destino. Entre el fútbol y la vida, yo me quedo con el Valencia.


Rafael Lahuerta Yúfera
Socio del Valencia CF
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20 comentaris:

Anònim ha dit...

Lleguint el títol pensava que parlaves del partit d'ahir.

Vicent Flor ha dit...

Tots ens hem equivocat alguna vegada, també en el VCF. Molts ens empassàrem el populisme de Paco Roig. Allò de per un "València campió". El problema rau en repetir errors semblants una vegada i una altra...

kawligas ha dit...

Yo también creí en Valdano, durante tres jornadas. Me hacía ilusión ir a pedirle que me firmara el volumen de cuentos de fútbol que recopiló, pero pronto me di cuenta que era de letras y no de ciencias, ya que no era capaz de saber cuantos extranjeros se hallaban sobre el terreno de juego, y si fue Sol el ejecutado poco importa. Su discurso no dejó de ser vacío y de nulo servicio a la historia de nuestro club. Su destitución sí fue una destitución útil.

Anònim ha dit...

Soler ha fet bo a Roig. I això si que es un drama.

Anònim ha dit...

Yo propongo que a partir de ahora se haga el siguiente partido, amigos de Guardiola contra amigos de Valdano. Y que lo arbitre Milikito...que también es muy guay.

La que nos espera.

BT

Anònim ha dit...

Valdano y el VCF siempre será recordado, además de no saber contar, por su famosa "derrota útil". Nunca una frase ha ido tan asociada a un tipo.

Útiles saludos
Jose Miguel Lavarías

Anònim ha dit...

Les grans aportacions de Valdano a més de la "derrota útil" varen ser ficar-mos en la primera plana del "cuore" quan se'l relacionava amb la Preisler i no conèixer absolutament res de la nostra història esportiva al dir que el nostre lloc a la lliga era del 6é cap enrrere.

Josep Bosch

Anònim ha dit...

Era impossible que funcionara un matrimoni entre "el melifluo" Valdano i un estafador bon vivant com Paquito Roig. M´alegre de la pifia de Santander.
AP

Anònim ha dit...

Pedante melifluo.

M.A. ha dit...

Hombre, me gusta eso de “costumbrismo de hormigón”. Ahí va una de encofrado: han largado a Ranieri de La Juve. Tres veces sería demasiado, ¿no?

Anònim ha dit...

Fivber y Di Stéfano también vinieron tres veces. A partir de ahí, si quieres, sueña.

Por cierto, fabuloso artículo, Rafa. Como siempre.

Abrazos

José Ricardo March

Anònim ha dit...

Jo de major vull ser Ranieri... "el rei dels finiquitos".
La pasta que porta guanyada este home en acomiadaments.


Josep Bosch

Juanvcf ha dit...

Yo también creí en Valdano, pero supongo que es algo que va ligado a mi optimismo, con deciros que también creí en Paco Real.
Buen articulo Rafa.

Anònim ha dit...

Era un tiempo en que todos creíamos en cualquier cosa, en realidad estábamos necesitados de creer en algo.
La lesión de Romario, en una absurda chilena casi en el centro del campo durante el Naranja, que acabó con sus abductores, supuso un duro trauma a un equipo construido con los endebles cimientos del irregular brasileño. Aquello fue el principio del fin, los mimbres y juncos del futuro campeón, ya presentes en aquel equipo, todavía estaban muy tiernos para sujetar nada y, claro, todo acabó en catástrofe. Catástrofe regeneradora y purificadora que abrió una nueva y brillante época.
"No me dejaron disfrutar a Romario más que dos días" dijo el argentino al ser cesado...el "qué hubiera pasado en el caso de..." es un azar que pertenece a otra dimensión. Pasó lo que pasó, desgraciadamente y, se volvió a repetir poco más de una década después, más desgraciadamente todavía....Nos regeneraremos, es nuestro sino.

Saludos a todos, me he de poner al día.

Sergi Calvo

Los del Río ha dit...

Valdano sólo hizo algo bueno en el Valencia. Una goleada 5-2 al Athletic, u partido en el que en la primera mitad ya ganábamos 5-0. Aquello era increíble. Después todo eran empates 1-1 y el inicio de la temporada siguiente fue tan gloriosa que perdimos todos los partidos con él ,rematando con los 4 extranjeros en el campo.
Un vendedor de humo. Ahí terminó su aportación como entrenador y ya pasó a Director General.
Un Madridista más que se retrató el año que ganamos la Liga 2001-02 menospreciando al Valencia como candidato al Título, claro, aquella Liga fue nuestra, para callarle la boca.

Paco Gisbert ha dit...

A mí el único recuerdo amable que me queda de Valdano es que, gracias a él o por culpa suya, conocí a Rafa Lahuerta.

Anònim ha dit...

Rafa, ¿tienes pareja?. Me encantaría conocerte.

Pepe ha dit...

Excelente perfil, Rafa. O debiera decir perfiles. El de Valdano, el del Valencia y el de ti mismo. Yo tengo la impresión de que, llegado un punto, Valdano intuyó que amansar al roigismo era como pretender nadar en el tambor de una lavadora. Y que a partir de ese instante se dio al metaforeo como quien se da al vino. En el Real Madrid le sucedió algo parecido. A medida que se acumulaban los fracasos deportivos, la hemorragia literaria se iba haciendo incontenible. De todas maneras, y puestos a gestionar una hecatombe, prefiero la decadencia verborreica al "a éstos nos los follamos con el pito".

Un gran abrazo,

Anònim ha dit...

amic juanvcf, creure en valdano i en paco real és inherent a la condició de ser valencianiste. si demà ens digueren que han destituït a emery i han posat a maria abradelo estariem il.lusionats i pensariem que "a entrenador nuevo victoria segura". respecte a rafa lahuerta, he de dir que no tinc la sort de coneixer-lo però si la de llegir-lo. tal i com escrius és normal que cregueres en valdano, eres un crack.

albert carda.

Juanvcf ha dit...

Estoy deacuerdo contigo Albert, aunque el ejemplo de Maria Abradelo, todavia no he podido borrar de mi recuerdo sus bailes en el mitico "Canta, Canta". Un Saludo