divendres, 24 d’abril de 2009

Banqueta visitant. FC Barcelona

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De la distancia al cariño por las tardes de sexo sin amor

Era como el presentador del telediario, como la señora que te cruzas todas las mañanas a las 8,47 en el ascensor, como la cajera del banco... Para mi el Luis Casanova era sólo una referencia más de esas que programan el gps para las rutinas. Era un rectángulo imperfecto que salía en Aitana todos los lunes, entre las broncas matutinas y vespertinas de don Tomás, el maestro -en sentido bíblico- de aquella escuela pública. Don Tomás, por si alguien tiene curiosidad, repartía ostias en jornada partida y no era salesiano, ni marista ni siquiera jesuita. De hecho, por aquel entonces (finales de los setenta, principios de los ochenta) no sabía yo de la existencia de curas-maestros. El campo que salía por la tele era un rectángulo doblemente imperfecto: era el único en el que detrás de la portería de la derecha de la pantalla se veían sillas blancas en vez de gente. Pero, sobre todo, porque ningún otro tenía una enorme visera de gorra que proyectaba sombra e impedía ver un trozo del terreno de juego por la tele. El tío Juanito, que era el único de por allí del Valencia CF, o al menos el más militante, decía que lo que salía era un balcón. Con el tiempo, cuando en una de esas excursiones al médico lo vi, entendí que de imperfección nada. Todo lo contrario. Los valencianos, los del cap i casal quiero decir, habían diseñado el estadio con un refinamiento estético que compendiaba dos estilos, no ya arquitectónicos, sino filosóficos y artísticos. Es el equilibrio del jin y el jan. La exquisita elegancia de don Santiago Bernabéu (en gloria esté como prestatario que fue) ahormada en el molde de la monumentalidad fallera. Ese estadio encajonado entre cuatro calles es, sin duda, de especial. Y el balcón del tío Juanito, un remate a la altura de la falla. Si estará bien puesto ese balcón que, a diferencia del que años más tarde añadieron en el otro lado y bautizaron como grada de la mar, en el de tribuna no hace falta arnés de seguridad ni piqueta para escalar. Mestalla es, además, un homenaje a lo mas genuino que tiene nuestro ex país y ex reino: la naranja... Cualquiera que provenga del mundo rural observa que ese campo no es otra cosa que una bassa de regar, antecedente de la piscina. La diferencia estriba, además de en la entidad del sujeto que se remoja, en que en la balsa, a diferencia de la piscina, no hay medio centímetro enterrado. El Camp Nou seria técnicamente piscina con una línea de flotación a la altura del primer anfiteatro.

La segunda referencia en la distancia que del Valencia CF se tenía era Ángel Castellanos. Un futbolista con barba. Un tipo de lo más curioso y honesto. Siempre lo veías de cara. O de culo. Más que nada porque recorría el campo a lo ancho. Con esos mimbres y la incomunicación de la Marina Alta con la capital -102 km que peregrinaba la Unión de Benissa, si no tens pressa, agarra la Ubesa- era imposible ser del Valencia CF a poco que el determinismo social funcionara mínimamente. En los paritorios y en las casas llegaba la matrona con dos capazos. Si era niño del Barça y si era niña la apuntaban a las hijas de María. Había una estrecha vía redentora. Si uno tenía la suerte de tener como vecino a algún ingeniero de los que vinieron para construir la autopista o tus padres chapurreaban el castellano como signo de distinción (siete u ocho en todo el pueblo) siempre podías pasarte al Madrid. No nos apuntaron al Barça por caballo ganador, desde luego. Lo cual no quiere decir que por aquel entonces no empezaran a despuntar ya cualidades técnicas que anticipaban la finura que más tarde llegaría con Aloisio, Bogarde, Amunique y tantos otros. Quién no recuerda a aquel ramillete de estrellas que, tras once años de sequía liguera, conquistó el título cuando el acné empezaba a poblar nuestro cutis: Tente Sánchez, Alexanco, Migueli, Julio Alberto, Víctor, Calderé, Rojo... ¿Iniesta y Xavi son estratosféricos? No seré yo quien lo niegue, pero conviene tener memoria histórica.

No pensaba recordarlo porque la experiencia me traumatizó pero el psiquiatra que me trata desde entonces me ha recomendado que expulse mis sentimientos. De pequeños tuve una mala experiencia en Mestalla y no fue directamente sexual, aunque freüdianamente seguro que sí. Resumo: niño ir con bufanda y camiseta Barça, hombre blanco grande insultar niño y acompañantes y robar prendas. Hombre blanco amenazar con romper la crisma. Era físicamente un capítulo hostil entre tantos. Las cosas como son y aunque a algunos les sepa mal que se diga. Hubo un tiempo en el que se predicaba que esta ciudad tan moderna vivía de espaldas al mar. ¿Al mar? Al mar y a la tierra situada dos milímetros más allá de la punta de la nariz de más de uno. Y dejémoslo aquí. Tardé muchos años en volver con la frente marchita que diría el tango. La energía de un significativo sector del campo, que con el tiempo mutaría en valencianismo de conciliación, haciendo pedagogía como don Tomás por los aledaños del campo la percibía por terceros. Culés que me contaban experiencias clandestinas en Mestalla. Pero ver un gol y no poderlo celebrar es como cagar con discreción, un imposible inconveniente. Como ir a un puticlub sin despedida de solteros como coartada. Aviso al lector: en este último apunte me limito a trasladar la sensación de inquietud, temor a ser descubierto que un amigo me trasladó que sintió. Obviamente no lo cuento por experiencia propia.

Pero el tiempo y las circunstancias cura todas las heridas en esas relaciones de amor-odio que derrapan en todas las curvas. Aquel 3-4 en el último suspiro me reconcilió con Mestalla. Y las kilométricas carreras en diagonal de Stoickov que por la tele nunca se apreciaron, y aquellas palabras amables de Eusebio a escasos cinco metros... No era ninguna estrella pero uno siempre ha tenido querencia por quienes entre tanta vacuidad y niñato de medio pelo, malcriats de collons, ponen en valor la normalidad, la sensatez y el saber estar.

El juramento de no pisar jamás ese campo creo recordar que se rompió con ocasión de aquella final épica (en fútbol, dícese de todo partido del siglo que no acaba 0-0) que disputaron el Real Madrid y el Barça. Lo más destacado, goles de Amor y Salinas al margen, fue el espectacular abucheo de una parte importante de la afición culé al himno en presencia del Rey y ciudadano Juan Carlos. En dos palabras: la mentable. Como contrapunto cabría recordar el majestuoso silencio de Croke Park con ocasión del Irlanda-Inglaterra de rugby cuando sonó el Dios salve a la reina por vez primera desde los desgraciados sucesos del domingo sangriento (el llamado bloody sunday) de noviembre de 1920 cuando escuadrones probritánicos asesinaron a tiros a doce personas en ese estadio como represalia por una acción terrorista del IRA. Ochenta y siete años después, sonó el Dios salve a la reina, y no se escuchó una mosca en unas gradas abarrotadas con 82.000 espectadores. Comparen con la final de Copa del próximo 13 de mayo. Precisamente en otra final de Copa, la de 1998, tuve de nuevo una experiencia religiosa en Mestalla, pero nada comparable con la del día del Real Madrid.

A poco que escarbes, te das cuenta de que en esto del fútbol el grado de tensión es proporcional, además de a la entidad del título que se disputa, al grado de animadversión con el rival. Chincha perder con el Mallorca, pero infinitamente más con el Madrid. Hay equipos que, por su encuadre en el imaginario colectivo o por íntimas vivencias, son percibidos como complementarios del tuyo. El Barça se formula, por pasiva, como Madrid. Y el Valencia que intuí en mi infancia y etapa de estudiante parece que era el reverso del Barça o viceversa. Correlación que de un tiempo a esta parte se establece con el Madrid, dicho sea en vísperas del 25 d'Abril y en homenaje a Batiste Basset.

El camp de Mestalla ha sido tremendamente generoso con todo el mundo. Con el Valencia CF, por supuesto, y con todos sus feligreses, de todos los pelajes y tribus, con el Barça... hasta con el Español, que mira que es complicado, con aquella picardía copera de Tamudo. Pero, además de ser espléndido como una madre, ese estadio ha tenido la enorme suerte de vivir un momento único que vale una vida. Uno no es nada mitómano ni tiende a la trascendencia, pero reconozco que vivir algunas experiencias es tocar el cielo. Llegar al máximo. Te podrías morir inmediatamente después y no pasaría nada. Lo que queda de vida, desde el punto de vista emotivo, es sólo dar vueltas al mismo circuito cerrado. Si acaso te cambian alguna pancarta publicitaria en alguna curva y poco más. Mestalla, como ser vivo, tuvo la suerte de tocar ese cielo el último día de febrero de 1996. Febrero revolucionario en el que nuestro campo, perdon por la confianza, albergó la revolución popular de una nueva mayoría liderada por Jose Maria Aznar, el Bigotes genuino, el auténtico. Soy de los pocos que no estuve en mayo del 68, ni conocí personalmente a Jean-Paul Sartre, pero puedo prometer que aquella tarde de 1996 yo estuve allí, en el césped, que años antes tractoreó Castellanos. Como Vivien Leigh podria gritar que a Dios, o sea a Aznar, pongo por testigo que escuché al cabeza de lista por Valencia Francisco Camps y al presidente Zaplana, perdón por la cita, jurar que iban a valencianizar España. No puedo decir que no lo hayan conseguido porque no tengo datos. Habría que preguntar a Jaume Part el de la Agrupación de Peñas. Un año antes de trasladar el gobierno de la República a Valencia, un 6 de noviembre de 1936, el presidente Manuel Azaña dio un mitin en Mestalla. A los que estuvimos en el de Aznar nos vale por los dos. No en balde, Aznar interpretó a Azaña en versión libre y liberadora de González, quien, por cierto, llevaba una mala racha. Conste que personalmente no tengo nada contra González, sino todo lo contrario. ¡Qué gran noche nos hizo pasar a los de la Penya de Gata en el Camp Nou cuando le atrapó el penalti a Djukic aquel sábado del 94!

Lo dicho, después de aquel macromitin, Mestalla respiró con honda satisfacción. Ya estaba preparado para recibir la extrema unción y a la retro de Derribos Mateo. El gran legado de Paco Roig no es solo haber valencianizado el club y haber mirado a las comarcas con el rabillo del ojo. Su gran testamento es, sin duda, haber tenido el suficiente sentido de la responsabilidad para ceder gratis el estadio. Leyó la historia como Xavi, Iniesta y Silva leen el futbol. Como los angelitos del cielo.


Francesc Arabí
Soci cofundador de la Penya del Barça de Gata.
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24 comentaris:

kawligas ha dit...

Excelente aportación y muy divertida.

M.A. ha dit...

Tremendo post, Francesc. Me he reído mucho y, luego me ha hecho pensar (en la medida de mis posibilidades, claro).

Anònim ha dit...

Je, je. Brillante y divertido, como siempre. Pero muy en la línea de la culerada cívica.

Lo primero que me llamó la atención cuando fui al Nou Camp es que en los descansos la gente no leía a Espriu como nos habían hecho creer nuestros queridos culers locales. Aquella tropa era muy parecida a la nuestra. Insultaba, bramaba y escupía. Incluso a veces se oía un cántico de lo más curioso: merda, merda, merda país valencià.

A la salida, en lugar de regalarnos flores y libros como nos habían hecho creer nuestros cívicos y líricos culers, aquellos adalides de lo poéticamente correcto nos apedreaban los autobuses. Imagino que dentro de algún performance financiado por la fura dels baus. Son tan finos nuestros vecinos...siempre ganan. Hasta cuando se ponen el disfraz de víctimas. Nunca en cambio he visto cabezas de cerdo sobrevolar Mestalla.

BT

Anònim ha dit...

Genial y cachonda provocación la del amigo Arabí (imperdonable la omisión de Korneiev, Enke, Christanval, Dugarry o Cela). Y fantástica réplica de BT.

No olvidéis, como apuntaban los del programa Krakovia, que cuando en el Camp Nou el Barça anota un tanto, el grito de Guardiola es "Pooool" (Miquel Martí i) y no "Goooool". Cuando la actuación arbitral es desfavorable (un signo que castiga al barcelonismo, como todo pueblo oprimido, la mayor parte de las veces) en vez de almohadillas el césped se inunda de libros, destinados al cuarteto arbitral, para hacerles recapacitar con la lectura como terapia sanadora. (Perdonen este chiste malo, inventado sobre la marcha).

La única vez que fui al Camp Nou como aficionado, un tipo de unos dos metros me hizo pasar por otra experiencia sexual freudiana. Con el tiempo me ha dado por pensar que, quizá, aquella patada traicionera en la boca del estómago, a diez metros de una impasible nevera de la Policía Nacional y mientras buscaba un taxi junto a tres colegas, no era sino una deconstrucción del chut de Koeman contra la Sampdoria. Afortunadamente a aquel y otros chalados Laporta los echó del Camp Nou. Lástima que ningún otro presidente le haya secundado...

Un gran paso se habrá obtenido cuando ya hacemos coña de las tensiones del pasado (de procedencia lejana al fútbol, como muchas de las estupideces que acaban por desembocar en los estadios) y de nuestras manías y clichés. Sobrevivir al impacto del pasado, como Franck Bascombe en "El periodista deportivo".

V. Chilet

Anònim ha dit...

Muy divertido el Post. Sólo estuve una vez en el Nou Camp y el motivo, la presentación del Barça 1987-88.
Pero me gusta más Mestalla, por lo viejo, por lo feo, por la fábrica de cemento que parece por fuera, porque aquí juega mi equipo, el Valencia C.F.

V Molins ha dit...

"Soy de los pocos que no estuve en mayo del 68, ni conocí personalmente a Jean-Paul Sartre, pero puedo prometer que aquella tarde de 1996 yo estuve allí, en el césped, que años antes tractoreó Castellanos".

Me parto. Arabí entra en la colección de los mejores del Últimes.

Anònim ha dit...

Antológico este post. Leyéndolo recuerdo que es verdad que siempre se veía una zona de sombra. Sabe alguien por que ocurría eso? Me he descojonado con el post y con los comentarios de BT y Chilet. Enhorabuena a los que tuvieron la idea de este blog. Ah, y Amunt Valencia!!!

Toni Ferrer

Anònim ha dit...

Cierto Molins. Todo el post es antológico...

La sombra supongo que será por la cubierta del anfiteatro.

Cuando en mi comment dije "nevera de la Policía Nacional" me refería a "lechera", jeje. Bueno, esperamos alguna memorable contraréplica de Quico Arabí.

El partido creo que lo perderemos, entra dentro de la lógica. Ha amanecido nublado y por momentos he creído que, si llovía, podríamos ganar...

V.Chilet

Anònim ha dit...

Habrá que darle las gracias a Quico por el hallazgo porque hemos tardado 30 años en encontrar la esencia de lo que era Castellanos: un hombre-tractor. Seguro que no tardaremos mucho en leer alguna crónica de las de verdad con la siguiente frase: "Albelda se pasó la segunda parte tractoreando..."

El problema de Mestalla en los años de plomo fue que las cámaras estaban en tribuna. De haber estado en anfiteatro otro gallo hubiera cantado. La reforma para el mundial 82 fue una gran chapuza. Echó a perder un montón de localidades que hasta 1978 siempre estaban llenas. En ese momento, lo lógico hubiera sido bajar las generales al primer anillo y dejar las localidades de arriba de asiento. Con ese gesto Mestalla no hubiera pasado esos 6 ó 7 años de sillas verdes que sólo se llenaban de culers y madridistas. Y además hubiera generado un ambiente mucho más canchero que quizá nos hubiera salvado del oprobio del descenso.

Hoy creo que palmamos. Tenía la baza de mi santa: 5 de 5. Pero se ha rajado a última hora. Ni haciéndole ver que es talismán ha accedido. Creo que le ha salido el ramalazo beato-gimnastiquista de su abuelo. Paciencia.

BT

Anònim ha dit...

La foto del post es del VCF-Barça de copa, 18-4-1979. 4-0 amb remuntada espectacular. Bonhoff de penal. La nit en que Kempes es quedà sense pantalons en donar-li a Felman el gol definitiu, ja en la pórroga. L'any de la 5ª copa. Es curiós, però en les 3 últimes copes del València sempre li ha tocat eliminar al Barça per a ser campió. 1979, 99 i 2008.

Anònim ha dit...

El Barça fue fundado por un suizo, el Madrid por un catalán. La historia es cruel y desmonta el discurso cargado de tópicos y de convencionalismos. Genial la foto de la directiva del Barça en El Pardo con el Generalísimo.

Montcada i Reixach

JL ha dit...

Arabí es uno de mis periodistas favoritos, y en este post ha dejado su inestimable esencia irónico-humorística.

Pero, aparte de esos clásicos Valencia-Barça en Mestalla, que hacía años que no veíamos, hasta hoy mismo, que hemos visto un partidazo, me gustaría romper una lanza por nuestro club, que con recursos y plantilla a años luz del gran Barça, casi siempre saca fuerzas e inteligencia para tutear al omnipotente club azulgrana.

Pocos barcelonistas lo entienden, pero la rabbia por no poder hincarle el diente al Valencia CF convierte en frustrante oir los comentarios de cada temporada en forma de "sólo jugais a destruir", "el Valencia sólo sabe jugar así", "nunca jugareis fútbol bonito como nosotros".

Realmente el valor del respeto se encuentra en cuarto decreciente rozando la luna nueva en el mundo selenita culer. Los partidos hay que ganarlos en el campo y no a base de estimulación neuronal-prostático-hipotalámica.

Anònim ha dit...

Se agradece. Una lectura amena y jocosa. Y culé, culé.

Como siempre un partido con emociones y sufrimiento, el vivido anoche en Mestalla. Tengo en las neuronas retinianas el recuerdo de un Valencia 0- Barça 2 del año 1966 con un gol de Fusté golpeando en la memoria que mis glándulas salivales guardan en sus entrañas con la amargura y desazón que me causó. Un trauma, vaya. Desde entonces y pese a mi ascendencia materna barcelonesa celebro con inusitada alegría cualquier triunfo hacia el Barça y de vez en cuando en momentos de bajaautoestim grito ¡Viva el Piojo!.

Alfredo Cardona

Anònim ha dit...

Lo que no entiendo muy bien es porque en Dénia hay bastantes valencianistas de la generación de Arabí y en Gata, al parecer, ni uno.

A banda, Kiko, no t´havies fet del Llevant?

Anònim ha dit...

Brillante, como siempre. Pero obvias algunos datos, amigo. Mestalla está poblada, en un alto porcentaje, por "valencianos" de las comarcas.

J. M. Bort

Anònim ha dit...

Gracias de todo corazón por vuestras palabras laudatorias. Eso me reconcilia con el género humano. No he podido entrar antes porque he estado el fin de semana muy liado leyendo a Heidegger. No es gran cosa como filósofo pero, igual que Nietzsche, se hace ameno, es entretenido como el Sport. A estas alturas está ya todo dicho sobre el partido del sábado, así que sólo me queda lanzar una pregunta que me corroe, después de ver el sábado a Muñiz Fernández. ¿Con carné de árbitro te hacen descuento en la compra de gomina?

Los elogios no los comentaré porque lleváis más razón que un santo, jeje. Me preguntan si no m'havia fet del Llevant? Mira, soy religiosamente del Barça y filosóficamente granota

Del Barça,antes que católico, apostólico y romano. Por cierto, volveré el 27 de mayo a mi ciudad, Roma. Los 35 euros de cuota de la Penya, el desfalco de la loteria de Nadal y los viajes al Camp Nou los he pagado yo since 1985.

Filosóficamente soy del Llevant por una decisión soberana de adhesión política al universo simbólico que representa ese club. Es compatible tener dos amores en distinto plano, como lo es querer a Papá y a Mamá. Lo diré gráficamente: una granota es más pequeña que un xoto, pero ¿Y orgullosa que canta en su charca? Además, la granota, el sapo como dicen los xotos, no es nada gregaria. La verdad es que quería contar mi experiencia en Mestalla como visitante granota, que también la he tenido, pero entendí que Chilet (el maradona del periodismo deportivo) me había invitado por mi condición culé. Y yo educado soy un rato. De todos modos, me ofrezco humildemente para postear cuando el Llevant visite Mestalla. O sea en la temporada 2010-11, en segunda división, tras la venta de Silva, Villa y Mata.

Y la última respuesta. En Dénia efectivamente hay gente del Valencia CF. Y en Gata también. Hay hasta una peña, en la que, por cierto, tengo a grandísimos amigos. Lo que digo es que cuando yo era niño, era más raro encontrar a un niño del Valencia que a un perro azul. La Penya del Barça, por ejemplo, la fundamos en 1985. Unos cuantos hombres mayores y varios niños, yo entre ellos, que nos apuntamos al principio. La Penya del València se creó cuando yo era ya muy talludito. En la base de gente joven de esa peña, algunos no sabían diferenciar un balón de un melón hasta que coincidiendo con el boom del Valencia hubo una masiva adhesión a la causa. De otros he de decir, entre ellos de mis amigos, que enteré un día que eran del Valencia, lo mismo que ellos se enteraron de que yo me había adherido al Llevant. Una cuestión filosófica. Prometo que en la Marina no había más de 3.000 granotas cuando yo correteaba de chavalín por sus pueblos, entre sus laboriosas y hospitalarias gentes.
La grandeza del fútbol es que uno puede adherirse a un club (por cierto, estando en segunda B, para aclarar malentendidos)como a un partido sin tener antecedentes familiares. ¡Ay, quién pudiera contar que iba con mi abuelo a Vallejo, como algunos podéis contar esa lagrimita mestallil con papuchi!

Pero el fútbol también es como la Iglesia, uno no puede borrarse del equipo de pequeño ni siendo un apóstata.

Quico Arabí
Religiosamente culé i filosòficament granota.

Anònim ha dit...

De repente, he dejado de encontrarle la gracia a este cretino.

Anònim ha dit...

Me parece una provocación faltona que este señor Arabí diga que el Valencia CF se irá a segunda. SU Barça se ha tragado la prepotencia con la que venía a Mestalla.En segunda no nos veremos porque los sapos desaparecerán como equipo. El derby nunca se repetirá. Todos los sapos son del Barça o del Madrid. Me parece de ser un capullo decir que bajará el Valencia.

T. Ferrer

Anònim ha dit...

Caray Quico, lo tuyo es topicolandia. Universo simbólico granota dice. ¿cuál? ¿el del Real Gimnástico, hijo del Patronato obrero de la Juventud (jesuitas)y cuya adhesión monárquica se conjuga con una de las solicitudes a la Casa Real (1925) más serviles y beatorras que servido ha leído jamás?

Házte un favor, deja a Heidegger y revisa la historia del Real Gimnástico. igual descubres a Jesús cruzando las aguas del Turia, digo del Stadium...

con afecto

BT

Anònim ha dit...

Blue is the colour, football is the game and Chelsea is the name, Come on Blues !

Peter Osgood

Anònim ha dit...

eres muy grande Kiko. la gente como tu son la q da salsa al futbol. el dia mas feliz para los sapos fue cuando el vcf perdio la final de champions contra el Bayer, con eso ya se ve la catadura de algunos. No caera la breva de q Vicente Andreu "el xoto" os hunda un poquito mas.

un saludo
Joan

pd: tanto triplete y si al final no hay nada de nada je,je

Anònim ha dit...

El Quico és victima tardia de les frustracions de la progresia valenciana postfranquista i afutbolera: tots es fan del Barça per a tocar el collons.

Anònim ha dit...

A mi no me ha ofendido Quico. ¿Qué vamos a bajar a Segunda? Se equivoca y lo sabe.

Respecto a la metafísica del Levante, es un tema del que me aburre discutir. Más allá de convenciones estéticas que son pura literatura, para mi el sentimiento de pertenencia a un club y unos colores se vive igual en todos los aficionados con indepedencia del club por el que animen, porque ese apego tiene mucho de irracional y primitivo. Tan sencillo como eso.

Por esa razón, por la raíz atávica de toda militancia, considero igual de infantil el pronóstico de descenso del VCF como algunas réplicas que animan al Chelsea (equivocándose, por cierto, en la letra de la canción) o que dudan de la consecución, todavía posible, del triplete. ¿Y qué más da? Pase lo que pase vamos a seguir queriendo igual a nuestos equipos, o no?.

No estaria de más que algunos comentarios anónimos, sobre todo los más contundentes, aparecieran firmados. Si se debate, que sea con nobleza y diciendo las cosas a la cara.

Este post me sigue pareciendo uno de los tres o cuatro más buenos que han aparecido en este blog. Y me parece cojonudo que, como sucedió en la "banqueta visitant" del Deportivo, de vez en cuando nos critiquen y no todo se reduzca a pajillas lacrimógenas entre xotos.

V. Chilet

Anònim ha dit...

Si el post es fantástico, el comentario de Arabí es aun mejor. Todo el sentido del humor y la erudición mestallil se van por el retrete en cuando aparece el anatema: Levante UD.

Estaba sinceramente muy contento de visitar esta ventana llena de artículos interesantes… pero el tono de algunos comentarios conduce a pensar que tal vez en el fondo todo esto no sea más que una pantomima para dotar al dogma fanático de la Religión de Mestalla de una aura ilustrada que choca de frente con la intransigencia y la ausencia de humor para tomarse lo de Arabí como lo que era: una sencilla y simpática provocación por si picaba algun fanático. Y ya lo creo que picaron…

Fdo: Iñaki Descarga.